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jueves, 1 de febrero de 2018

LAS DIEZ CLAVES DE LA SUPER BOWL LII


Philadelphia y New England no cuentan necesariamente con las mejores plantillas de la NFL, pero el trabajo de sus respectivos staff técnicos, liderados por Doug Pederson y Bill Belichick, ha sido encomiable.

Para conseguir la primera Super Bowl de su historia los Eagles tendrán que batir a su oponente y una vez más a las apuestas, algo que han hecho a lo largo de los playoffs. Sin su joven estrella, el quarterback Carson Wentz, Pederson ha rediseñado la ofensiva a las habilidades de Nick Foles. En defensa, el ex head coach Jim Schwartz cuenta con piezas que pueden destruir cualquier plan de juego rival, en especial el defensive tackle Fletcher Cox.

New England busca repetir campeonato, hecho que se produjo por última vez en 2004 cuando precisamente los Patriots derrotaban a los Eagles en la Super Bowl. Al igual que entonces, Belichick sufrirá tras el partido la pérdida de sus dos coordinadores, Josh McDaniels y Matt Patricia. Quien no se va a ningún lado es el eterno quarterback Tom Brady. A sus 40 años continúa en lo más alto de su juego y podría sumar un histórico sexto anillo. Rob Gronkowski es su mayor aliado para conseguirlo.

Como echamos el resto con nuestra Mega Previa de la Super Bowl LII formato podcast de casi tres horas (http://www.ivoox.com/nfl-estado-puro-previa-super-bowl-audios-mp3_rf_23444258_1.html) y también contáis con el súper vídeo de Rubén Ibeas analizando para 100 yardas a los dos equipos (os lo inserto al final), yo voy a ser más conciso y directo de lo habitual y lo que os voy a lanzar son mis diez claves para esta final y por supuesto mi pronóstico de ganador. Vamos a ello.

1 - La agresividad de Jim Schwartz en defensa:

Lo primero en lo que voy a fijarme durante los dos, tres primeros drives del partido es el nivel de agresividad que tendrá la defensa de los Eagles. No me refiero a la cantidad de blitzes o presión extra, ésa es una táctica que contra Tom Brady puede explotarte en las narices. Hablo de lo agresivos que serán en la secundaria los defensive backs. Philadelphia tiene en su Cover 3 el esquema base de su defensa. Ahí los cornerbacks juegan con un colchón (“cushion”) que puede ser perfectamente aprovechado por Brady, el quarterback más paciente de la liga. Si Philadelphia se contenta con encajar pases de 5-7 yardas y New England puede jugar más dropbacks de 3 pasos la presión del frente de cuatro nunca llegará a tiempo. Los Eagles deben ser físicos en la línea de scrimmage con Gronk pero, como se demostró en la final de conferencia, también han de serlo con los Cooks, Hogan y compañía.


 2 - La OL de New England vs el pass-rush de Philadelphia:

Partiendo de la premisa anterior podemos empezar a hablar del esperadísimo duelo entre la línea ofensiva de los Patriots y la defensiva de los Eagles. Pese a que vienen de realizar un magnífico partido contra Jacksonville éste es un duelo que puede decantar la balanza a favor de Philadelphia. New England tiene dos puntos débiles en este grupo, el guard izquierdo Joe Thuney y el tackle derecho Cameron Fleming (el tercero en el depth chart). Nate Solder, el tackle izquierdo, también ha mostrado debilidades en protección de pase por momentos. Los Eagles tienen hombres de mucha calidad para el rush pero la carta extra que pueden jugar por encima de las posibilidades de los Jaguars es su profundidad, hasta ocho jugadores diferentes pueden entrar a presionar sin que decaiga el rush. El center David Andrews tendrá una papeleta complicada apoyando a sus guards y también cuando le planten en la misma cara a Fletcher Cox, el hombre más peligroso en la defensa de Philadelphia.

3 - La no-huddle de los Patriots:

Para contrarrestar esta profundidad del front 7 de su oponente espero que New England en determinados momentos del encuentro utilice su ataque sin huddle que realiza con mucha efectividad. Hasta qué punto McDaniels y Brady se sentirán cómodos para hacerlo la base de su ofensiva del domingo no lo sé, pero estoy seguro que más de una vez probarán para limitar las sustituciones de Philadelphia, obligarles a jugar esquemas más básicos y también para generar confusiones en las coberturas cuando varíen sus formaciones dentro de un mismo personal.

4 - Los matchups que genera New England en ataque:

Y es que los Patriots son especialistas a la hora de crear emparejamientos favorables por la versatilidad de sus jugadores. Pueden alinearse con personal 21 siendo Dion Lewis y James Develin los runningbacks, correr Power en jugadas de counter y al siguiente snap en no-huddle abrir los cinco receptores elegibles y obligar al oponente a cubrir con sus linebackers a receptores más rápidos. Esta versatilidad también dota a los Pats de la ventaja de descifrar el esquema de la defensa pre-snap, lo que les hace siempre ir un paso por delante de su rival.


5 - Jay Ajayi y la línea ofensiva de los Eagles:

En la otra fase del juego considero básico y primordial para Philadelphia poder establecer el control de la línea de scrimmage cuando formen en ataque. Su línea ofensiva es de las mejores de la competición y destaca por su movilidad. La defensiva de los Patriots ha sufrido en tramos de la campaña para detener la carrera, en especial por el exterior. Kareem Hunt o Kenyan Drake completaron grandes actuaciones ante ellos. Los Eagles pueden atacar por fuera con diferentes esquemas: “outside zone”, “toss sweeps”, “G-pulls” e incluso con “jet plays” utilizando a Nelson Agholor. Para ejecutar todas estas acciones Jay Ajayi se me antoja casi el jugador más importante el domingo por el lado de Philadelphia por su estilo violento al llevar la pelota y capacidad para hacer daño por dentro y por fuera. No me extrañaría nada que incluso pueda protagonizar alguna jugada importante fuera del backfield.

6 - La comunicación en la defensa de los Patriots:

La multiplicidad de jugadas en el arsenal de los Eagles pone toda la presión en la defensa de Matt Patricia para que sus hombres recurran una vez más al “Do your job”, el mantra número uno de Bill Belichick. Los defensores patriotas tendrán que confiar más que nunca en sus asignaciones para no ser engañados. En muchas ocasiones sus ojos les dirán una cosa que luego no será real. Las RPO que tanto utiliza Pederson están diseñadas para proporcionar ganancias seguras para su ofensiva pues básicamente son dos jugadas en una (una carrera y un pase) para aprovechar en todo momento el alineamiento del rival. New England no puede pretender por tanto eliminar por completo este juego pero sí puede ser quemado con él si intenta salirse del esquema.

7 - El uso de personal base por Philadelphia en ataque:

Una de las cosas que más me intriga de cara al domingo es comprobar el tipo de personal que utilizarán los Eagles en ofensiva. Jugar con tres receptores constantemente le puede dar la ventaja de correr ante cajas de defensa más ligeras. Sin embargo, esto también choca contra la gran virtud de la defensiva de los Patriots. Cuando se alinean con seis e incluso siete defensive backs pueden marearte con sus diferentes esquemas de presión y sobre todo sacar la carta de las dobles coberturas sobre uno o dos receptores. Por tanto, me puedo imaginar a Pederson utilizando personal 12 y puntualmente 13 (tres tight ends) para procurar que su quarterback encare esquemas defensivos más tradicionales y por qué no otorgarle algún que otro emparejamiento favorable. El tercer tight end Trey Burton podría ser una carta oscura que brille con luz propia en la Super Bowl justo antes de ser agente libre.

8 - La agilidad mental de Nick Foles:

Como os decía antes, Belichick es un maestro a la hora de doblar al receptor más peligroso del oponente para sacarlo del partido. Esto es especialmente crítico y evidente en terceros downs y zona roja, las jugadas que suelen decidir el devenir de casi todos los partidos. Doug Pederson debe preparar muy bien a su quarterback para que no se cebe en las primeras lecturas y tenga ojos para todos sus compañeros. Espero a los Patriots doblando a Zach Ertz y Alshon Jeffrey, los dos receptores que por tamaño y conceptos de ruta le pueden hacer la vida más fácil a Nick Foles. En ese caso será fundamental el partido que jueguen Torrey Smith y Nelson Agholor, pues en la mayoría de las ocasiones se van a encontrar con emparejamientos uno contra uno. Si ganan estos duelos y sobre todo, Foles progresa hacia sus lecturas a tiempo, los Eagles tendrán mucho ganado.


9 - Los equipos especiales:

En la era Belichick – Brady los Patriots han disputado siete Super Bowls y todas y cada una de ellas se han decidido en la última posesión. Da igual que fueran víctimas propiciatorias ante St. Louis Rams, favoritos prohibitivos ante New York Giants o básicamente protagonistas de un partido de moneda al aire en las apuestas contra Seattle Seahawks, siempre los aficionados de la franquicia de Foxboro se han visto abocados a sufrir hasta el final. Para su fortuna la resolución ha sido más veces positiva que negativa. Adam Vinatieri tuvo mucho que ver para que esto fuera así en el primer triplete de títulos. Ahora es Stephen Gostkowski el que quien sabe pueda darle otra Super Bowl a los Patriots. Más allá de las patadas, en un choque que confío sea muy igualado cualquier acción de equipos especiales será básica. Aquí los Eagles tendrán que planear muy bien sus movimientos ante uno de los conjuntos más peligrosos en este aspecto. A partir de una perfecta jugada de retorno de punt, primero en el rush y después en los bloqueos, New England inició su drive ganador ante Jacksonville Jaguars.

10 - Jugar 60 minutos:

Y hablando precisamente de los Jacksonville Jaguars, Philadelphia no puede incurrir en los errores que cometió el campeón de la AFC Sur en la final de conferencia. El equipo de Doug Marrone gastó todos sus comodines en el primer tiempo y se quedó sin cartas buenas para jugar en el último cuarto cuando la pelota más quemaba. Sabemos que los Patriots son los maestros en agotar hasta el último recurso, nunca puedes relajarte ante ellos. Estratégicamente son el equipo más agresivo de la liga desde hace mucho tiempo. Pederson debe preparar bien mentalmente a sus hombres y sobre todo manejar muy bien el partido el domingo para que el maestro Belichick no le haga un adelantamiento in extremis por la derecha.

PRONÓSTICO

Esta final es una de las más complicadas de pronosticar. Por mi cabeza pasan múltiples resoluciones para este partido, todas ellas muy diferentes. Sobre el papel los Eagles, pese a sus bajas, tienen mejor plantilla que los Patriots y su historia de “underdogs” les hace afrontar el choque con más energía si cabe. Han llegado hasta aquí pero todavía sienten que deben demostrar su valía. Las dos líneas de Philadelphia son aparentemente mejores que las de New England. Cuando esto pasó llegaron las dos únicas derrotas en finales de Brady y Belichick. Pero este equipo de los Patriots es diferente a aquellos de 2007 y 2011. Tienen el recuerdo de la victoria final muy fresco, son los actuales campeones y cuentan con la confianza y la tranquilidad que da saber que han salido airosos de situaciones muy adversas. Por eso creo que en un encuentro muy igualado, New England volverá a prevalecer para defender exitosamente su campeonato del año pasado.

New England 24, Philadelphia 20.

Marco Álvarez
@deionmarco

No os perdáis el súper análisis de nuestro Rubén Ibeas sobre la Super Bowl LII:

martes, 30 de enero de 2018

EL FIN DEL J****O MUNDO

Llega la Super Bowl, lo que en muchos sentidos supone el fin del mundo para los que seguimos la NFL. Para empezar porque este año los Patriots pueden poner la guinda a su dinastía alcanzando a los Steelers como la franquicia con más Super Bowls ganadas, eso sí, con la diferencia de que las seis las habrían conseguido con en mismo entrenador y el mismo quarterback, una hazaña sólo al alcance de Bill Belichick y Tom Brady. También sería el fin, pero en este caso de la sequía de títulos para los Philadelphia Eagles, que son una de las trece franquicias que nunca han ganado una Super Bowl, lo que para una ciudad tan deportiva como Philly sería todo un hito. Y todavía una razón más para hablar del final del mundo y es que después del duelo entre New England y Philadelphia nos esperan 214 larguísimos días sin partidos oficiales de la NFL, pero de eso ahora mejor ni hablamos.

Por suerte, todavía nos queda el partido de los partidos, el mejor de todos, los fuegos artificiales: la Super Bowl, el fin del mundo en lo que a fútbol americano se refiere. Aunque este evento es mucho más que fútbol americano, claro está; los cazas volando sobre del estadio en el segundo preciso del himno, los anuncios más caros –y excelentes- del planeta, las estrellas musicales actuando en el show del descanso, las más de mil millones alitas de pollo que se consumen durante el partido, los más de 130 millones de dólares que se juegan en apuestas… Estamos hablando de algo que va mucho más allá del que deporte, es la quintaesencia de la cultura y la sociedad estadounidense, pero es el deporte lo que mueve y da sentido a una cita de dimensiones monumentales.

Patriots contra Eagles. Boston contra Philadelphia. Dos de las principales ciudades de EE.UU. en lo que a deporte se refiere. Si de deportes americanos hablamos, se miden la 2ª ciudad que más campeonatos ha ganado –sólo por detrás de Nueva York, pero Boston no tiene ni 700.000 habitantes y NYC cuenta con más de 8 millones y los Yankees- contra la 7ª en títulos en las ‘Mayors’. Ahora bien, si limitamos la conversación a la NFL la cosa lógicamente cambia, pues se mide una franquicia que ha logrado girar su destino de eterna perdedora para fundar una de las más importantes dinastías del deporte americano contra otra que todavía no conoce las mieles del éxito en lo que a trofeos se refiere. De ahí que los aficionados que rezan el #GoBirds estén tirando del imaginario underdog de la ciudad relacionado principalmente con Rocky Balboa y que a los ya tradicionales ‘memes’ de Belichick y Brady como el emperador galáctico y Darth Vader se hayan unido los de Rocky con la camiseta eagle e Ivan Drago con la patriot, entre otros.

Pero no hay que confundirse. Lo que en el contexto y la historia puede perfectamente asociarse a David contra Goliat, en lo deportivo, en lo que al juego se refiere, las cosas están mucho más igualadas de lo que parece. Aunque las apuestas estén ½ a favor de Patriots y les otorgen 4 puntos de margen, a mí se me antoja un partido mucho más parejo, una lucha de poder a poder. La experiencia frente a al bloque más sólido de la NFL. Realmente son dos grandes bloques, el de New England construido en base a una filosofía del esfuerzo y del colectivo, ese #DoYourJob de Bill Belichick, donde nadie –o casi nadie- está por encima del grupo; frente a unos Eagles que han cimentado su unión en la falta de confianza constante que han sufrido desde que perdieron por lesión a su QB estrella y candidato al MVP Carson Wentz. Un inmensa mayoría les dio por muertos y anuló sus opciones en playoffs olvidando la cantidad de virtudes que tenían como equipo y ante esta adversidad han salido mucho más reforzados. Malcolm Jenkins gritaba en el centro de la piña previa al comenzo de la final de conferencia: “Esta falta de respeto no la vamos a tolerar. Llevan todo el año diciéndonos lo que no podemos hacer. Vamos a enseñarles lo equivocados que están” mientras a su alrededor toda la defensa se volvía completamente loca de motivación y ‘hype’. Eso resume el estado de ánimo actual de Philadelphia: una bestia herida en su orgullo y preparada para responder a esa afrenta.

Los Eagles saben lo que tienen que hacer. Deben mantener a Tom Brady lo más incomodo posible durante el máximo tiempo posible. Cortar su ritmo en el pocket, meterle prisa, golpearle, que sepa que tiene una amenaza constante llegando hasta él. No dejarle ni respirar. El front seven de los Eagles es capaz de esto, pero también es cierto que enfrente tienen a un quarterback que ha llegado a ser el mejor en la lectura de defensas y como Brady les pille, les puede hacer polvo.

El emperador Belichick y su aprendiz Brady
Y es que pasados ya los 40 años de edad la leyenda de Tom Brady no hace más que crecer y estos New England Patriots han demostrado los últimos años una de las mejores versiones de sí mismos –a pesar de las grietas mostradas durante esta temporada-. Llegados a estas instancias son temibles porque conocen la situación mejor que nadie, están familiarizados, acostumbrados a ella y esto es una gran ventaja. Una Super Bowl no es un partido normal, no es un partido más y millones de estímulos externos pueden despistarte; pero durante el calentamiento de cada Super Bowl se escucha a Brady gritando a sus compañeros que esto es otro día en la oficina y, a la vez, que tienen que dejarse la vida si quieren ganar. Eso es Tom Brady por encima de todo, no es el mejor atleta, no es el brazo más potente. Es el mejor competidor. Lo que le ha llevado a lo más alto es su manera de competir, su capacidad de sacar lo mejor de sí mismo cuando llega la hora de de la verdad, cuando más difíciles se ponen las cosas. Donde otros se arrugan él ofrece su mejor versión. Por eso es el mejor de todos los tiempos. Ejemplos claros de ello tenemos en el último partido que ha disputado, remontando un 10-20 en el último cuarto de la final de conferencia –donde si le cortan un brazo y de repente descubrimos que es un ciborg no me llevaría ninguna sorpresa- y también en la última Super Bowl, donde su liderazgo y talento permitió remontar 25 puntos de desventaja en apenas cuarto y medio.

Estamos hablando de un mito, de una leyenda viviente del deporte, alguien del que dentro de 20 años hablaremos como hoy hablamos de Michael Jordan (de hecho, el debate en EEUU sobre quién es más grande de los dos se desarrolla estos días en todo su esplendor) y en esta Super Bowl puede poner la guinda a su legado y por supuesto al de Bill Belichick y su filosofía. Porque, ¿quién era Danny Amendola? Hoy tan de moda, Danny Playoffs; ¿quién era Julian Edelman?, ¿quién era Dion Lewis? Y estas preguntas podríamos llevarlas casi al infinito, con Wes Welker, Deion Branch, Teddy Bruschi… Incluso con Tom Brady. ¿Quién era Tom Brady? Un QB al que le costó asegurarse la titularidad en la universidad de Michigan, del que se rieron en la Combine, que salió en las profundidades de las sexta ronda del draft, en el puesto 199 y que se encontró en su segunda temporada en la liga con una estrella como Drew Blesoe lesionándose y teniendo que salir a jugar… para acabar ese mismo año ganando la Super Bowl con unos Patriots en forma de Cenicienta frente a los todopoderosos Rams del ‘The Greatest Show on Turf’.

Conviene no olvidar la historia. Porque cuando hablamos de que Philadelphia se presenta en esta Super Bowl con un quarterback backup, con un suplente al frente del equipo, parece que no recordamos que Tom Brady estuvo en ese lugar y se creía aún menos en sus posibilidades que en las que tiene actualmente Nick Foles. Un Nick Foles cuya actuación se antoja clave. Es muy posible que Belichick y Patricia le pongan en la tesitura de que si Philadelphia quiere ganar el partido sea con Foles como protagonista. Veremos cómo reacciona ante ello, porque en la final de conferencia jugó un partido de estrella. No podemos obviar tampoco el sensacional trabajo de Doug Pederson en la toma de decisiones durante estos playoffs, que ha facilitado mucho la vida a Foles y a todo el equipo. Lo cierto es que hay que dar un inmenso crédito al head coach de los Eagles en todo lo que están consiguiendo.

Hay tantas cosas en las que fijarse en esta Super Bowl, se presenta tan apetecible… Brady contra la defensa de Eagles, el nivel que dará Foles, sí, pero además podremos ver a dos de los mejores TE de la liga con Gronkowski y Ertz, la batalla de dos cuerpos de receptores y dos secundarias de primer nivel. El juego de carrera de Philadelphia, hasta los equipos especiales puden jugar un papel fundamental. Es un partido que lo tiene todo.

El Halftime Show

Por tener, la Super Bowl tiene hasta concierto en el descanso. El concierto más visto del planeta cada año y aunque tengamos la sensación de que esto ha sido así toda la vida, los conciertos con estrellas musicales sólo se vienen celebrando desde 1991. Antes de ello eran bandas de música, ‘marching bands’, las que actuaban y fueron los New Kids On The Block los que estrenaron este formato. Desde entonces, nos pueden venir a la memoria conciertos míticos de Michael Jackson, Bruce Springsteen, U2, Tom Petty o Prince y también otros… bueno, otros que quizá hemos olvidado más rápido. Curiosamente ésta es la tercera vez que Justin Timberlake actuará en el show del descanso, la primera de ellas fue en el (olvidable) concierto que dieron Britney Spears y N’Sync y después como invitado de Janet Jackson –precisamente Justin fue quien le dejó un pecho al descubierto con la consiguiente gigantesca polémica puritana que arrastró- . Ahora será por primera vez el protagonista y a mí sinceramente me apetece, por suerte su carrera se ha distanciado mucho de aquellos primeros pasos en una boyband y creo que puede dejar un buen show. No obstante, pienso que la Super Bowl tiene deudas pendientes y fácilmente me vienen a la cabeza Foo Fighters o Lenny Kravitz, a los que yo preferiría ver antes que a la estrella pop de turno. Pero como para gustos los colores, en eso se suele repartir bastante juego e intercalar las dos opciones, así que con un poco de suerte algún día les tocará.

El show del descanso es algo inherente a este partido pero es después del mismo cuando viene lo que de verdad nos gusta y es el momento en el que se decide el trofeo que quizá habría que ir pensando en llamar Bill Belichick en vez de Vince Lombardi. El año pasado tuvimos la mayor remontada de la historia y si este año el partido está emocionante, la cosa promete emociones fuertes otra vez. Éste partido suele ser la mejor manera de reclutar aficionados para la NFL, porque si te da el ‘picorcito’ este deporte ya no te suelta.

Estamos ante el deporte con los mejores atletas del mundo, hace unos años leí un reportaje que explicaba que si los jugadores más veloces y más fuertes de la liga hubieran enfocado sus carreras al atletismo, podríamos haberles visto en finales olímpicas de varias disciplinas -100 metros, salto de longitud, lanzamiento de peso-, pero claro, se gana mucho más dinero en la NFL. A la vez, estamos ante el deporte más democrático, pues tiene una función para todo el mundo; gordos y flacos, altos y bajos, rápidos, fuertes, listos, hábiles con las manos y hasta con los pies. Este deporte lo puede jugar cualquiera independienmente de sus características físicas, eso sí, sin ética de trabajo y carácter de superación, vete olvidando.

En definitiva, que para los que nos gusta esto llega el fin del mundo, el partido que todos estábamos esperando y el punto y final a una temporada que una vez más ha sido maravillosa, especialmente durante los playoffs. Así que guardemos para este domingo todas las ganas de emocionarnos y vibrar con la NFL, colaboremos –cada uno en su medida y con lo que le guste consumir- en acrecentar las estadísticas de refrescos, cervezas, pizzas, hamburguesas, alitas y demás productos consumidos que se cuantifican cada año y por encima de todo disfrutemos al máximo por última vez esta temporada de un deporte que cada día nos atrapa más, que cada día reúne más gente en este país y queremos que sean más. Así que si vais a ver el partido con alguien que no conoce mucho la NFL, haríais bien en tomaros la molestia de explicarle bien el contexto, las normas básicas y ayudarle a coger el ritmo; porque una vez lo coja y se enganche… Ya no hay vuelta atrás.

Iker Sagasti
@sagastiker



lunes, 6 de febrero de 2017

SUPER BOWL LI: Una experiencia cercana a la muerte

Don Tom Brady
Restaban ocho minutos y medio para el final del tercer cuarto de la Super Bowl LI. Los Falcons tienen 1ª y goal en la yarda 6 de New England. En una brillante jugada de estrategia, Kyle Shanahan logra emparejar a Tevin Coleman fuera del backfield con un linebacker que no puede más que ver impotente como el corredor anota sin ser tocado para otro touchdown de Atlanta, el cuarto de la noche. Los Falcons ganan 28-3 y se van a consagrar como el nuevo rey de la NFL. Una defensa joven y veloz está supeditando a su oponente a una inefectiva marcha de jugadas intrascendentes mientras que el ataque está pasando por encima de su rival tras un inicio dubitativo.


En ese tiempo muerto los Patriots están viendo pasar por delante suya sus cuatro victorias anteriores en la Super Bowl, su temporada regular perfecta de 2007, las dos finales perdidas ante el archienemigo New York Giants, el "Deflategate", la lesión de Rob Gronkowski y todos los males que podamos imaginarnos. Literalmente están contemplando lo que ha sido una dinastía que parece abocada a morir esta noche. Muerte clínica. New England es Harry Potter tras recibir la maldición asesina de Lord Voldemort. Tom Brady ya casi vislumbraba el camino hacia la luz, ese túnel en cuyo final todos nos imaginamos a Roger Goodell dándole el abrazo que certifique su defunción de la NFL.

Pero no, lo de anoche fue para los Patriots algo más que una remontada histórica, algo más que la consagración de un grupo que nunca dejó de creer en sí mismo, algo más que la enésima confirmación de que hoy por hoy nadie juega a esto del fútbol americano mejor que ellos. Lo de anoche fue para los Patriots una experiencia cercana a la muerte. Cuando se vuelve de ese tránsito se dice que uno se hace más fuerte, pierde el miedo a morir y vive con una mejor armonía. Eso es lo que sucedió con New England tras el tiempo muerto posterior al touchdown de Coleman.

Julio Jones dejó esta recepción para el recuerdo, pero al final sólo sirvió para aumentar la agonía de Atlanta.
 A partir de ese momento los Patriots tuvieron cinco veces el balón en su posesión, anotaron cuatro touchdowns y un field goal, generando un total de 338 yardas. Dos de los touchdowns fueron coronados por una impecable conversión de dos puntos, cada una más diferente de la otra. Por supuesto, los Falcons pusieron de su parte para ayudar a que se produjera el milagro, sus últimos cuatro drives resultaron en punt (tras recibir un onside kick), fumble (dejando a New England a 25 yardas de la end zone), punt (pese a tener 1ª y 10 en la 22 de su rival) y punt. Cuando lideras un torneo de golf por seis golpes a falta de una jornada cualquiera te puede robar la cartera viniendo desde atrás. Cuando pierdes una ventaja de seis golpes con tres hoyos por jugar es obvio que en primer lugar has sido tú quien ha perdido el torneo. Eso es lo que pasó con Atlanta anoche, un mazazo del que le costará mucho levantarse psicológicamente.

El épico triunfo de los Patriots, el quinto de este siglo, tuvo muchos protagonistas, pero fundamentalmente destacaron:

James White, al que califiqué como su factor X en mi previa, sobresalió con 14 recepciones (Super Bowl récord) para 110 yardas y un touchdown más 29 yardas y dos touchdowns de carrera. Por si fuera poco anotó una vital conversión de dos para terminar el choque con 20 puntos en su haber (otro récord en una final). Su fenomenal partido tuvo el cierre perfecto con el decisivo touchdown en la prórroga.

- El línea defensivo Trey Flowers fue una constante en el backfield de los Falcons. Lideró a su equipo con seis placajes y cuatro en solitario, golpeó a Ryan cinco veces y le cazó para 2.5 sacks. El último de ellos fue una de las acciones más decisivas del choque, al sacar a Atlanta de field goal range en los minutos finales.

- Don Tom Brady completó 16/21 pases para 196 yardas en el último cuarto y 5/5 para 50 yardas en el tiempo extra. Total: 21/26, 246 yardas, 1TD-0INT. En ese espacio de tiempo los Falcons del MVP Ryan anotaron cero puntos. El mejor quarterback de su generación nos dejó otra actuación para el recuerdo. Completó todos los lanzamientos que necesitó su equipo a la hora de la verdad y además tuvo la pizca de suerte de los campeones con un envío que pudo ser perfectamente interceptado pero que casi por arte de magia acabó en las manos de Julian Edelman.

Por encima de todos estos hombres "El emperador", aka Bill Belichick. Cuando sus hombres estaban en muerte clínica mantuvo la compostura y jugó todas las cartas posibles para que su equipo tuviera una opción al final. Eso implicó jugarse un 4º y 3 en su propio terreno de juego a 21 minutos del final pero NO un 4º y Goal en el último cuarto con 28-9 abajo cuando parecía que la única opción de New England pasaba por anotar tres touchdowns. Sus hombres volvieron a estar mejor preparados y sobre todo dirigidos a la hora de la verdad. Las dos conversiones de dos son testimonio de ello así como la jugada final del tiempo regular, que resultó intrascendente pero que demostró que hasta para esa situación Belichick había previsto una solución para sus muchachos. El emperador es una leyenda viva de este deporte.

No quiero rematar esta crónica sin alabar el desempeño de una defensa de Atlanta que durante más de tres cuartos puso en jaque a uno de los mejores ataques de la competición. Inmenso Grady Jarrett en la línea defensiva junto a Vic Beasley y el sempiterno Dwight Freeney. Magnífico el plan de juego de Dan Quinn, que le hizo la vida imposible a Brady y a sus receptores con una defensa asfixiante mucho más al hombre de lo esperado y con Keanu Neal en un rol más libre de "robber" que le hizo coartar muchos pases de Brady al segundo nivel. El problema de esa táctica es que no contaba con que su ofensiva no fuese a estar más que 23 minutos sobre el campo en toda la Super Bowl. En los drives finales los chicos de Quinn estaban destrozados de perseguir toda la noche a sus oponentes y fueron víctimas propiciatorias de la maestría de Don Tom Brady. 101 snaps es algo fuera de toda lógica, por muchas piernas frescas que cuentan en sus filas.

Hace dos años los Patriots lograron el triunfo de la fe, recuperando diez puntos en el último cuarto ante la mejor defensa de la liga entonces. Ahora han conseguido el no va más, regresar de la muerte (25 puntos abajo mediado el tercer cuarto) para lograr la victoria en la primera prórroga en la historia de la Super Bowl. ¿Qué podemos entonces esperar ya de este equipo? Solo ellos podrán contestar a esa pregunta. Su destino y el de la NFL continúan pasando por Foxboro.

James White anota el touchdown de la victoria en la prórroga.

viernes, 3 de febrero de 2017

Previa SUPER BOWL LI: New England Patriots vs Atlanta Falcons

Otro año más tenemos delante de nosotros una nueva edición de la Super Bowl, la número LI (51) en este caso. Estamos de vuelta con los números romanos tras el paréntesis de las bodas de oro y estamos de vuelta con los Patriots como protagonistas del gran evento. Es su séptima clasificación en la era Brady-Belichick y la novena absoluta como franquicia, récord de la NFL. Su oponente el domingo será un casi novato en estas lides, los Atlanta Falcons. Plantilla muy joven en el plano defensivo pero con un head coach que sabe lo que es ganar la Super Bowl como coordinador defensivo de Seattle, Dan Quinn.

Tenemos dos grandes ataques con múltiples posibilidades para hacer avanzar la pelota por el campo y dos defensivas que si bien no tienen el mismo reconocimiento han aportado su granito de arena (y más) para que la presencia del equipo en el partido definitivo sea posible. Ya hemos podido leer cantidad de análisis y previas de gran calidad así que desde mi rincón lo que voy a hacer es daros como siempre algunos puntos de atención que seguiré de forma particular y mi pronóstico. Luego vosotros sentiros libres de fijaros en lo que queráis como buenos aficionados que sois. La novedad este año es que os presento mi previa en formato multimedia. Espero que os guste. Allá vamos...


Antes de ofrecer mi pronóstico comentaros lo que me tiene más intrigado de esta gran final y sobre lo que llevo pensando más tiempo estas dos semanas:

¿Quiénes van a bailar y a qué ritmo?

Me explico, Patriots y Falcons son dos conjuntos que brillan por la variedad de personal que utilizan en sus respectivos "playbooks". En el extraordinario drive de 99 yardas antes del descanso contra Seattle en playoffs, Atlanta utilizó siete personales diferentes en nueve jugadas. Matt Ryan completó siete pases para 99 yardas. New England hizo del personal 10 (1RB, 4WR) la base de su "game plan" ofensivo en la final de conferencia ante Pittsburgh, un set que apenas habían llevado a cabo diez veces en toda la temporada.

Me pregunto si Josh McDaniels buscará atacar más la joven y rápida defensa de Falcons por potencia, con las carreras de LeGarrette Blount siguiendo al fullback James Develin, o bien estirando más el campo con personal 11 (1RB, 3WR) para generar "mismatches" y poner en aprietos a los cornerbacks de Atlanta cuando estén en individual y a los linebackers cuando queden en cobertura contra James White, Dion Lewis o alguno de los rápidos receptores de los Patriots.

En el otro lado, Kyle Shanahan puede hacer lo mismo con sus hombres. ¿Veremos mucho personal 21 (2RB, 1TE) con Patrick DiMarco ayudando a establecer la carrera? New England suele defender con tres safeties en el campo ("big nickel") en lugar de un frente con siete hombres grandes (DL y LB). Atlanta además es capaz de pasar a partir de ese personal, lo que pone en grandes aprietos a la defensa rival. Una de las posibilidades que he barajado es que Bill Belichick apueste por defender con cuatro cornerbacks y dos safeties para cubrirse más ante Devonta Freeman Tevin Coleman fuera del backfield. Pero claro, eso les pondría en una clara desventaja para defender la carrera. Por otro lado, Shanahan podría tirar también del personal 11 para lograr aislar a Julio Jones 1x1 y comprometer las doble coberturas que habrá preparado Matt Patricia.

El asunto del personal me parece fascinante y lo mismo me pasa con el ritmo del juego. En la final de conferencia Atlanta empleó "no-huddle" seis veces para evitar las sustituciones de Green Bay. Por su parte, los Patriots son expertos en acelerar su ofensiva, algo contra lo que no pudieron lidiar los Steelers. Aquí hay una gran disyuntiva, darle velocidad al ataque para generar emparejamientos favorables o bien ralentizar el partido para reducir al máximo las posesiones. Es obvio que en este choque las defensas parecen en desventaja y cualquier ayuda que les brinden sus compañeros de ataque sería bienvenida. Como digo, esta Super Bowl se presenta apasionante por lo impredecible que resulta.

PRONÓSTICO

Con estas premisas ahora voy a atreverme a dar un ganador, bien Marco, bien. Al contrario que el año pasado que tenía un guión en mi cabeza bastante claro, ahora me imagino cualquiera de los escenarios. Podría ganar Atlanta dominando con su ofensiva y podría ganar New England "sorprendiéndonos" una vez más con una impecable labor en defensa. Veo ambas situaciones, aunque la que de verdad espero es la que nos conduzca a un encuentro igualado en el último período.

Me parece que ambos staff técnicos van a trabajar con la idea de que el partido no se vaya a la treintena de puntos. En ese aspecto, confío un poco más en que Belichick ingenie las jugadas necesarias para reducir el impacto del imparable ataque de Atlanta, concretamente en la zona roja. Al contrario de la opinión mayoritaria creo que la victoria de los Falcons dependerá más de lo que haga su defensa, alcanzar a Tom Brady es su clave número 1.

New England 27, Atlanta 24.

lunes, 8 de febrero de 2016

SUPER BOWL 50: Colorado, el estado de la marihuana y de la kryptonita

Von Miller fue la kryptonita de Cam Newton
Hace unos años se legalizó en el estado de Colorado (junto al de Washington) la venta de marihuana con fines recreativos en los Estados Unidos. Desde anoche también se va a empezar a comercializar en las montañas rocosas la kryptonita. Este mineral se puede encontrar, en abundantes cantidades, en la ciudad de Denver y concretamente en su equipo de football, los Broncos. Von Miller la tiene aproximadamente en el 90% de su cuerpo, DeMarcus Ware en otro 80%, Malik Jackson en un 75% y podríamos seguir y seguir, Derek Wolfe, Danny Trevathan, T.J. Ward, Chris Harris, Darian Stewart, Aquib Talib (a éste ayer se le diluyó entre demasiada adrenalina y testosterona), etc. No hay mayor experto en encontrar la kryptonita que John Elway y sus suministros son perfectamente organizados y distribuidos por Wade Phillips.

Estos son los nombres que recordaremos de los Denver Broncos de 2015, campeones de la Super Bowl 50 y autores de una de las campañas más memorables en el plano defensivo de la era moderna en la NFL. Puede que su media de puntos (superior a los 18 por choque disputado) palidezca al lado de otras históricas unidades, pero hacerlo en una época donde las defensas tienen un handicap de un touchdown por las reglas actuales y con un ataque que no sólo no produce sino que encima perjudica con turnovers inaceptables (otros dos anoche) es digno de todos los elogios.

¿Cómo obraron los Broncos la proeza de dejar en diez puntos al ataque más explosivo de la temporada con el jugador más dominante a los mandos?

  • Número 1: pararon la carrera de Carolina. En ningún momento los Panthers pudieron desarrollar uno de sus habituales drives centrados en el juego terrestre que tantas opciones le van abriendo a lo largo del partido. Jonathan Stewart fue embotellado una y otra vez al tiempo que Cam Newton sólo producía con scrambles y no con las carreras diseñadas que son las que terminan por marear a las defensas y abrir oportunidades para sus compañeros.

  • Número 2: sacaron del partido a Greg Olsen. El tight end fue golpeado constantemente en la línea de scrimmage y recibió doble cobertura en casi todos los snaps. Olsen es el jugador con el que Newton se siente más cómodo lanzando y el único en la plantilla con manos seguras. Sin el #88 produciendo la defensa de Denver convirtió al polifacético ataque de los Panthers en un tradicional equipo pasador, justo lo que necesitaban.

  • Número 3: sin juego de carrera y sin su válvula de seguridad Superman se quedó sin su capa y sin su escudo protector. Obligado a lanzar más de la cuenta (41 intentos por los 30,3 a lo largo del año) y a sus wide receivers de menor categoría llegaron los "drops" que han sido habituales en Carolina en 2015. Los Ginn, Brown, Cotchery no estuvieron bien, pero en el partido más importante de la campaña no van a arreglar de repente sus deficiencias. Todo el mérito para la defensa de Broncos por forzar a los Panthers a jugar a lo que peor hacen.

La carrera de Carolina no fue un factor en la Super Bowl
Estos tres ingredientes, mezclados por un feroz pass-rush, convirtieron a Newton en un jugador desquiciado que pasó más tiempo corriendo hacia atrás para evitar sacks que hacia delante para ganar yardas. La actuación del MVP fue decepcionante. Pases errados por falta de precisión, indecisión y lentitud en algunos lanzamientos, falta de reconocimiento de un pass-rush que llegaba con asiduidad y lo peor de todo una actitud que no puedes tener el día más importante de tu vida. Una carrera para -1 yarda tras el descanso, cuando se había visto que los scrambles serían vitales, me dejaron muy frío. Si eres Superman y tienes unas capacidades atléticas superiores, úsalas, ya sea para salir del pocket rápidamente y correr en lugar de aguantar estático buscando hombres que no pueden desmarcarse o bien para tirarte al suelo por un fumble que puede decidir el campeonato. En la casa de los 49ers, Cam se convirtió en Kap en el peor momento posible (rueda de prensa incluida).

Dicho todo esto dejemos que Newton aprenda de esta derrota y vuelva tan fuerte como este año. Ante esta defensa el maestro Tom Brady fue sobrepasado y Aaron Rodgers se quedó en 50 yardas de pase, ¡50 yardas! ¿Quién habría ganado el partido de ayer? ¿Puede que Carson Palmer entonces, el quarterback que ahora parece no servirle a Arizona para ganarlo todo? No seamos injustos con Cam y démosle todo el crédito a unos Broncos que ayer habrían parado (como han hecho todo el año) a quien se les hubiera puesto por delante. Al contrario, recordemos los 80 puntos puestos por Carolina en el marcador ante Seattle y Arizona en estos playoffs para engrandecer más si cabe su actuación de anoche. Eso pasó, no fue producto de la imaginación de los analistas que le daban el favoritismo a los Panthers.

No quiero olvidarme en este resumen de la Super Bowl dorada de Ron Rivera, que falló completamente en la mentalización de su equipo y no tuvo ninguna respuesta a los esquemas de Phillips. Para el miércoles los Panthers ya parecían aburridos de estar aquí contestando preguntas y eso se reflejó en el partido más blando de sus hombres este año. Denver saltó al campo con más energía y así se mantuvo hasta el final. Si a eso le sumas una toma de decisiones más que discutible (sin challenges desde el inicio del segundo cuarto, no yendo por ningún cuarto down, etc.) y una falta grave de ajustes al descanso el desastre fue completo. Los Panthers no han tenido que recurrir en casi toda la campaña al "Plan B" y eso se notó anoche en cuanto vieron que no se encarrilaría el encuentro tan rápido como en los duelos anteriores.

Uno de los grandes lo deja en lo más alto
Me siento obligado finalmente a contaros que en esta Super Bowl también hubo otro enfrentamiento, el del ataque de Denver contra la defensa de Carolina, pero fue tan intrascendente que casi no tengo ganas ni de comentarlo. Como apunté en la previa la ofensiva de los Broncos no iba de repente a despertar y generar drives largos que culminaran en touchdowns en la zona roja. Hasta ocho posesiones de tres y fuera realizaron. Un solo TD producido en un drive de 4 yardas, ganadas a base de sangre, sudor y lágrimas. Por sus propios méritos llegaron nada más que un par de field goals. Las 16 oportunidades de ataque que tuvo Carolina hablan a las claras de lo mal que jugó Denver en ofensiva. Y para colmo, dos turnovers. Uno de ellos fue una intercepción imperdonable de Peyton Manning que se retirará por la puerta grande pero que hasta el final estuvo bien cerca de costarle el título a sus compañeros.

La victoria para Peyton es la 200 de su carrera, ningún jugador ha ganado más partidos en la NFL que él. Sólo seis entrenadores superan esa cifra, lo cual es casi más impresionante si lo piensas. Tras muchos años de decepciones en playoffs lo va a dejar con récord positivo en post-temporada, 14-13, curiosamente las mismas victorias que sumó su jefe ahora John Elway, otro que se retiró con el Trofeo Vince Lombardi en su mano. El destino le guardaba un gran regalo a esta leyenda en el año más difícil de su carrera, y desde aquí no puedo más que alegrarme por él. Larga vida a Peyton Manning, larga vida a los Denver Broncos de 2015 y su maravillosa defensa.

sábado, 6 de febrero de 2016

Previa SUPER BOWL 50: Carolina Panthers vs Denver Broncos


La Super Bowl alcanza sus bodas de oro. Cincuenta años de un partido que empezó poco menos que siendo una exhibición y que es ahora el encuentro más analizado y seguido a lo largo y ancho del planeta. El guión para la final de este año es muy claro, el cinco veces MVP Peyton Manning intenta cerrar su gloriosa carrera con un segundo campeonato ante el nuevo MVP de la liga, Cam Newton, el jugador llamado a sucederle como el quarterback más dominante de la competición.

A través de artículos en la web, vídeos y podcasts se ha dicho prácticamente todo de esta Super Bowl (y lo mejor de todo, en nuestro propio idioma). Así que como cada año, a las vísperas del domingo más importante del año os dejo con mis impresiones sobre lo que podremos ver mañana, además de tirarme a la piscina con el pronóstico del choque. Intentaré no extenderme mucho que ya estaréis cansados de leer análisis, pero no prometo nada.

La "Zone Read", ¿en serio es una novedad?

Estas dos palabras, "zone read", llevarán dos semanas sonando en vuestras cabezas. Es el eje de la ofensiva de Carolina, que ha permitido a un equipo con no demasiado talento terminar como el ataque nº 1 de la NFL en puntos anotados, el nº 1 en la zona roja, el nº 2 en "big plays" producidos (64 de carrera y 31 de pase) y el nº 3 en tiempo de posesión.

Von Miller será decisivo en su duelo con Cam.
Ya sabéis cómo funciona básicamente el "invento", así que no os voy a marear. El quarterback lee la defensa (normalmente al defensive end no bloqueado) para elegir cuándo y si realizar la entrega a su corredor o bien quedarse con el balón y correr él mismo. Da la casualidad que los San Francisco 49ers en 2012 llegaron a la Super Bowl con este sistema como pieza angular de su juego terrestre, lo mismo que los Seattle Seahawks las dos pasadas temporadas. ¿Veis la tónica? Cuatro años seguidos lleva la NFC metiendo en la gran final a un equipo que se prodiga en la "zone read". Sin embargo aquí estamos en enero de 2016 discutiendo si este sistema funcionará a largo plazo. Señores, lleva cuatro años funcionando en la NFL (muchos más en college) y no tiene pinta de desaparecer de la noche a la mañana.

Cómo los Broncos van a contener el ataque de carrera de Carolina es la primera gran clave de este partido. Si los Panthers juegan cómodos por tierra podemos olvidarnos del encuentro, será una gran fiesta de los chicos de Ron Rivera durante toda la segunda mitad. La gran habilidad de Carolina es que su sistema es tan variado e impredecible (formaciones clavadas suponen jugadas completamente diferentes) que en muchas ocasiones pone a sus hombres en ventaja numérica sobre la defensa. Estiran tanto el campo ("spread offense") que los rivales una vez que no aciertan hacia dónde va el flujo de la jugada acaban siendo aplastados por una avalancha de Panthers en superioridad numérica. Arizona sufrió esto en sus carnes en la final de conferencia.

Denver necesita jugar un encuentro muy disciplinado, ocupar todos los "gaps" siempre y saber el momento justo de reaccionar. Carolina juega con las defensas en el sentido literal de la palabra, las mantienen siempre en vilo y les impiden llevar la iniciativa. Los Broncos son una defensa muy agresiva y deben seguir siéndolo mañana, pero en todo momento han de tener un "plan B" para que esta agresividad no les deje en manos de los Panthers. Por "plan B" me refiero a una mayor cobertura zonal que no deje huecos en el segundo nivel, donde Carolina gana todas las batallas en el juego terrestre.

Cam Newton, el nuevo MVP.

Desde el pocket Newton es Superman también.
Superman. El arma definitiva. Un jugador de los que marcan época. En apenas un año Newton ha pasado de ser un quarterback favorito para muy pocos y criticado por la mayoría a ser comparado con leyendas del calibre de Steve Young, seis veces ganador del trofeo de mejor pasador (rating) de la temporada. Un poco de pausa viene bien para estos cambios tan bruscos de opinión. Esta noche Cam recibirá, con total merecimiento, su primer MVP de la temporada, pero antes de meterle en el Salón de la Fama dejemos transcurrir su carrera. No hay necesidad de correr tanto.

Lo que ha conseguido Carolina con su juego de pase este año es digno de elogio. Salvo Greg Olsen, un excepcional tight end receptor (pero nulo bloqueador), el cuerpo de wide receivers de los Panthers tendría problemas para encontrar sitio en las plantillas de muchos equipos. El impresionante último cuarto de Newton en Seattle marcó un antes y un después en el juego aéreo de Carolina en 2015. Desde aquel día Cam y su particular grupo de WR juega con una sintonía que a veces hasta nos hacen olvidar los nombres de sus camisetas (Ginn, Brown, Cotchery).

Ante un pass-rush tan fuerte como el de Denver espero mucho "personal 12" (un runningback, dos tight ends) y cantidad de contactos ("chips") con Von Miller y DeMarcus Ware antes de salir a recibir. La secundaria de los Broncos es de lo mejorcito en cobertura, así que mañana debe ser Olsen -cuando se empareje con linebackers en hombre a hombre desde el slot- el hombre que mueva las cadenas para Carolina por aire.

Wade Phillips fue alabado por su plan defensivo en la final de conferencia ante New England. En la Super Bowl volverá a ser clave su estrategia ante el ataque más explosivo de la competición. Phillips retornará al uso del "blitz" como le gusta, máxime teniendo en cuenta que Carolina no suele mandar casi nunca cinco receptores en ruta como los Patriots. Newton está muy cómodo lanzando desde el pocket en su "spot", otros años su precisión en el pase dejaba que desear pero en 2015 ha mejorado mucho en ese aspecto y pases fallados como el de la Final NFC han venido a cuentagotas. Cuando se le obliga a moverse un poco por el pocket, debido a la presión, es cuando sus mecánicas se resienten (su punto débil) y llegan los lanzamientos erróneos.

Denver "overload blitz" ante Carolina en 2012.
Una manera que Denver usará para ponerle las cosas difíciles a Newton serán los "overload blitzes". En esas acciones se fuerza la presión por un lado de la defensa para dejar al ataque en inferioridad numérica a la hora de bloquear. Es exactamente la misma filosofía que aplican los Panthers con su "zone read". Fijaos en la imagen como entran a presionar el defensive end del lado izquierdo en "stance" de dos puntos (Von Miller), el cornerback del slot (Chris Harris) y el middle linebacker (Wesley Woodyard). Junto a los dos defensive tackles Denver forma un rush de cinco hombres, al tiempo que el otro defensive end cae en cobertura. Miller bate con su rapidísimo primer paso al tackle derecho de Carolina, lo que obliga al RB Jonathan Stewart a bloquearle en un "mismatch" claramente favorable para la defensa. El guard derecho se encarga del blitz del middle linebacker, lo que deja a Harris con camino libre hacia Newton. El tackle izquierdo es completamente sacado de la jugada al no tener a nadie a quien bloquear. El quarterback intenta subir en el pocket pero no encuentra ruta de escape. No obstante, por si acaso, dos hombres en cobertura zonal (convenientemente movidos hacia el lado contrario al "overload blitz") tienen sus ojos puestos en el backfield por si las moscas. Sack para Denver y punt para Carolina.

El ataque de Denver, ese gran olvidado.

No nos engañemos, el partido se debe decidir en el emparejamiento ataque de Carolina vs defensa de Denver. No obstante, la labor de la ofensiva de los Broncos se antoja fundamental en el devenir del encuentro, más para lo malo que para lo bueno.

Sin juego de carrera los Broncos lo tendrán difícil.
En un mundo ideal deben hacer drives largos, utilizar su juego de carrera (128.0 yardas por partido en los últimos nueve partidos, 86.0 en los nueve primeros), y ser efectivos en tercer down para terminar rematando en la zona roja. La experiencia me dice que a la hora de la verdad no vas a conseguir lo que no has sabido hacer en toda la temporada. Denver es el tercer equipo de la liga que más drives de "3 y fuera" realiza y seguramente esto no cambie el domingo.

La gran, y casi única, clave para Denver en ataque es no cometer turnovers. Eso sí lo han sabido corregir a tiempo en los playoffs y en buena parte por ello han llegado hasta aquí. La contrapartida está en que la defensa de los Panthers es la que más "takeaways" acumula (39 en regular season + 9 en playoffs), la que más drives ha dado a sus compañeros de ataque en campo rival (31) y la que más puntos ha provocado después de un turnover (148). Si los Broncos cometen más de una pérdida de balón en la Super Bowl lo más probable no es que pierdan, sino que reciban un severo correctivo. Ahora bien, protegiendo la pelota y siendo superiores en equipos especiales van a tener una opción.

El último rodeo del sheriff.

La despedida del 5 veces MVP, Peyton Manning.
No sé quién ganará mañana, pero una cosa tengo muy clara, va a ser el último partido de Peyton Manning tras diecisiete temporadas fabulosas y ésta última para olvidar. Sus problemas físicos le impiden producir al nivel que nos tiene acostumbrados, pero su cambio de mentalidad tras el "banquillazo" ha sido lo mejor que le podía pasar a Denver. Peyton tendrá que esquivar la zona media donde Luke Kuechly, Thomas Davis y Kurt Coleman forman el triángulo más peligroso de la liga. Carolina sienta mucho a sus defensive backs en cobertura zonal (Cover 4, Cover 3, Cover 2) lo que puede ser un arma de doble filo si Manning anticipa más de la cuenta sus lanzamientos hacia el exterior. Josh Norman es un auténtico "ball-hawk" en esas situaciones, por lo que a buen seguro que se inclinará más por probar el lado de Robert McClain.

Los pases que pueden hacer más daño a la defensa de los Panthers ("Pin route", "Scissors", "999 combo", etc.) son los que ya el cinco veces MVP no está en condiciones de enviar. Peyton debe ser consciente de ello una última vez y darle una oportunidad a su equipo de ganar simplemente no forzando nada y tomando sólo lo que el rival le deje. Si eso significa utilizar a sus dos corredores (Ronnie Hillman y CJ Anderson) en carreras hacia el exterior ("outside zone") y saliendo del backfield y buscar a su receptor nº 1 DeMaryius Thomas cuando se alinee en el slot en rutas cortas pues mucho mejor que intentar conectar con Emmanuel Sanders en una ruta "corner" imposible. Paciencia es la madre de la ciencia para Denver (y sus aficionados) mañana.

PRONÓSTICO

La mayoría de los analistas se inclina por el triunfo de Carolina. No había tal consenso en una Super Bowl desde las ediciones 42 y 43 con New England y Pittsburgh en el rol de claros favoritos. Uno ganó por la mínima y el otro se vio sorprendido tras una temporada incluso más perfecta que la de los Panthers de 2015. Por lo tanto, cuidado con los favoritismos que los carga el diablo y no aseguran nada. El trabajo de mentalización de Ron Rivera se antoja tan vital como el estratégico.

Una máxima de este deporte es que los partidos duran 60 minutos. Siendo una gran verdad, en este caso particular creo que los primeros 30 merecen especial atención. Desde la fusión de las ligas en 1970 sólo un conjunto ha acumulado un mejor diferencial en 1er y 2º cuarto que el +193 de Carolina este año, los Patriots de 2007.

El primer equipo que abandone su juego de carrera por incapacidad para ponerlo en marcha o porque el marcador dicte tu selección de jugadas desde la banda pierde, me da igual que sea Carolina o  Denver. Va a ser un partido que más que nunca se decidirá en las trincheras, siendo Kawann ShortVon Miller los jugadores más importantes y valiosos en cada equipo.

Espero unos Broncos conteniendo el arreón inicial de Carolina y agobiando lo suficiente a Newton como para hacer que el partido se resuelva a la vuelta del descanso. Ahí el predecible ataque de Denver pasará factura como en la Final AFC, permitiendo que los Panthers puedan finalmente levantar el primer Trofeo Vince Lombardi de su historia.

Carolina 27, Denver 17.

lunes, 2 de febrero de 2015

SUPER BOWL XLIX: El triunfo de la fe

MVP Tom Brady
24-14 abajo con un cuarto sólo por jugar y ante la mejor defensa de la NFL contra el pase cualquier equipo habría sucumbido ante la presión o se habría agobiado pensando en la cantidad de acciones consecutivas que tenían que hacer bien para remontar el partido. No estos New England Patriots. Jugada a jugada, sin pensar en lo que venía después, los hombres de Bill Belichick confiaron los unos en los otros, en la clásica filosofía del head coach del "do your job" y poco a poco fueron comiéndole terreno a su oponente.

Tom Brady disipó las dudas que pudieran quedar sobre si es el mejor quarterback de su generación con dos drives magistrales que culminaron en sendos touchdowns. New England había movido bien el balón mezclando pases rápidos a la zona central del campo en rutas cruzadas con las carreras de potencia de LeGarrette Blount durante una primera mitad en la que pese a dominar a Seattle no se fueron por delante en el marcador. Cuando los Seahawks tomaron el control del encuentro en el tercer cuarto, Brady y los Patriots sabían que no había tiempo para seguir con esa estrategia. Había que lanzar en cada down ante un equipo que triunfa en esos precisos momentos, y había que lanzar de forma metódica porque New England no cuenta con una amenaza seria en el juego profundo. Demasiadas cosas para cualquier equipo y cualquier quarterback.

Pero es obvio que Brady no es un QB del montón ni que los Patriots han llegado a seis Super Bowls y otras tres finales de conferencia en catorce años por nada. Su victoria es el triunfo de la fe y pese a ser la cuarta en la historia de la franquicia tiene un sabor casi tan especial como la primera. Tras varias decepciones y derrotas cuando ya saboreaban las mieles del triunfo New England casi había olvidado lo que era sentirse campeón de la NFL. Así lo reflejó el propietario Robert Kraft cuando recogió el trofeo, al tiempo que repetía a conciencia una frase que se convirtió en histórica al término de la Super Bowl XXXVI, la primera de los Patriots: "Todos nosotros somos patriotas. Y hoy los Patriotas son los campeones". Mucho ha cambiado en EEUU y en la NFL desde entonces, pero una cosa ha permanecido inalterable, el equipo de New England luchando por la Super Bowl en los playoffs.

El estoico Bill Belichick, tan poco dado a los elogios gratuitos, declaró manifiestamente a sus jugadores un "I love you all" en la misma ceremonia de entrega del Trofeo Lombardi. El head coach ha pasado por cantidad de vicisitudes desde su última victoria en la Super Bowl hace ya diez años: la muerte de su padre y mentor, Steve Belichick, el divorcio de su mujer, el asunto del "Spygate" y justo antes de esta final, el polémico "Deflategate". Demasiadas cosas para que la emoción no le desbordara aunque fuera sólo por unos pocos segundos.

La victoria de los Patriots, cosechada de forma tan heroica a la par que agónica, se recordará más si cabe por la magnitud del oponente. Seattle demostró una vez más porque es el equipo más duro de la NFL hoy día. No hay nada que les aplaque, ni su por momentos mal juego ni la brillantez del rival. No les importa la distancia en el marcador o en el liderato de su división (durante la liga regular llegaron a ir tres partidos por detrás de Arizona en la NFC Oeste), siempre luchan con la convicción de que encontrarán la recompensa al final.

Chris Matthews, por momentos David Tyree II
Los Seahawks volvieron a abrir el choque de forma muy dubitativa en ataque (22 yardas y cero pases completados en los tres primeros drives), pero una vez que Russell Wilson descubrió la conexión que podía explotar con el desconocido Chris Matthews, Seattle se metió en el partido de forma implacable. Una vez que huelen la sangre se convierten en auténticos depredadores y no hay nadie que les pueda detener. Cuando Brady y un bravo Julian Edelman le dieron la vuelta al marcador a falta de 2:02 para la conclusión todos sabíamos que los Seahawks estaban lejos de tirar la toalla. Muy al estilo de ellos, de una forma o de otra se plantaron en la yarda uno de su oponente. Un touchdown les daba su segunda Super Bowl consecutiva. El reloj fue corriendo y los segundos iban cayendo como si los dos equipos no se jugaran nada en el envite. Los nervios le jugaron entonces una mala pasada a Pete Carroll que permitió una jugada de pase que jamás debió producirse. Como decía Marty Schottenheimer: "cuando lanzas pueden pasar tres cosas, y dos de ellas son malas". A los Seahawks le tocó la peor. Otro actor secundario, de esos que apenas aspiran a ser figurantes, Malcolm Butler, se convertía en el héroe de Foxboro con una intercepción para la historia.

Digno final para una memorable Super Bowl entre los dos mejores equipos de la NFL en la actualidad. No todos los años se cruzan en el camino del Lombardi dos franquicias que aspiran a ser dinastías. Seattle está en el buen camino si mantienen la cabeza centrada (algo que anoche no se vio precisamente con varias demostraciones de poca deportividad o profesionalidad). New England hace tiempo que ya lo es y este triunfo no es más que la coronación de un trabajo de muchos muchos años.

Enhorabuena a los Seahawks pese al resultado final. Enhorabuena a los Patriots por tan grande victoria. Y sobre todo enhorabuena al football por el espectáculo. Nos lo merecíamos todos los aficionados después de un año con tantos palos y polémicas dentro y fuera de los terrenos de juego.
La jugada decisiva de la Super Bowl XLIX, Malcolm Butler con la intercepción.