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miércoles, 30 de agosto de 2017

LA´EL COLLINS: POTENCIA SIN CONTROL... DE MOMENTO

Conforme fui viendo los partidos de la tercera jornada de pretemporada de la NFL un emparejamiento me llamó poderosamente la atención. Fue el que midió al tackle derecho de los Dallas Cowboys, La´El Collins con el edge rusher de los Oakland Raiders, Khalil Mack.

Hoy día hay pocos defensores más peligrosos que Mack a la hora de realizar el pass-rush. Su mezcla de potencia y agilidad fue analizada en nuestra sección de perfiles hace unas semanas. Collins está debutando este año en la posición de tackle derecho. En college jugó en el lado izquierdo en LSU y en sus dos primeras campañas con los tejanos había actuado como guard izquierdo.

Ubicarlo en el extremo derecho de la formación le da más protagonismo y por supuesto responsabilidad al enorme Collins (1.93m y 143Kg). Aunque va a contar casi siempre con el apoyo del tight end Jason Witten, van a ser muchas las ocasiones en que se quede bloqueando al pass-rusher más peligroso del rival. Ése fue el caso del sábado y durante buena parte se demostró más que capaz de conseguir realizar un buen trabajo.

Primer drive ofensivo de Dallas: Mack se alineó frente a Collins cinco veces en situaciones de pase. En la primera su vertical step fue clave para neutralizar el rush exterior de Mack, amén de un buen juego de manos para desequilibrarle en el intento de llegar a Dak Prescott. La principal virtud del juego de Collins es su potencia, en cuanto sus manos contactan con el rival las posibilidades de que vaya al suelo son muy grandes.

Atentos en la segunda jugada de pass-rush a 9:40 del primer cuarto. Mack cambia la estrategia y busca uno de sus movimientos más habituales, el "counter" hacia el interior. Collins reacciona rápidamente con un "slide step", manos en su sitio y protección asegurada. Tres jugadas después, en 1º y 10 a 7:23 del primer cuarto de nuevo buen "kick slide" de Collins y una vez que pone sus manos en Mack es "Game Over".

Para el segundo drive ofensivo de los Cowboys, Oakland cambió la estrategia y utilizó a Mack en el lado derecho de la defensa y situó a Bruce Irvin frente a Collins. Los resultados fueron similares en cuanto a la efectividad y contundencia del jugador de Dallas, hecho que se exacerbó en el tercer drive cuando fue Shilique Calhoun el que se emparejó con él. Sin embargo, una penalización por manos a la cara en 3rd down a 5:50 del segundo período le costó un drive a los tejanos.

Otro lunar en el expediente de Collins fue una penalización igual sobre Mack en este caso a 3:02. El movimiento de pies lo tiene bien interiorizado pero aunque la falta fue algo rigurosa debe seguir trabajando en la "zona de strike" a la hora de usar las manos.

Los tres siguientes duelos entre Collins y Mack fueron bien saldados por el jugador de ataque. El mejor defensor de la pasada campaña empleó todos sus movimientos pero ninguno le permitió llegar a tocar a Prescott.

Lo bueno realizado en esos snaps del último drive de ataque de Dallas antes del descanso volvió a quedar empañado cuando cometió una tercera falta, en este caso por holding, al placar básicamente a James Cowser, un hombre de talla muy inferior.

Al descanso los Cowboys decidieron sentar a toda su unidad titular en ataque y no vimos por tanto más a Collins. Pese a estas penalizaciones nos tenemos que quedar con su gran trabajo de pies. Se le ve muy natural en la nueva posición y ésa es la parte del juego más difícil de dominar. Donde ha de seguir trabajando es en la colocación de manos y el aspecto mental para reducir al máximo estos errores.

Su compañero Zach Martin también incurrió en un par de penalizaciones, así que no deben saltar las alarmas en ese sentido con Collins. Por lo que se está viendo Dallas tiene un proyecto de gran jugador para el tackle derecho. Junto a tres All-Pro como Tyron Smith, Travis Frederick y Martin los Cowboys pueden formar en 2017 una línea ofensiva si cabe más dominante.

Marco Álvarez
@deionmarco

lunes, 3 de octubre de 2016

2016 Semana 4: L vs DALLAS COWBOYS 17-24

Los 49ers vivieron su primer partido igualado de la temporada pero no pudieron sacarlo adelante. Dallas se recuperó de un cuarto inicial en el que San Francisco fue muy superior. Tras abrir una ventaja de 14-0 al inicio del segundo, los Cowboys lograron empatarnos el duelo antes del descanso y una que vez se lesionó NaVorro Bowman impuso su línea ofensiva para hacer correr una y otra vez a Ezekiel Elliott camino de la victoria.

Ésa fue sin duda la mala noticia del encuentro y en realidad la única que debe importar. NaVorro se fue al suelo sin contacto con síntomas claros de haberse roto el tendón de aquiles del pie izquierdo. Es el mismo lado de la rodilla operada aunque en principio una lesión no debe estar relacionada con la otra. A falta de confirmación lo único bueno que podemos decir es que es una recuperación que está al alcance de nuestro capitán si tiene las fuerzas necesarias para realizarla. Desde aquí le deseamos lo mejor.

Sin él la defensa se vino abajo a la hora de frenar la carrera de Dallas aunque ya se estaban viendo síntomas de que el partido se nos escapaba de las manos. Arik Armstead es a día de hoy la única fuente de pass-rush y se está echando mucho de menos a Ian Williams en el centro de la línea pese al voluntarioso esfuerzo de Mike Purcell. En la secundaria Eric Reid se dejó escapar una intercepción al inicio, seguimos sin ver las big-plays que queremos por su parte. Ya van 21 partidos consecutivos sin una INT. Quien sí dejó una grata impresión fue el novato Rashard Robinson del que ya hablamos en pretemporada.

El ataque tuvo un arranque espectacular con sendos touchdowns en los dos primeros drives pero poco a poco fue perdiendo fuelle. Blaine Gabbert corrió hasta en 12 ocasiones en una clara señal que esta semana se ha incidido en que debía conservar más veces la pelota. El problema es que Gabbert no es lo suficientemente atlético (ni por agilidad ni por potencia) para producir al 100% en esas acciones. Más de una vez se vio en un 1x1 contra un jugador mucho más preparado que él.

Con el partido en el alero en el último cuarto salió a relucir (o habría que decir mejor "a deslucir") la faceta pasadora de Gabbert. Primero se dejó un clarísimo touchdown por el camino en un mal lanzamiento sobre Torrey Smith. Poco más tarde escapó del pocket sin motivo suficiente y lanzó corto de las cadenas (y sin posibilidad de YAC para el receptor) en cuarto down. No hay más que rascar aquí. En el próximo invierno hay que atacar la posición de quarterback sí o sí.

Buenas palabras para Jeremy Kerley aportando como receptor y retornador. Mi GAME BALL semanal es para él.

En cuatro días nos medimos a Arizona, equipo que curiosamente llega con el mismo récord que nosotros (1-3) y probablemente sin su quarterback titular, Carson Palmer, por una conmoción cerebral.

lunes, 24 de agosto de 2015

2015 Pretemporada Semana 2: W vs DALLAS 23-6

Qué diferencia hace un año. Por estas mismas fechas en 2014 los niners estrenaron su nuevo estadio con una apabullante derrota por 34-0 ante Denver. Anoche, San Francisco sí le dio muchas más cosas para celebrar a sus aficionados con un claro triunfo por 23-6 sobre Dallas. La temporada pasada los 49ers completaron una mediocre campaña como local (4 victorias 4 derrotas) y seguro que Jim Tomsula quiere restablecer una ventaja que se perdió con el cambio de escenario del Candlestick al Levi´s.

Sin lugar a dudas la nota más positiva del choque fue el regreso de NaVorro Bowman. Tres jugadas estuvo en el campo y tres placajes que se apuntó. En la primera paró en seco a Darren McFadden cerrando perfectamente su "gap". En la segunda irrumpió en el backfield con un blitz interior y ayudó a detener la carrera de los Cowboys. En la tercera aprovechó un resbalón del runningback para sumar en cobertura su último placaje. Las sensaciones tras este drive no pueden ser mejores. Seguro que todavía no a está a su mejor nivel ni lo llegue a estar en toda la campaña, pero está claro que la defensa es otra con él en el terreno de juego.

El otro gran protagonista del choque fue Jarryd Hayne, que se marcó tres espectaculares retornos de punt en la primera mitad. Cada vez que le preguntan por él, Tomsula intenta mantener las expectativas bajas pero ya no hay marcha atrás. La maquinaria del "hype" se ha puesto en movimiento y no hay vuelta atrás. Hayne hizo una formidable recepción por encima de los hombros a un punt que le iba a sobrepasar claramente en su primer retorno. En el segundo se quitó de encima al primer placador con un movimiento tan suave y falto de esfuerzo que recordó a Russell Wilson en uno de sus scrambles en el pocket. Para rematar la faena en la segunda mitad tuvo snaps como runningback y también dejó una grata impresión en esa faceta del juego. Cuatro periodistas australianos se acreditaron para el debut de pretemporada en Houston. Anoche ya eran veinte y seguramente que la cantidad se dispare en la regular season porque este chico va a estar en la plantilla sí o sí.

Del resto del equipo podemos destacar del ataque titular la buena actuación de la línea ofensiva abriendo huecos para Carlos Hyde, que parece puede ser un digno heredero de Frank Gore. El juego de pase pasó casi inadvertido mientras seguimos esperando el debut de Reggie Bush. Torrey Smith gozó de la opción de estrenarse como niner pero no pudo atrapar un pase en la end zone que tuvo entre las manos. Lo que sí se pudo ver es mucho "zone read" con cada uno de los tres quarterbacks, una jugada que parece que continuará siendo parte importante del playbook.

Finalmente destacar el buen hacer de varios de los novatos. Bradley Pinion sigue enseñando una gran pierna y además está colocando punts dentro de la yarda 20 con soltura. Eli Harold en el pass-rush y Arik Armstead presionando desde el interior poco a poco van integrándose en la defensa, aunque sus actuaciones hay que cogerlas con pinzas de momento al realizarse contra suplentes. Y aunque no es novato hay que dedicarle una línea a Mike Purcell que protagonizó la jugada de la noche con una fantástica intercepción que además retornó para touchdown quitándose placajes de encima como moscas. Cuando Tomsula hablaba que la línea defensiva de este año era la mejor de su etapa en San Francisco (pese a las marchas de Justin Smith y Ray McDonald) no era un farol.

GAME BALL -> NaVorro Bowman: con sus tres snaps en defensa marcó el tono del partido en el césped y en la grada. Los niners no iban a ser batidos en esta tarde.

lunes, 8 de septiembre de 2014

2014 Semana 1: W @ DALLAS 28-17

Chris Culliver anotó el primer touchdown en la 2ª jugada
Qué partido más extraño para empezar la temporada, durante la segunda mitad parecía que la pre-season no había finalizado todavía. Los turnovers de Dallas, algunos provocados y otros regalados, nos dieron una gran ventaja en el primer cuarto y el resto del encuentro fue un puro ejercicio de administración de la renta.

Las sensaciones contrapuestas comienzan con la defensa. Creo que esquemáticamente jugamos muy bien, la teoría del "bend but don´t break" fue aplicada a rajatabla y salvo una jugada rota en la que Romo completó una bomba no se encajaron big-plays y obligamos a los Cowboys a gastar muchísimo tiempo para avanzar muy poco terreno. A Jason Witten se le anuló por completo y a Dez Bryant por el estilo pese a las lesiones de los dos cornerbacks titulares. Los touchdowns de Dallas llegaron uno gracias a los árbitros y otro en los minutos de la basura, así que satisfecho en ese sentido. Por contra, se fallaron cantidad de placajes, en especial contra DeMarco Murray, un gran jugador pero al que no se le pueden permitir tantas segundas oportunidades. En el centro de la línea vi demasiados huecos, si el marcador no se llega a encarrilar podríamos haber sufrido mucho más. En el lado bueno destacar la labor de Perrish Cox y los novatos Deonte Johnson y Jimmie Ward. En el caso de Ward empieza a tener la virtud de pasar completamente desapercibido, lo mejor que le puede pasar a un cornerback. Una de las principales dudas que teníamos era en la secundaria y por ahora parece que podemos estar tranquilos. Faltó un poco de pass-rush pero esto creo que fue unido al planteamiento defensivo. Enorme el Cowboy Justin Smith con sus dos sacks.

Antes de hablar del ataque quiero hacer un pequeño comentario de la defensiva de Dallas. Lo hago porque todo lo que se consiguió ayer se valoró (o mejor dicho, no se valoró) en función de que el año pasado los Boys "apestaron" en defensa. De acuerdo, viendo los nombres son incluso peores sobre el papel, pero cada campaña es diferente y un conjunto bien entrenado puede rendir por encima de lo que diga el historial de sus jugadores. El año pasado eran literalmente tumbas repartidas por el campo, mientras que ayer al menos vi un espíritu de lucha que les hizo neutralizar con frecuencia nuestra carrera y meter presión más de una vez a Kaepernick. Así que en general hago una valoración objetiva sin tener en cuenta al 100% al rival por ser la semana 1. El juego de pase funcionó bastante bien, se consiguieron convertir muchos terceros downs y especialmente en la primera mitad las lecturas de Kap fueron meritorias. Su segundo pase del día, aguantando el tipo en el pocket sabiendo que le venía el golpe, pero esperando a que Boldin estuviera abierto fue espectacular. Anquan completó otra actuación sobresaliente, mientras que Crabtree (que entrenó poco durante la semana) pasó más desapercibido. Ya sabemos que estos dos se van alternando y puede que el próximo domingo sea el #15 quien destaque. Me pareció correcto dejar a Alex Boone en la banda aunque se notó su ausencia, Looney puede ser un suplente servicial pero poco más a día de hoy. Nuestro otro gran novato, Carlos Hyde, demostró una chispa combinada con potencia que nos debe venir de perlas. Poco más que comentar, toda la segunda mitad creo que la podemos borrar de la mente porque el planteamiento fue salir de Texas sin lesiones graves y nada más.

En equipos especiales un día más en la oficina para Andy Lee y preocupante el nuevo error de Phil Dawson en un field goal bastante asequible. Espero que no se acabe repitiendo la historia de Akers.

GAME BALL -> Jim Harbaugh: si me lo permitís le doy balón del partido a nuestro head coach y al resto del staff técnico. Para ser un equipo con un "vestuario amotinado" y con la cabeza en otra parte (como reportaron en NFLNetwork en la previa) los chicos estuvieron concentrados desde el minuto 1 al 60. Se cometieron muchos errores que se han de corregir, pero creo que pocas dudas quedaron del compromiso y actitud de la plantilla y de los entrenadores.

domingo, 23 de marzo de 2014

La increíble campaña de Deion Sanders en 1996

Deion Sanders jugó catorce temporadas en la NFL y es miembro del Hall of Fame desde 2011, el primer año en el que fue elegible. También disputó nueve campañas en la liga profesional de béisbol, la MLB. Sus logros combinando ambos deportes son sobradamente conocidos. En el mismo día disputó por la mañana un partido de temporada regular con los Atlanta Falcons y estuvo en el banquillo para los Atlanta Braves en su encuentro de playoffs por la noche. Lo increíble es que los dos choques se celebraron en ciudades distintas, Miami y Pittsburgh.

Sin embargo como Sanders se ganó la fama y el reconocimiento fue como jugador de fútbol americano. Ocho veces Pro Bowler, seis veces All-Pro, 53 intercepciones pese a que los equipos rivales apenas lanzaban a su zona de cobertura y 19 touchdowns de retorno, cifra todavía hoy récord de la liga (compartido con Devin Hester).

Atlanta fue el equipo donde "Prime Time" debutó como profesional y donde se hizo un nombre. Sin embargo tuvo que marcharse a su gran rival, San Francisco, para conquistar el título que le iba a ser imposible en los Falcons. Un año después Sanders saltó también al enemigo principal de los 49ers, Dallas Cowboys, y por segunda temporada consecutiva cerró la liga con el anillo de campeón.

A sus 28 años lo había conseguido todo en la NFL pero para la temporada de 1996 se preparó como nunca en su lucha por realizar una misión que parecía ya imposible: doblar una campaña entera tanto en ataque como en defensa. En la "prehistoria" de la liga jugar a los dos lados del balón era lo más normal del mundo. Sin embargo, en la "era de internet" al filo del siglo XXI era hablar de algo que desafiaba la lógica. No en vano desde Chuck Bednarik en 1962 nadie había vuelto a jugar una temporada completa en ataque y defensa. Roy Green hizo sus pinitos para los Cardinals a primeros de los ochenta pero en ningún momento se acercó a lo que buscaba Sanders, ser titular a ambos lados de la línea de scrimmage.

Los Cowboys habían ganado tres de las últimas cuatro Super Bowls. Sin embargo la temporada de 1996 se les puso cuesta arriba desde antes incluso de empezar. Michael Irvin, el receptor estrella del equipo, estaba sancionado para los primeros cinco partidos de liga. El tight end Jay Novacek, la opción preferida de Troy Aikman cuando era presionado en el pocket, arrastraba unos problemas de espalda tan serios que al final le impedirían volver a disputar un partido más con Dallas.

Sanders desechó jugar ese año en la MLB y por primera vez acudió a un training camp de la NFL. Su mente estaba puesta al 100% en los Cowboys y su preparación física, mental y técnica para la nueva campaña fue la mejor de su carrera. Desde hacía mucho tiempo había declarado que su sueño era jugar en ataque, además de defensa, y todas las estrellas se alinearon para que esto sucediera en 1996. "Neon Deion" se aburría como cornerback pero ese año tendría entretenimiento para rato.

Los Cowboys le prepararon un casco especial para jugar en ataque además de su habitual para defensa. Contaba con una rejilla horizontal más pero se habían eliminado los dos refuerzos laterales. El objetivo era que tuviera mayor campo de visión para maniobrar como wide receiver. Tras muchas especulaciones y comentarios al final se confirmó lo esperado: Sanders formaría parte del once inicial de Dallas tanto en ataque como en defensa para el Monday Night inaugural en Chicago. En una de esas actuaciones históricas olvidadas Sanders lideró a su equipo con 9 recepciones para 87 yardas disputando la increíble cifra de 108 de las 120 jugadas del encuentro. Tras el choque muchos se preguntaron si podría aguantar ese ritmo.

Hasta la vuelta de Irvin al equipo Sanders lideró a los Cowboys en yardas de recepción, manteniendo además limpia su zona de cobertura en defensa. Pese a estar doblando ataque/defensa los equipos rivales seguían sin poner el balón cerca de él. En la segunda jornada ante New York Giants anotó un touchdown de ocho yardas a pase de Aikman y lideró una secundaria que sólo encajó 55 yardas en la victoria tejana por 27-0. Siete días más tarde contra los Colts retornaba un fumble del quarterback Jim Harbaugh para touchdown. Dos semanas después lograba una intercepción en la crucial victoria en Philadelphia. Menos prepararle los cocktails a Jerry Jones en su suite Sanders lo estaba haciendo todo para los Cowboys.

Tras un mal arranque de liga con tres derrotas en los primeros cuatro choques Dallas enderezó el rumbo con nueve victorias de once, incluidas dos consecutivas ante San Francisco y Green Bay. Conforme los Cowboys fueron viendo más claro el pase a los playoffs la cuenta de snaps de Sanders en ataque se fue reduciendo. En los últimos cuatro encuentros sólo fue titular en defensa y en ataque se limitó mucho su contribución. Al final de temporada registró 36 recepciones para 475 yardas (2º en el equipo tras Irvin) en ataque y 33 placajes y 2 intercepciones en defensa. Disputó el 80% de las jugadas de Dallas en defensa (769 de 958) y el 50% de las de ataque (490 de 981). Un increíble total de 1259 snaps en 16 partidos (casi 80 por encuentro).

La tónica de final de liga se mantuvo en el primer compromiso de playoffs de los Cowboys. Sanders se centró en defensa, donde sumó una intercepción y una recuperación de fumble, y apenas jugó un puñado de snaps ofensivos. Dallas se fue al descanso 30-0 arriba sobre Minnesota en un triunfo que hizo soñar a sus aficionados que los tiempos de gloria habían vuelto. Todo cambió una semana más tarde en Carolina para el choque de divisionales. Irvin se rompió la clavícula derecha nada más empezar y Deion se vio obligado a retomar su labor como receptor a tiempo completo. Contra las cuerdas los Cowboys le utilizaron también en equipos especiales aquel día, algo que no había hecho en toda la campaña. Placado por cuatro Panthers en una carrera de trece yardas a poco del final acabó la temporada extenuado y lesionado en una derrota que supuso el principio del fin de la dinastía de Dallas.

Pese al amargo final no se puede olvidar el enorme esfuerzo de Deion Sanders en la temporada de 1996. Con la popularización del juego de pase y el frenético ritmo de algunos equipos a día de hoy parece imposible que nadie pueda siquiera atreverse a pensar en la misión de doblar en ataque y defensa una campaña completa. Un logro de otra época que Sanders hizo posible una última vez.


viernes, 10 de febrero de 2012

2011 - Semana 14: NEW YORK GIANTS 37 @ DALLAS COWBOYS 34

La temporada 2011 estuvo marcada por el cierre patronal que impusieron los propietarios de las franquicias de la liga durante más de cuatro meses, desde primeros de marzo hasta finales de julio. Si bien ningún encuentro de temporada regular quedó comprometido, la preparación para la nueva campaña quedó seriamente tocada. El principal efecto que vimos en la liga fue la inefectividad de las defensas para contener los juegos aéreos del oponente, algo que fue especialmente sangrante en la primera mitad de temporada. Tres quarterbacks superaron las 5000 yardas de pase y tres también lanzaron 40+ pases de touchdown, registros sin precedentes en la historia de la liga. El récord de yardas en un año de Dan Marino (5084) fue destrozado por Drew Brees (5476) y también ampliamente superado por Tom Brady (5235). Dos quarterbacks que también acumularon números de fantasía en esta loca campaña fueron Eli Manning y Tony Romo, dos de los protagonistas de nuestro partido del año de 2011.

De 2011 a 2013 la NFC Este fue una división completamente impredecible. La NFL cerró su calendario regular de 256 partidos con un choque que siempre decidió el campeón del grupo. En las tres ocasiones Dallas Cowboys fue el equipo que se quedó corto, perdiendo ante sus diferentes rivales divisionales. En 2011 no habríamos llegado a tal situación límite de no ser por los acontecimientos que os voy a relatar de este duelo entre Giants y Cowboys de la semana 14.

Tony Romo estuvo sublime.
El equipo neoyorquino llegaba a este encuentro inmerso en una racha de cuatro derrotas consecutivas. Por su parte, Dallas había vencido en cuatro de sus últimos cinco compromisos. Un triunfo en este "Sunday Night" y tendría una ventaja de dos partidos con tres por jugar sobre Nueva York.

En un año tan marcado por los ataques como hemos comentado no deja de ser curioso que un jugador defensivo fuese el MVP de nuestro partido del año y a la postre quien decidiera el campeonato de la NFL. Hablamos de Jason Pierre-Paul. Sin él los Giants no llegan a playoffs y por ende no ganan la Super Bowl XLVI. Su sack sobre Romo en el primer cuarto significó un safety y los primeros puntos del encuentro.

A partir de ese momento el quarterback de los Cowboys realizaría una de las mejores actuaciones de su carrera. Completó 21/31 pases para 341 yardas y 4TD-0INT para un rating de 141.3, conduciendo a su equipo a seis anotaciones (cuatro touchdowns y dos field goals) en sus siguientes ocho drives. Las dos posesiones en las que Dallas no anotó fueron cortadas por Pierre-Paul. En una forzó un fumble de Felix Jones y en otra sumó su segundo sack en un importante tercer down.

La mano salvadora de Pierre-Paul.
Pese a los esfuerzos de su joven defensive end los Giants estaban contra las cuerdas tras un touchdown de 50 yardas de Dez Bryant a menos de seis minutos de la conclusión. Los locales ganaban 34-22. En ese momento surgió la figura del menor de los Manning. Con una defensa agotada enfrente, el reloj era casi su único enemigo. Eli dirigió a los suyos a anotar sendos touchdowns en dos posesiones que en total no cubrieron ni cuatro minutos de tiempo real. Casi de la nada Nueva York volvía a estar por delante, 37-34.

Romo y los Cowboys tenían 46 segundos para mandar el partido al menos a la prórroga. Tres pases completados movieron a Dallas de su propia yarda 20 hasta la 29 de los Giants.  El field goal desde ahí era muy factible para Dan Bailey, un novato que ya apuntaba maneras. El rookie convirtió en su primer intento, pero decimos primer porque un tiempo muerto de Tom Coughlin lo invalidó. A la segunda tentativa surgió la mano salvadora de Pierre-Paul para bloquear la patada y preservar el vital triunfo para los suyos.

Un año después de caer de forma dolorosa ante los Eagles por una mala jugada de equipos especiales, el destino le tenía reservada esta grata sorpresa a los Giants. Un par de meses más tarde estarían levantando su segundo Trofeo Lombardi en cuatro años.

Finalistas:

Week 01 - New Orleans Saints vs Green Bay Packers (los dos últimos campeones en un show ofensivo)
Week 03 - New England Patriots vs Buffalo Bills (los Bills remontan un 21-0 ante Tom Brady)
Week 09 - Baltimore Ravens vs Pittsburgh Steelers (Joe Flacco ríe el último y ríe mejor)

domingo, 10 de febrero de 2008

2007 - Semana 5: DALLAS COWBOYS 25 @ BUFFALO BILLS 24


La temporada 2007 de la NFL será siempre recordada por el casi impecable año de los New England Patriots, que estuvieron a unas pocas jugadas de completar la primera campaña perfecta de 19-0 en la historia de la liga. Espoleados por el affaire del "Spygate", los hombres de Bill Belichick y Tom Brady disputaron y vencieron algunos de los mejores encuentros de aquella regular season. Son principalmente recordados el agónico triunfo en Baltimore para mantener el invicto y el choque final ante los Giants donde se establecieron cantidad de récords. Los dos partidos reciben mi mención honorífica, pero no alcanzan el estatus de "juego del año".

El encuentro que más me emocionó personalmente de aquella liga llegó mucho antes, concretamente en la semana 5. Hacía trece años que el Monday Night Football no se desplazaba a Buffalo. Los Bills habían anticipado mucho el partido ante el equipo que les derrotara en sus dos últimas presencias en la Super Bowl. Aunque ninguno de aquellos protagonistas seguía en activo, se respiraba un ambiente retro con Jim Kelly animando en la banda y Thurman Thomas recibiendo en el descanso un homenaje por su entrada al Salón de la Fama.

Los Cowboys eran entrenados por Wade Phillips, tristemente todavía a día de hoy el último head coach que ha metido a los Bills en los playoffs. Su arranque de 4-0 con un ataque estelar encabezado por Tony Romo había disparado todas las expectativas de que el "Equipo de América" estaba de vuelta. En el otro lado, Buffalo llegaba con un récord de 1-3, una defensa plagada de lesionados que se situaba en el último lugar de los rankings en ese momento y un quarterback rookie al mando de la ofensiva, Trent Edwards. Era el clásico enfrentamiento de David contra Goliath.

La intensidad del partido fue muy alta desde el kickoff inicial. Contra todo pronóstico, la acorralada defensiva de Bills interceptaba una, dos, tres y hasta cuatro veces a Romo en la primera mitad. Dos de ellas fueron retornadas para touchdown. La primera fue obra de George Wilson, wide receiver reconvertido a free safety en su primera titularidad en la NFL. La segunda la protagonizó el defensive end Chris Kelsay, quien lograba una acción soñada para un defensive end: pase bloqueado, interceptado y retornado para TD. El problema para Buffalo es que pese a los cuatro turnovers del oponente el resultado solo le era favorable 17-10 al descanso.

La tónica de big-plays para los locales se mantuvo a la vuelta de los vestuarios cuando Terrence McGee, un gran retornador que ha caído un poco en el olvido, devolvía un kickoff 103 yardas para touchdown justo después de un field goal de Dallas. Era el quinto retorno de TD de su carrera.

Los últimos diez minutos serían de auténtico infarto. Un fumble de Romo fue seguido por una intercepción de Edwards cuando Buffalo se disponía a ponerle la puntilla a su rival. DeMarcus Ware, excepcional toda la noche aplicando presión al novato, caía en cobertura por una de las pocas veces en todo el partido. Su salto para desviar el balón permitía a Terence Newman interceptar y retornar 70 yardas hasta la 17 de Bills. Sin embargo, la locura se desataba en el Ralph Wilson Stadium apenas dos jugadas después cuando caía la quinta intercepción sobre Romo. Era su sexto turnover en total.

Ocho abajo, 24-16, con menos de cuatro minutos para el final, los Cowboys tendrían su última oportunidad para empatar. Aprovechando la conservadora defensa "prevent" de Buffalo, Romo movió a sus compañeros 80 yardas en 12 jugadas. De los ocho pases conectados el más largo produjo tan solo 12 yardas. No obstante, el lanzamiento más importante, el de la conversión de dos para Terrell Owens en la esquina de la end zone, resultaba incompleto.

¿Game Over? Todavía no. Dallas recuperaba el onside kick con 18 segundos por disputar. Dos pases cortos más, de nuevo ante la pasividad de la defensa rival, colocaban el balón en situación para que el kicker rookie Nick Folk ganara el loco partido con un field goal de 53 yardas. El intento era bueno para jolgorio de la banda tejana, pero un momento, no era válido. Dick Jauron había pedido tiempo muerto décimas antes del snap. Esta práctica fue iniciada aquel año por Mike Shanahan tres semanas antes y no sería abolida por la NFL hasta varias temporadas después. No importó esa noche, Folk convirtió de nuevo y esta vez sí que pudieron celebrar los Cowboys. Nadie más que Jerry Jones en su palco.

En la entrevista postpartido Michele Tafoya cuestionaba a Romo sobre sus cuatro intercepciones en la primera parte. "¿En serio fueron cuatro? Yo hubiera dicho que habían sido siete". Unas declaraciones propicias de alguien cuyo ídolo de juventud fue Brett Favre.


Finalistas:
Week 06 - Minnesota Vikings vs Chicago Bears (el show de Adrian Peterson y Devin Hester).
Week 13 - New England Patriots vs Baltimore Ravens (los Pats mantienen el invicto).
Week 17 - New England Patriots vs New York Giants (noche de récords).

sábado, 10 de febrero de 2007

2006 - Semana 5: DALLAS COWBOYS 24 @ PHILADELPHIA EAGLES 38

La campaña 2006 nos dejó historias imborrables. A nivel individual la fantástica temporada de LaDainian Tomlinson con sus 31 touchdowns totales permanece vivamente en mi memoria. Es por supuesto el año del primer título de Peyton Manning, logrado quizás en los playoffs en los que menos se apostaba por sus Colts. Los Chicago Bears recordaron durante la primera mitad de liga a sus antecesores de 1985, auténticas palabras mayores. Y por encima de todo esto, la sorprendente actuación de los New Orleans Saints, cuya exitosa vuelta al Superdome tras un año de exilio a causa del Huracán Katrina cautivó a todo el país y buena parte del resto del mundo.

Pero de nada de esto voy a hablaros hoy. Los protagonistas del mejor choque de 2006 son dos enconados rivales de toda la vida, Cowboys e Eagles, cuya rivalidad se hizo más feroz esta campaña por la adquisición por parte de los tejanos de Terrell Owens. Sí, T.O. el mismo que seis años antes hiciera en la estrella solitaria del Texas Stadium su conocida celebración post-touchdown. Dos veces. El mismo T.O. que las dos anteriores temporadas jugara para los Philadelphia Eagles, en las que pasó de héroe capaz de brillar en la Super Bowl pocas semanas después de romperse una pierna al más absoluto villano tras chocar directamente con Donovan McNabb y acabar fuera de la disciplina del equipo unos pocos meses más tarde.

El calendario quiso que la vuelta de Owens a la ciudad del amor fraternal se produjera muy pronto, concretamente en la semana 5 de competición. Los dos equipos llegaban con balance positivo y el liderato de la división en juego. El recibimiento de la afición de Philadelphia fue el esperado, un clamor de pitos acompañó a T.O. desde el minuto uno hasta el final. Ciertamente, en esta tarde los aficionados de Philly tendrían mucho que celebrar.

Owens no atrapó su primer pase hasta justo después del descanso. Finalizó con apenas tres capturas para 45 yardas. Un "drop" suyo provocó tal jolgorio en el graderío que bien podría haber parecido un touchdown de los Eagles. Dos pases dirigidos hacia él finalizaron en intercepción. La defensa de Philadelphia sabía muy bien cuál era su plan de juego, hacerle la vida imposible a T.O. desde la línea de scrimmage y ponerle en casi todo momento un segundo hombre por detrás.

En el otro lado McNabb viviría una de sus tardes más felices. Por tres ocasiones le dio el mando a su equipo en el marcador con anotaciones que llevaron su firma, primero en una carrera de una yarda y más tarde con dos espectaculares pases de touchdown. Aunque sus últimas campañas no dejaron un buen recuerdo, McNabb fue uno de los grandes quarterbacks de la primera década del siglo.

Mientras el QB de Philadelphia brillaba al hacerse la noche en Philadelphia, a su oponente en Dallas, Drew Bledose, se le apagaban todas las luces. Ante la presionante defensa de los Eagles, Bledsoe se mostró como un jugador al borde de la retirada, lentísimo para leer la defensa y sobrepasado ante el "pass-rush" rival. Siete sacks encajados y tres intercepciones le dieron una clara indicación a Bill Parcells, que apenas dos semanas más tarde daría paso a la era de Tony Romo en los Cowboys.

Pese al mal juego de Bledsoe, Dallas llegó con opciones a los últimos dos minutos de partido. De forma casi milagrosa los Cowboys convirtieron un 4º y 4 y un 4º y 18 (éste último gracias a una penalización) para plantarse a seis yardas del touchdown del empate. En segunda y goal el público de Philadelphia explotó una última vez cuando Lito Sheppard se anticipaba a otra pobre lectura de Bledsoe para retornar una intercepción 102 yardas hasta la end zone de Dallas.

Para regocijo mayor de los fans de Philly Terrell Owens se había pasado todo el partido "llorando" por las pocas oportunidades que estaba teniendo, siendo calmado en la banda más de una vez por Todd Haley (por aquel entonces entrenador de receptores de los tejanos). Sin embargo, tras esta jugada final T.O. no pudo más que bajar la cabeza y admitir que al menos por este día, su gran rival, Donovan McNabb, había vencido y convencido.

Finalistas:
Week 03 - Atlanta Falcons vs New Orleans Saints (el football vuelve al Superdome).
Week 06 - Chicago Bears vs Arizona Cardinals (increíble remontada de los Bears en Monday Night).
Week 10 - San Diego Chargers vs Cincinnati Bengals (Tomlinson 4TD; Ochocinco 260 yardas).

lunes, 10 de febrero de 1997

1996 - Semana 10: PHILADELPHIA EAGLES 31 @ DALLAS COWBOYS 21

Herschel Walker
Tras varias semanas tratando de convencer a mi padre para que se abonara a Canal+ finalmente pude acceder a su contenido de NFL a tiempo para la Semana 16 de la regular season de 1995 y los sucesivos playoffs. La espera hasta la campaña de 1996, la primera que podría seguir de forma completa tras mucho tiempo viviendo del minuto semanal que ocasionalmente dedicaban a la NFL en "Transworld Sport" o de los pequeños resúmenes de "Más Deporte", se hizo eterna. Por desgracia, problemas contractuales nos privaron del primer mes de liga y no fue hasta noviembre que se empezaron a ofrecer partidos completos.

Afortunadamente llegamos justo a tiempo para este clásico duelo divisional que se celebró el 3 de noviembre de 1996. Los Cowboys llegaban 5-3 tras un dubitativo arranque de temporada mientras que Philadelphia marchaba 6-2 bajo los mandos de Ty Detmer, una de las sorpresas en la liga aquel año. Ambos sin embargo circulaban por detrás de los inesperados Redskins (7-1), por lo que la victoria cobraba especial relevancia.

El choque comenzó de manera espectacular. Un ex de los Eagles, Herschel Walker, retornaba el kickoff inicial 89 yardas, lo que ponía en bandeja el touchdown para Emmitt Smith. Philadelphia respondía con una anotación de Ricky Watters. El duelo de runningbacks, en una era en la que esta posición era fundamental, fue espectacular. Smith hizo 113 yardas y 2TD en 24 carreras. Watters se fue a las 116 y 1TD en otras 24 carreras.

Ricky Watters
El partido fue un toma y daca constante. Los Eagles parecía que podían poner fin a su racha perdedora en Dallas que databa de 1991. Sin embargo, los Cowboys eran expertos en sacar petróleo de sus acciones y con el reloj a punto de agotarse se plantaron en la yarda uno de Philadelphia. Un touchdown les daba su quinta victoria consecutiva. Cuando todo el mundo esperaba la tercera anotación de la tarde de Smith, Dallas jugó al engaño y buscó el pase. Presionado y casi sin mirar, Troy Aikman lanzaba un balón a las manos del linebacker James Willis quien sabiamente pasaba a un más rápido Troy Vincent que protagonizaba un enorme retorno de 90 yardas para touchdown. El público en el antiguo Texas Stadium se quedó mudo.

Crecí viendo fútbol americano con la convicción de que los Cowboys eran una máquina imbatible, de ahí que este inesperado final me dejara una profunda huella. Aunque en 1996 no pude ver toda la NFL que hubiera querido sin duda me quedo con este duelo en la NFC Este como lo mejor de aquel año.

Finalistas:
Week 07 - San Francisco 49ers vs Green Bay Packers (la gran noche de Don Beebe).
Week 11 - Baltimore Ravens vs Jacksonville Jaguars (la primera de las remontadas de Jacksonville ese año).
Week 13 - San Francisco 49ers vs Washington Redskins (partido súper físico decidido en el tiempo extra).