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jueves, 2 de noviembre de 2017

LA ILUSIÓN REGRESA A EMERALD CITY


No han sido Dorothy y Totó los que han recorrido esta vez el camino de las baldosas amarillas, sino el veterano tackle Duane Brown el que ha puesto rumbo a la Ciudad Esmeralda y lo hace para ver a un mago, más bien para proteger a uno, pero no al de Oz, sino a un tipo que se parece mucho más a Houdini y se llama Russell Wilson, que está firmando una de las mejores temporadas de su carrera, si no la mejor.

Los Seattle Seahawks nos tienen desde hace unos años acostumbrados a protagonizar inicio lentos, a arrancar generando dudas para poco a poco ir disipándolas y con ese motor diésel, acabar tomando una velocidad de crucero que les convierte cada postemporada en un rival muy incómodo que nadie quiere tener enfrente. Esta temporada no ha sido una excepción, de hecho las primeras semanas fueron si cabe más preocupantes, las sensaciones eran pésimas en un ataque incapaz de acercarse al nivel de su defensa, con el problema central en un agujero negro en forma de la línea ofensiva que ofrecía cero seguridad a un Wilson al que se le agotaban los trucos para desvanecerse cuando la presión se filtraba por todas partes. Los diagnósticos más impacientes y agoreros les descartaban para todo a las primeras de cambio pero a pesar de ser muy palpables los defectos la realidad decía que apenas se dejaron pelo en la gatera en forma de dos derrotas más que asumibles tal y como pintaba el asunto.

Pero de manera natural y sustentados por la defensa que menos puntos encaja de la NFL, los Seahawks comenzaron a encontrar sensaciones, sacaron un par de partidos sufriendo y lograron una victoria de prestigio y decisiva ante los sorprendentes Rams. Y de repente todo parece empezar a funcionar, dos exhibiciones ofensivas ante Giants y –especialmente- ante Texans, liderato de división y un futuro muy halagüeño por delante.

Tanto que, la llegada, precisamente desde Houston, de un veterano de campanillas como Duane Brown para apuntalar la línea ofensiva, invita a pensar que Seattle está en disposición de discutirle a Philadelphia la supremacía de la Nacional, aunque desde luego no será fácil –los Eagles no dan muestras de flaqueza y además han reforzado su juego terrestre nada menos que con Ayayi.

Pero hay razones para la esperanza en Emerald City, la principal es por supuesto su defensa, una de las unidades más temibles de toda la NFL y eso que han tenido la terrible baja de Cliff Avril cuyo cuello veremos si le deja no sólo volver a jugar sino poder hacer vida normal –ojalá-. No es baladí la falta de Avril, ni en lo que al juego respecta ni en lo moral, hablamos de uno de los líderes de ese vestuario. Pero el bloque está superándolo todo, también los problemas físicos que Michael Bennett lleva arrastrando durante semanas, pero no todo son malas noticias, más bien al revés, la mejor de todas y lo digo rotundamente es la recuperación en todo su esplendor de Earl Thomas III. Lo digo sin ninguna duda, en mi opinión estamos hablando del mejor safety de la NFL de los últimos años, el más equilibrado, completo y decisivo –que le pregunten a Richard Sherman todo lo que le da-. Thomas es el termómetro de esta defensa, quien les da balance, carácter y seguridad, junto a Kam Chancellor forman probablemente la mejor pareja de safeties de la liga. Y no se acaban las buenas noticias para la ‘Legion of Boom’. Con un incombustible Richard Sherman haciendo su trabajo cubriendo su lado, ya eran varios años los que venían sufriendo en el lado débil sin encontrar una solución solvente. Esta situación es muy común en defensas con un cornerback al que temen los QBs, la dinámica es evitarle y buscar constantemente el lado contrario; un ejemplo muy sencillo pueden ser los Vikings donde Xavier Rhodes siembra el terror a los quarterbacks que miran una y otra vez a Trae Waynes y muchas veces encuentran lo que buscan. Eso mismo le venía sucediendo a Seattle pero parecen haber encontrado lo que estaban buscando en Shaquill Griffin. Tan convencidos están en la front office seahawk de que tienen un CB de garantías en este rookie que no han dudado en enviar a Jeremy Lane con un lacito rumbo a Houston.

Pero la defensa de Seattle no es sólo su secundaria, ni mucho menos, el front seven es tan temible o más. Bobby Wagner es todo lo que puedes buscar en un MLB y líder, efectivo por tierra y por aire, ya lideró la NFL en placajes la temporada pasada y este año no tiene ninguna pinta de bajar sus prestaciones. Si a esto le sumas a Sheldon Richardson en la línea ofensiva, el resultado es una defensa sin ningún tipo de agujero o vía de agua.

Sólo con esta defensa como argumento ya valdría para pensar en alcanzar los playoffs, pero si miras la temporada de Russell Wilson entonces ya tienes que empezar a pensar en algo muy grande. Varias veces ha batido este año su total de yardas de pase en un partido, alcanzando las 452 en el partido contra Houston, tiene el don de desvanecerse cuando los lobos vienen a cazarle (131.6 de rating bajo presión el pasado domingo, se dice pronto) y con las piernas sanas por primera vez en mucho tiempo, cada vez que improvisa pasan cosas muy buenas. Su sociedad con Doug Baldwin es cada día más firme, siendo su refugio cuando peor están las cosas y ahora que todo comienza a funcionar, Paul Richardson está apareciendo con fuerza y Tyler Lockett siempre está listo para liarla. Pintan bien las cosas.

En el debe sigue el eterno problema de no terminar de aprovechar a Jimmy Graham en todo su esplendor y conseguir que el juego de carrera sea fiable y produzca de manera contínua. Pero a pesar de esto, si Duane Brown da el salto de calidad que necesita la línea ofensiva, que es la que mayor presión por dropback permite de toda la NFL, y el juego sigue por dinámica de progresión que parece haber tomado las últimas semanas, sin duda la ilusión puede instalarse otra vez en la ciudad esmeralda. Aunque cuidado, porque si de verdad son capaces de colocarse en una situación de aspirar a algo grande, más le vale al equipo no repetir los tropiezos y despistes de años anteriores, porque para los Seahawks en los playoffs hay un asunto que marca completamente la diferencia: jugar en casa. Si son capaces de conseguir la ventaja de campo, entonces seguro que nadie va a querer tenerles enfrente y viajar al CenturyLink Field y vérsalas con la 12. Junto a Arrowhead, el Century es el más ensordecedor e incómodo campo para cualquier rival y si tienen esa ventaja local en la postemporada mucho ojito con ellos, que pueden aspirar a lo más alto.


Con todo esto no quiero decir que sean los favoritos indiscutibles ni que haya olvidado que la Conferencia Nacional está extremadamente igualada. No se me ocurriría descartar a Philadelphia porque creo totalmente en ellos, me han obligado. No desemerezco a un grupo importante que lidera Minnesota pero que cuenta con Rams, Cowboys, Saints… y puede que hasta Panthers si acaban de encontrarse a si mismos y Falcons si son capaces de quitarse de encima todas sus dudas (que de momento, no). Lo que digo es que los Seattle Seahawks pueden ser una alternativa muy real y un aspirante muy sólido si lo que vienen mostrando últimamente se convierte en una realidad y que pueden ser un rival muy peligroso para cualquiera. Yo les veo llegando muy lejos.

Iker Sagasti
@sagastiker


lunes, 17 de julio de 2017

PERFILES: EARL THOMAS

Earl Thomas no destaca por ser uno de los jugadores más grandes dentro del terreno de juego, pero sin duda que pocos tienen el impacto y son tan determinantes en los éxitos de su equipo como él. El free safety de los Seattle Seahawks es en palabras de sus propios compañeros la pieza clave de la que ha sido la mejor defensa de la NFL en los últimos años. Hoy vamos a estudiar su juego y descubrir qué le hace ser tan grande en términos "footballisticos".

viernes, 10 de febrero de 2017

2016 - Semana 10: SEATTLE SEAHAWKS 31 NEW ENGLAND PATRIOTS 24

Esta vez la defensa de Seattle no permitió que Tom Brady desplegara su magia de última hora.
La Super Bowl XLIX entre Seattle Seahawks y New England Patriots resultó ser una de las más emocionantes de la historia. Tom Brady condujo dos drives para touchdown en el cuarto período para recuperar una desventaja de diez puntos. Sin embargo, en los instantes finales sólo podía ser un espectador más en la banda al tiempo que Russell Wilson conducía a los suyos hasta la yarda uno en los últimos segundos. Con el reloj consumiéndose se produjo una de las decisiones más controvertidas en la historia de la liga. Seattle llamaba una jugada de pase en lugar de darle el balón al máximo anotador de touchdowns de la temporada, Marshawn Lynch. Un desconocido por entonces Malcolm Butler interceptaba el lanzamiento de Wilson, asegurando el triunfo para New England y enviando a los Seahawks a una offseason de incesantes cuestiones sobre el desenlace.

El "play-call" continuaba resonando entre la plantilla, el staff técnico y los aficionados de Seattle cuando año y medio después viajaban a Foxboro para volver a medirse a los Patriots. Los dos conjuntos llegaban como claros contendientes en sus conferencias, por lo que no se descartaba una posible revancha en la Super Bowl. El récord de 5-2-1 de los Seahawks sólo marchaba por detrás de Dallas (7-1) en la NFC. New England (7-1) solo había perdido un partido en el que tuvo que jugar con su tercer quarterback. Desde la vuelta de Brady de su suspensión de cuatro encuentros marchaban perfectos en victorias (4-0) como en el ratio TD:INT (12-0). 

Los Patriots disfrutaron de una semana de descanso en la previa al choque al tiempo que Seattle venía de ganar a Buffalo el lunes por la noche en la otra punta del país en un partido en el que su defensa estuvo más de 40 minutos sobre el césped. Pese a esta desventaja física tan grande la "Legion of Boom" dejaría en este Sunday Night Football un último gran recuerdo en su legado.

El encuentro no tuvo casi momento alguno de respiro. Los locales se adelantaron con un gran drive inicial que culminaba LeGarrette Blount con el primero de sus tres touchdowns en la noche. Sin embargo, los Seahawks respondieron logrando la primera intercepción sobre Brady en la temporada y anotando en cuatro de sus cinco posesiones antes del descanso. La última fue especialmente dolorosa para New England, una defensa extrañamente conservadora en ellos fue claramente batida por Wilson, quien puntualizó el drive con un lanzamiento marca de la casa para Doug Baldwin.

Doug Baldwin anota al filo del descanso un espectacular touchdown.
Durante la segunda mitad los cambios de liderato en el marcador se fueron sucediendo sin stop. Los Patriots abrieron con una fantástica posesión de 91 yardas que les puso por delante 21-19. Seattle respondió con el tercer field goal de Steven Hauschka, 22-21 arriba para los visitantes. Sendos field goals a la apertura del cuarto período continuaron el vaivén en el electrónico.

Los Seahawks "rompieron el saque" de su rival cuando un duro placaje de Kam Chancellor sobre Julian Edelman forzaba un fumble que recuperaba Richard Sherman. Ocho jugadas después Wilson encontraba a Baldwin por tercera vez en la end zone. A 4:30 de la conclusión Pete Carroll volvió a tomar una sorprendente decisión. En lugar de chutar el extra point que colocara una ventaja de ocho puntos en favor de su equipo optó por la conversión de dos que obligaría a New England a realizar dos anotaciones en tan corto espacio de tiempo. La estrategia no se convirtió en el terreno de juego, el pase de Wilson fue incompleto y por tanto el trabajo se le facilitó un poco a Brady, que no tendría que preocuparse por la jugada de dos puntos para forzar la prórroga.

Como era de esperar el cuádruple ganador de la Super Bowl agotaría todas sus cartas antes de dar la mano por perdida. Cinco pases, cinco completos (el último una jugada de libro con Rob Gronkowski) y el balón en la yarda dos de su oponente con los segundos del minuto final corriendo inexorablemente. Irónicamente, la situación de la Super Bowl XLIX se repetía pero con los bandos contrarios. Al contrario que Seattle los Patriots sí intentarían entrar en la end zone por tierra. En primera y goal ganaron una yarda. En segunda y goal no avanzaron ni un palmo. En tercera y goal perdían una yarda tras un mal snap. Vuelta a la situación de partida de la serie, cuarta y goal desde la yarda dos. Ahora sí vendría el pase. Brady buscaba a su hombre más seguro, Gronk, en un fade a la esquina de la end zone. Chancellor se pegó al tight end como una lapa y en una gran batalla evitó la recepción. Los árbitros dejaron jugar y el triunfo fue de esta forma para los Seahawks, que en una pequeña dosis aliviaban los malos recuerdos del pasado. Hacía casi nueve años que Brady no completaba un partido en Foxboro sin conectar al menos un pase de touchdown.
Gronk y Chancellor, dos de los jugadores más físicos en sus posiciones, batallan por el balón del partido.
New England no perdería un partido más en la regular season o en los playoffs. Su rival en la Super Bowl no sería Seattle. Los Seahawks sufrieron tres semanas más tarde un mazazo en forma de grave lesión de Earl Thomas que descolocaría seriamente su enorme defensa. Por primera vez en cinco años no terminaría como la número 1 de la NFL en puntos recibidos. La "Legion of Boom" nunca volvería a ser la misma pero en esta noche en Foxboro reivindicó por última vez su lugar en la historia de la liga.

Finalistas:
Week 06 - Atlanta Falcons vs Seattle Seahawks (el blitz de Seattle frena a Matt Ryan).
Week 12 - Kansas City Chiefs vs Denver Broncos (la explosividad de Tyreek Hill salva a los Chiefs).
Week 16 - Baltimore Ravens vs Pittsburgh Steelers (Antonio Brown gana el título divisional en el último segundo).

lunes, 2 de enero de 2017

2016 Semana 17: L vs SEATTLE SEAHAWKS 23-25

Se acabó la temporada 2016 para los San Francisco 49ers. Lo hizo con un partido que fue un microcosmos de la campaña: inicio destacable en el que se cobró una buena ventaja, turnover del ataque en un momento crítico, implosión inmediata de la defensa y parada cardíaca de la ofensiva que dejó de producir hasta que fue demasiado tarde. Lo vimos contra Dallas, contra Tampa Bay y contra los New York Jets anteriormente como ejemplos más destacados. No hay que comentar mucho más. Con un récord de 2-14 igualamos el peor registro en la historia de la franquicia, producido anteriormente en los años 1978, 1979 (curiosamente la primera temporada de Bill Walsh) y 2004.

Antes del partido se certificó el despido del general manager Trent Baalke. La descomposición de la plantilla más completa de la NFL en apenas tres años impedía plantearse siquiera su continuidad. Desde 2012 no se eligió un solo quarterback antes de la sexta ronda y desde 2013 un solo receptor antes de la cuarta ronda. Los 49ers navegaron durante la liga con tres quarterbacks veteranos del draft de 2011 cuyo techo está más que sabido y un cuerpo de wide receivers formado mayoritariamente por jugadores que ni siquiera hicieron el training camp con el equipo. Sumemos a esto el hecho de que el mayor punto débil del equipo, la falta de pass-rush, fue completamente ignorado tanto en la agencia libre como en el draft, el despropósito en la planificación y construcción del equipo ha sido mayúsculo.

La siguiente cabeza que rodó fue la del head coach, Chip Kelly, a los pocos minutos de la conclusión del choque ante Seattle. Aunque a lo largo del año se han visto cosas prometedoras en ataque para la poca materia prima que había y el grupo se mantuvo unido en condiciones adversas, se hacía muy difícil apostar por su continuidad teniendo en cuenta tres factores:

1 - El nuevo general manager es probable que no quiera relacionarse con alguien tan particular como Chip.
2 - Con Kelly al mando encontrar un coordinador defensivo de garantías que sustituyese a Jim O´Neill se habría antojado complicado. De hecho, creo que el mantenerlo en el cargo hasta final de año jugó en contra de Kelly.
3 - Se ha demostrado que por mucho sistema al final Kelly necesita grandes jugadores en las posiciones de QB y WR como el resto de los mortales (en realidad más, a tenor de que sus defensas siempre van a flojear) y a corto plazo parece difícil que eso se vaya a remediar.

Así que finalmente San Francisco despide a su entrenador jefe por tercer año consecutivo y segundo tras ficharlo apenas doce meses antes. Jed York tiene que dar de una vez por todas con la tecla adecuada si de verdad quiere hacer retornar a la franquicia al lugar que ha ocupado históricamente.

lunes, 26 de septiembre de 2016

2016 Semana 3: L @ SEATTLE SEAHAWKS 18-37

Los 49ers están lejos de luchar por algo este año. Eso lo sabíamos todos antes de empezar la temporada. Otra cosa es ofrecer una imagen tan lamentable como la de esta noche en Seattle. Un equipo que solo había anotado un touchdown en dos partidos hasta ahora nos metió dos en los primeros dos drives con una facilidad insultante. No os dejéis engañar por el marcador si no habéis visto el partido, San Francisco anotó dos touchdowns en los minutos finales. El resultado llegó a ser 37-3 en favor de los locales.

A día de hoy el ataque es incapaz de completar un pase en el segundo nivel. Constantemente Blaine Gabbert se limitó a enviar lanzamientos cortos de las cadenas en tercer down. Los drives de 3 y fuera volvieron a tener protagonismo, una lacra del sistema de Chip Kelly. La buena labor de Trent Brown, quien parece estar convirtiéndose en un competente tackle derecho titular, es lo único que puedo destacar positivamente a este lado del balón junto al continuado esfuerzo de Carlos Hyde (GAME BALL) que corrió con mucha más efectividad que la semana pasada.

Lo malo es que tampoco se puede sacar ninguna conclusión favorable de la defensa. Faltó intensidad, faltó planificación y faltó ejecución. Bajo una de las líneas ofensivas más cuestionadas de la competición Seattle corrió con efectividad con el único runningback de confianza que les queda sano, Christine Michael. La cobertura estuvo incluso peor que las trincheras hoy, los huecos entre las zonas fueron enormes (por ejemplo en el touchdown de Jimmy Graham) y volvimos a tener graves dificultades para detener las "pick-plays". Una semana después de afirmar que enseña agresividad en sus jugadores (lo que nos costó un touchdown en un fallo de Antoine Bethea) debemos darle un tirón de orejas a nuestro coordinador defensivo, Jim O´Neil, por mandar un "rush" de solo tres hombres en un 3º y 14 en el que Russell Wilson tuvo todo el tiempo del mundo para conectar un pase largo con Doug Baldwin.

Para subir un poco la moral tras este completo desastre solo puedo decir que es pronto en la temporada, que ahora solo queda mejorar para no repetir este esperpento y que ciertamente el calendario era muy duro tras el encuentro inaugural ante Los Angeles. Eliminando excusas, esto no es lo que queremos ver de nuestro equipo por muchas carencias que sepamos que tiene.

lunes, 23 de noviembre de 2015

2015 Semana 11: L @ SEATTLE SEAHAWKS 13-29


Partido para olvidar el disputado en Seattle, algo a lo que por cierto ya nos hemos acostumbrado puesto que es la quinta visita consecutiva al Century Link Field que se salda con derrota para San Francisco. Una rivalidad feroz durante las campañas de 2011 a 2013 se ha convertido en nada de tiempo en un predecible duelo divisional más.

Otra vez este año una unidad del equipo nos dejó con el culo al aire. En esta ocasión le tocó el turno a la defensa que fue incapaz de realizar un placaje en campo abierto o de superar a su oponente en un 1x1. La línea de ataque de los Seahawks, una de las peores en la NFL, manejó con facilidad a un front 7 que en lugar de jugar con mayor frescura por la semana de descanso, mostró una alarmante falta de preparación. Para colmo, toda vez que los rivales cruzaron la línea de scrimmage y se adentraron en nuestra secundaria, fueron recibidos con los brazos abiertos por nuestros defensive backs. Tan abiertos que los placajes fallados estuvieron a la orden del día. En una garrafal jugada al comienzo del último cuarto, cuatro jugadores fueron incapaces de detener a Doug Baldwin pese a estar además acorralado en la banda (ver imagen inferior). En casi setenta años de historia nunca se le había permitido a un runningback rival alcanzar la barrera de las 200 yardas de carrera, algo que consiguió anoche no Marshawn Lynch, inactivo por lesión, sino su suplente el novato no drafteado Thomas Rawls. Usaremos una palabra bastante habitual en el léxico niner de 2015: vergonzoso.

Lo positivo del choque fue la decente actuación de Blaine Gabbert ante la siempre complicada defensa de Seattle. Cuando fue presionado tuvo la presencia para escapar en scramble hacia el lado derecho (su predilecto) y ganar valiosas yardas. En otras ocasiones aprovechó los huecos en la secundaria de Seahawks (más grandes de lo habitual esta temporada) para conectar con los tight ends en buenas ganancias. Aunque tuvo un par de lanzamientos horribles que debieron ser interceptados, en una actuación tan floja del equipo fue el mejor de San Francisco. Junto a él destacar el pundonor de Anquan Boldin que jugó mermado por una molesta lesión muscular pero que cuando pudo saltar al campo conectó bien con Gabbert.

Pase de -4 yardas, ganancia de 21 yardas. Cortesía de la defensa de San Francisco.

viernes, 23 de octubre de 2015

2015 Semana 7: L vs SEATTLE SEAHAWKS 3-20


Por cuarta vez en siete partidos este año los 49ers sufrieron una apabullante derrota, mucho mayor de lo que pueda decir el marcador final de 20-3 en favor de Seattle. El encuentro tuvo un desarrollo muy similar al que protagonizaron estos mismos equipos el jueves de Acción de Gracias de la pasada temporada. Los Seahawks fueron casi desde el inicio del choque por delante en el marcador y en ningún momento se vieron amenazados.

A lo largo de esta temporada se han ido alternando buenas actuaciones de la defensa con otros días que fueron mejores para el ataque. Anoche no se puede decir que ninguna de las dos unidades tuviera una brillante actuación, más bien todo lo contrario.

Empecemos por la defensiva para ir calentando motores, ya que esta entrada será algo más larga de lo habitual (casualmente, igual que después del Seahawks-49ers del año pasado). No entendí en absoluto el planteamiento táctico del coordinador Eric Mangini, alineando casi constantemente a los dos safeties a quince yardas de la línea de scrimmage, eso contra un equipo cuya especialidad es correr con el balón y que no tiene su fuerte en el pase profundo. A estas alturas de sus carreras nadie confundirá a Doug Baldwin, Jermaine Kearse y Tyler Lockett con el "Greatest Show on Turf". El resultado fue una sucesión de carreras de Marshawn Lynch salpicadas por los habituales "scrambles" de Russell Wilson. En una significativa jugada, Wilson colgó literalmente un balón a Jimmy Graham 20 yardas dentro de nuestra defensa y ninguno de los safeties llegó a tiempo para anticiparse a la recepción.

Si bien es cierto que hubo acciones positivas a este lado del balón (cinco sacks, dos de ellos de un activo Aaron Lynch y dos intercepciones), la mayoría fueron más propiciadas por el oponente que por nosotros. La línea ofensiva de Seattle es un coladero y Wilson está desarrollando un mal habitual en estos casos, "happy feet". Aunque es capaz de solventar más de un lío provocado por sus compañeros, en ocasiones es el propio Wilson quien corre hacia la presión.

Pero dejemos aparcadas las "miserias" de los Seahawks para hablar de las nuestras, que son mucho más graves y profundas y es lo que nos toca hacer aquí. Pasamos ahora al ataque, que por tercera vez esta campaña ofreció una imagen inaceptable. Ocho primeros downs, nueve punts, cero turnovers. Estos datos reflejan un poco lo que fue el partido: una actuación minúscula mezclada con un toque de cobardía. Y es que tenemos tan asumido que no vamos a hacer nada ante Seattle que ni siquiera nos molestamos en arriesgar un poco y forzar jugadas. Dio la sensación que San Francisco jugó anoche a no perder por un resultado abultado que verdaderamente para ganar.

Llevamos todo el año aprendiendo que colocar a nuestro quarterback en shotgun no es una buena medida, pero nuestro equipo técnico ordenó 14 jugadas en esa formación por 10 debajo del center durante la decisiva primera mitad. Pero lo peor estaba por venir, con 17-0 abajo al descanso era obvio que más de un ajuste sería necesario para revertir la dinámica. Pues bien, tras doce minutos de "halftime" y un drive ofensivo de Seattle, nuestro ataque abrió la segunda mitad con tres carreras consecutivas hacia el tackle derecho. La primera generó 4 yardas, la segunda 3 y la última en 3ª y 3 resultó en una pérdida de una yarda y un fumble que por fortuna se recuperó. Pensadlo un poco, necesitando cambios drásticos en el descanso nuestro staff consideró que la mejor solución era realizar tres carreras consecutivas hacia el lado de Jordan Devey y Erik Pears. No sé vosotros pero por mi cuerpo recorren escalofríos.

Y es que podemos hablar largo y tendido del rendimiento de estos dos señores, pero no quiero gastar energía en hacerlo. No tienen nivel para más que carne de banquillo a lo sumo y semana tras semana siguen siendo parte de la alineación titular. Inexplicable que no se ponga un remedio a esta situación, buscando en los practice squad del resto de la liga, explorando un traspaso o lo que sea.

Pero como digo no pienso cebarme con estos dos hombres que están bien lejos de ser los culpables principales del desastre que estamos sufriendo una de cada dos jornadas. Y lo hago con la convicción de que hay mucha más materia prima que para generar ocho pírricos primeros downs. Antes del inicio de la liga tenía muchísimas dudas con el staff técnico de ataque y a fe que se están cumpliendo las peores previsiones. Estamos realizando números como equipo que rivalizan con los de la nefasta temporada de 2005, cuando un novato Alex Smith, Kevan BarlowArnaz Battle y el inmortal Billy Bajema formaban parte de la alineación titular. Inaceptable.

Si ante Minnesota, NY Giants y Baltimore se movió el balón de forma correcta no puede ser que ante Arizona, Green Bay y Seattle se bordee el ridículo. Y no me vale que estas defensas sean superiores a las primeras, esas actuaciones tan pésimas sólo podrían haber sido de recibo ante los Ravens de 2000 o los Bears de 1985. Los Cardinals limitaron a 156 yardas a San Francisco pero a 310 al siguiente en su particular Top. Lo mismo podemos decir de los Packers, 196 yardas ante los niners, 324 su siguiente mejor registro. Las 142 yardas de anoche palidecen ante las 383 que Carolina (con sus particulares carencias ofensivas) puso en el marcador de Seattle jugando en su propio estadio. Claro que podemos decir que los Bears con Jimmy Clausen se quedaron en 146 yardas con los Seahawks. Pues ahí está nuestro nivel en los días malos. Como digo, inaceptable.

Lo siento por Jim Tomsula que me parece un buen proyecto de head coach, pero empiezo a pensar que le han tocado unas cartas muy difíciles de jugar. Sin apoyo en la estrategia a nivel ofensivo (donde este equipo necesita ayuda urgente) y con el más absoluto silencio de sus superiores (sabedores de que su imagen pública cada jornada que pasa cae más en entredicho) parece destinado a ser un entrenador puente del que en su momento decidan propietario y general manager acudir como salvador.

Hasta entonces parece que tocará seguir sufriendo con estos 49ers que de momento no están ni en fase de recarga (como más de una vez aludió el general manager Trent Baalke) ni en fase de reconstrucción. Yo más bien la calificaría como fase de destrucción.

lunes, 2 de febrero de 2015

SUPER BOWL XLIX: El triunfo de la fe

MVP Tom Brady
24-14 abajo con un cuarto sólo por jugar y ante la mejor defensa de la NFL contra el pase cualquier equipo habría sucumbido ante la presión o se habría agobiado pensando en la cantidad de acciones consecutivas que tenían que hacer bien para remontar el partido. No estos New England Patriots. Jugada a jugada, sin pensar en lo que venía después, los hombres de Bill Belichick confiaron los unos en los otros, en la clásica filosofía del head coach del "do your job" y poco a poco fueron comiéndole terreno a su oponente.

Tom Brady disipó las dudas que pudieran quedar sobre si es el mejor quarterback de su generación con dos drives magistrales que culminaron en sendos touchdowns. New England había movido bien el balón mezclando pases rápidos a la zona central del campo en rutas cruzadas con las carreras de potencia de LeGarrette Blount durante una primera mitad en la que pese a dominar a Seattle no se fueron por delante en el marcador. Cuando los Seahawks tomaron el control del encuentro en el tercer cuarto, Brady y los Patriots sabían que no había tiempo para seguir con esa estrategia. Había que lanzar en cada down ante un equipo que triunfa en esos precisos momentos, y había que lanzar de forma metódica porque New England no cuenta con una amenaza seria en el juego profundo. Demasiadas cosas para cualquier equipo y cualquier quarterback.

Pero es obvio que Brady no es un QB del montón ni que los Patriots han llegado a seis Super Bowls y otras tres finales de conferencia en catorce años por nada. Su victoria es el triunfo de la fe y pese a ser la cuarta en la historia de la franquicia tiene un sabor casi tan especial como la primera. Tras varias decepciones y derrotas cuando ya saboreaban las mieles del triunfo New England casi había olvidado lo que era sentirse campeón de la NFL. Así lo reflejó el propietario Robert Kraft cuando recogió el trofeo, al tiempo que repetía a conciencia una frase que se convirtió en histórica al término de la Super Bowl XXXVI, la primera de los Patriots: "Todos nosotros somos patriotas. Y hoy los Patriotas son los campeones". Mucho ha cambiado en EEUU y en la NFL desde entonces, pero una cosa ha permanecido inalterable, el equipo de New England luchando por la Super Bowl en los playoffs.

El estoico Bill Belichick, tan poco dado a los elogios gratuitos, declaró manifiestamente a sus jugadores un "I love you all" en la misma ceremonia de entrega del Trofeo Lombardi. El head coach ha pasado por cantidad de vicisitudes desde su última victoria en la Super Bowl hace ya diez años: la muerte de su padre y mentor, Steve Belichick, el divorcio de su mujer, el asunto del "Spygate" y justo antes de esta final, el polémico "Deflategate". Demasiadas cosas para que la emoción no le desbordara aunque fuera sólo por unos pocos segundos.

La victoria de los Patriots, cosechada de forma tan heroica a la par que agónica, se recordará más si cabe por la magnitud del oponente. Seattle demostró una vez más porque es el equipo más duro de la NFL hoy día. No hay nada que les aplaque, ni su por momentos mal juego ni la brillantez del rival. No les importa la distancia en el marcador o en el liderato de su división (durante la liga regular llegaron a ir tres partidos por detrás de Arizona en la NFC Oeste), siempre luchan con la convicción de que encontrarán la recompensa al final.

Chris Matthews, por momentos David Tyree II
Los Seahawks volvieron a abrir el choque de forma muy dubitativa en ataque (22 yardas y cero pases completados en los tres primeros drives), pero una vez que Russell Wilson descubrió la conexión que podía explotar con el desconocido Chris Matthews, Seattle se metió en el partido de forma implacable. Una vez que huelen la sangre se convierten en auténticos depredadores y no hay nadie que les pueda detener. Cuando Brady y un bravo Julian Edelman le dieron la vuelta al marcador a falta de 2:02 para la conclusión todos sabíamos que los Seahawks estaban lejos de tirar la toalla. Muy al estilo de ellos, de una forma o de otra se plantaron en la yarda uno de su oponente. Un touchdown les daba su segunda Super Bowl consecutiva. El reloj fue corriendo y los segundos iban cayendo como si los dos equipos no se jugaran nada en el envite. Los nervios le jugaron entonces una mala pasada a Pete Carroll que permitió una jugada de pase que jamás debió producirse. Como decía Marty Schottenheimer: "cuando lanzas pueden pasar tres cosas, y dos de ellas son malas". A los Seahawks le tocó la peor. Otro actor secundario, de esos que apenas aspiran a ser figurantes, Malcolm Butler, se convertía en el héroe de Foxboro con una intercepción para la historia.

Digno final para una memorable Super Bowl entre los dos mejores equipos de la NFL en la actualidad. No todos los años se cruzan en el camino del Lombardi dos franquicias que aspiran a ser dinastías. Seattle está en el buen camino si mantienen la cabeza centrada (algo que anoche no se vio precisamente con varias demostraciones de poca deportividad o profesionalidad). New England hace tiempo que ya lo es y este triunfo no es más que la coronación de un trabajo de muchos muchos años.

Enhorabuena a los Seahawks pese al resultado final. Enhorabuena a los Patriots por tan grande victoria. Y sobre todo enhorabuena al football por el espectáculo. Nos lo merecíamos todos los aficionados después de un año con tantos palos y polémicas dentro y fuera de los terrenos de juego.
La jugada decisiva de la Super Bowl XLIX, Malcolm Butler con la intercepción.

sábado, 31 de enero de 2015

Previa SUPER BOWL XLIX: New England Patriots vs Seattle Seahawks

Mañana se disputará la edición número 49 de la Super Bowl, o como se "encabezonan" en promocionar los dirigentes de la NFL, la edición XLIX. New England Patriots y Seattle Seahawks fueron los mejores equipos en sus respectivas conferencias durante la temporada regular e hicieron valer su ventaja de campo durante los playoffs.

Ambos equipos pasaron por un mal momento durante la campaña. New England perdió dos de sus primeros cuatro compromisos, el segundo un abultado 41-14 en Kansas City que apresuró a muchos en los medios a jubilar a Tom Brady en favor del novato Jimmy Garoppolo. Por su parte Seattle atravesó una racha de 3-3 en la que su defensa por momentos pareció mortal. Desde entonces las dos escuadras han reconducido la marcha y se han mostrado casi inexpugnables.

En juego está algo más que proclamarse campeón de la temporada. Si los Patriots se imponen sería la cuarta Super Bowl para el tándem quarterback-head coach formado por Brady y Bill Belichick, igualando el récord de la pareja de Pittsburgh Terry Bradshaw-Chuck Noll. En el caso de los Seahawks un triunfo les convertiría en el primer campeón "back-to-back" desde precisamente New England hace diez años y les abriría la puerta del primer "three-peat" de la historia.

Son cientos las previas que ya se han podido leer, tanto en la prensa americana como en la española. En el segundo caso me refiero a la gran labor de muchas personas individuales que sin ningún ánimo de lucro escriben sobre su deporte favorito y lo hacen poco a poco más conocido en nuestro país. Así pues para no volver a incidir en lo mismo me saldré de las principales claves para aportar algunas reflexiones personales y finalmente dar un pronóstico que es lo que nos gusta leer al final.

REFLEXIONES SOBRE NEW ENGLAND

Marshawn Lynch
Al finalizar la pasada Super Bowl hice una reflexión en el foro de NFLHispano en la que comentaba que Seattle batió a Denver entre otras cosas por su mayor versatilidad, y lo hacía en base a un dato tan oscuro y para muchos irrelevante como era que los Seahawks tenían dos fullbacks de calidad en la plantilla (Derrick Coleman y Michael Robinson) por ninguno los Broncos. Mientras Denver dependía exclusivamente de los pases de Peyton Manning, los Seahawks podían hacerte daño tanto corriendo como lanzando. De hecho Marshawn Lynch no fue un factor en la final del año pasado y poco importó porque Seattle hizo lo que quiso con el resto de sus armas ofensivas. A veces no se trata de hacer una sola cosa a nivel de récord sino de hacer muchas y muy diferentes a buen nivel.

Este pensamiento me lleva a la Super Bowl de este año y lo relaciono directamente con los Patriots. Si hay un equipo versátil en ataque ése es New England. Lo mismo te ganan exclusivamente lanzando como corriendo con el balón y eso no ha quedado más patente que en estos mismos playoffs. Esa razón me lleva a pensar que pueden tener éxito ante la defensa de Seattle.

Voy a citar dos jugadores que pueden tener un papel clave mañana. Uno es el fullback James Develin (who?) y otro el tight end Tim Wright. Es sabido por todos que los Patriots necesitan correr para tener una opción en este partido y ahí es donde entra en juego el fullback. Sus bloqueos sobre los linebackers y especialmente Kam Chancellor en el segundo nivel pueden ser decisivos. Si vemos al nº 46 más de 20 snaps sobre el campo serán buenas noticias para New England.

En el caso de Wright puede ser un jugador fundamental atacando las "seams" y en la zona roja. Tras anotar 6TD durante la liga regular ha desaparecido en los playoffs (0 recepciones) y todos nos hemos olvidado de él dentro de la vorágine de jugadas de "tackle elegible" que han empleado los Patriots. Contra Seattle no es imposible mover el balón, el problema es finalizar los drives. New England tiene que jugar con cautela para evitar turnovers pero con la agresividad en el "play-call" que no empleó Green Bay en la final de conferencia. Wright puede atrapar sólo 2-3 pases el domingo pero serían jugadas vitales para los hombres de Belichick.

REFLEXIONES SOBRE SEATTLE

Estoy completamente seguro que Pete Carroll no recibirá más de uno o dos votos para el galardón de entrenador del año (si es que los obtiene) pero su labor esta temporada ha sido excepcional. Digo esto con la convicción de que Seattle tiene "peor equipo" que el año pasado (entendedme eso de peor) y que ha atravesado un momento interno en el vestuario más que complicado. El corte de Percy Harvin fue doblemente doloroso porque había supuesto la marcha del equipo de un jugador tan valioso como Golden Tate. Con un cuerpo de receptores de 2ª fila (por mucho que se enfaden sus componentes) y una línea de ataque que ha jugado peor este año, el ataque de Seattle es básicamente el show de dos hombres, Russell Wilson y Marshawn Lynch. Eso no quiere decir que la ofensiva de los Seahawks sea previsible o fácil de detener. Lo que hacen lo hacen muy bien y ninguna defensa está tranquila cuando se enfrenta a ellos pese a no tener "playmakers" de relumbrón.

Rob Gronkoswki y Kam Chancellor
Estoy seguro que Carroll habrá tomado notado nota de los dos partidos de los Jets contra New England este año. En esos dos choques Rob Gronkoswki fue limitado a menos de 100 yardas en total. Espero multitud de contactos con él en las primeras 5 yardas (y después) por parte de los linebackers. Cuando se alinee abierto tengo mucha curiosidad por ver si los Patriots le mandarán profundo contra Byron Maxwell en el caso de producirse ese emparejamiento (14cm de diferencia).  Geno Smith estuvo a la altura de Brady y aunque los Jets perdieron las dos veces, es obvio que la diferencia entre Nueva York y Seattle es abismal.

La semana de la Super Bowl suele suponer una locura mediática. El más mínimo asunto se explota hasta el aburrimiento. Es por esto que no deja de sorprenderme lo poco que se ha hablado del estado físico de Richard Sherman y Earl Thomas. Ambos sufrieron lesiones de consideración en la final de conferencia pero parece que es asumido por todos que estarán al 100% el domingo. Yo no estoy tan convencido.

Es una pena para los Patriots que ya no cuenten con un Randy Moss en sus filas. Es el jugador perfecto para atacar esa defensa en vertical, algo a lo que tampoco se atrevieron el año pasado los Broncos. En su lugar New England tendrá que abrir espacios a partir del juego terrestre. Los Seahawks han encajado 132 y 135 yardas de carrera en los playoffs. No es imposible correr contra ellos y eso es lo que hace esta unidad un poco menos dominante que la de 2013. Me pregunto si Seattle decidirá jugar en defensa como es habitual en ellos, esperando al rival, o bien buscará atacar metiendo blitzes desde la secundaria. Si consiguen presionar a Brady, sobrecargando un lado o bien directamente por el medio donde son algo vulnerables, los Seahawks tendrán medio partido en el bote. Michael Bennett y Cliff Avril, alineados ambos juntos como DT o en uno de los edges es algo que veremos mañana más de una ocasión.

PRONÓSTICO

Antes de comenzar los playoffs tenía bastante claro que veríamos esta Super Bowl y también estaba seguro que Seattle repetiría como campeón. Según hemos ido avanzando en los playoffs me he inclinado hacia el lado de New England y ahora que quedan pocas horas para el kickoff inicial vuelvo a ver las cosas muy equilibradas. La clave para los Patriots es rematar en ataque en las últimas 30 yardas del campo y obligar a Wilson a ganar el partido como quarterback "convencional". La clave para Seattle es forzar a Brady a estar incómodo en el pocket aunque no lleguen directamente a él y controlar el balón en ataque con su juego de carrera y pases cortos.

Mi mayor incertidumbre está en ver el estado físico de Sherman y especialmente Thomas. Si es cierto que sus lesiones fueron menores y estarán a tope me inclino por los Seahawks. Pero como creo que esto no va a ser así voy a darle el beneficio de la duda a Belichick y Brady para aprovecharse. Odio apostar contra el campeón defensor en este caso pero vaticino un triunfo de los Patriots en un partido de anotación no muy alta, 20-17.