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sábado, 10 de febrero de 2018

2017 - Semana 7: KANSAS CITY CHIEFS 30 OAKLAND RAIDERS 31

Amari Cooper guardó lo mejor de su temporada para este encuentro.
La rivalidad entre Kansas City Chiefs y Oakland Raiders existe desde la década de los sesenta, cuando los dos conjuntos se disputaban la supremacía por la American Football League. Tres de las cuatro primeras Super Bowls tuvieron a una de estas franquicias representando a la AFL. Con el paso de los años numerosos duelos históricos han salpicado esta serie, una de las más coloridas de toda la competición. Este duelo de la campaña 2017 fue para mi gusto el mejor del año en la NFL.

Los Chiefs llegaban al choque del jueves por la noche con un gran récord de 5-1, la única derrota ante los Pittsburgh Steelers cuatro días antes. En cambio, Oakland estaba sumida en una racha negativa que se prolongaba por cuatro partidos. Una quinta derrota consecutiva, además contra su rival divisional, supondría casi un adiós virtual a la división tan solo a mediados de octubre.

Los Raiders anotaron 71 puntos en dos victorias para abrir la temporada pero desde entonces habían acumulado 53 en cuatro compromisos. Derek Carr se perdió partido y medio por lesión. Amari Cooper, la gran pieza ofensiva del equipo, había registrado 9 recepciones para 51 yardas en total en ese inesperado mes de inoperancia de Oakland en ataque.

En cambio, Kansas City contaba con la mejor ofensiva de la competición. Alex Smith vivía la mejor campaña de su vida lanzando a Tyreek Hill y Travis Kelce. El corredor novato Kareem Hunt había supuesto la pieza que faltaba en el engranaje de Andy Reid.

Durante cuatro intensos cuartos Raiders y Chiefs disputaron un partido de bombarderos. Las defensas estuvieron a completa merced de los ataques, que estuvieron muy inspirados y encima tuvieron la suerte a su favor en algunos momentos. De 19 posesiones 11 terminaron en anotación y no se registró un solo turnover. Tanto Carr (417 yardas y 3TD) como Smith (342 yardas y 3TD) tuvieron poca piedad de las secundarias rivales.
Hill quema a la defensa de Oakland en una recepción de 64 yardas.

Cooper salió de su prolongado bache con una memorable actuación. Atrapó 11 pases para 210 yardas y 2 touchdowns. En el otro lado, Hill también hizo de las suyas con 125 yardas y 1TD en seis recepciones. Los dos equipos intercambiaron anotaciones hasta llegar a un 30-24 para Kansas City con los Raiders en posesión del balón en su propia yarda 15 a 2:25 de la conclusión. Lo que pasaría en el drive final del partido quedará en los anales de la historia de la NFL.

Oakland escapó de diferentes situaciones imposibles en su última posesión. En 2ª y 20 Carr encontraba a Cooper en el centro de la defensa de Kansas City para una ganancia de 39 yardas. Un poco más tarde, en 4ª y 11, Carr mantenía vivo a su equipo con otro pase completado, esta vez de 13 yardas para Jared Cook. El tight end anotaba aparentemente el touchdown de la victoria a siete segundos del cierre con una grandísima captura de 29 yardas. Sin embargo, tras revisar el vídeo los árbitros colocaron el balón en la yarda uno. Parecía que los Raiders tendrían una jugada final para ganar el partido, pero en realidad quedaba mucho por jugar todavía.

En 1ª y Goal desde la 1 Carr conectaba con Michael Crabtree para touchdown, pero la acción era anulada por interferencia ofensiva del wide receiver en su disputa con Marcus Peters. Con cero segundos de reloj Cook perdía de entre sus manos el touchdown del triunfo. El público local ya empezaba a asimilar la derrota cuando los árbitros decretaron un holding defensivo que continuó la batalla. Ya sin tiempo en el reloj al snap Carr volvía a lanzar incompleto, pero de nuevo Kansas City incurría en un holding defensivo que imposibilitaba que se terminara el encuentro. El balón se fue moviendo en medio de esta loca secuencia de penalizaciones de la yarda 1 a la 10 hasta la 5 y finalmente a la 2. Desde ahí se jugaría el down final. Carr tomaba el snap desde el shotgun, se movía en un pequeño roll-out hacia su izquierda y encontraba en la esquina cercana de la end zone a Crabtree para el touchdown que desataba la locura en el estadio. El drama no había finalizado, restaba convertir el extra point. Giorgio Tavecchio convertía de manera muy ajustada y así los Raiders escapaban con una victoria que ni ellos mismos llegaron a contar en algunos momentos.

El touchdown de Crabtree cerró el partido interminable.
La alegría de Oakland duró poco. Diez días después eran duramente derrotados en Buffalo camino de una triste temporada de 6-10. Por su parte, Kansas City se tomaría la revancha sobre su rival divisional en la Semana 14, pero tras un prometedor arranque de 5-0 caer en wild cards contra los Tennessee Titans supuso una fuerte decepción. No obstante, todos los aficionados neutrales recordaremos este memorable drive final que puso la guinda a un loco partido entre estos dos enconados rivales.

Finalistas:
Week 03 - Los Angeles Rams vs San Francisco 49ers (primer duelo Sean McVay vs Kyle Shanahan).
Week 05 - Green Bay Packers vs Dallas Cowboys (la magia de Aaron Rodgers).
Week 15 - New England Patriots vs Pittsburgh Steelers (Gronkowski rescata a los Patriots).

martes, 6 de febrero de 2018

Los 11 de Deion - TEMPORADA 2017

ATAQUE
* QB: Tom Brady (New England): hablar de Brady es hablar de la realeza. Es la cuarta vez que aparece en mi equipo ideal (a una de Peyton Manning) y segunda consecutiva. A sus 40 años está jugando para mí el mejor football de su carrera. Su brazo apenas ha perdido velocidad y su movilidad en el pocket ha sido más prodigiosa que nunca. Su inteligencia y sabiduría del juego le hace siempre ir un paso por delante de las defensas. Sumemos a esto que lo ha hecho con un ataque que ha evolucionado este año hacia un sistema más vertical y los méritos son incontestables. El quarterback de los Philadelphia Eagles Carson Wentz fue el único otro hombre considerado en este puesto.

* RB: Todd Gurley (Los Angeles Rams) y Le´Veon Bell (Pittsburgh): esta posición no ha tenido mucha historia. Gurley y Bell han estado dos pasos por delante de la competencia. Los novatos Kareem Hunt (Chiefs) y Leonard Fournette (Jaguars) reciben la mención especial pero nunca estuvieron en disposición de saltar al "primer equipo". Gurley y Bell corren, reciben y hacen ganar partidos a sus equipos. Además, lo hacen con estilo, ¿qué más podemos pedirles?

* WR: Antonio Brown (Pittsburgh) y DeAndre Hopkins (Houston): Brown es un fijo de esta sección, cuarta nominación consecutiva (récord para un wide receiver). En un año que se recordará por los intrincados sistemas ofensivos que crean emparejamientos favorables para sus jugadores, los Steelers no han tenido que preocuparse mucho por la pizarra. Básicamente se alinean y dejan que sus estrellas hagan el resto de forma "individual". El tramo de temporada de Brown de la Semana 11 a la 14 (39 recepciones, 627 yardas, 6TD) es lo más dominante que he visto a un wide receiver desde Jerry Rice. El acompañante de Brown fue una decisión complicada, Hopkins tuvo dos serios contendientes en Adam Thielen (Vikings) y Kennan Allen (Chargers). Os confieso que hasta esta temporada no era el receptor de Houston uno de mis preferidos pero su mezcla de físico y manos no me ha dejado más remedio que rendirme ante él.

* TE: Zach Ertz (Philadelphia): si este premio fuera sobre quién es el mejor jugador en cada posición no cabe duda de que tendríamos aquí a Rob Gronkowski. Sin embargo lo que tratamos es de galardonar las mejores actuaciones de la temporada. En ese sentido Ertz ha hecho una campaña tan meritoria como la de Gronk, cuya versión 2017 ha sido más "terrenal" para sus estándares. Ha estado tan reñido que la decisión la postergué hasta la Super Bowl. Ese touchdown final me ha hecho inclinarme por el tight end de los Eagles. Seamos honestos, sentimentalmente es difícil no ponerse de su lado cuando el otro señor ha aparecido por estos lares tres veces ya y presenta unos atributos físicos que Ertz no puede ni soñar. Travis Kelce (Chiefs) fue considerado.

* OT: David Bakhtiari (Green Bay) y Lane Johnson (Philadelphia): esta posición ha sido para mí un castigo a lo largo del año. Los mejores iban siendo víctimas de las lesiones y perdiéndose partidos que lastraban sus temporadas. Al final han "sobrevivido" Bakhtiari (con cuatro encuentros fuera por el camino) que fue sin duda el mejor tackle cuando estuvo sano y Johnson, más penalizado a lo largo del año (10 veces) de lo que me gusta a mí para el tackle ideal pero cuya producción en esa línea tan móvil es intachable. Riley Reiff (Vikings) estuvo gran parte del año en disposición de entrar pero tras una lesión en Carolina no volvió a ser el mismo. Andrew Whitworth (Rams), Tyronn Smith (Cowboys) y Joe Staley (49ers) se quedaron en los cortes.

* OG: Rodger Saffold (Los Angeles Rams) y David DeCastro (Pittsburgh):  aquí sí estoy más tranquilo y satisfecho con las selecciones. Saffold ha estado inmenso saliendo a bloquear al segundo nivel. Muchas de las jugadas grandes de Gurley le tenían a él en segundo plano. DeCastro ha tenido su ocasional lapsus en protección de pase pero verle marchar en "pull" en la Counter OF de los Steelers con Bell por detrás ha sido una gozada. Trai Turner (Panthers) y Brandon Brooks (Eagles) han completado grandes campañas también pero no había más hueco. Andrus Peat (Saints) fue considerado.

* C: Jason Kelce (Philadelphia): el center de los Eagles ha sido el mejor en su puesto de principio a fin. Y digo fin porque lo que hizo en la Super Bowl es digno de elogio. Jamás un center, o un línea de ataque en general, será MVP de nada, pero su actuación en la gran final fue digna de ser considerada la del mejor jugador del encuentro. Fue un año bueno en la posición con otros tres candidatos que se quedaron fuera: Alex Mack (Falcons), el novato Pat Elflein (Vikings) y Max Unger (Saints).
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DEFENSA
* DE: Everson Griffen (Minnesota) y Joey Bosa (Los Angeles Chargers): Griffen estuvo inmenso tanto contra la carrera como contra el pase en la espectacular defensa de los Vikings. Donde sufrí mucho fue a la hora de decidir entre Bosa y Jadeveon Clowney (Texans). Ambos completaron temporadas fabulosas con estilos muy diferentes. En última instancia me decanté por el jugador de los Chargers porque me parece que su juego condiciona un poco más si cabe lo que hacen sus rivales en ofensiva. Una pena dejar fuera también a Cameron Jordan (Saints), DeMarcus Lawrence (Cowboys) y el compañero de Bosa, Melvin Ingram.

* DT: Aaron Donald (Los Angeles Rams) y Calais Campbell (Jacksonville): el mejor defensor de la NFL para mi gusto en la actualidad junto al mejor defensor de la temporada 2017. Eso son y han sido para mi gusto Donald y Campbell este año. Permitidme la licencia de incluir a Campbell en el interior porque es desde ahí de donde han partido la mayoría de sus sacks. También se ha alineado en el exterior en situaciones de carrera. No sabíamos exactamente dónde se alinearía Donald en la defensa de Wade Phillips pero no había dudas en cuanto a lo que sería su producción. El pequeño defensive tackle es un arma de destrucción masiva ante la que los rivales se sienten completamente indefensos. La posición de defensive tackle me ha dado un gran disfrute esta campaña gracias a Geno Atkins (Bengals), Fletcher Cox (Eagles), Akiem Hicks (Bears), DeForest Buckner (49ers) y Grady Jarrett (Falcons). Tras unos años que este puesto parecía pasar al olvido y quedar rendido a las meras "moles" diseñadas para parar la carrera, cada vez llegan más jugadores polivalentes a la liga capaces de doblar contra el juego terrestre y por supuesto contra el pase. Las ofensivas huyen de ellos como la peste por lo disruptivos que son. Tanto para Donald como para Campbell es la tercera visita anual por aquí.

* MLB: Bobby Wagner (Seattle): Wagner repite presencia en nuestros equipos y de manera incontestable además. Cada año mejora más en cobertura y por supuesto es un casi perfecto placador. Su reconocimiento de las jugadas es prodigiosa. Con 13 placajes para pérdida de yardas ha terminado segundo en esa importante y reveladora estadística. Luke Kuechly (Panthers) y Ryan Shazier (Steelers) se quedaron detrás.

* OLB: Chandler Jones (Arizona) y Von Miller (Denver): la temporada del líder de sacks de la NFL ha sido completamente formidable. No ha habido jornada que no la haya pasado destruyendo jugadas en el backfield rival. Uno que sabe también hacer eso es Miller, cuyo año no debe pasar desapercibido por la mala campaña de los Broncos. Miller ha estado tan dominante como siempre, si bien no ha podido destacar tanto en el mero dato estadístico de los sacks por la menor cantidad de oportunidades recibida. Es la quinta vez, cuarta consecutiva, que el linebacker de Denver forma parte de mi equipo ideal, igualando a Manning, Adrian Peterson y Ed Reed como los más grandes de la historia de Los 11 de Deion. K.J. Wright (Seahawks) y el eterno Terrelle Suggs (Ravens) se llevan la distinción honorífica.

* CB: Jalen Ramsey (Jacksonville) y Xavier Rhodes (Minnesota): el año pasado sufrí de lo lindo para resaltar dos cornerbacks en lo que fue una campaña brillante para la posición. Esta vez, aunque ha habido competición, lo he tenido más claro a la hora de quedarme con Ramsey y Rhodes. Darius Slay (Lions) fue el que se quedó más cerca de arrebatarles el puesto, pero al contrario que a los otros dos a él sí le lanzan balones. Al menos hasta ahora. Casey Hayward (Chargers), Patrick Peterson (Cardinals), el rookie Marshon Lattimore (Saints) y Kyle Fuller (Bears) reciben la mención especial.

* S: Harrison Smith (Minnesota) y Kevin Byard (Tennessee): Smith podría haber sido el jugador defensivo del año y no haber pasado absolutamente nada. Su dominio del juego desde la posición más lejana al balón ha sido prodigioso. Feroz placador, peligroso en el blitz y excelente atacando el balón. Sus 5 intercepciones y 12 pases defendidos son plusmarcas personales. En el caso de Byard la sorpresa ha sido doble, por su gran temporada y por superar al para mí mejor jugador en su posición, Earl Thomas (Seahawks). Micah Hyde (Bills) entró en consideración también.

Rams, Vikings y los campeones Eagles se llevan pues la palma en nuestros equipos ideales de 2017 con tres representantes. Contamos con once "novatos" junto a algunos auténticos mitos de la sección que están batiendo récords en ese sentido. La liga como siempre continúa reciclándose y sobre todo sorprendiéndonos con nuevas estrellas. Por primera vez hemos alcanzado el logro personal de ver los 267 partidos de la temporada regular y playoffs de la NFL. No digo con esto que me halle en posesión de la verdad absoluta o no se me escape nada, pero sí puedo afirmar con rotundidad que "Los 11 de Deion de 2017" son el equipo del que me siento más orgulloso de haber realizado. Nos seguimos leyendo. Feliz Offseason chicos/as.

Marco Álvarez
@deionmarco

lunes, 5 de febrero de 2018

SUPER BOWL LII: Cuando lo improbable se convirtió en memorable

Treinta y ocho segundos para llegar al descanso. Los Eagles ganan 15-12 y tienen posesión del balón en 4ª y Goal desde la yarda uno de su oponente. Doug Pederson sabe que tras la actuación musical del intermedio New England retomará el control de la pelota y de chutar el field goal podría verse eventualmente por detrás en el marcador con un touchdown de los Patriots para abrir el tercer cuarto. De esa misma forma habían finalizado su posesión anterior, que les había acercado a solo tres puntos tras otro mal arranque de partido en estos playoffs.

Pederson mantuvo a su ataque en el campo para el asombro de muchos. Su osadía podía confundirse con inconsciencia. Sin embargo, la jugada que tenía preparada, que venía ensayando enfáticamente durante las dos semanas de previa a la final, nos levantaría a todos de nuestros asientos mientras los jefazos de la defensiva 'Patriot', Bill Belichick y Matt Patricia eran incapaces de mover siquiera los músculos de la cara.

El quarterback Nick Foles abandonaba su puesto habitual al snap para colocarse como "wing" incrustado en la línea de ataque. El novato Corey Clement recibía el handoff y marchaba hacia el lado izquierdo siguiendo los bloqueos de todos sus compañeros de la línea en lo que parecía una jugada de carrera. Pero no lo era. Clement le cedía el balón en 'pitch' al tight end Trey Burton que marchaba en dirección contraria. Acompañando el movimiento de Burton iba el quarterback, Nick Foles, del que todo el mundo ya se había olvidado para recibir en la end zone un perfecto pase de su compañero. Touchdown Eagles, 22-12 al descanso.

Nick Foles completa uno de los touchdowns más increíbles en la historia de la Super Bowl.

El partido distaba mucho de estar terminado, de hecho New England batallaría y pelearía como siempre hace para tomar por fin el mando en el electrónico por un mínimo 33-32 a menos de diez minutos de la conclusión. Sin embargo, la acción que seguramente más se recuerde de esta Super Bowl LII no sea el touchdown final de Philadelphia, sino esta acción improbable donde las haya antes del descanso que representa a la perfección lo que es este equipo que dirige Doug Pederson. Un EQUIPO con mayúsculas. Pensadlo bien. La jugada clave fue ejecutada por el quinto runningback al comenzar la temporada, un chico que nadie quiso elegir en el draft, el tercer tight end próximo a ser agente libre y un quarterback suplente que hace un año meditaba la retirada. Ante el gran ogro de la NFL llamado New England Patriots que buscaba su tercera Super Bowl en cuatro años y con el mejor staff técnico de la competición en la banda.

Pero así son estos Eagles de 2017, inasequibles al desaliento e impermeables a la desconfianza. Perdieron durante la liga a su mejor línea ofensivo, Jason Peters, pero aun así esta unidad fue la más dominante de la NFL. Perdieron a su corredor más productivo fuera del backfield y excelso retornador, Darren Sproles. Perdieron a su mejor linebacker, Jordan Hicks. Perdieron a su kicker y tuvieron que echar mano de un novato que por supuesto nadie eligió en el draft. Y como no, perdieron a su quarterback titular, Carson Wentz, que iba camino de hacer historia al poder ganar el MVP en su segundo año como profesional.

Cuando los Eagles eligieron a Wentz en el Draft de 2016 todo fueron críticas y sospechas. No tenía apenas experiencia, sus rivales en college habían sido una broma, tenía unas mecánicas que le harían fracasar... Los Browns decían que no era uno de los 20 mejores jugadores de su promoción. Para algunos analistas de mucho renombre apenas valía una séptima ronda. Vais entendiendo pues que esta franquicia está más que acostumbrada a refugiarse en sí misma para aislarse de todos los dardos que se le envían desde el exterior.

Wentz jugó de cine a lo largo de la campaña pero cuando se lesionó de gravedad una rodilla y tuvo que saltar al campo Nick Foles las aspiraciones de Philadelphia desaparecieron. O eso se pensaba. Hasta sus aficionados temían lo peor. No importó ganar el seed 1. En playoffs divisionales los Eagles abrieron como "underdogs" ante los Falcons. Ganaron. En final de conferencia abrieron como "underdogs" ante los Vikings. Y ganaron. En la Super Bowl abrieron como "underdogs" ante los Patriots. Y volvieron a ganar.

Bien saben los Patriots que de haber jugado Philadelphia otro encuentro la próxima semana también habrían abierto como "underdogs". Es exactamente lo que tuvo que sufrir New England en el camino hacia su primera Super Bowl allá por el año 2001. Al igual que aquel histórico equipo, estos Eagles se han sobrepuesto a todas las apuestas y han demostrado sobre el campo la única verdad que importa, que son el mejor EQUIPO de la temporada.

La historia de Philadelphia es por tanto improbable al máximo. Y su triunfo final en la Super Bowl el ejemplo más representativo. En toda la NFL se han disputado más de 15000 partidos. ¿Cuál es la probabilidad de que éste supusiera el récord histórico de yardas de ataque combinadas, 1151? No lo he calculado, pero intuyo que es una posibilidad pequeña, muy pequeña. ¿En una final donde habitualmente juegan las mejores defensas? Más pequeña aún.

Pero así son estos Eagles, capaces de superar al mismísimo Tom Brady, quien en la derrota jugó un encuentro memorable. Sus 505 yardas y 3TD son la mayor actuación de un quarterback en derrota y un récord en cuanto a yardas en playoffs. Su equipo no realizó un solo drive de 3 y fuera, tan siquiera un solo punt. El tres veces MVP de la liga movió a sus hombres arriba y abajo del U.S. Bank Stadium durante toda la noche ante una de las mejores defensas de la liga. Atlanta y Minnesota se combinaron para 17 puntos en dos partidos de playoffs. Los Patriots casi doblaron esa marca anoche pese a que incluso se dejaron puntos por el camino en la primera parte, sendos field goal y extra point fallados y un turnover en downs.

Brady de nuevo se sobrepuso a la tempranera lesión de uno de sus mejores objetivos, Brandin Cooks, para firmar otro encuentro de leyenda. Rob Gronkowski le ayudó especialmente tras el descanso y la línea ofensiva cumplió un papel encomiable hasta casi el final, pero no nos engañemos, la grandeza de Brady fue colosal. Se me hace muy difícil pensar que alguien ha sido más grande en la historia en el puesto de quarterback.

La maestría de Tom Brady quedó patente en la Super Bowl LII. 

Los Eagles son campeones batiendo al mejor Brady y por supuesto a Bill Belichick. Su decisión de sentar a Malcolm Butler desequilibró por completo a su secundaria. Los 'matchups' jugaron constantemente en favor de Philadelphia, un ataque que no depende de nadie en concreto pero del que todos son parte integral. Pederson es demasiado buen head coach para desaprovechar una oportunidad así. Cantó las jugadas necesarias en todo momento, arriesgó cuando tuvo que hacerlo y contemporizó en las pocas situaciones que se lo pudo permitir. Incluso así, el destino del Trofeo Vince Lombardi dependió de un desesperado pase final de Brady. El año pasado lo atrapaba Julian Edelman. Esta vez no pudo hacerlo Gronkowski. La línea que separa a ganadores y perdedores es siempre ínfima.

Quiero volver con Pederson antes de cerrar esta crónica. Porque su historia particular es la que hace nacer y crecer a este irrepetible grupo de jugadores. El entrenador del que se dijo que los Eagles se tuvieron que conformar, con el que no podrían más que ser una sombra de lo que fueron con Andy Reid. Pederson ha sabido transmitir en sus hombres lo que es confiar y creer en uno mismo y en tu compañero de al lado. Un hombre sabio que no ha tenido reparos en rescatar parte del playbook del denostado Chip Kelly para acomodar la ofensiva a las virtudes de Nick Foles. Así es Doug Pederson. Tantísimos años a la sombra de Brett Favre como quarterback reserva en Green Bay. Ahora brilla más que nadie en toda la NFL y su triunfo es el ejemplo de que todos merecemos una oportunidad. FLY EAGLES 2017 FLY

Doug Pederson con el trofeo Vince Lombardi.
Marco Álvarez
@deionmarco

jueves, 1 de febrero de 2018

LAS DIEZ CLAVES DE LA SUPER BOWL LII


Philadelphia y New England no cuentan necesariamente con las mejores plantillas de la NFL, pero el trabajo de sus respectivos staff técnicos, liderados por Doug Pederson y Bill Belichick, ha sido encomiable.

Para conseguir la primera Super Bowl de su historia los Eagles tendrán que batir a su oponente y una vez más a las apuestas, algo que han hecho a lo largo de los playoffs. Sin su joven estrella, el quarterback Carson Wentz, Pederson ha rediseñado la ofensiva a las habilidades de Nick Foles. En defensa, el ex head coach Jim Schwartz cuenta con piezas que pueden destruir cualquier plan de juego rival, en especial el defensive tackle Fletcher Cox.

New England busca repetir campeonato, hecho que se produjo por última vez en 2004 cuando precisamente los Patriots derrotaban a los Eagles en la Super Bowl. Al igual que entonces, Belichick sufrirá tras el partido la pérdida de sus dos coordinadores, Josh McDaniels y Matt Patricia. Quien no se va a ningún lado es el eterno quarterback Tom Brady. A sus 40 años continúa en lo más alto de su juego y podría sumar un histórico sexto anillo. Rob Gronkowski es su mayor aliado para conseguirlo.

Como echamos el resto con nuestra Mega Previa de la Super Bowl LII formato podcast de casi tres horas (http://www.ivoox.com/nfl-estado-puro-previa-super-bowl-audios-mp3_rf_23444258_1.html) y también contáis con el súper vídeo de Rubén Ibeas analizando para 100 yardas a los dos equipos (os lo inserto al final), yo voy a ser más conciso y directo de lo habitual y lo que os voy a lanzar son mis diez claves para esta final y por supuesto mi pronóstico de ganador. Vamos a ello.

1 - La agresividad de Jim Schwartz en defensa:

Lo primero en lo que voy a fijarme durante los dos, tres primeros drives del partido es el nivel de agresividad que tendrá la defensa de los Eagles. No me refiero a la cantidad de blitzes o presión extra, ésa es una táctica que contra Tom Brady puede explotarte en las narices. Hablo de lo agresivos que serán en la secundaria los defensive backs. Philadelphia tiene en su Cover 3 el esquema base de su defensa. Ahí los cornerbacks juegan con un colchón (“cushion”) que puede ser perfectamente aprovechado por Brady, el quarterback más paciente de la liga. Si Philadelphia se contenta con encajar pases de 5-7 yardas y New England puede jugar más dropbacks de 3 pasos la presión del frente de cuatro nunca llegará a tiempo. Los Eagles deben ser físicos en la línea de scrimmage con Gronk pero, como se demostró en la final de conferencia, también han de serlo con los Cooks, Hogan y compañía.


 2 - La OL de New England vs el pass-rush de Philadelphia:

Partiendo de la premisa anterior podemos empezar a hablar del esperadísimo duelo entre la línea ofensiva de los Patriots y la defensiva de los Eagles. Pese a que vienen de realizar un magnífico partido contra Jacksonville éste es un duelo que puede decantar la balanza a favor de Philadelphia. New England tiene dos puntos débiles en este grupo, el guard izquierdo Joe Thuney y el tackle derecho Cameron Fleming (el tercero en el depth chart). Nate Solder, el tackle izquierdo, también ha mostrado debilidades en protección de pase por momentos. Los Eagles tienen hombres de mucha calidad para el rush pero la carta extra que pueden jugar por encima de las posibilidades de los Jaguars es su profundidad, hasta ocho jugadores diferentes pueden entrar a presionar sin que decaiga el rush. El center David Andrews tendrá una papeleta complicada apoyando a sus guards y también cuando le planten en la misma cara a Fletcher Cox, el hombre más peligroso en la defensa de Philadelphia.

3 - La no-huddle de los Patriots:

Para contrarrestar esta profundidad del front 7 de su oponente espero que New England en determinados momentos del encuentro utilice su ataque sin huddle que realiza con mucha efectividad. Hasta qué punto McDaniels y Brady se sentirán cómodos para hacerlo la base de su ofensiva del domingo no lo sé, pero estoy seguro que más de una vez probarán para limitar las sustituciones de Philadelphia, obligarles a jugar esquemas más básicos y también para generar confusiones en las coberturas cuando varíen sus formaciones dentro de un mismo personal.

4 - Los matchups que genera New England en ataque:

Y es que los Patriots son especialistas a la hora de crear emparejamientos favorables por la versatilidad de sus jugadores. Pueden alinearse con personal 21 siendo Dion Lewis y James Develin los runningbacks, correr Power en jugadas de counter y al siguiente snap en no-huddle abrir los cinco receptores elegibles y obligar al oponente a cubrir con sus linebackers a receptores más rápidos. Esta versatilidad también dota a los Pats de la ventaja de descifrar el esquema de la defensa pre-snap, lo que les hace siempre ir un paso por delante de su rival.


5 - Jay Ajayi y la línea ofensiva de los Eagles:

En la otra fase del juego considero básico y primordial para Philadelphia poder establecer el control de la línea de scrimmage cuando formen en ataque. Su línea ofensiva es de las mejores de la competición y destaca por su movilidad. La defensiva de los Patriots ha sufrido en tramos de la campaña para detener la carrera, en especial por el exterior. Kareem Hunt o Kenyan Drake completaron grandes actuaciones ante ellos. Los Eagles pueden atacar por fuera con diferentes esquemas: “outside zone”, “toss sweeps”, “G-pulls” e incluso con “jet plays” utilizando a Nelson Agholor. Para ejecutar todas estas acciones Jay Ajayi se me antoja casi el jugador más importante el domingo por el lado de Philadelphia por su estilo violento al llevar la pelota y capacidad para hacer daño por dentro y por fuera. No me extrañaría nada que incluso pueda protagonizar alguna jugada importante fuera del backfield.

6 - La comunicación en la defensa de los Patriots:

La multiplicidad de jugadas en el arsenal de los Eagles pone toda la presión en la defensa de Matt Patricia para que sus hombres recurran una vez más al “Do your job”, el mantra número uno de Bill Belichick. Los defensores patriotas tendrán que confiar más que nunca en sus asignaciones para no ser engañados. En muchas ocasiones sus ojos les dirán una cosa que luego no será real. Las RPO que tanto utiliza Pederson están diseñadas para proporcionar ganancias seguras para su ofensiva pues básicamente son dos jugadas en una (una carrera y un pase) para aprovechar en todo momento el alineamiento del rival. New England no puede pretender por tanto eliminar por completo este juego pero sí puede ser quemado con él si intenta salirse del esquema.

7 - El uso de personal base por Philadelphia en ataque:

Una de las cosas que más me intriga de cara al domingo es comprobar el tipo de personal que utilizarán los Eagles en ofensiva. Jugar con tres receptores constantemente le puede dar la ventaja de correr ante cajas de defensa más ligeras. Sin embargo, esto también choca contra la gran virtud de la defensiva de los Patriots. Cuando se alinean con seis e incluso siete defensive backs pueden marearte con sus diferentes esquemas de presión y sobre todo sacar la carta de las dobles coberturas sobre uno o dos receptores. Por tanto, me puedo imaginar a Pederson utilizando personal 12 y puntualmente 13 (tres tight ends) para procurar que su quarterback encare esquemas defensivos más tradicionales y por qué no otorgarle algún que otro emparejamiento favorable. El tercer tight end Trey Burton podría ser una carta oscura que brille con luz propia en la Super Bowl justo antes de ser agente libre.

8 - La agilidad mental de Nick Foles:

Como os decía antes, Belichick es un maestro a la hora de doblar al receptor más peligroso del oponente para sacarlo del partido. Esto es especialmente crítico y evidente en terceros downs y zona roja, las jugadas que suelen decidir el devenir de casi todos los partidos. Doug Pederson debe preparar muy bien a su quarterback para que no se cebe en las primeras lecturas y tenga ojos para todos sus compañeros. Espero a los Patriots doblando a Zach Ertz y Alshon Jeffrey, los dos receptores que por tamaño y conceptos de ruta le pueden hacer la vida más fácil a Nick Foles. En ese caso será fundamental el partido que jueguen Torrey Smith y Nelson Agholor, pues en la mayoría de las ocasiones se van a encontrar con emparejamientos uno contra uno. Si ganan estos duelos y sobre todo, Foles progresa hacia sus lecturas a tiempo, los Eagles tendrán mucho ganado.


9 - Los equipos especiales:

En la era Belichick – Brady los Patriots han disputado siete Super Bowls y todas y cada una de ellas se han decidido en la última posesión. Da igual que fueran víctimas propiciatorias ante St. Louis Rams, favoritos prohibitivos ante New York Giants o básicamente protagonistas de un partido de moneda al aire en las apuestas contra Seattle Seahawks, siempre los aficionados de la franquicia de Foxboro se han visto abocados a sufrir hasta el final. Para su fortuna la resolución ha sido más veces positiva que negativa. Adam Vinatieri tuvo mucho que ver para que esto fuera así en el primer triplete de títulos. Ahora es Stephen Gostkowski el que quien sabe pueda darle otra Super Bowl a los Patriots. Más allá de las patadas, en un choque que confío sea muy igualado cualquier acción de equipos especiales será básica. Aquí los Eagles tendrán que planear muy bien sus movimientos ante uno de los conjuntos más peligrosos en este aspecto. A partir de una perfecta jugada de retorno de punt, primero en el rush y después en los bloqueos, New England inició su drive ganador ante Jacksonville Jaguars.

10 - Jugar 60 minutos:

Y hablando precisamente de los Jacksonville Jaguars, Philadelphia no puede incurrir en los errores que cometió el campeón de la AFC Sur en la final de conferencia. El equipo de Doug Marrone gastó todos sus comodines en el primer tiempo y se quedó sin cartas buenas para jugar en el último cuarto cuando la pelota más quemaba. Sabemos que los Patriots son los maestros en agotar hasta el último recurso, nunca puedes relajarte ante ellos. Estratégicamente son el equipo más agresivo de la liga desde hace mucho tiempo. Pederson debe preparar bien mentalmente a sus hombres y sobre todo manejar muy bien el partido el domingo para que el maestro Belichick no le haga un adelantamiento in extremis por la derecha.

PRONÓSTICO

Esta final es una de las más complicadas de pronosticar. Por mi cabeza pasan múltiples resoluciones para este partido, todas ellas muy diferentes. Sobre el papel los Eagles, pese a sus bajas, tienen mejor plantilla que los Patriots y su historia de “underdogs” les hace afrontar el choque con más energía si cabe. Han llegado hasta aquí pero todavía sienten que deben demostrar su valía. Las dos líneas de Philadelphia son aparentemente mejores que las de New England. Cuando esto pasó llegaron las dos únicas derrotas en finales de Brady y Belichick. Pero este equipo de los Patriots es diferente a aquellos de 2007 y 2011. Tienen el recuerdo de la victoria final muy fresco, son los actuales campeones y cuentan con la confianza y la tranquilidad que da saber que han salido airosos de situaciones muy adversas. Por eso creo que en un encuentro muy igualado, New England volverá a prevalecer para defender exitosamente su campeonato del año pasado.

New England 24, Philadelphia 20.

Marco Álvarez
@deionmarco

No os perdáis el súper análisis de nuestro Rubén Ibeas sobre la Super Bowl LII:

martes, 30 de enero de 2018

EL FIN DEL J****O MUNDO

Llega la Super Bowl, lo que en muchos sentidos supone el fin del mundo para los que seguimos la NFL. Para empezar porque este año los Patriots pueden poner la guinda a su dinastía alcanzando a los Steelers como la franquicia con más Super Bowls ganadas, eso sí, con la diferencia de que las seis las habrían conseguido con en mismo entrenador y el mismo quarterback, una hazaña sólo al alcance de Bill Belichick y Tom Brady. También sería el fin, pero en este caso de la sequía de títulos para los Philadelphia Eagles, que son una de las trece franquicias que nunca han ganado una Super Bowl, lo que para una ciudad tan deportiva como Philly sería todo un hito. Y todavía una razón más para hablar del final del mundo y es que después del duelo entre New England y Philadelphia nos esperan 214 larguísimos días sin partidos oficiales de la NFL, pero de eso ahora mejor ni hablamos.

Por suerte, todavía nos queda el partido de los partidos, el mejor de todos, los fuegos artificiales: la Super Bowl, el fin del mundo en lo que a fútbol americano se refiere. Aunque este evento es mucho más que fútbol americano, claro está; los cazas volando sobre del estadio en el segundo preciso del himno, los anuncios más caros –y excelentes- del planeta, las estrellas musicales actuando en el show del descanso, las más de mil millones alitas de pollo que se consumen durante el partido, los más de 130 millones de dólares que se juegan en apuestas… Estamos hablando de algo que va mucho más allá del que deporte, es la quintaesencia de la cultura y la sociedad estadounidense, pero es el deporte lo que mueve y da sentido a una cita de dimensiones monumentales.

Patriots contra Eagles. Boston contra Philadelphia. Dos de las principales ciudades de EE.UU. en lo que a deporte se refiere. Si de deportes americanos hablamos, se miden la 2ª ciudad que más campeonatos ha ganado –sólo por detrás de Nueva York, pero Boston no tiene ni 700.000 habitantes y NYC cuenta con más de 8 millones y los Yankees- contra la 7ª en títulos en las ‘Mayors’. Ahora bien, si limitamos la conversación a la NFL la cosa lógicamente cambia, pues se mide una franquicia que ha logrado girar su destino de eterna perdedora para fundar una de las más importantes dinastías del deporte americano contra otra que todavía no conoce las mieles del éxito en lo que a trofeos se refiere. De ahí que los aficionados que rezan el #GoBirds estén tirando del imaginario underdog de la ciudad relacionado principalmente con Rocky Balboa y que a los ya tradicionales ‘memes’ de Belichick y Brady como el emperador galáctico y Darth Vader se hayan unido los de Rocky con la camiseta eagle e Ivan Drago con la patriot, entre otros.

Pero no hay que confundirse. Lo que en el contexto y la historia puede perfectamente asociarse a David contra Goliat, en lo deportivo, en lo que al juego se refiere, las cosas están mucho más igualadas de lo que parece. Aunque las apuestas estén ½ a favor de Patriots y les otorgen 4 puntos de margen, a mí se me antoja un partido mucho más parejo, una lucha de poder a poder. La experiencia frente a al bloque más sólido de la NFL. Realmente son dos grandes bloques, el de New England construido en base a una filosofía del esfuerzo y del colectivo, ese #DoYourJob de Bill Belichick, donde nadie –o casi nadie- está por encima del grupo; frente a unos Eagles que han cimentado su unión en la falta de confianza constante que han sufrido desde que perdieron por lesión a su QB estrella y candidato al MVP Carson Wentz. Un inmensa mayoría les dio por muertos y anuló sus opciones en playoffs olvidando la cantidad de virtudes que tenían como equipo y ante esta adversidad han salido mucho más reforzados. Malcolm Jenkins gritaba en el centro de la piña previa al comenzo de la final de conferencia: “Esta falta de respeto no la vamos a tolerar. Llevan todo el año diciéndonos lo que no podemos hacer. Vamos a enseñarles lo equivocados que están” mientras a su alrededor toda la defensa se volvía completamente loca de motivación y ‘hype’. Eso resume el estado de ánimo actual de Philadelphia: una bestia herida en su orgullo y preparada para responder a esa afrenta.

Los Eagles saben lo que tienen que hacer. Deben mantener a Tom Brady lo más incomodo posible durante el máximo tiempo posible. Cortar su ritmo en el pocket, meterle prisa, golpearle, que sepa que tiene una amenaza constante llegando hasta él. No dejarle ni respirar. El front seven de los Eagles es capaz de esto, pero también es cierto que enfrente tienen a un quarterback que ha llegado a ser el mejor en la lectura de defensas y como Brady les pille, les puede hacer polvo.

El emperador Belichick y su aprendiz Brady
Y es que pasados ya los 40 años de edad la leyenda de Tom Brady no hace más que crecer y estos New England Patriots han demostrado los últimos años una de las mejores versiones de sí mismos –a pesar de las grietas mostradas durante esta temporada-. Llegados a estas instancias son temibles porque conocen la situación mejor que nadie, están familiarizados, acostumbrados a ella y esto es una gran ventaja. Una Super Bowl no es un partido normal, no es un partido más y millones de estímulos externos pueden despistarte; pero durante el calentamiento de cada Super Bowl se escucha a Brady gritando a sus compañeros que esto es otro día en la oficina y, a la vez, que tienen que dejarse la vida si quieren ganar. Eso es Tom Brady por encima de todo, no es el mejor atleta, no es el brazo más potente. Es el mejor competidor. Lo que le ha llevado a lo más alto es su manera de competir, su capacidad de sacar lo mejor de sí mismo cuando llega la hora de de la verdad, cuando más difíciles se ponen las cosas. Donde otros se arrugan él ofrece su mejor versión. Por eso es el mejor de todos los tiempos. Ejemplos claros de ello tenemos en el último partido que ha disputado, remontando un 10-20 en el último cuarto de la final de conferencia –donde si le cortan un brazo y de repente descubrimos que es un ciborg no me llevaría ninguna sorpresa- y también en la última Super Bowl, donde su liderazgo y talento permitió remontar 25 puntos de desventaja en apenas cuarto y medio.

Estamos hablando de un mito, de una leyenda viviente del deporte, alguien del que dentro de 20 años hablaremos como hoy hablamos de Michael Jordan (de hecho, el debate en EEUU sobre quién es más grande de los dos se desarrolla estos días en todo su esplendor) y en esta Super Bowl puede poner la guinda a su legado y por supuesto al de Bill Belichick y su filosofía. Porque, ¿quién era Danny Amendola? Hoy tan de moda, Danny Playoffs; ¿quién era Julian Edelman?, ¿quién era Dion Lewis? Y estas preguntas podríamos llevarlas casi al infinito, con Wes Welker, Deion Branch, Teddy Bruschi… Incluso con Tom Brady. ¿Quién era Tom Brady? Un QB al que le costó asegurarse la titularidad en la universidad de Michigan, del que se rieron en la Combine, que salió en las profundidades de las sexta ronda del draft, en el puesto 199 y que se encontró en su segunda temporada en la liga con una estrella como Drew Blesoe lesionándose y teniendo que salir a jugar… para acabar ese mismo año ganando la Super Bowl con unos Patriots en forma de Cenicienta frente a los todopoderosos Rams del ‘The Greatest Show on Turf’.

Conviene no olvidar la historia. Porque cuando hablamos de que Philadelphia se presenta en esta Super Bowl con un quarterback backup, con un suplente al frente del equipo, parece que no recordamos que Tom Brady estuvo en ese lugar y se creía aún menos en sus posibilidades que en las que tiene actualmente Nick Foles. Un Nick Foles cuya actuación se antoja clave. Es muy posible que Belichick y Patricia le pongan en la tesitura de que si Philadelphia quiere ganar el partido sea con Foles como protagonista. Veremos cómo reacciona ante ello, porque en la final de conferencia jugó un partido de estrella. No podemos obviar tampoco el sensacional trabajo de Doug Pederson en la toma de decisiones durante estos playoffs, que ha facilitado mucho la vida a Foles y a todo el equipo. Lo cierto es que hay que dar un inmenso crédito al head coach de los Eagles en todo lo que están consiguiendo.

Hay tantas cosas en las que fijarse en esta Super Bowl, se presenta tan apetecible… Brady contra la defensa de Eagles, el nivel que dará Foles, sí, pero además podremos ver a dos de los mejores TE de la liga con Gronkowski y Ertz, la batalla de dos cuerpos de receptores y dos secundarias de primer nivel. El juego de carrera de Philadelphia, hasta los equipos especiales puden jugar un papel fundamental. Es un partido que lo tiene todo.

El Halftime Show

Por tener, la Super Bowl tiene hasta concierto en el descanso. El concierto más visto del planeta cada año y aunque tengamos la sensación de que esto ha sido así toda la vida, los conciertos con estrellas musicales sólo se vienen celebrando desde 1991. Antes de ello eran bandas de música, ‘marching bands’, las que actuaban y fueron los New Kids On The Block los que estrenaron este formato. Desde entonces, nos pueden venir a la memoria conciertos míticos de Michael Jackson, Bruce Springsteen, U2, Tom Petty o Prince y también otros… bueno, otros que quizá hemos olvidado más rápido. Curiosamente ésta es la tercera vez que Justin Timberlake actuará en el show del descanso, la primera de ellas fue en el (olvidable) concierto que dieron Britney Spears y N’Sync y después como invitado de Janet Jackson –precisamente Justin fue quien le dejó un pecho al descubierto con la consiguiente gigantesca polémica puritana que arrastró- . Ahora será por primera vez el protagonista y a mí sinceramente me apetece, por suerte su carrera se ha distanciado mucho de aquellos primeros pasos en una boyband y creo que puede dejar un buen show. No obstante, pienso que la Super Bowl tiene deudas pendientes y fácilmente me vienen a la cabeza Foo Fighters o Lenny Kravitz, a los que yo preferiría ver antes que a la estrella pop de turno. Pero como para gustos los colores, en eso se suele repartir bastante juego e intercalar las dos opciones, así que con un poco de suerte algún día les tocará.

El show del descanso es algo inherente a este partido pero es después del mismo cuando viene lo que de verdad nos gusta y es el momento en el que se decide el trofeo que quizá habría que ir pensando en llamar Bill Belichick en vez de Vince Lombardi. El año pasado tuvimos la mayor remontada de la historia y si este año el partido está emocionante, la cosa promete emociones fuertes otra vez. Éste partido suele ser la mejor manera de reclutar aficionados para la NFL, porque si te da el ‘picorcito’ este deporte ya no te suelta.

Estamos ante el deporte con los mejores atletas del mundo, hace unos años leí un reportaje que explicaba que si los jugadores más veloces y más fuertes de la liga hubieran enfocado sus carreras al atletismo, podríamos haberles visto en finales olímpicas de varias disciplinas -100 metros, salto de longitud, lanzamiento de peso-, pero claro, se gana mucho más dinero en la NFL. A la vez, estamos ante el deporte más democrático, pues tiene una función para todo el mundo; gordos y flacos, altos y bajos, rápidos, fuertes, listos, hábiles con las manos y hasta con los pies. Este deporte lo puede jugar cualquiera independienmente de sus características físicas, eso sí, sin ética de trabajo y carácter de superación, vete olvidando.

En definitiva, que para los que nos gusta esto llega el fin del mundo, el partido que todos estábamos esperando y el punto y final a una temporada que una vez más ha sido maravillosa, especialmente durante los playoffs. Así que guardemos para este domingo todas las ganas de emocionarnos y vibrar con la NFL, colaboremos –cada uno en su medida y con lo que le guste consumir- en acrecentar las estadísticas de refrescos, cervezas, pizzas, hamburguesas, alitas y demás productos consumidos que se cuantifican cada año y por encima de todo disfrutemos al máximo por última vez esta temporada de un deporte que cada día nos atrapa más, que cada día reúne más gente en este país y queremos que sean más. Así que si vais a ver el partido con alguien que no conoce mucho la NFL, haríais bien en tomaros la molestia de explicarle bien el contexto, las normas básicas y ayudarle a coger el ritmo; porque una vez lo coja y se enganche… Ya no hay vuelta atrás.

Iker Sagasti
@sagastiker



martes, 26 de diciembre de 2017

ME GUSTA Y NO ME GUSTA

Ya se acaba la temporada regular de 2017. Otro curso que se pasa volando y donde, a pesar de disfrutarlo al máximo, siempre nos quedan ganas de más. Ahora vienen los playoffs, pero ésa es una historia completamente distinta. Mejor o peor, lo que vosotros queráis, pero distinta.

Por eso, y porque mis obligaciones personales no me permiten un artículo técnico/táctico como vosotros os merecéis, aquí os voy a dejar mis reflexiones de un 2017 que, como siempre, ha tenido de todo.

ME GUSTA...

Me gusta ver a franquicias llevar una reconstrucción moderada pero segura. Ver como han ido creciendo equipos como Eagles, Rams o Jaguars, es algo a copiar. Las prisas no suelen ser buenas consejeras y la paciencia es algo que no destaca en el deporte profesional, por lo que ver a un staff técnico hacerlo, siempre es bienvenido.

Me gusta ver a un running back optar, con todas las de la ley, al premio individual más importante. Todd Gurley es el eje central de unos Rams que son muy peligrosos en ataque. Sus números impresionan, y no solo por las yardas terrestres que consigue, si no por lo que es capaz de hacer cuando recibe el football por el aire. Para mí, él es el MVP de este año.

Me gusta ver a Keenan Allen completar una temporada sano. Desde su año rookie he estado enamorado de un jugador que tiene uno de los mejores route-running de toda la NFL, si no el mejor. Su química con Rivers es muy buena y más de una vez le ha sacado las castañas del fuego al veterano quarterback. Indefendible en individual por su magnífico release, necesitas de dobles coberturas para minimizar daños.

Me gusta ver a los Patriots no caer. Sí, odio verles ganar, pero admiro su trabajo, su dedicación, su manera de cuidar los detalles, admiro su profesionalidad y su objetivo de no cejar nunca en su empeño de ganar todos los anillos posibles. Son, con mucha diferencia, el equipo más competitivo de la liga. Admiro su ansia de victoria.

Me gusta que los Seahawks sobrevivan. Les ves caminar por el alambre, pero, aunque estén a punto de estallarse contra el suelo, siempre terminan agarrándose con uñas y dientes a su oportunidad. Este año, parece que se quedarán fuera de playoffs, pero queda un partido por jugar, por lo que me sorprendería no verles jugar en enero. Aunque sea solo un partido.

Me gusta ver a Drew Brees en playoffs. Lo merece, es un quarterback élite y uno de los más grandes de la historia de este deporte. Por fin los Saints han encontrado la manera de defender y de darle oportunidades al ataque para ganar partidos, así que Brees lo ha aprovechado. No podía ser de otra forma. Cierto que sus running backs le han facilitado el camino, pero Brees se reserva lo mejor para el final, estoy seguro.

Me gusta ver a muchos rookies cambiar dinámicas en sus equipos. Lattimore, Fournette, Kamara, Hunt, Kupp, Watson, Cohen, Efflein, McCaffrey, Adams o JuJu, son algunos ejemplos de jóvenes talentos que han explotado en sus primeros snaps como profesionales. Hay que dar oportunidades y saber ser pacientes con estos chicos. Tienen talento, si no lo tuvieran, no estarían aquí.

Me gusta ver a los Jaguars. Por fin han dado con la tecla (al menos defensivamente) y todo el talento que habían ido acumulando empieza a funcionar. Siempre eran los mayores agitadores en la agencia libre, además de contar con rondas altas de draft, por lo que eran incomprensibles tantos malos resultados. Marrone ha obrado el milagro de convertirlos en un equipo muy dificil de batir, y solo queda por saber si lo mantendrá en el tiempo.

Me gusta ver pelear a los Ravens. Llevan años jugando mal en ataque, pero son capaces de suplirlo desde el apartado defensivo. Se dejan la piel en cada partido para mantener al equipo con la opción de victoria y, ahora que este ataque va a mejor, los resultados están llegando. Nadie quiere verlos en playoffs, por algo será.

NO ME GUSTA...

No me gusta ver a un entrenador poner excusa tras excusa y nunca responsabilizarse de lo que le ocurre a su equipo. Hue Jackson lleva un partido ganado de los últimos 31 jugados y el hombre nunca ha dicho que se ha equivocado en algo. La prepotencia es algo que no soporto y este señor la derrocha cada vez que se sienta en una rueda de prensa. Lamentable.

No me gustan las lesiones. Este año hemos tenido lesiones importantísimas en jugadores élite. Evidentemente, la liga pierde calidad con las lesiones de gente como Rodgers, Luck, Watt, Wentz, David Johnson o Richard Sherman, pero es peor ver cómo hay equipos incapaces de diseñar un plan de contingencia.

No me gusta ver a los equipos defender en zona. Soy un convencido de las defensas individuales. Tal y como está evolucionando el juego ofensivo en la NFL, las defensas zonales tienen demasiadas parcelas débiles y fáciles de identificar por los quarterbacks. El hombre a hombre requiere, quizás, de más talento en los hombres defensivos, pero puede provocar más errores en el rival. La defensa zonal contemporiza, pero no resuelve.

No me gusta ver las quejas de cada wide receiver cuando no consigue hacer el catch. Se está extendiendo, en demasía, ver a un receptor hacer gesto de tirar el pañuelo cuando el balón cae al suelo. Me gusta que haya contacto y que cada recepción requiera de esfuerzo y lucha por parte de ambas partes.

No me gusta que a Cam Newton no le dejen correr “porque es arriesgado”. Esta opción debilita a tu equipo y a tu mejor jugador. Tienes que preocuparte de buscar menos golpes venidos desde la presión al quarterback, no de los que pueden venir a campo abierto. Aquí se trata de pilotar tus virtudes y de esconder tus defectos, no de lo contrario.

No me gusta ver cómo se desaprovecha el talento, algo que creo se está haciendo en los Bears. John Fox está anticuado y su capacidad para gestionar un grupo joven está quedando en evidencia. El equipo de Chicago es competitivo y, aunque ha sido golpeado por las lesiones, estoy convencido que hubiese dado mucho más de sí de no tener un entrenador tan cagón. La situación de Trubisky y Cohen ha llegado a ser desesperante.

No me gusta hablar de tanking. Creo que ha quedado claro que no se puede despreciar a un grupo de profesionales por el mucho o poco talento con el que cuenten. Los Jets y los Bills han dado un ejemplo de profesionalidad a todos esos que no les respetaron en verano. A nadie le gusta perder. A nadie en absoluto.

No me gusta ver cómo los Chargers desaprovechan tantísimo talento. Unos días el kicker, otros días Rivers y otros días la gracia divina hacen imposible que nadie se fíe de ellos. Éste era su año, pero un horrible comienzo de temporada y tres errores imperdonables el día clave, los dejan contra las cuerdas. Aun así, y si consiguen entrar en playoffs, tengo la sensación que volverán a encontrar la manera de perder.

No me gusta el despropósito que han sido los Titans. Estábamos ante un equipo capaz de pelearle el status de intocables a Steelers y Patriots en la AFC, pero de la noche a la mañana se han convertido en un conjunto endeble, sin confianza y sin alma ninguna. No sé si la culpa es toda del entrenador o que a los jugadores les ha venido grande el reto, pero mi decepción con ellos ha sido gigantesca.

No me gusta McCarthy. No me gusta Capers. No me gusta que gente viva de lo que hace tu jugador franquicia. Sobran las palabras.


Posdata: Me he dejado un ME GUSTA para el final...

Me gusta ver cómo crece el football americano en España. Da igual desde qué plataforma sea. Es una maravilla ver que cada vez hay más gente que se acerca y se engancha a este deporte. Por favor, no los espantemos con tonterías.

 Rubén Ibeas
@rubenibg