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martes, 5 de enero de 2016

2015 Semana 17: W vs ST. LOUIS RAMS 19-16 OT

DuJuan Harris ha sido un buen fichaje de final de temporada.

Se acabó la temporada 2015 para los San Francisco 49ers. La victoria sobre los Rams no correrá más trascendencia que la de haber perdido dos puestos para la próxima primera ronda del draft, del 5 al 7. Los niners han sido al menos competitivos cuando han jugado como local, tal y como demuestra su balance de 4-4 en el Levi´s, siendo las derrotas ante equipos de playoffs (Green Bay, Seattle, Arizona y Cincinnati).

Por segunda jornada consecutiva DuJuan Harris fue el mejor jugador de San Francisco. Corriendo duro y atrapando balones fuera del backfield (toda vez que su comprensión del playbook era un poco mayor) acumuló 153 yardas en 24 toques de balón, ganándose la oportunidad de demostrar en el siguiente training camp que tiene un hueco en este equipo.

La defensa continuó su tónica de doblarse pero no romperse, concediendo un buen puñado de yardas, pero apretando en los downs importantes (3/13 y 0/1 en tercer y cuarto down). Con sus nueve placajes NaVorro Bowman se aseguró el "título" de máximo placador de la campaña en lo que es una excelente noticia. Nuestro gran líder ha aguantado sano durante todo el año y lo más importante, ha ido a más con el paso de las jornadas. No entrará ni en consideración para mis equipos finales, pero su desempeño es más que destacable y si todo sigue así de bien probablemente volvamos a ver su mejor versión en 2016.

Del resto de la defensa comentar que se le vieron un poco las vergüenzas a Jimmie Ward en su obligado estreno como safety en lugar del lesionado Jaquiski Tartt y por otro lado el buen hacer de Arik Armstead. El novato ha completado una más que aceptable temporada con snaps limitados, superando las expectativas del verano. Era asumido por todos que su adaptación a la NFL sería lenta porque llegaba muy verde a la liga pero la evolución es esperanzadora.

El final de la temporada vino acompañado del final de la era Jim Tomsula. Como era más que esperado, Jed York anunció al día siguiente la sustitución del head coach tras tan solo un año en el cargo. Para su pesar, el propietario tuvo que responder más de una vez a cuestiones centradas en Jim Harbaugh. Si bien no reconoció el error que fue prescindir de él, sí que admitió indirectamente que el fichaje de Tomsula fue un completo fiasco.

Tomsula habría sido un entrenador competente si se hubiese renovado a Mike Iupati y Frank Gore (especialmente el primero), se hubiese añadido más calidad a la línea de ataque en agencia libre y/o no se hubiese retirado Anthony Davis. En resumidas cuentas, si el ataque se hubiese mantenido. Pero no, Baalke decidió no "sobrepagar" por Iupati ni tampoco por nadie de fuera y el resultado fue una ofensiva en transición con un head coach de perfil defensivo y un staff de ataque de pocas garantías.

Pese a los cacareados entrenos de Colin Kaepernick en invierno junto a Kurt Warner, he leído que su ética de trabajo no es la correcta, algo que resumió el coordinador ofensivo, Geep Chryst, cuando dijo: "las mecánicas de Kap son las que son y no se pueden cambiar". Como ya se vio el año pasado con Harbaugh, la evolución de Kaepernick estaba todavía en proceso, lo que unido a una línea ofensiva de papel de seda provocó un desastre que nadie al mando del equipo supo resolver.

Miremos hacia el futuro, ¿qué debe hacer San Francisco para volver a la élite? En primer lugar, contratar un head coach de garantías, que sepa manejar a la plantilla, a la prensa y por qué no, a la gerencia. En ninguna de esas áreas Tomsula estaba preparado. Mi candidato ideal sería Urban Meyer, actual entrenador de Ohio State, quien me parece la personalidad más fuerte en una banda a día de hoy en el football colegial/profesional junto a Bill Belichick. Pero como es muy improbable que este movimiento suceda, sí doy el visto bueno a una jugada que está dando mucho que hablar en los medios, la llegada de Sean Payton a cambio de una 2ª ronda para los Saints.

El todavía entrenador de New Orleans es un reconocido maestro del ataque, algo fundamental para este equipo que necesita un buen lavado de cara a este lado del balón. Una ventaja para Payton si viniese a la bahía es que en defensa no tendría que preocuparse mucho porque hay buenos mimbres para trabajar, en especial si se retiene a Mangini o llega otro coordinador defensivo de caché. Con Payton firmado estoy completamente seguro que los asistentes no nos dirán nones a diestro y siniestro como sucedió el año pasado.

La otra cara de la moneda en el despido de Tomsula es el gran toque de atención para el general manager, Trent Baalke. En su rueda de prensa York apareció solo, lo que muestra a las claras que Baalke no es ya la figura intocable que incluso se atrevía a interrumpir los discursos del propietario o del head coach en anteriores comparecencias a los medios. Durante los últimos años Baalke ha pecado de conservador en la agencia libre y en el draft ha abusado de la selección de chicos lesionados como proyectos de futuro. A buen seguro que en 2016 intentará reforzar la plantilla con los más de 40$ millones disponibles de salary cap y que en el draft tendrá más cuidado de elegir jóvenes que no vayan a jugar este año. Al fin y al cabo, por primera vez Baalke sabe que no tiene la seguridad de formar parte de la franquicia en años venideros. A buen seguro que tener a alguien como Payton al lado le hace ser menos imaginativo diseñando traspasos que nos den más rondas de draft para ser más pragmático y limitarse a tapar los agujeros que tiene la plantilla.

A todo esto debemos unirle que el propietario, Jed York, deje trabajar a los hombres que saben lo que tienen que hacer en el campo. Él ha dirigido un necesario lavado de cara a nivel económico, pero como buen owner tiene que saber apartarse de lo que no entiende. Reconocer en público que estaba equivocado por escribir en las redes sociales (Twitter) nos dice a las claras que York está aprendiendo sobre la marcha y desde una base muy baja. Pero igual su tío cometió errores al principio y tuvo la fortuna de cambiar a tiempo. Esperemos que la historia se repita y los 49ers vuelvan por donde solían.

lunes, 2 de noviembre de 2015

2015 Semana 8: L @ ST. LOUIS RAMS 6-27

Los 49ers sumaron una derrota más en St. Louis ofreciendo de nuevo una imagen indigna del escudo que representan. San Francisco apenas pudo poner en el marcador un par de field goals para evitar lo que podría haber sido perfectamente un "shutout". Con Carlos Hyde y Anquan Boldin en ropa de calle más Reggie Bush y Mike Davis lesionados durante el transcurso del encuentro, el anémico ataque de los niners se quedó sin pegada alguna. Lo único respetable a este lado del balón fue el buen partido de Alex Boone en su duelo con Aaron Donald. Poco más que destacar de un grupo que va a ninguna parte, por no realizar no comete ni turnovers. Es el cuarto partido consecutivo sin incurrir en uno, algo que es una buena noticia por un lado, pero que por otro demuestra que ni siquiera se está intentando arriesgar para sacar algo de debajo de las piedras. Nos conformamos con "no liarla" y lo tenemos tan asumido que nos resignamos a ver jugar a nuestro equipo sin ninguna energía.

En defensa cabe reseñar el esfuerzo de Quinton Dial, probablemente el mejor niner en este triste partido. Su aportación para limitar los daños ante Todd Gurley fue importante y además bloqueó un field goal. La ausencia de Antonie Bethea se notó en los dos largos touchdowns de St. Louis. Su sustituto, el novato Jaquiski Tartt, tomó un mal ángulo en sendas acciones.

Nada más que comentar, un partido triste en lo que está siendo una campaña para olvidar.

jueves, 13 de noviembre de 2014

2014 Semana 9: L vs ST. LOUIS 10-13

Los 18 placajes de Chris Borland de lo poco que recordar hoy.
Muy pocas ganas de comentar el que sin duda ha sido el partido más decepcionante en la era Jim Harbaugh. Con un ataque "empantanado" hasta límites insospechados los 49ers fueron incapaces de derrotar en casa a un equipo mediocre, liderado por un quarterback rookie, que llegaba al choque con bastantes bajas y que tampoco realizó hoy un gran encuentro precisamente. Más bien todo lo contrario.

Con un récord de 4-4 a mitad de temporada San Francisco se queda a tres partidos del liderato divisional y dando la sensación de que falta la ambición necesaria para cosechar los éxitos de los últimos años.

Pese a encajar ocho sacks en una patética demostración ofensiva los niners montaron un último drive eficiente que parecía que le daría la vuelta al marcador en los segundos  finales. Pero con 1ª y goal desde la yarda 2 San Francisco encontró la manera de perder el encuentro. Un mal pase de Colin Kaepernick impidió que Michael Crabtree lograse anotar, en segundo down le sucedió un incompleto y en tercera y goal desde la 1 llegó un fatídico fumble de Kap cuando estaba a punto de cruzar la end zone en un quarterback sneak. Los Rams recuperaron el balón y sumaron su primer triunfo en la bahía desde 2007.

GAME BALL -> Chris Borland: la mejor noticia de la jornada fue el rendimiento del novato Borland, inmenso en su segunda titularidad en sustitución de Patrick Willis. El pequeño linebacker cometió un error en cobertura que propició el único touchdown de St. Louis pero por lo demás fue una máquina de placar que siempre estuvo alrededor del balón. En general la defensa hizo todo lo que estuvo en su mano para lograr la victoria, pero el desempeño del ataque fue tan pobre que resultó insuficiente.

miércoles, 15 de octubre de 2014

2014 Semana 6: W @ ST. LOUIS 31-17

El touchdown de Brandon Lloyd cambió el partido
Partido bastante extraño. De inicio tardamos un montón en bajarnos del autobús: placajes fallados en defensa, errores de concentración, penalizaciones, ataque más que atascado, fumble -en campo abierto- imperdonable de Vance McDonald. En fin una empanada completa que se tradujo en una desventaja de 14-3 al filo del descanso. Luego, al final del partido nos volvimos a montar en el autobús demasiado pronto, nos olvidamos de rematar el encuentro y lo que debería haber sido una ventaja de tres anotaciones se convirtió en un último drive de los Rams con la posibilidad de llevar el partido a la prórroga.

Lo que pasó entre esos dos momentos fue espectacular. Una defensa que de nuevo ajustó tras el descanso y estuvo infranqueable, con todos los jugadores haciendo exactamente su trabajo, ni más ni menos. El planteamiento de Vic Fangio de nuevo de 10, buenísima variedad de blitzes interiores que marearon a Austin Davis. La secundaria da igual el que salte al campo que no se nota el más mínimo bajón. Por otro lado, el ataque aprovechó a la perfección las "bondades" de los jóvenes defensive backs de los Rams. Fenomenal actuación de Colin Kaepernick al que le quitas su primer y último pase y estuvo casi perfecto. Boldin tan "zarpas" como siempre no perdonando ni una y Crab-Stevie-Lloyd aprovechando las oportunidades que dispusieron. A quien podemos darle el título de "empanao" hoy es a Vernon Davis.

GAME BALL -> Colin Kaepernick: en total control del ataque, asumió las riendas del equipo toda vez que los Rams concentraron la mayor parte de sus esfuerzos en detener a Frank Gore.

Otros apuntes del choque de anoche:

  • Me encantó el highlight del duelo entre Joe Staley y Robert Quinn. Una vez más nuestro tackle izquierdo demostró su calidad e importancia en el equipo. Enorme jugador.
  • No me gustó nada, pero nada nada nada el "cachondeíto" tras el touchdown de Crabtree. Demasiadas risas y demasiada relajación para un partido que se ganaba sólo por 10 con todo un cuarto por jugar. El touchdown fue muy bonito pero tendría que ser considerada "una más en la oficina" (al fin y al cabo contra un novato) en lugar de la jugada ganadora de la Super Bowl. Poco después tras una carrera de Kap que nos puso casi en la goal line se repitió la secuencia y a partir de ahí literalmente el ataque desapareció.
  • "Los jugadores defensivos tienen que aprender a ajustar su juego a la nueva aplicación de las normas". En serio, ¿cuántas veces hemos escuchado esta paparrucha por parte de expertos ex colegiados o ejecutivos de la liga? Los que tienen que aprender a ajustar son los árbitros que tienen nulo criterio. Cómo puedes pitar interferencia ofensiva a Cook y después cuando un corner se cuelga y derriba a Crabtree de forma flagrante te tragas el pañuelo y no pitas nada. Es una broma la verdad.

En fin tercera victoria consecutiva y partido a la vista en Denver que tiene toda la pinta que puede ser un paréntesis en la temporada. Llegamos con lo justo, con un día menos de preparación (dos si contamos los viajes, mira que hacernos jugar fuera otra vez después de un MNF) y somos la víctima propiciatoria para que Peyton Manning bata el récord de pases de touchdown. Todo en contra pero por eso mismo a jugar con soltura y sin nada que perder, dentro de lo que cabe al ser encuentro interconferencia es el que menos cuenta en la clasificación. El bye lo tenemos justo después y para la vuelta debemos empezar a recuperar piezas, no a seguir perdiéndolas.

miércoles, 16 de julio de 2014

1999, final de siglo y a la vez de era en la NFL

Cada temporada en la NFL supone un cambio respecto a la anterior. No hay equipos ni jugadores  dominantes para siempre, del mismo modo que franquicias abocadas al desastre resurgen de sus cenizas y sorprenden a propios y extraños. Sin embargo, y con todo esto dicho, lo sucedido durante la campaña de 1999 supuso un antes y un después en la historia moderna de la liga. Una era finalizó y otra se inició de una forma tan dramática e inesperada como nunca he visto yo en mis 21 años siguiendo esta competición.

Kurt Warner, la gran historia en la NFL en 1999
Cualquier pronóstico realizado en el verano del 99 saltó por los aires una vez que las primeras hojas del otoño comenzaron a caer. Equipos y jugadores históricos dejaron paso a nuevas estrellas que lideraban conjuntos por los que nadie apostaba nada. No hay ejemplo más grande que el de Kurt Warner y los St. Louis Rams. Sólo los más "frikis" de la NFL conocían a este ex de la NFLEuropa que saltaba a la titularidad únicamente por la lesión de su compañero Trent Green en un choque de pretemporada contra los Chargers. Publicaciones como ESPN vaticinaban a los Rams como el peor equipo para la temporada de 1999, incluso peor que los Cleveland Browns, franquicia en expansión compuesta por novatos y retales de otros equipos. La realidad es que Warner encabezó un equipo que no se metía en los playoffs en diez años hacia la campaña más ganadora de su historia. Y lo hizo de forma brillante, liderando la NFL en QB rating (109.2), pases de touchdown (41) y Comp% (65.1%). EL MVP más inesperado de la historia lanzó 14 pases de TD en sus primeros cuatro partidos, y junto a Marshall Faulk, Isaac Bruce, Torry Holt y Az-Zahir Hakim formó una ofensiva letal que haría cambiar el estilo de juego en la NFL. Al contrario que la mayoría de los equipos hasta entonces, St. Louis usaba su 3er y 4º receptor casi como un titular más que podía saltar al campo en cualquier down. Las defensas, huérfanas de lo que ahora conocemos como "slot defender", se veían incapaces de lidiar con esta máquina de generar puntos y yardas.

Ningún partido de los Rams aquel año fue más significativo que el del 10 de octubre ante los San Francisco 49ers. De la mano de Joe Montana primero y Steve Young después los niners habían ejercido una tiranía sobre su rival divisional como casi nunca se había visto. Hacía nueve años o 18 encuentros consecutivos que St. Louis no le hincaba el diente a su oponente californiano. Esa tarde Young no fue de la partida, de hecho no volvería a jugar tras sufrir su última conmoción dos semanas antes en Arizona. Sin embargo el problema de los 49ers vino en defensa. Warner conectó 20/23 pases para 323 yardas y 5TD, cuatro de ellos para Bruce, los tres primeros en un dramático primer cuarto para los desbordados visitantes. Los Rams ganaron 42-20 camino de la primera Super Bowl de su historia. Al contrario, San Francisco perdería once de sus siguientes doce compromisos para finalizar su primera temporada con récord negativo desde 1982. Nadie podría haberlo previsto.

Los 49ers no fueron los únicos damnificados en la Conferencia Nacional. Los Packers de Brett Favre habían triunfado en los años anteriores, colándose en dos Super Bowls y cosechando sendas apariciones en playoffs desde 1993. Sin embargo, una lesión en el dedo pulgar de su mano derecha en pretemporada forzó a Favre a lanzar más intercepciones (23) que pases de touchdown (22) ese año, y Green Bay tuvo que ceder ante el empuje de otras franquicias como Tampa Bay. Los Buccaneers ya habían avisado de un posible cambio en el reinado de esta división dos años antes, en 1997, cuando cerraron una sequía de quince años sin meterse en playoffs. Para la campaña de 1999 certificaron la sucesión en la NFC Central (actual NFC Norte) al conquistar el título divisional, algo que no lograban desde dieciocho años antes. Tampa Bay se quedó a unas pocas jugadas de la Super Bowl, pero tras varias campañas intentándolo acabaría obteniendo su premio en 2002.

The Triplets: Irvin, Smith y Aikman.
En la división este los Cowboys habían dominado con mano de hierro durante la década de los 90. Bajo el liderazgo de "The Triplets": el quarterback Troy Aikman, el runningback Emmitt Smith y el wide receiver Michael Irvin, Dallas sumó tres campeonatos de la NFL y seis títulos divisionales. Todo empezó a cambiar para los vaqueros el mismo día de la destrucción de sus grandes rivales, los 49ers, el 10 de octubre. En una desagradable tarde en Philadelphia, Irvin era noqueado con una lesión de cuello que le costaría el final de su carrera. Los Eagles se impusieron contra pronóstico a unos Cowboys que llegaban imbatidos (3-0). Pocas semanas más tarde, contra Green Bay, Dallas no pudo contar por lesión con ninguno de los miembros de los "Triplets", Aikman y Smith también estaban lesionados. Hacía doce años que la franquicia tejana jugaba un encuentro sin al menos uno de sus tres referentes. Aunque Dallas se impuso aquel día y acabaría entrando en playoffs por los pelos con una marca de 8-8, su época de dominio y éxitos finalizó aquel día en Philly.

El terremoto de la Conferencia Nacional vivió su réplica en la Conferencia Americana. Su campeón las dos temporadas anteriores, los Denver Broncos, iniciaba la era post-John Elway. Sin embargo, la marcha de su gran líder no frenó a muchos expertos de meterlos en su grupo de favoritos. La franquicia de Colorado contaba de hecho con el MVP de la liga en Terrell Davis y una plantilla plagada de estrellas que podía ser conducida hacia el éxito casi por cualquier quarterback. Ese cualquiera iba a ser en principio Bubby Brister, un veterano de 37 años que ya ganó los cuatro partidos en los que tuvo que reemplazar a un lesionado Elway la campaña anterior. Sorprendiendo a propios y extraños, el head coach Mike Shanahan anunciaba a pocos días de abrirse la temporada que su quarterback titular sería el chico de 24 años y una experiencia total en la NFL de tres pases, Brian Griese. La jugada no le salió bien al entrenador. Con un casi novato a los mandos las defensas rivales pusieron todos sus esfuerzos en frenar a Davis, algo que lograron con un éxito sorprendente. Tras superar la barrera de las 2000 yardas en 1998, el RB estrella apenas pudo promediar 3.1 yardas por carrera hasta sufrir una devastadora lesión de rodilla en su cuarto partido, que no se celebró el fatídico 10 de octubre, pero casi, el día 3. El inicio de 0-4 enterró a una franquicia que apenas había perdido seis encuentros en los dos años anteriores juntos. Davis volvería a jugar en el futuro pero nunca al nivel que exhibió antes.

Dos grandes cuyas épocas apenas coincidieron: Manning y Marino.
Si un equipo favorito se hundía otro del que se esperaba más bien poco ocupaba su lugar. En la división este de la AFC se presentaba un apasionante duelo a cuatro bandas entre Jets-Dolphins-Bills y Patriots. Como no podía ser de otra manera ninguno de ellos ganó el grupo sino los Indianapolis Colts. Con un equipo todavía muy joven e inexperto nadie hubiera previsto que Peyton Manning guiara a los suyos hasta un récord de 13-3 que la franquicia no vivía desde la era de Johnny Unitas cuando jugaba en Baltimore. Edgerrin James suplió a la perfección a Marshall Faulk, que se había marchado a los Rams; y Marvin Harrison se erigió como un receptor letal en combinación con Manning. Un choque de generaciones entre la nueva estrella Manning y la leyenda Dan Marino, se vivió -adivínelo- el diez de octubre en el RCA Dome. En un partido estelar (25/38, 393yds, 2TD) la "vieja gloria" le enseñó una última lección al "joven aprendiz". Su pase de touchdown a 27 segundos del final levantó a los Dolphins de lo que minutos antes parecía una derrota segura. Ése fue sin duda el principio del fin para Marino, que siete días después sufriría una lesión de hombro que le hizo cerrar la temporada y su carrera de forma indigna. Miami era vapuleado en los playoffs divisionales en Jacksonville por 62-7 en el que terminó siendo el último día en el campo para Marino y en la banda para Jimmy Johnson. Salvándose de toda esta vorágine Jacksonville fue el único campeón divisional que logró repetir en 1999.

Ni Jaguars ni Colts acabarían siendo los representantes de la Conferencia Americana en la Super Bowl. Ese honor correspondería a los Tennessee Titans, un equipo con tan poca identidad que había jugado en cuatro ciudades diferentes y bajo tres nombres distintos desde 1996. Los Titans (antiguos Houston Oilers) no jugaban los playoffs desde 1993 y era normal que pasaran desapercibidos en los pronósticos del verano del 99, habían finalizado con marca de 8-8 cada una de las tres temporadas anteriores. El tándem Steve McNair - Eddie George saltó al estrellato, y junto a ellos un defensive end novato autor de numerosos récords, Jevon Kearse. All-Pro en su primer año en la liga, Kearse parecía tomar el relevo de Reggie White, que se retiró al final de la temporada anterior y que a nivel universitario se formó precisamente en Tennessee.

Steve "Air" McNair

Las de White y Elway no fueron las únicas retiradas ilustres previas a la campaña de 1999. A pocos días de que se abrieran los training camps, Barry Sanders, daba la noticia que cualquier fan de los Lions en particular y de la NFL en general nunca habría querido escuchar: el anuncio de su retirada. Detroit como equipo sumó ese año 250 yardas menos que Sanders por si solo la temporada anterior.


El cambio generacional se extendió al modelo de juego. Por primera vez desde 1991 ninguno de los cuatro equipos presentes en las finales de conferencia empleaba la "West Coast Offense". El triunfo de los Rams supuso el precedente de las ofensivas "spread" tan comunes hoy día en la NFL. Por su parte, el gran éxito de McNair con los Titans hizo cambiar del todo la mentalidad de que un quarterback corredor es incapaz de liderar una franquicia. Detrás de él llegarían otros como Donovan McNabb, Michael Vick, Daunte Culpepper y en la actualidad Robert Griffin III.

Es difícil resumir en pocos párrafos todo lo que sucedió en aquel año histórico para la NFL. Franquicias dominadoras como Cowboys, 49ers, Packers o Broncos dejaban paso a nuevas potencias en St. Louis, Tampa Bay, Indianapolis y Tennessee. Adiós a Elway, Marino, Young, Irvin y tantos otros que tantas tardes de espectáculo repartieron. Ocupaban su lugar los Manning, Harrison, James o Warner. Con el cambio de siglo surgirían más estrellas, Tom Brady, Donovan McNabb, Ray Lewis, que liderarían franquicias exitosas en New England, Philadelphia y Baltimore.

El año 1999 no fue solo pues significativo por ser el final del siglo. Bajó el telón de una época gloriosa en la liga y abrió sin previo aviso la siguiente. Desde entonces no se ha vivido otro cambio igual en la NFL.

domingo, 10 de febrero de 2002

2001 - Semana 7: NEW ORLEANS SAINTS 34 @ ST. LOUIS RAMS 31

Trung Canidate protagonizó dos de los ocho turnovers.
Esta temporada cerró un trienio de años que cambió por completo la fisonomía de la liga entrando en el siglo XXI. Fueron tres campañas marcadas por sucesivas sorpresas, equipos que surgían de la nada y otros que eran máximos favoritos pero que a la hora de la verdad se quedaban en nada. Tres Super Bowls seguidas ganadas por un quarterback (Kurt Warner, Trent Dilfer y Tom Brady) que al comenzar la regular season era suplente en su equipo. Todo fue completamente inesperado.

El año 2001 fue por supuesto el del 11 de septiembre. La NFL suspendió la semana 2 de competición en un hecho sin precedentes en la historia de la liga. Los partidos acabaron conformando la última jornada de temporada regular, lo que terminó empujando la Super Bowl al primer domingo de febrero. Esta decisión conllevó en su día numerosos problemas logísticos pero acabaría por convertirse en tradición. Desde 2003 todas las finales se han jugado en esa fecha.

El partido que comento a continuación es el único de toda la lista (1994-2018) que no tengo en mi posesión así que siempre voy a hablar de recuerdos un tanto lejanos. No obstante, el no haber rememorado este choque desde hace casi catorce años no quiere decir que lo haya olvidado. Saints y Rams establecieron una bonita rivalidad durante las campañas de 2000 y 2001 que se vio truncada cuando la reestructuración de la NFL los cambió de división.

St. Louis arrancó por tercer año consecutivo con un perfecto balance de 6-0 y continuaba aterrando a los rivales con una ofensiva a la que nadie encontraba respuesta. New Orleans era precisamente el último equipo que les había derrotado, en los wild cards de unos meses atrás.

La patada ganadora de John Carney.
Durante la primera mitad los Rams cumplieron con lo esperado y algo más, anotando en dos jugadas de engaño: un pase de touchdown tras "reverse" del wide receiver Az-Zahir Hakim a su compañero Isaac Bruce y un touchdown de carrera del tight end Ernie Conwell. Con un 24-6 al descanso en favor de los locales pocos habrían vaticinado lo que vendría después.

Nueva Orleans anotó 25 puntos sin respuesta en un loco tercer cuarto en el que St. Louis incurrió en cuatro turnovers. Al final del día los chicos de Mike Martz cometerían hasta ocho pérdidas de balón. Los Rams igualaron a 31 a siete minutos y medio de la conclusión pero a la postre los Saints se llevarían la victoria con un field goal en el último segundo. Era la primera derrota de Warner como local y suponía que por tercer año seguido St. Louis no pudiera avanzar a 7-0.

Aunque los Rams terminaron la liga regular con el mejor récord (14-2) de la competición y eran favoritos prohibitivos para la Super Bowl, su tendencia a acumular turnovers les acabó por destrozar en el peor momento. St. Louis fue con diferencia el equipo que más puntos y yardas de ataque sumó en 2001, pero también lideró la clasificación de turnovers con 44, acabando la regular season sólo con un ratio de -10 gracias al buen hacer de la defensa de Lovie Smith. Ante los Patriots, en la Super Bowl XXXVI, tres turnovers más fueron decisivos en la inesperada derrota ante las huestes de Bill Belichick y un jovencísimo Tom Brady.

Finalistas:
Week 07 - San Francisco 49ers vs Chicago Bears (Mike Brown 1ª Parte).
Week 08 - Cleveland Browns vs Chicago Bears (Mike Brown 2ª Parte).
Week 09 - Baltimore Ravens vs Tennessee Titans (McNair, Dyson y los Titans vuelven a quedarse a 1 yarda).

sábado, 10 de febrero de 2001

2000 - Semana 16: ST. LOUIS RAMS 35 @ TAMPA BAY BUCCANEERS 38

Han pasado muchos años de este partido pero a día de hoy continúa siendo uno de los más memorables encuentros de temporada regular que recuerdo. Rams y Buccaneers jugaron en la semana 16 lo que básicamente era un choque de playoffs, quien ganaba estaba dentro mientras que el perdedor tendría un panorama muy oscuro para la última jornada. Para Tampa Bay una victoria suponía además tomarse la revancha de la final de conferencia de la temporada anterior, que perdieron (no sin polémica) en St. Louis en los minutos finales.

Warren Sapp con un sack de libro sobre Kurt Warner
El choque de estilos terminó por hacer de este gran duelo un enfrentamiento histórico. Los Rams estaban en medio de una racha de tres años en los que su ataque fue el número 1 de la NFL tanto en puntos anotados como yardas conseguidas. Con una velocidad endiablada en todos sus "playmakers" este equipo atacaba los corazones de las defensas rivales sin compasión alguna. Jugadas de 20-30 yardas eran rutinarias para ellos y cada vez que realizaban un "3 y fuera" era poco más que un acontecimiento. St. Louis fue el precursor de los ataques abiertos tan habituales hoy día en la liga y el primer equipo que se atrevía a jugar cuartos y mitades enteras sin mandar una sola jugada de carrera.

En el otro lado Tampa Bay era el exponente máximo de la defensa "Cover 2" (presiona con los cuatro de la línea y manda siete hombres en cobertura zonal) que tanta popularidad alcanzó entonces. Warren Sapp era el líder espiritual de una defensa que durante nueve años (1997-2005) nunca se bajó del Top 10 de la liga.

Era pues la clásica pelea por el cinturón de los pesos pesados. El mejor ataque contra la mejor defensa con una plaza de playoffs en juego. A priori partidazo. A posteriori fue incluso mucho más.

Relatar todo lo que sucedió en el encuentro nos llevaría una cantidad de tiempo muy grande. Desde el primer drive en el que Ronde Barber intercepta a Kurt Warner las grandes jugadas se fueron sucediendo. Las dos estrellas principales fueron los corredores de ambos equipos. Marshall Faulk (la clave de aquella ofensiva de St. Louis) anotó 4TD camino de una campaña de récord de 26. Por Tampa Warrick Dunn tuvo la mejor noche de su vida con 198 yardas totales y 3TD.

Warrick Dunn anota el touchdown del triunfo
Los Buccaneers fueron la mayor parte del tiempo por delante en el marcador pero en cuestión de segundos todo se les puso en contra. Una intercepción en la end zone de St. Louis cuando parecían encaminados a anotar el touchdown de la sentencia fue inmediatamente seguido por un preciso lanzamiento de Warner y mejor carrera tras la recepción de Torry Holt (72 yardas) que adelantó a los Rams 35-31 a poco más de cinco minutos de la conclusión.

Sin embargo Tampa se recuperó del mazazo y retomó el control del partido y de su destino en la temporada a raíz de un espectacular drive de 13 jugadas y 80 yardas iniciado a 2:22 del final. La jugada clave fue un pase lateral de Shaun King a Dunn. Dunn quedó atrapado muy por detrás de la línea de scrimmage, y al tiempo que le echaban al suelo, devolvió el balón a King en un pitch. King se zafó de la mitad de la defensa de St. Louis y se escapó por la banda derecha para ganar 15 yardas, más otras 15 que se añadieron por un golpe tardío del linebacker Mike Jones. Después, en 4ª y 4, King convertía de forma apurada con un scramble. Un pase de 22 yardas a Reidel Anthony precedió el touchdown de una yarda de Dunn que aseguró la victoria por 38-35 para Tampa.

Los Rams acabarían jugando los playoffs gracias a la sorprendente derrota de Detroit en casa ante Chicago en la última jornada. No obstante, tanto Rams como Bucs no saldrían de la ronda de wild cards en un año que empezó con ambiciones mucho mayores para ambos.

Finalistas:
Week 01 - Denver Broncos vs St. Louis Rams (show ofensivo entre los dos últimos campeones).
Week 08 - Miami Dolphins vs New York Jets (los Jets remontan un 30-7 en el cuarto período).
Week 10 - Minnesota Vikings vs Green Bay Packers (la increíble recepción de Antonio Freeman).