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jueves, 24 de agosto de 2017

ABRAN PASO A LA FORMIDABLE LÍNEA OFENSIVA DE LOS TITANS


Cuando drafteas a un quarterback llamado a ser tu jugador franquicia durante mucho tiempo, tienes la labor de hacer que crezca en un clima de tranquilidad y confianza a su alrededor. Le das un juego terrestre capaz de liberar presión de sus manos y le consigues receptores que puedan ganar separación de sus defensores, dándole un objetivo claro para pasar, o siendo capaces de mejorar los pases que, como rookie, estén peor lanzados.

Sin embargo, hay una opción que a mí me gusta más: construyes una muralla delante de él para que se sienta cómodo y seguro dentro del pocket y, poco a poco, le vas dando armas para todo lo anteriormente citado. Es evidente que las llegadas de Murray, Henry, Decker o Corey Davis, más lo que ya tenían en casa como Delanie Walker, son importantes para que Mariota se sienta más feliz dentro del esquema ofensivo. Eso sí, lo mejor para él son los cinco hombres que tiene delante y quienes están haciendo una labor vital para el equipo.

Antes de la llegada de Marcus Mariota a los Titans en 2015, la franquicia había elegido, en primera ronda del draft de 2014, a un offensive tackle que venía con un buen cartel desde college. Taylor Lewan jugó 11 partidos, seis como titular, en su año rookie, aunque fue en 2015 cuando se hizo con la titularidad absoluta, la cual no ha soltado. Y es normal. Su juego es simplemente espectacular. Lo que más impresiona de Lewan es su técnica individual. Tanto su kick-slide, como el uso de sus manos, es exquisito. Tiene unos pies muy ágiles, capaces de moverse a gran velocidad para ganar espacio y terreno frente a los pass-rushers exteriores.


En el vídeo de arriba podemos ver, perfectamente, como Lewan ejecuta un explosivo vertical step y cómo se mueve para evitar que el rusher le gane por velocidad. Además, sus manos están levantadas al momento del snap, con lo que está preparado para colocarlas en los números del defensor, ejecutando un gran hand placement. En la repetición podemos ver como Josh Klein, right guard del que hablaremos luego, cierra el gap A con un rápido slide step y con un perfecto leverage. Mariota se encuentra con un pocket bastante limpio.

Eso en el tackle izquierdo de la línea ofensiva, porque por en el lado derecho tenemos a otra primera ronda, aunque, esta vez, del draft de 2016. Jack Conklin fue una de las sensaciones de la pasada temporada. Su desempeño como right tackle fue una de las sorpresas más agradables que tuvieron en Tennessee. El rookie, ex Michigan State, fue titular desde el primer momento. No hubo ninguna duda de que el joven OL tenía que ocupar esa posición en el ataque. Al igual que su compañero, Conklin es mastodóntico. Sus 6'6 pies (rozando los dos metros de altura) no son un inconveniente para su movilidad. Conklin también posee un desplazamiento lateral muy rápido y explosivo, así como una gran fortaleza en sus manos y brazos. Podemos ver de lo que hablo en el siguiente vídeo.


Aquí podemos ver cómo los dos tackles juegan un rápido y explosivo primer vertical step con su pie más exterior. Aunque Lewan parece sufrir en un primer momento, es capaz de darle ese segundo extra a Mariota para lanzar. En el lado derecho, Conklin no tiene ningún problema en deshacerse del defensor y dejarlo a mucha distancia de su quarterback, mostrando un buen leverage.

En el interior de la línea no hay primeras rondas, pero sí hay jugadores muy sobrios y que han crecido desde su llegada a Nashville. Los dos guards son undrafted, Josh Klein fue reclutado por parte de los Patriots en 2013 y Quinton Spain por los propios Titans en 2015. Por último, pero no por ello menos importante, Ben Jones, center de esta fenomenal línea, fue una apuesta de Jon Robinson (general manager) en el verano de 2016, la cual ha salido realmente bien. Jones, cuarta ronda de los Texans en 2012, es uno de esos jugadores que pasa desapercibido, pero que realiza un trabajo excelente y que sirve de unión al grupo.

Mularkey llegó con la idea de hacer correr al equipo y su exotic smash mouth dio mucho que hablar el curso pasado. Si sus tackles son grandes jugadores en pass-protection, hay que fijarse en ese centro de la OL para ver lo buenos que son en el juego terrestre. La dupla Spain-Klein es fantástica saliendo al segundo nivel. Sus pulls o subidas son muy poderosas. Cuando juegan carreras de poder (power run) es cuando más y mejor se ven todas sus cualidades, como en el vídeo de abajo.


Nada mejor que una one-back power para ver como Klein salta de la línea (pull) para ir a buscar al defensor del segundo nivel que sirve como run support. Es impresionante la velocidad con la que llega hasta el cornerback, mucho antes de que lo haga su running back, para abrirle el camino hacia la end zone. Contra este tipo de jugadas, poco más se puede hacer. 

Soy un apasionado de la líneas ofensivas. Si me habéis leído u oído antes, sabréis que lo veo algo imprescindible. Una buena línea te permite controlar el reloj y eso es vital para todo el equipo, no solo para la parte ofensiva. Los Titans, y Jon Robinson, han encontrado talento en primeras rondas, pero también lo han hecho buceando en el draft o buscándolo en otras divisiones. Es admirable cómo se está trabajando en Nashville para que su quarterback consiga crecer hasta llegar al nivel que todos dislumbramos. 

La consistencia, empaque y gran técnica individual de los miembros de esta unidad, están haciendo que todo el equipo se vea beneficiado, así que, sí, yo creo que estos Titans son capaces de ganar su división y de dar algún susto en playoffs. Es lo que tiene tener una gran línea ofensiva.

miércoles, 16 de julio de 2014

1999, final de siglo y a la vez de era en la NFL

Cada temporada en la NFL supone un cambio respecto a la anterior. No hay equipos ni jugadores  dominantes para siempre, del mismo modo que franquicias abocadas al desastre resurgen de sus cenizas y sorprenden a propios y extraños. Sin embargo, y con todo esto dicho, lo sucedido durante la campaña de 1999 supuso un antes y un después en la historia moderna de la liga. Una era finalizó y otra se inició de una forma tan dramática e inesperada como nunca he visto yo en mis 21 años siguiendo esta competición.

Kurt Warner, la gran historia en la NFL en 1999
Cualquier pronóstico realizado en el verano del 99 saltó por los aires una vez que las primeras hojas del otoño comenzaron a caer. Equipos y jugadores históricos dejaron paso a nuevas estrellas que lideraban conjuntos por los que nadie apostaba nada. No hay ejemplo más grande que el de Kurt Warner y los St. Louis Rams. Sólo los más "frikis" de la NFL conocían a este ex de la NFLEuropa que saltaba a la titularidad únicamente por la lesión de su compañero Trent Green en un choque de pretemporada contra los Chargers. Publicaciones como ESPN vaticinaban a los Rams como el peor equipo para la temporada de 1999, incluso peor que los Cleveland Browns, franquicia en expansión compuesta por novatos y retales de otros equipos. La realidad es que Warner encabezó un equipo que no se metía en los playoffs en diez años hacia la campaña más ganadora de su historia. Y lo hizo de forma brillante, liderando la NFL en QB rating (109.2), pases de touchdown (41) y Comp% (65.1%). EL MVP más inesperado de la historia lanzó 14 pases de TD en sus primeros cuatro partidos, y junto a Marshall Faulk, Isaac Bruce, Torry Holt y Az-Zahir Hakim formó una ofensiva letal que haría cambiar el estilo de juego en la NFL. Al contrario que la mayoría de los equipos hasta entonces, St. Louis usaba su 3er y 4º receptor casi como un titular más que podía saltar al campo en cualquier down. Las defensas, huérfanas de lo que ahora conocemos como "slot defender", se veían incapaces de lidiar con esta máquina de generar puntos y yardas.

Ningún partido de los Rams aquel año fue más significativo que el del 10 de octubre ante los San Francisco 49ers. De la mano de Joe Montana primero y Steve Young después los niners habían ejercido una tiranía sobre su rival divisional como casi nunca se había visto. Hacía nueve años o 18 encuentros consecutivos que St. Louis no le hincaba el diente a su oponente californiano. Esa tarde Young no fue de la partida, de hecho no volvería a jugar tras sufrir su última conmoción dos semanas antes en Arizona. Sin embargo el problema de los 49ers vino en defensa. Warner conectó 20/23 pases para 323 yardas y 5TD, cuatro de ellos para Bruce, los tres primeros en un dramático primer cuarto para los desbordados visitantes. Los Rams ganaron 42-20 camino de la primera Super Bowl de su historia. Al contrario, San Francisco perdería once de sus siguientes doce compromisos para finalizar su primera temporada con récord negativo desde 1982. Nadie podría haberlo previsto.

Los 49ers no fueron los únicos damnificados en la Conferencia Nacional. Los Packers de Brett Favre habían triunfado en los años anteriores, colándose en dos Super Bowls y cosechando sendas apariciones en playoffs desde 1993. Sin embargo, una lesión en el dedo pulgar de su mano derecha en pretemporada forzó a Favre a lanzar más intercepciones (23) que pases de touchdown (22) ese año, y Green Bay tuvo que ceder ante el empuje de otras franquicias como Tampa Bay. Los Buccaneers ya habían avisado de un posible cambio en el reinado de esta división dos años antes, en 1997, cuando cerraron una sequía de quince años sin meterse en playoffs. Para la campaña de 1999 certificaron la sucesión en la NFC Central (actual NFC Norte) al conquistar el título divisional, algo que no lograban desde dieciocho años antes. Tampa Bay se quedó a unas pocas jugadas de la Super Bowl, pero tras varias campañas intentándolo acabaría obteniendo su premio en 2002.

The Triplets: Irvin, Smith y Aikman.
En la división este los Cowboys habían dominado con mano de hierro durante la década de los 90. Bajo el liderazgo de "The Triplets": el quarterback Troy Aikman, el runningback Emmitt Smith y el wide receiver Michael Irvin, Dallas sumó tres campeonatos de la NFL y seis títulos divisionales. Todo empezó a cambiar para los vaqueros el mismo día de la destrucción de sus grandes rivales, los 49ers, el 10 de octubre. En una desagradable tarde en Philadelphia, Irvin era noqueado con una lesión de cuello que le costaría el final de su carrera. Los Eagles se impusieron contra pronóstico a unos Cowboys que llegaban imbatidos (3-0). Pocas semanas más tarde, contra Green Bay, Dallas no pudo contar por lesión con ninguno de los miembros de los "Triplets", Aikman y Smith también estaban lesionados. Hacía doce años que la franquicia tejana jugaba un encuentro sin al menos uno de sus tres referentes. Aunque Dallas se impuso aquel día y acabaría entrando en playoffs por los pelos con una marca de 8-8, su época de dominio y éxitos finalizó aquel día en Philly.

El terremoto de la Conferencia Nacional vivió su réplica en la Conferencia Americana. Su campeón las dos temporadas anteriores, los Denver Broncos, iniciaba la era post-John Elway. Sin embargo, la marcha de su gran líder no frenó a muchos expertos de meterlos en su grupo de favoritos. La franquicia de Colorado contaba de hecho con el MVP de la liga en Terrell Davis y una plantilla plagada de estrellas que podía ser conducida hacia el éxito casi por cualquier quarterback. Ese cualquiera iba a ser en principio Bubby Brister, un veterano de 37 años que ya ganó los cuatro partidos en los que tuvo que reemplazar a un lesionado Elway la campaña anterior. Sorprendiendo a propios y extraños, el head coach Mike Shanahan anunciaba a pocos días de abrirse la temporada que su quarterback titular sería el chico de 24 años y una experiencia total en la NFL de tres pases, Brian Griese. La jugada no le salió bien al entrenador. Con un casi novato a los mandos las defensas rivales pusieron todos sus esfuerzos en frenar a Davis, algo que lograron con un éxito sorprendente. Tras superar la barrera de las 2000 yardas en 1998, el RB estrella apenas pudo promediar 3.1 yardas por carrera hasta sufrir una devastadora lesión de rodilla en su cuarto partido, que no se celebró el fatídico 10 de octubre, pero casi, el día 3. El inicio de 0-4 enterró a una franquicia que apenas había perdido seis encuentros en los dos años anteriores juntos. Davis volvería a jugar en el futuro pero nunca al nivel que exhibió antes.

Dos grandes cuyas épocas apenas coincidieron: Manning y Marino.
Si un equipo favorito se hundía otro del que se esperaba más bien poco ocupaba su lugar. En la división este de la AFC se presentaba un apasionante duelo a cuatro bandas entre Jets-Dolphins-Bills y Patriots. Como no podía ser de otra manera ninguno de ellos ganó el grupo sino los Indianapolis Colts. Con un equipo todavía muy joven e inexperto nadie hubiera previsto que Peyton Manning guiara a los suyos hasta un récord de 13-3 que la franquicia no vivía desde la era de Johnny Unitas cuando jugaba en Baltimore. Edgerrin James suplió a la perfección a Marshall Faulk, que se había marchado a los Rams; y Marvin Harrison se erigió como un receptor letal en combinación con Manning. Un choque de generaciones entre la nueva estrella Manning y la leyenda Dan Marino, se vivió -adivínelo- el diez de octubre en el RCA Dome. En un partido estelar (25/38, 393yds, 2TD) la "vieja gloria" le enseñó una última lección al "joven aprendiz". Su pase de touchdown a 27 segundos del final levantó a los Dolphins de lo que minutos antes parecía una derrota segura. Ése fue sin duda el principio del fin para Marino, que siete días después sufriría una lesión de hombro que le hizo cerrar la temporada y su carrera de forma indigna. Miami era vapuleado en los playoffs divisionales en Jacksonville por 62-7 en el que terminó siendo el último día en el campo para Marino y en la banda para Jimmy Johnson. Salvándose de toda esta vorágine Jacksonville fue el único campeón divisional que logró repetir en 1999.

Ni Jaguars ni Colts acabarían siendo los representantes de la Conferencia Americana en la Super Bowl. Ese honor correspondería a los Tennessee Titans, un equipo con tan poca identidad que había jugado en cuatro ciudades diferentes y bajo tres nombres distintos desde 1996. Los Titans (antiguos Houston Oilers) no jugaban los playoffs desde 1993 y era normal que pasaran desapercibidos en los pronósticos del verano del 99, habían finalizado con marca de 8-8 cada una de las tres temporadas anteriores. El tándem Steve McNair - Eddie George saltó al estrellato, y junto a ellos un defensive end novato autor de numerosos récords, Jevon Kearse. All-Pro en su primer año en la liga, Kearse parecía tomar el relevo de Reggie White, que se retiró al final de la temporada anterior y que a nivel universitario se formó precisamente en Tennessee.

Steve "Air" McNair

Las de White y Elway no fueron las únicas retiradas ilustres previas a la campaña de 1999. A pocos días de que se abrieran los training camps, Barry Sanders, daba la noticia que cualquier fan de los Lions en particular y de la NFL en general nunca habría querido escuchar: el anuncio de su retirada. Detroit como equipo sumó ese año 250 yardas menos que Sanders por si solo la temporada anterior.


El cambio generacional se extendió al modelo de juego. Por primera vez desde 1991 ninguno de los cuatro equipos presentes en las finales de conferencia empleaba la "West Coast Offense". El triunfo de los Rams supuso el precedente de las ofensivas "spread" tan comunes hoy día en la NFL. Por su parte, el gran éxito de McNair con los Titans hizo cambiar del todo la mentalidad de que un quarterback corredor es incapaz de liderar una franquicia. Detrás de él llegarían otros como Donovan McNabb, Michael Vick, Daunte Culpepper y en la actualidad Robert Griffin III.

Es difícil resumir en pocos párrafos todo lo que sucedió en aquel año histórico para la NFL. Franquicias dominadoras como Cowboys, 49ers, Packers o Broncos dejaban paso a nuevas potencias en St. Louis, Tampa Bay, Indianapolis y Tennessee. Adiós a Elway, Marino, Young, Irvin y tantos otros que tantas tardes de espectáculo repartieron. Ocupaban su lugar los Manning, Harrison, James o Warner. Con el cambio de siglo surgirían más estrellas, Tom Brady, Donovan McNabb, Ray Lewis, que liderarían franquicias exitosas en New England, Philadelphia y Baltimore.

El año 1999 no fue solo pues significativo por ser el final del siglo. Bajó el telón de una época gloriosa en la liga y abrió sin previo aviso la siguiente. Desde entonces no se ha vivido otro cambio igual en la NFL.