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martes, 26 de diciembre de 2017

ME GUSTA Y NO ME GUSTA

Ya se acaba la temporada regular de 2017. Otro curso que se pasa volando y donde, a pesar de disfrutarlo al máximo, siempre nos quedan ganas de más. Ahora vienen los playoffs, pero ésa es una historia completamente distinta. Mejor o peor, lo que vosotros queráis, pero distinta.

Por eso, y porque mis obligaciones personales no me permiten un artículo técnico/táctico como vosotros os merecéis, aquí os voy a dejar mis reflexiones de un 2017 que, como siempre, ha tenido de todo.

ME GUSTA...

Me gusta ver a franquicias llevar una reconstrucción moderada pero segura. Ver como han ido creciendo equipos como Eagles, Rams o Jaguars, es algo a copiar. Las prisas no suelen ser buenas consejeras y la paciencia es algo que no destaca en el deporte profesional, por lo que ver a un staff técnico hacerlo, siempre es bienvenido.

Me gusta ver a un running back optar, con todas las de la ley, al premio individual más importante. Todd Gurley es el eje central de unos Rams que son muy peligrosos en ataque. Sus números impresionan, y no solo por las yardas terrestres que consigue, si no por lo que es capaz de hacer cuando recibe el football por el aire. Para mí, él es el MVP de este año.

Me gusta ver a Keenan Allen completar una temporada sano. Desde su año rookie he estado enamorado de un jugador que tiene uno de los mejores route-running de toda la NFL, si no el mejor. Su química con Rivers es muy buena y más de una vez le ha sacado las castañas del fuego al veterano quarterback. Indefendible en individual por su magnífico release, necesitas de dobles coberturas para minimizar daños.

Me gusta ver a los Patriots no caer. Sí, odio verles ganar, pero admiro su trabajo, su dedicación, su manera de cuidar los detalles, admiro su profesionalidad y su objetivo de no cejar nunca en su empeño de ganar todos los anillos posibles. Son, con mucha diferencia, el equipo más competitivo de la liga. Admiro su ansia de victoria.

Me gusta que los Seahawks sobrevivan. Les ves caminar por el alambre, pero, aunque estén a punto de estallarse contra el suelo, siempre terminan agarrándose con uñas y dientes a su oportunidad. Este año, parece que se quedarán fuera de playoffs, pero queda un partido por jugar, por lo que me sorprendería no verles jugar en enero. Aunque sea solo un partido.

Me gusta ver a Drew Brees en playoffs. Lo merece, es un quarterback élite y uno de los más grandes de la historia de este deporte. Por fin los Saints han encontrado la manera de defender y de darle oportunidades al ataque para ganar partidos, así que Brees lo ha aprovechado. No podía ser de otra forma. Cierto que sus running backs le han facilitado el camino, pero Brees se reserva lo mejor para el final, estoy seguro.

Me gusta ver a muchos rookies cambiar dinámicas en sus equipos. Lattimore, Fournette, Kamara, Hunt, Kupp, Watson, Cohen, Efflein, McCaffrey, Adams o JuJu, son algunos ejemplos de jóvenes talentos que han explotado en sus primeros snaps como profesionales. Hay que dar oportunidades y saber ser pacientes con estos chicos. Tienen talento, si no lo tuvieran, no estarían aquí.

Me gusta ver a los Jaguars. Por fin han dado con la tecla (al menos defensivamente) y todo el talento que habían ido acumulando empieza a funcionar. Siempre eran los mayores agitadores en la agencia libre, además de contar con rondas altas de draft, por lo que eran incomprensibles tantos malos resultados. Marrone ha obrado el milagro de convertirlos en un equipo muy dificil de batir, y solo queda por saber si lo mantendrá en el tiempo.

Me gusta ver pelear a los Ravens. Llevan años jugando mal en ataque, pero son capaces de suplirlo desde el apartado defensivo. Se dejan la piel en cada partido para mantener al equipo con la opción de victoria y, ahora que este ataque va a mejor, los resultados están llegando. Nadie quiere verlos en playoffs, por algo será.

NO ME GUSTA...

No me gusta ver a un entrenador poner excusa tras excusa y nunca responsabilizarse de lo que le ocurre a su equipo. Hue Jackson lleva un partido ganado de los últimos 31 jugados y el hombre nunca ha dicho que se ha equivocado en algo. La prepotencia es algo que no soporto y este señor la derrocha cada vez que se sienta en una rueda de prensa. Lamentable.

No me gustan las lesiones. Este año hemos tenido lesiones importantísimas en jugadores élite. Evidentemente, la liga pierde calidad con las lesiones de gente como Rodgers, Luck, Watt, Wentz, David Johnson o Richard Sherman, pero es peor ver cómo hay equipos incapaces de diseñar un plan de contingencia.

No me gusta ver a los equipos defender en zona. Soy un convencido de las defensas individuales. Tal y como está evolucionando el juego ofensivo en la NFL, las defensas zonales tienen demasiadas parcelas débiles y fáciles de identificar por los quarterbacks. El hombre a hombre requiere, quizás, de más talento en los hombres defensivos, pero puede provocar más errores en el rival. La defensa zonal contemporiza, pero no resuelve.

No me gusta ver las quejas de cada wide receiver cuando no consigue hacer el catch. Se está extendiendo, en demasía, ver a un receptor hacer gesto de tirar el pañuelo cuando el balón cae al suelo. Me gusta que haya contacto y que cada recepción requiera de esfuerzo y lucha por parte de ambas partes.

No me gusta que a Cam Newton no le dejen correr “porque es arriesgado”. Esta opción debilita a tu equipo y a tu mejor jugador. Tienes que preocuparte de buscar menos golpes venidos desde la presión al quarterback, no de los que pueden venir a campo abierto. Aquí se trata de pilotar tus virtudes y de esconder tus defectos, no de lo contrario.

No me gusta ver cómo se desaprovecha el talento, algo que creo se está haciendo en los Bears. John Fox está anticuado y su capacidad para gestionar un grupo joven está quedando en evidencia. El equipo de Chicago es competitivo y, aunque ha sido golpeado por las lesiones, estoy convencido que hubiese dado mucho más de sí de no tener un entrenador tan cagón. La situación de Trubisky y Cohen ha llegado a ser desesperante.

No me gusta hablar de tanking. Creo que ha quedado claro que no se puede despreciar a un grupo de profesionales por el mucho o poco talento con el que cuenten. Los Jets y los Bills han dado un ejemplo de profesionalidad a todos esos que no les respetaron en verano. A nadie le gusta perder. A nadie en absoluto.

No me gusta ver cómo los Chargers desaprovechan tantísimo talento. Unos días el kicker, otros días Rivers y otros días la gracia divina hacen imposible que nadie se fíe de ellos. Éste era su año, pero un horrible comienzo de temporada y tres errores imperdonables el día clave, los dejan contra las cuerdas. Aun así, y si consiguen entrar en playoffs, tengo la sensación que volverán a encontrar la manera de perder.

No me gusta el despropósito que han sido los Titans. Estábamos ante un equipo capaz de pelearle el status de intocables a Steelers y Patriots en la AFC, pero de la noche a la mañana se han convertido en un conjunto endeble, sin confianza y sin alma ninguna. No sé si la culpa es toda del entrenador o que a los jugadores les ha venido grande el reto, pero mi decepción con ellos ha sido gigantesca.

No me gusta McCarthy. No me gusta Capers. No me gusta que gente viva de lo que hace tu jugador franquicia. Sobran las palabras.


Posdata: Me he dejado un ME GUSTA para el final...

Me gusta ver cómo crece el football americano en España. Da igual desde qué plataforma sea. Es una maravilla ver que cada vez hay más gente que se acerca y se engancha a este deporte. Por favor, no los espantemos con tonterías.

 Rubén Ibeas
@rubenibg 

miércoles, 20 de diciembre de 2017

TODD GURLEY, EL ÚLTIMO ASPIRANTE A MVP


Este 2017 está siendo un año raro en la NFL. Posiblemente, en esta liga no haya temporadas "normales" dada su competitividad y fiereza (por algo es la mejor competición del mundo), pero este curso ha sido muy cruel con las grandes estrellas. Y, con grandes, me refiero a jugadores élite en su puesto. Cada uno teníamos una lista con candidatos a MVP antes de comenzar la temporada, y es muy posible que en el tablón de lesionados esté alguno, por no decir muchos, de los posibles ganadores de este galardón.

A medida que pasaban las jornadas, jugador que destacaba del resto, jugador que caía lesionado quedándose a las puertas de una gloria que habían merecido antes de ser sacados del terreno de juego en camilla. Todos intuíamos que Carson Wentz ya tenía inscrito su nombre en el trofeo, pero la desgracia le llegó hace solo dos semanas, cuando lo estaba tocando con los dedos. Con Wentz fuera, las miradas giraron al indefendible Antonio Brown, pero un golpe el domingo pasado, y que le dejará sin jugar las dos últimas jornadas, parece que también le privará de estar en la lista de favoritos.

Las opciones parecen reducirse a Tom Brady y a Russell Wilson. El primero de los dos es posible que sea, ahora mismo, el gran favorito, y lo es cuando no parece que esté pasando el mejor momento de la temporada, algo que, hablando de Brady, es superior al 85% del resto de quarterbacks. Wilson, en cambio, se ha caído de la pelea cuando ha demostrado ser humano. Efectivamente, Wilson no es de otra galaxia, y no ha podido seguir haciendo milagros para ayudar a su equipo a ganar partidos, aunque hubiese un momento de la temporada en que podría haberse pegado con Mayweather, peloteado con Federer o defender a Messi.

Con esto, es inevitable sumar nuevos protagonistas cuando la liga se empieza a decidir en sus últimas jornadas, y aquí llega el nombre que yo os propongo: Todd Gurley.

No se puede pasar por alto el trabajo que ha hecho Sean McVay con Goff y con toda la ofensiva de un equipo que llevaba años dando pena cuando tenía la posesión del balón. Ahora, los Rams son uno de los equipos más peligrosos a la hora de atacar, y el gran problema de las defensas rivales es el running back elegido en primera ronda del draft de 2015.

Muchos hablamos del play action como la mejor arma de los Rams y de Goff para buscar los huecos defensivos que esta jugada provoca, pero un play action no existiría si no hubiese un juego de carrera temible. Esta es la verdadera amenaza de los Rams.

SHANAHAN, ¿ESTÁS AHÍ?

Cuando te plantas delante de la televisión para ver a estos Rams, enseguida te das cuenta que hay cosas que ya has visto antes, sobretodo en el juego de carrera. Outside zones, toss plays, inside zones, formaciones con dos tight ends, etc, son situaciones que dominaban los Falcons de 2016. Todo esto lo vemos cuando el equipo de Los Angeles va por tierra y cuando le dan el balón a Gurley.

La explosividad de Gurley a la hora de ejecutar los cortes es espectacular, así como su lectura de la defensa. Los jump cuts por detrás de la línea de scrimmage son un escándalo. Lee, se para, salta a un lado y arranca a una velocidad de vértigo. En las outside zones, sus cutbacks son demoledores y cuando la ofensiva juega traps blocks (split zone, wham o pullings de los OLs), su lectura del gap abierto y del run support es excepcional.

Aún así, donde realmente brilla es en las toss plays. Primero, porque él sabe doblar muy bien la esquina y, segundo, porque McVay implementa muchos movimientos que le facilitan las yardas campo abajo. Es normal ver algún jet motion para provocar cambios de dirección en la defensa, y, además, los líneas ofensivos salen muy bien a bloquear en el segundo nivel, así como la ejecución de los crack blocks por parte de los receptores. Es todo una sinfonía perfectamente ejecutada por el actor principal: el running back.

A todo esto, hay que sumarle su capacidad para ganar yardas saliendo a recibir desde el backfield. Vemos muchísimas RB screens en los esquemas ofensivos de los Rams y, al igual que en las toss plays, el funcionamiento de bloqueos al segundo nivel de la OL es magnífico. Destacan los throwback screens cuando Gurley está en el backfield. A campo abierto, y con esa explosividad, footwork y balance acarreando el balón, se hace muy difícil derribar a Gurley.


Por este tipo de acciones y porque es la mayor amenaza y eje por el que gira todo ese estupendo ataque, es por lo que me gustaría ver a Gurley llevarse el premio de jugador más valioso del año. Su partido en Seattle refleja todo el talento y poderío del estupendo corredor. Cuando su equipo se jugaba ser campeón divisional y el poder asegurarse el pase a los playoffs fue cuando Gurley hizo su mejor partido de la temporada.


En 2017, Todd Gurley lleva 1187 yardas terrestres, promediando 4'6 yardas por intento de carrera y ha anotado 13 touchdowns. Pero, además, lleva 630 yardas de recepción, promediando 11'7 por intento y con 4 touchdowns más en su haber. Sus números son un verdadero lujo.

Quizás no es el que más nombre tiene o, quizás, no se ha hablado tanto de él como de la dupla Kamara-Ingram (por ejemplo), pero lo que sí tengo claro es que el nivel mostrado por Gurley no es inferior al de todos ellos. Yo lo pongo encima de la mesa. Vosotros decidís si son motivos suficientes para que luche por el premio.

Rubén Ibeas
@rubenibg

martes, 28 de noviembre de 2017

EL VIEJO ZORRO LO HIZO UNA VEZ MÁS


Ocho victorias seguidas era lo que traían los Saints cuando llegaron a Los Angeles. Además, el ataque del equipo de New Orleans promediaba 37 puntos en los tres últimos partidos y, aunque los Rams tienen una ofensiva capaz de poner muchos puntos en el marcador, eso es algo que debían controlar para llevarse el duelo y dar un puñetazo en la mesa. La pelota estaba en el tejado de Wade Phillips.

Desde que comenzó la temporada 2017, todos los halagos han ido en la dirección del head coach. Sean McVay ha hecho un trabajo excepcional con un ataque que llevaba años siendo un lastre para los antiguos St Louis Rams, de eso no hay duda y todos los reconocimientos que está teniendo son justos. Aspira a ser el entrenador del año y, si lo termina ganando, será con total merecimiento.

Esto no nos puede alejar de una perspectiva más global. Gregg Williams había hecho un gran trabajo con una defensa que era de las más temidas en toda la liga. La llegada de Wade Phillips ponía alguna duda por el cambio de esquema, pero el veterano coordinador defensivo lleva mucho tiempo demostrando que es élite en lo suyo. En Denver, construyó una defensa histórica, capaz de derrotar a estos Patriots y de aplastar a un ataque que había sido diferencial como fue el de aquellos Panthers de 2015. Es decir, era poco probable que Phillips no tuviera éxito con los mimbres de los que dispone en ese roster, aunque su esquema defensivo fuese distinto al de Williams.

Su prueba de fuego llegó este pasado domingo cuando los visitó el líder de la NFC South. Y dominaron a su rival. Wade Phillips puso a la defensa de los Rams a la misma altura, o más, que su explosivo ataque.

¿MIEDO AL MONSTRUO DE DOS CABEZAS? 

Mark Ingram se presentó en Los Angeles tras haberle endosado 131 y 134 yardas de carrera a Bills y Redskins respectivamente. El año del running back está siendo bestial y llegaba en el mejor estado de forma posible. Una de las claves para los chicos de Phillips era minimizar el juego terrestre de los Saints.

Estos Saints te trituran por tierra. Son capaces de amasar mucho los drives y de comerse mucho tiempo de posesión. Maneja el reloj de forma excelente y su defensa puede estar más fresca cuando le llega el turno de saltar al campo.

Pues bien, el pasado domingo, Ingram corrió para 31 yardas., cien yardas menos de las que había corrido en las dos semanas anteriores. La defensa de los Rams secó la aportación de una de las estrellas de este 2017.

La otra cabeza de este monstruo, sí que fue un quebradero de cabeza para la defensa, pero con un detalle importante. Alvin Kamara corrió para 87 yardas (que no está nada mal), pero 74 de esas 87 yardas vinieron en el primer touchdown de la noche. Después de esa anotación, producida en el primer cuarto, solo pudo hacer 13 yardas en el resto del partido. Es decir, el partido de los Rams contra la carrera, el mayor peligro de los actuales Saints, fue soberbio.

Para ello, la receta fue dominar desde el interior de la línea defensiva y usar mucho a Barron en la caja. Lo primero fue trabajo de Aaron DonaldMichael Brockers y compañía. Su partido en ese interior fue muy bueno teniendo en cuenta que se enfrentaban a una línea ofensiva que estaba brillando con luz propia estas últimas semanas. Además, y tras la baja de Barwin durante el encuentro, Robert Quinn y Samson Ebukam (ojo a este chico que es rookie) fueron capaces de mantener cerrado sus respectivos edges ante posibles carreras exteriores. El trabajo de esa línea defensiva, en general, merece toda nuestra atención.

Aún así, la ayuda que recibieron desde la zona underneath fue fundamental. Los Saints son un equipo que juega mucho carreras zonales. Inside zone, outside zone, split zone, etc, las vemos cada domingo en el ataque de los chicos de Sean Payton. Con esto, es fácil ver a los OGs subir al segundo nivel para buscar a los defensores underneath. El hit&shed de los linebackers debe ser bueno para evitar quedarse enganchados en el bloqueo y es lo que Ogletree intentó cada vez. Por su parte, colocar a Barron en la caja puede llevar problemas por esto mismo. Barron es un safety, algo menos pesado que un linebacker, por lo que él debe usar su velocidad para evitar estos bloqueos, algo que hizo a la perfección. Barron voló por la zona underneath. Reaccionaba muy bien al snap, leía el alley y llegaba hasta el corredor con muchísima velocidad. Sus tackles fueron casi siempre contundentes.


Pero el monstruo de los Saints no solo lleva el balón por tierra, también es capaz de llevarlo por aire. Aquí, Kamara sí fue un problema para los Rams. La idea de Phillips era usar bastante tiempo defensas individuales en cobertura. Esto dejaba a Ogletree y a Barron bailando con la más fea. Cuando Ingram estaba en el backfield, Ogletree era el encargado de su marca y Barron se alineaba con el tight end. Si era Kamara quien se colocaba junto a Brees, Barron lo defendía, pero el safety no fue capaz de tapar esa vía de escape. Mientras que contra el juego de carrera su partido fue bueno, cuando tuvo que defender a Kamara en cobertura, hizo aguas. Si Kamara se situaba abierto, o en el slot, era Lamarcus Joyner quien se quedaba su asignación, algo que funcionó mejor que con con Barron.


Phillips planteó una defensa individual durante casi todo el partido. La mayor parte, lo hizo con dos safeties profundos (Cover-2 Man), pero también usó su Cover-1 Robber. Ogletree, en cobertura individual con Ingram, estuvo fantástico. Ingram es menos elusivo y explosivo saliendo a recibir que Kamara, y eso lo pudo controlar mejor el linebacker de los Rams. Fue capaz de conseguir seis stops, una cifra espectacular. Además, Ogletree era el encargado de jugar en robber cuando la defensa era Cover-1. La misión del linebacker era neutralizar todas las rutas cruzadas que tan bien juegan estos Saints y que tanto provecho saca de ello Brees.


Lo fundamental para defender individual es romper el timing entre quarterback y receptor, algo muy reconocible en las defensas de Phillips. Para romper este timing, es necesario dos cosas: dureza y juego muy físico por parte de los jugadores en cobertura y presión al pasador. Quinn, Ebukam, Brockers o Donald (incluso Barwin antes de lesionarse) hicieron un trabajo notable en este segundo aspecto, y la secundaria, con Webster y Johnson a la cabeza, hicieron su parte con los receptores que pululaban por todo el frente de ataque del equipo visitante. Brees no estuvo cómodo en todo el partido y no fue capaz de coger ritmo en el juego de pase.

El plan de Wade Phillips salió a las mil maravillas, ya que mantuvo a los Saints durante casi todo el partido en promedios muy bajos comparados con los que habían ofrecido en la racha de ocho victorias consecutivas. Defensas individuales en cobertura y cerrar gaps interiores contra el juego de carrera, la receta parece fácil, pero cuando te enfrentas a unos tipos con tanto talento, no es sencilla de realizar.

Una vez más, Phillips ha demostrado que está en la cúspide de los coordinadores defensivos y le da a su equipo un vuelta de tuerca más. McVay ha conseguido que el ataque sea explosivo y Phillips está creando una defensa muy dura y eficiente. El equilibrio entre ataque y defensa es algo muy difícil de conseguir en una liga tan potente como lo es la NFL, así que podemos decir, sin miedo a equivocarnos, que estos jóvenes Rams empiezan a hacerse respetar. Su techo todavía esta muy alto y hay que esperar un poco aún para saber si logran alcanzarlo. Eso sí, a cualquier guerra que vayan, van a estar preparados en el plano defensivo. El viejo zorro se encargará de ello.

Rubén Ibeas
@rubenibg

lunes, 20 de noviembre de 2017

ROBBY ANDERSON, EL TALENTO BAJO EL RADAR


En una liga como la NFL, es imposible jugar si no tienes algo de talento. Es cierto que hay jugadores que ese talento lo saben desarrollar y ser muy útiles dentro de un emparrillado, pero, sin embargo, hay otros chicos que no lo consiguen y que, por diferentes motivos, nunca terminan de demostrar ese talento por el que alguien decidió apostar en un determinado momento.

Yo soy un enamorado de los jugadores menos conocidos y que pasan por debajo del radar. Ese tipo de jugador que está en un equipo con récord negativo, pero al que le ves crecer día a día y partido a partido. Ese jugador que te muestra el talento por el que ha sido elegido para formar parte de un roster y al que se le augura un futuro prometedor si no se tuerce y si las lesiones lo respetan. Y da igual del lado del campo en el que participe, no hablo de jugadores ofensivos solamente, ya que ocurre lo mismo con chicos que juegan al otro lado del campo.

Hoy quiero hablaros de uno de esos tipos que, dentro de poco, saldrá del semi anonimato en el que se encuentra para estar en boca de muchos. Pero antes de hablar de él, quiero hacerlo de su equipo, de los New York Jets. Y más en concreto, del ataque que su coordinador ofensivo, John Morton, ha establecido en la ciudad de los rascacielos.

ATACAR SIN MIEDO

Muy pocos esperábamos que los Jets tuvieran esa alegría en la parte ofensiva y nos divirtiesen tanto con un ataque lleno de retales. A la marcha de Brandon Marshall y Erick Decker, se le sumó la lesión para toda la temporada de Quincy Enunwa, jugador que estaba llamado a ser su wide receiver titular y gran apuesta como referente del ataque aéreo. Con todo esto, Morton no se ha echado para atrás y ha querido que su equipo sea agresivo. Para ello, no hay mejor manera de ser agresivo y valiente que jugando conceptos de la Air Raid, sistema ofensivo creado en los años 70 y 80 por Hal Humme y Mike Leach.

La evolución de este sistema ofensivo ha sido constante a lo largo de los años, así que, ahora, podemos ver los mismos conceptos aplicados de manera algo distinta. Primero Tony Franklin, y luego Dana Holgorsen, fueron dos de los principales motivadores de cambios del antiguo playbook de Humme y Leach, pero no han sido los únicos. Este sistema ha ido evolucionando hasta llegar a la mezcla de conceptos que hay hoy en día (de la Air Raid con la Run and shoot) que hemos podido ver en los esquemas de Sean Payton y sus Saints en años anteriores. Estas influencias en John Morton (dos años como entrenador de wide receivers en el equipo de New Orleans) son las que tenemos en los actuales Jets.

Para explicar la Air Raid, necesitaríamos algo más que un solo artículo, pero voy a intentar mostrar sus características de forma algo general. Lo primero y más importante, que hay que decir, es que es una ofensiva donde el pase predomina bastante más que la carrera y donde se busca estirar el campo verticalmente, pero, a su vez, también ataca a la defensa horizontalmente en la zona underneath. La Air Raid mezcla conceptos de West Coast Offense, de la spread offense y del juego vertical de la Don Coryell.

En el college football, muchos equipos utilizan este sistema, el cual deja a cuatro o cinco receptores para recibir el balón, situando a su quarterback desde shotgun o pistol para poder leer mejor las rutas de sus compañeros, ya que el pasador nunca deja de ver lo que la defensa hace y hacia donde se mueve. Aquí, en la NFL, Morton ha querido mezclar estos conceptos, pero con el quarterback saliendo desde debajo del center también.

En la Air Raid clásica, la mayoría de formaciones se presentan 2x2, es decir, dos receptores a cada lado de la línea ofensiva (dos abiertos y dos en el slot) y un running back en el backfield. Los Jets juegan estas mismas formaciones, pero también lo hacen en trips o bunch formations (tres receptores en un lado y uno, o dos, en el otro). A su vez, es normal ver audibles para que el quarterback puede reconocer más fácilmente lo que propone la defensa y así poder cambiar la jugada una vez que el ataque está alineado en spread.


Una de las virtudes más positivas de la Air Raid es la habilidad para ponerle fácil las cosas al quarterback. El pasador puede identificar rápidamente donde tiene que lanzar el balón y donde puede estar la ventaja en ese down. La Air Raid tiene como núcleo una serie de conceptos que vamos a ver en el siguiente vídeo y que tenéis en la imagen de arriba. Los más característicos de este sistema son: el mesh concept, stick/hitch-fade, shallow cross, wheel, Y-sail concept, Y-cross, all curls o 4 verticals. Además, como los conceptos de ataque son simples, estos pueden repetirse muchas veces en los entrenamientos hasta tenerlos totalmente dominados.


Antes, os decía que este sistema trata de estirar la defensa tanto vertical como horizontalmente, por lo que dificulta mucho el buen funcionamiento de las defensas zonales, ya que cada zona se hace muy grande para ser defendida por un solo hombre. Por otro lado, si la defensa juega en individual, todas las rutas cruzadas que existen en ese playbook, hacen que la defensa tenga que tomar muy buenos ángulos para no quedarse enganchados en el tráfico que se genera. Este sistema de ataque asume muchos pases cortos desde una formación spread, pero uno de sus conceptos favoritos es el 4 verticals. Esta jugada, aunque estira a la defensa verticalmente, dejando la zona underneath más libre, también busca hacerlo en horizontal, ya que, cuando los receptores corren sus rutas verticales, lo hacen tan abiertos que aclaran las ventanas interiores para buscar las seams. Sí, estiran a la defensa en vertical, pero también hacen el campo más ancho.

Muchos de estos conceptos y rutas son los que estamos viendo en lo que llevamos de temporada en la ciudad de New York. Una ofensiva que está siendo comandada por un quarterback veterano y al que poco más se le puede pedir. Josh McCown se ha adaptado muy bien a lo que le pide Morton y, a pesar de la falta de talento evidente en ese ataque, los Jets son capaces de sumar puntos con frecuencia al marcador (llevan un promedio de 20'1 puntos por partido). Quizás, esto venga dado por los principios que marcaron Humme y Leach en la Air Raid original, por los que el ataque derivaba solamente a un lado del campo y así facilitaba las lecturas del quarterback y las rutas de sus receptores. Jermaine Kearse y Austin Seferian-Jenkins están brillando en un ataque aéreo que se está haciendo sorprendentemente atractivo.

La Air Raid es un sistema de pases cortos, pero que también toma muchos riesgos en el juego más vertical. Lanzar tantas veces el balón da pie a que los errores se puedan convertir en turnovers, por lo que no es una ofensiva que veamos muy a menudo en una liga como la NFL, una competición donde cada error se paga muy caro. Sin embargo, esto no parece preocupar mucho a su coordinador ofensivo, quien juega de manera agresiva todos los partidos.

Pero no he venido a hablaros de esta ofensiva solamente. Quiero centrarme en ese chico que empieza a asomarse y que cada semana nos deja alguna perla en forma de recepción. Hablo de un jugador que no fue elegido en el draft de 2016 y que terminó siendo undrafted. Hoy, he venido a hablar de Robby Anderson.

MR. FADE ROUTE

Le he puesto ese mote porque es impresionante verle jugar este tipo de ruta. Es absoluto dominador en rutas verticales. No hay partido que no queme tres o cuatro veces al cornerback que tenga la mala suerte de quedar asignado con su marca. Y no exagero. No tiene más recepciones, en estas situaciones, porque su quarterback es irregular en los envíos profundos, pero la separación está ahí cada vez.

Anderson demuestra talento a raudales. Su localización de balón y ajuste de la ruta al lanzamiento son exquisitos. Una vez que ha batido al defensor por velocidad (es una maldita bala) gira su cabeza para situar el football y adaptarse a la fuerza y dirección del pase. Además, sus manos acompañan todas estas buenas virtudes. En el gráfico de abajo vemos la ejecución de las rutas verticales dependiendo del leverage del defensor, algo que Anderson lee muy bien la mayoría de las veces.


Robby Anderson llegó a la liga como undrafted en 2016 y, aunque jugó todos los partidos de su temporada rookie, ha sido ahora cuando ha explotado. Es el jugador al que más se le lanza el balón, con 64 pases intentados, de todo el equipo. Promedia 16'2 yardas en recepciones y es el hombre que, este año, más touchdowns ha anotado en la franquicia verde con cinco. Sin duda, es el atacante a buscar cuando la ofensiva se encuentra con terceros downs largos.


Pero, a medida que avanza el curso, Robby Anderson va encontrando otras opciones dentro del ataque.

La Air Raid de Morton le viene como anillo al dedo para ir en profundo, pero también para correr en zonas underneath. Su velocidad es muy respetada por los rivales, y es habitual ver mucho cushion entre los cornerbacks que lo defienden. Cuando esto sucede, Anderson utiliza su explosividad en los cortes para jugar slants. Las hitchs, comebacks o curls son otras opciones utilizadas cuando la defensa se alinea así. La shallow cross, que vimos anteriormente como uno de los conceptos básicos de la Air Raid, es un buen recurso para él cuando el rival defiende en individual.
Ya sea en hombre a hombre o en defensa zonal, Robby Anderson podrá estar abierto dado su buen route-running.


Este chico me ha ganado. Cuando te pones a ver partidos de los Jets es imposible no fijarse en él. Llama mucho la atención por su manera de flotar por el campo y, aunque es un jugador fino, demuestra mucha dureza cuando tiene el ovoide entre las manos.

Los Jets están demostrando ser mucho más de lo que imaginábamos que iban a ser antes de que se iniciase la temporada 2017. Nos están dando una clase de profesionalidad, entrega y pasión a todos los aficionados que dudamos de ellos. El trabajo defensivo era más o menos esperado, pero el ofensivo, de la mano de John Morton, está siendo admirable.

Como todos sabéis, soy seguidor de los Panthers, y este domingo tienen un duro enfrentamiento contra los New York Jets, así que no me voy perder la oportunidad de ver jugar, otra vez, a este joven talento. Si podéis, echad un ojo al partido entre estos dos conjuntos, porque los chicos de Todd Bowles se lo merecen.

Rubén Ibeas
@rubenibg

martes, 7 de noviembre de 2017

MIS TRES MVPs...POR AHORA


La semana 9 ya ha acabado y nos disponemos a entrar en la semana 10. Es decir, ya hemos pasado el ecuador de la temporada regular y, como en muchos otros sitios, yo os voy a dar mis tres nombres más importantes de lo que llevamos de curso.

Para ello, he contado con la importancia que cada jugador tiene en su equipo, el récord que los acompaña hasta ahora y, por supuesto, su actuación individual a lo largo de estas nueve semanas.

El primer candidato no necesita presentación. Es uno de los emblemas de la liga y poseedor de un anillo. Además, va directo al Hall of Fame sin ningún género de duda. El segundo es un corredor y es básico para que su equipo vaya poniendo victorias en su casillero y lidere su división. No lo solemos ver jugar una temporada entera y, el año que lo consiga (como puede ser este), su impacto será extraordinario. Y, por último, el jugador de moda ahora mismo en la NFL. Ese chico que nos tiene maravillados y cada semana que pasa se afianza como el máximo favorito para llevarse el galardón.

Imagino que algún nombre (o los tres) ya los tenéis en mente, pero por si aún dudáis, seguid leyendo. Estos son mis tres candidatos para llevarse el MVP:

DREW BREES

Es cierto que éste puede ser el año que menos espectacular nos está pareciendo el veterano quarterback. Ya no vemos tantas bombas de 40 o 50 yardas como veíamos de unos años para acá. Tampoco vemos esos partidos de 500 yardas de pase tan habituales en sus estadísticas, sobretodo cuando jugaban en los Domes. Sin embargo, y como no podía ser de otra manera, ahora vemos a un Brees más contenido y repartiendo mucho balón entre sus receptores. Esos dos running backs le están dando muchísima versatilidad y un juego aéreo mucho más rápido y seguro. Brees está teniendo el mejor promedio de toda su carrera en el porcentaje de pases completados (71'6%), incluyendo varios partidos superando el 80%. Sus 13 touchdowns y solo 4 intercepciones en los ocho partidos jugados, han sido vitales para que su equipo sea la sensación de la NFC Sur y máximos candidatos a llevarse la división cuando nadie contaba con ellos.


LE'VEON BELL

Tras estar toda la pre-temporada viendo los entrenamientos de sus compañeros desde el sofá de su casa, a Bell le costó entrar en juego y coger ritmo una vez que se inicio el curso. Cuando lo ha hecho, se ha vuelto imparable y ha demostrado por qué es el mejor running back de toda la NFL. Su equipo es otro cuando el ataque se basa en darle el balón y dejar que cree. Porque lo que Le'Veon Bell hace no es correr, es crear football. Esa parada detrás de la línea ofensiva, esperando a que se abra el agujero para pasar, se ha hecho característico de su juego. En ese momento, parece que se detiene el tiempo y, acto seguido, lo ves atravesando la línea de scrimmage como un rayo. Ocho partidos en los que lleva 760 yardas de carrera y 5 touchdowns. Además, ha aportado 219 yardas en el juego de pase. Un jugador descomunal y único en la liga.


CARSON WENTZ

¿Quién si no? Su crecimiento es bestial. Esos ramalazos que vimos en 2016, de jugador distinto, se han convertido en realidad en este 2017. Cada paso que da es hacia delante. Cada minuto que pasa es mejor jugador que el anterior. Cada snap que juega nos deja con la boca más abierta. Philadelphia, y Doug Pederson, han sabido cuidarlo y hacerlo crecer sin presiones ni prisas. Lo han rodeado de buenos receptores y su juego de carrera también progresa. Pero él es el protagonista absoluto de ese ataque.

Puede lanzar cualquier tipo de pase y desde cualquier plataforma. Sus dotes de escapista, además, lo hace indescifrable. Siempre con la vista campo abajo leyendo lo que sucede delante de él. Progresa en sus lectura hasta encontrar al hombre libre. Excepcional en las RPO (run-pass option) y con una potencia de brazo descomunal. Cuando llega a la red zone, se convierte en un asesino implacable. Desde esta distancia, Wentz lleva 24/36 en pases, 15 touchdowns, cero intercepciones y un quarterback rating de 117'6. Brutal. Sus estadísticas se completan con otros ocho touchdowns más y solo cinco intercepciones en los nueve partidos que ha jugado.

Podemos estar ante de una esas estrellas que perduran en el tiempo y, ahora mismo, es mi máximo favorito para llevarse el premio que define al mejor jugador del año.


No me gustaría olvidarme de Deshaun Watson. Su lesión ha sido un varapalo para el chico, y para todos los aficionados al football, porque su año estaba siendo mágico.

Sé que no estaréis de acuerdo en uno, dos o, incluso, en los tres nombres. Y seguro que vuestras razones para nombrar a otros son totalmente legítimas. Por eso y después de leerme a mí, ¿cuáles son los vuestros?

Rubén Ibeas
@rubenibg

martes, 31 de octubre de 2017

LA CAÍDA DE LOS BUCCANEERS


El hype es algo que adoro, lo confieso. Me encanta venirme arriba en cualquier momento y bajo cualquier circunstancia. Es un estado de felicidad y optimismo que debería aplicarse a muchas situaciones de la vida. El optimismo es bueno, no dejen que nadie os diga lo contrario.
El hype lo multiplico por tres en el football americano. No me da miedo equivocarme y caerme con todo el equipo, porque eso es lo que ha pasado con los Tampa Bay Buccaneers.

No mientan, aquí, hasta el último de todos ustedes, hace tres meses, estaba deseando ver jugar en ataque a un equipo que rebosa talento en su cuerpo de wide receivers, en los tight ends, en su running back titular y, por supuesto, en su flamante quarterback. Todos nos subimos a un tren el cual esperaba tener su última parada bien entrado el mes de enero. Pero la velocidad de subida del hype es la misma que la de la bajada y, ahora mismo, nadie confía en un equipo que ha sido todo lo contrario a lo que nos esperábamos a principio de temporada. Las críticas comienzan a caer y, como no podía ser de otra manera, el quarterback es el primero que empieza a recibir palos desde todos los lados. "Quien a quarterback mata, a quarterback muere". Lo siento, no me metan en ese saco, los problemas de Tampa van más allá de Jameis Winston.

LA LÍNEA OFENSIVA

Sin ninguna duda, este es el mayor problema del equipo. Es cierto que la defensa no está jugando a buen nivel. Es problemático que un equipo que había terminado el 2016 defendiendo tan bien, y que se reforzó en la off-season de 2017, ahora tenga tantos problemas para detener ataques rivales. La falta de pass-rush, las lesiones en el cuerpo de linebackers y los errores en la secundaria están haciendo sufrir a una defensa que tiene buenos mimbres para haber seguido creciendo, sin embargo, parece que las debilidades se hacen más evidente ahora mismo. El juego contra la carrera es malo, permitiendo más de 100 yardas en cinco de los siete encuentros disputados.

Tres cuartas partes de lo mismo con el propio juego de carrera. No son capaces de establecer un juego por tierra fiable. Las dos veces que han pasado de 100 yardas terrestres, en este 2017, coinciden con las dos únicas victorias que reflejan en su récord. Y no es casualidad.

Cuando este equipo puede correr, se le abre el mejor arma que tienen, el play action. Winston es muy bueno buscando rutas interiores a la espalda de los linebackers. Rutas post, deep in o deep cross son marca de la casa. Mike Evans, Cameron Brate, OJ Howard, e incluso el rookie Godwin, usan muy bien su cuerpo para dominar a unas secundarias que están en inferioridad física con ellos. Sin juego de carrera fiable, estos play actions se vuelven más predecibles. Pero volvamos a la línea ofensiva.

Hasta la fecha, Winston ha recibido 11 sacks y 34 QB hits. Ya no son los números, es la constante sensación de presión que tiene. Ese play action del que hablábamos antes, se vuelve aún más complicado sin protección de pase. La línea defensiva rival tiene demasiadas facilidades para llegar hasta el pasador y Winston lo sabe, lo que le lleva a tomar decisiones que no son nada acertadas.

Además, la lectura de blitzs por parte de esa OL es malísima. Cualquier equipo que manda presión mediante blitzs, tiene un camino sencillo para llegar a Winston.



El lado izquierdo, con Donovan Smith y Kevin Pamphile, está siendo aplastado por las defensas. Es decir, el lado ciego del quarterback es el lado más ineficaz en una línea ya de por sí mala.
Si no son capaces de aumentar la eficacia en esta unidad, los Buccaneers van a seguir sufriendo. La defensa necesita estar en el campo menos minutos de los que está actualmente y eso pasa por una mejora de su línea ofensiva y de impedir tantas yardas terrestre en contra. En Tampa, tienen que correr más, y mejor, y evitar que su quarterback siga siendo tan golpeado.

WINSTON, ¿ESTÁS AHÍ?

En el primer año, a un rookie se le permiten ciertos errores. "Ya aprenderá", te dicen. En el segundo año tiene que verse una mejoría y un crecimiento en facetas donde un rookie falla. Winston, sin duda, lo hizo. Su 2016 fue bueno, nada espectacular, pero nos dejó un sabor a quarterback dominante en el futuro. El talento y el liderazgo están ahí, solo hacía falta que las demás piezas encajasen para que ese ataque dominara a cualquier defensa que se interpusiese en su camino.

DeSean Jackson llegó en la Agencia Libre. OJ Howard y Chris Godwin fueron drafteados y, además, recuperaban a su running back estrella, Doug Martin. Eso, amigos, más Cameron Brate y Maike Evans es un a ofensiva de lujo.

Los Buccaneers anotan algo más de 21 puntos por encuentro. No está mal, pero todos esperábamos más. Esos 21 puntos, con la actual defensa que están mostrando, se antoja poco.

Winston, por números, tampoco es que sea una rémora, pero sí por sensaciones. Lo más sangrante, y lo que más nos llena los ojos cuando vemos sus partidos, es la mala conexión con Jackson. Es una maravilla ver a DeSean Jackson ganar separación en rutas profundas. Lo hace con tanta naturalidad, que parece que flota por el campo. Sin embargo, Winston es incapaz de conectar con él. Overthows, underthrows o, simplemente, situaciones en las que está abierto y el quarterback no lo ve. Ese es el mayor "pero" que le pongo al juego de Winston.

Otro de los problemas de Winston, y que no ha corregido desde que llegó a la liga, es su pobre cuidado del balón. Winston no puede regalar y permitir tantos turnovers. Muchas veces lo vemos arriesgar demasiado o querer completar pases en posiciones que son imposibles. Esto es algo que tiene que arreglar desde ya.

Además, sus mecánicas y sus pies están empezando a resentirse. Esa ansiedad por ver que no subes puntos al marcador y la sensación de estar siempre presionado, hacen que Winston quiera soltar el balón muy rápido, lanzando sin balance, con un back foot horroroso o distribuyendo muy mal su peso. Incluso las lecturas no están siendo las acertadas.


Dirk Koetter y Todd Monken no están haciendo bien su trabajo y ya hay rumores de problemas entre los jugadores y el cuerpo técnico. Falta de confianza en unos y otros. Mal asunto.

Jameis Winston es un quarterback como la copa de un pino, pero no está jugando a su verdadero nivel. La lesión en el hombro tampoco ayuda a revertir la situación. Una lesión en esa parte del cuerpo es muy peligrosa para un pasador e incluso se habla de dar descanso al quarterback para la semana 9. Pero, incluso con esa lesión, el ex de Florida State es capaz de jugar drives como el que tienen en el siguiente vídeo. Por cosas como estas, creo que Winston es muy bueno:


El hype con los Buccaneers se ha disuelto tan rápido que nos hemos quedado con cara de tontos. Con solo dos victorias en ocho partidos,todo hace indicar que la franquicia pueda estar pensando en el año próximo. La línea tiene que ser reforzada sí o sí, porque estamos viendo que por muchas estrellas que acumules en el resto de unidades, si tu corazón, si el alma del ataque, no sirve, todas esas piezas se caen por sí solas. Winston sigue siendo un quarterback para dominar la liga, pero tiene que demostrarlo en situaciones así. Dar un paso al frente, hacer mejor a sus compañeros y conseguir darle la vuelta a una franquicia que no termina de tomar un rumbo correcto desde aquella Superbowl ganada.

Mucho trabajo por hacer todavía.

Rubén Ibeas
@rubenibg

martes, 24 de octubre de 2017

EL NUEVO MONSTRUO DE DOS CABEZAS


Todos recordamos como, en 2016, los Atlanta Falcons maravillaron al mundo con sus dos running backs. Devonta Freeman y Telvin Coleman le daban muchísimo dinamismo a un ataque que era demoledor. Los veíamos acarreando el balón, pero también saliendo del backfield para recibir los pases de Matt Ryan. Así, dominaron a casi toda la liga y solo unos imperiales Patriots y un majestuoso Tom Brady pudieron evitar que se llevaran el anillo.

Las cosas parece que han cambiado en la ciudad de la Coca-Cola. Ahora, no estamos viendo ese poderío ofensivo que eclipsó al resto de contendientes en la NFC, ni ese monstruo de dos cabezas que atemorizaba a la liga. El monstruo, en 2017, lo tiene un rival divisional. Un rival que ha ido pasando por debajo del radar hasta enganchar cuatro victorias consecutivas y auparlos a lo alto de la división en esta séptima semana. Ese monstruo se llama ahora New Orleans Saints y las dos cabezas responden al nombre de Mark Ingram y Alvin Kamara.

Vamos a ver al monstruo en acción.

MARK INGRAM

Versatilidad. Esa es la palabra que define a este ataque desde que Sean Payton llegase en 2006. Jugadores como Bush, Pierre Thomas, Darren Sproles o Chris Ivory siempre han formado un backfield en donde las rotaciones han sido constantes.

La off-season de los Saints empezó muy fuerte. La contratación de Adrian Peterson llenó los medios locales, nacionales e internacionales con la noticia del dúo Brees-Peterson. Muchos pensábamos que un running back así era lo que le hacía falta a ese juego aéreo que tanto y tan bien había funcionado siempre en New Orleans.

Sin embargo, Peterson nunca pudo entrar en un esquema que requería otro tipo de corredor. Los Saints son un equipo que usa mucho más las situaciones zonales que las power run. Peterson es un corredor de poder, un jugador que necesita de muchas I Formations y en las que el fullback esté presente. Sean Payton tenía otra idea para este ataque y el bueno de Peterson tuvo que hacer las maletas y buscarse otro lugar en la liga.

Pero los Saints, en menor medida, también corren las power run y, en su mayoría de veces, es Mark Ingram el encargado de jugarlas. Aunque esto no quiere decir que no lo haga bien corriendo en zona. De hecho, son más las situaciones que juega zone run, ya que es lo que demanda su head coach desde la banda. Ingram es muy potente y capaz de ir muy duro contra el defensor para evitar el tackle. Cuando traspasa la línea de scrimmage es un corredor muy complicado de derribar y con una gran long speed.


Hasta el momento, el ex de Alabama lleva 389 yardas de carrera, promediando 4'4 yardas por acarreo y tres touchdowns. Además, Ingram es muy buen bloqueador en pass-protection, algo que le hace ser muy importante en un equipo que necesita, a veces, de máxima protección para que Brees pueda encontrar esas big plays a Thomas, Coleman o Ginn.


ALVIN KAMARA

La elección de Kamara fue algo sorprendente. A mí, personalmente, me gustaba mucho lo que había visto de él en la universidad de Tennessee. Era un corredor muy rápido, que evita los tackles con asombrosa facilidad y que poseía unas magníficas manos para recibir el balón por aire. Con estas virtudes, Kamara pegaba mucho con el juego ofensivo de Payton, pero ya había dos runing backs en la plantilla llamados a manejar mucho balón. Sin embargo, el talento siempre se abre camino y Sean Payton vio que con este chico las opciones de ese ataque se multiplicaban por dos. Adrian Peterson emprendía el camino hacia Arizona y Kamara se volvía básico en los esquemas de los New Orleans Saints.

Muchos lo catalogan como un runing back receptor, pero es un excelente corredor con el balón en las manos. Se desenvuelve mejor en situaciones zonales, pero es capaz de generar yardas en power run si la situación lo requiere. Tiene una lectura de gaps y de la defensa excepcional. Posee paciencia para que el gap se abra y una explosividad fuera de lo común. Jump cuts, cutbacks, smooth footwork...este chico viene con el pack completo.


Sus estadísticas por tierra, en lo que llevamos de curso, son una muy buenas para un rookie que no se llame Kareem Hunt o Leonard Fournette. Su 6'3 yardas por acarreo es una barbaridad y totaliza 215 yardas en 34 intentos de acarreo. Además, el rookie suma un touchdown de carrera.

EL JUEGO DE PASE

Pero aquí llegamos al meollo del asunto. Ingram y Kamara son dos jugadores con un estilo de juego algo diferente, pero los dos son muy peligrosos para la defensa porque ambos pueden correr con el balón en las manos o salir a recibir el pase. Esto provoca mucha confusión en los rivales. Esa amenaza real en ambos tipos de juego, les hacen ser un equipo muy peligroso en las manos de un pasador élite como es Drew Bress.

Evidentemente, Kamara es mejor jugador en el juego de pase. A él lo podemos ver alineado por todo el campo. Es capaz de jugar desde el backfield, desde el slot o comenzar totalmente abierto. Posee unas fantásticas manos para recibir cualquier tipo de pase. A Ingram, en cambio, es raro verle alineado fuera del backfield, pero, saliendo desde ahí, es muy peligroso. RB screens, checkdowns o rutas flat son sus favoritas y donde más le busca Brees, sobretodo tras play action.


Tras el wide receiver Michael Thomas, Alvin Kamara es el jugador que más veces ha sido buscado por aire del roster de los Saints. Tiene 29 recepciones para 209 yardas y un touchdown. ¿Saben quién es el tercero que más balones recibe? Sí, Mark Ingram. Ingram ha recibido 24 pases para 166 yardas.

En 2013, los Detroit Lions fueron el primer equipo en tener a dos running backs con más de 500 yardas por tierra y más de 500 por aire. Reggie Bush acabó aquel curso con 1006 yardas de carrera y con 506 de pase, mientras que Joique Bell, su compañero en ese equipo, finalizó con 650 yardas de carrera y 547 de recepción.

El año pasado, el monstruo de dos cabezas de los Falcons no fue capaz de generar más de 500 yardas en ambas partes del juego cada uno, pero el nuevo monstruo lleva camino de hacerlo con creces.

Mark Ingram y Alvin Kamara están dando una dimensión distinta a lo que habíamos visto estos últimos años por New Orleans. Los Saints siguen anotando una cantidad ingente de puntos, pero sin poner en peligro la salud de Brees ni su puntería. Ahora van por tierra, y por aire, con sus dos running backs. No los vieron venir y ya les han pasado por la izquierda. Esa división tiene otro invitado más a la fiesta, mucho cuidado con estos Saints.

Mucho cuidado con este nuevo monstruo de dos cabezas.

Rubén Ibeas
@rubenibg

miércoles, 18 de octubre de 2017

FOURNETTE, CON LOS JAGUARS SOBRE SUS HOMBROS



Os cuento un pequeño secreto de nuestra web. Cuando la jornada del domingo se está disputando, Marco y yo vamos decidiendo los MVPs según lo que vemos cada uno, proponemos jugadores a medida que van logrando cosas y terminamos escogiendo a uno. Algo parecido hacemos con El drive de la Semana y con mi artículo escrito, salvo esta vez.

Desde el jueves de la pasada semana, ya sabía de qué quería escribir y Marco, el jefe de todo esto, me dio su visto bueno. Lo tenía claro porque, el protagonista de hoy, es un jugador de esos que no pasan inadvertidos, de esos que son amados y odiados a partes iguales. Yo no soy objetivo aquí, porque desde el primer hand-off que le vi, en su LSU, quedé absolutamente enamorado.

Ya sabéis de quien os hablo, de Leonard Fournette.


ST. AUGUSTINE HIGH SCHOOL

El chico ha tenido todos los focos apuntando hacia él desde que era un niño. En su instituto, Fournette era un gran atleta. Su velocidad le hacía ser uno de los chicos con mejores marcas del país en los 100 y 200 metros, pero lo que realmente hacia bien era correr con un balón de football en las manos.
En su año freshman, Fournette corrió para más de 2500 yardas y 30 touchdowns. Esa mezcla de físico, potencia y velocidad, le hacían ser una "rara avis" dentro del football escolar.
Fue reconocido como mejor runing back de todos los Estados Unidos y, ante la avalancha de peticiones, decidió entrar en el programa universitario de LSU.

LOUSIANA STATE UNIVERSITY

El hype con un jugador así es lo que puede hacer que un chico tan joven pierda la cabeza y se desplome. Tras su primer partido con la camiseta de LSU, muchos lo pensaron. Error.
Fournette, como ya he dicho, es especial. Su debut se produjo contra Wisconsin y los Badgers lo dejaron en 18 yardas en ocho intentos de carrera. Pero esto no es cómo empieza, si no cómo acaba.
En su año freshman, Fournette acabó con más de 1000 yardas de carrera en 13 partidos y con 10 touchdowns en su haber.

En su segundo año universitario, pudimos ver a un dominador absoluto del juego. Consiguió 1953 yardas de carrera y 22 touchdowns en solo 11 partidos. Era, sencillamente, imparable.

El tercer curso en su universidad fue raro. Las lesiones, y una aparente dejadez, pusieron en entredicho a un jugador que había demostrado estar preparado para los profesionales. Mucho se habló de sus defectos. Se decía que no era capaz de leer gaps, si no que atacaba sin pensar. Se dijo que no tenía manos para recibir y que no podría aguantar ese juego tan duro contra jugadores mas hechos en el plano físico. Incluso se hablaba de que no podría adaptarse a varios esquemas de carrera.

Lo siento mucho, pero en estas seis semanas, Fournette ha tirado al suelo todos estos prejuicios.

JACKSONVILLE JAGUARS

Los Jaguars eran el objeto de todo tipo de chanzas y chistes, algo que ellos mismos se habían ganado por derecho propio. Todos los años drafteando buenos jugadores, contratando bien en la Agencia Libre, pero cero resultados a la hora de la verdad.

Además, su quarterback era la diana de todas las críticas. Un número tres del draft que había ido jugando cada vez peor, hasta ser considerado como el peor quarterback de toda la liga en solo tres temporadas como titular. Algo tenía que cambiar y ese algo tenía nombre y apellidos.

Con la llegada de Doug Marrone y de Tom Coughlin, el cambio radical en ataque estaba cantado. Ese excesivo juego aéreo debía ser erradicado y no exponer tanto a un quarterback que estaba sufriendo en cada snap. Cuando les llegó el turno de elección en el draft, lo tuvieron claro, su hombre no podía ser otro que Leo Fournette. Él sería la pieza que cambiaría el ataque. El rookie compartiría protagonismo con la otra estrella ofensiva del equipo, Allen Robinson.

Pero Robinson cayó lesionado en la primera jornada y no va a volver en todo el curso, así que serían los hombros de Fournette los que tendrían que aguantar el peso de ese ataque. Y, hasta ahora, no va mal la cosa.

Todos sabíamos que en formaciones Pro (con el quarterback debajo del center y en formaciones en I), Fournette no tendría problemas. Esa mezcla de potencia y velocidad lo hacen imparable una vez que encuentra la ventana abierta. Siguiendo lead blocks es un tren. Ataca el gap con muchísima fuerza y, una vez que atraviesa la línea de scrimmage y alcanza el segundo nivel, es muy complicado de placar. Si va en velocidad, va a hacer fallar muchos tackles a la secundaria, ya sea por velocidad o por fuerza. Además, su spin move le convierte en una bola de demolición. Choca con el defensor, gira sobre sí mismo y busca al siguiente hombre para volver a chocar.


Todas estas situaciones con el quarterback debajo del center, ha posibilitado el play action, algo esencial para abrir líneas de pase a Bortles. Ya no es tan necesario forzar pases porque la defensa está muy pendiente de las carreras del running back rookie. Cuantos más hombres haya en la caja, menos habrá defendiendo otras zonas.

Pero no solo es capaz de ganar yardas en situaciones de power run. Cuando su equipo juega en zona o desde shotgun, sobretodo en split zones, sabe leer el gap que se cierra y buscar el cutback para atacar el agujero en la línea defensiva. Es cierto que no le vimos mucho en este tipo de acciones en la universidad. Parecía que los cutbacks no los terminaba de leer de manera óptima, pero, aquí, con los profesionales, le vemos jugar esos cortes con mucha más frecuencia, lo que nos hace ver la capacidad de mejora que posee, así como su cantidad de registros en un emparrillado.


También se habló mucho de sus malas manos, algo que nunca terminé de entender. No voy a decir que pueda correr rutas como si fuera David Johnson, pero es de gran ayuda en checkdowns y en RB screens. Sus manos pueden atrapar pases y su velocidad a campo abierto es muy importante para darle una salida rápida a su quarterback. Hasta el momento, ha recibido 15 pases para un total de 136 yardas y un touchdown. No es su tipo de juego, pero, si hay que hacerlo, no tiene problemas en salir a recibir.


Es muy evidente a lo que juegan los Jaguars. Carrera, carrera y más carrera. Esto lo saben todos los equipos de la liga y es algo que no va a cambiar. Al menos este año. El juego aéreo no parece tener peligro y los rivales empiezan a situar hasta ocho hombres en la caja para cerrar cualquier tipo de hueco que pueda encontrar Fournette para acarrear el balón. Aún con todo esto, el rookie promedia 4'6 yardas por intento en 130 carreras. Lleva 596 yardas terrestres y 6 touchdowns, con muchos golpes y con mucho castigo físico, pero no parece que vaya a parar.

La defensa de los Jaguars es el gran activo de la franquicia y empieza a ser temible. Su juego terrestre, con Fournette a la cabeza, le permite al equipo ofensivo mantener la posesión de balón, consiguiendo así que sus compañeros defensivos descansen en el banco para poder seguir rindiendo a ese nivel. Es decir, si ese juego de carrera cae, es muy posible que el castillo se caiga con él. Por eso es tan importante Fournette. Por eso sus actuaciones son vitales. Por eso, sigo perdidamente enamorado de él.


Después de ver este último vídeo, ¿cómo no estarlo?

Rubén Ibeas
@rubenibg

martes, 10 de octubre de 2017

¿QUÉ HACER CUANDO LLEGAMOS A RED ZONE?


"Cinco jugadas para gobernarlos a todos. Cinco jugadas para encontrarlos. Cinco jugadas para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas".


No, este vídeo-artículo no va sobre El Señor de los Anillos. Soy muy fan de esta saga, pero no van por ahí los tiros. Hoy quiero hablar de las cinco jugadas que más peligro, en situaciones de pase, han llevado a las defensas en estas cinco primeras semanas.

En el vídeo, os explico en qué consiste cada una de ellas y por qué se juegan. Además de estas cinco, podríamos añadir la fade route y, sobre todo, el shovel pass, que tan de moda está últimamente, pero de éste pase, y de la acción que conlleva, quiero hablar un día más detenidamente.

Vean el vídeo, y quédense con estas jugadas, porque, la semana que viene, las volverán a ver en esos emparrillados.

Rubén Ibeas
@rubenibg

miércoles, 4 de octubre de 2017

EL SECRETO DE MCDERMOTT



En 2011, Sean McDermott fue contratado por los Carolina Panthers para que dirigiera a su unidad defensiva. Al cabo de un año, la defensa de los de Rivera, ya estaba rankeada entre las diez primeras de toda la NFL, y esto siguió así hasta 2015, año en el que su obra defensiva llegó a su culmen, dando una exhibición en los playoffs que llevarían a los Panthers hasta la Superbowl.

Al finalizar 2016, los Bills de Buffalo lo elegían para su enésima reconstrucción, después de que el experimento Ryan terminase como el rosario de la Aurora. Esta reconstrucción ha ido encaminada a convertir al equipo en un hueso duro de roer. Deshacerse de Gilleslie, Gilmore, Darby o, sobretodo, Sammy Watkins, hizo levantar la sospecha de que el propio McDermott estaba tirando la temporada a la basura. Nada más lejos de la realidad. Ahora mismo, los Bills encabezan su división y lo hacen por méritos propios. Con un ataque versátil y eficiente, pero con una defensa que está permitiendo dar ese pasito adelante para que el equipo pueda sacar victorias.
En estos cuatro partidos que llevamos, los Bills han concedido cuatro touchdowns de 43 drives que han jugado en defensa, una autentica barbaridad.

Vamos a ver, un poquito más cerca, el secreto del éxito de estos nuevos Bills

LAS TRINCHERAS

La base del éxito, en un equipo de football, se basa en tener un juego de carrera consistente, un buen quarterback, o uno solvente y que no cometa errores, y unas trincheras que sepan sufrir y que sustenten todo lo demás. En este artículo, nos centraremos en la parte defensiva, por lo que habrá que fijarse en las trincheras de un solo lado del campo. 

Rex Ryan quiso implantar su defensa base 3-4 en un conjunto donde sus piezas se desenvuelven mejor con cuatro hombres en la línea. La defensa que McDermott mostró en Carolina era una 4-3 base con muchas situaciones zonales. Estos Bills son un clon de aquellos Panthers. La mano del head coach, en el aspecto defensivo, es más que evidente.

La línea defensiva, por nombres, provoca mucho respeto a los rivales. Tanto el exterior, como el interior, está compuesto por jugadores de muchísima calidad. Por encima de todos, destaca Jerry Hughes. El defensive end está en su plenitud y lleva cuatro partidos siendo una pesadilla para los tackles ofensivos rivales. Saliendo desde 7-tech es peligrosísimo por su speed rush, pero McDermott también lo sitúa muy abierto, en 9-tech, para que aproveche esa velocidad y juega algún inside move, aprovechándose del temor que infunde a los tackles en el exterior. La pareja que forma con Sylvester Williams en el lado derecho es demoledora. Vemos stunts entre ellos, amenaza de blitz por el gap A para aislarlos en dos por dos contra left tackle y left guard, etc. 


Aquí, con Hughes en wide-9 y atacando el exterior, vemos como el quarterback tiene que moverse de su spot en el pocket para evitar la presión. A su vez, Williams juega un bull-rush frente al guard colapsando el pocket y sin dar una salida al pasador, quien acaba con sus huesos en el suelo.


Otra situación, esta vez del pasado domingo. Aquí vemos el excelente get-off, la explosividad y cómo es capaz de doblar la esquina por parte de Jerry Hughes. Bate al tackle totalmente por velocidad en su pass-rush move favorito: el speed rush.

Pero, el lado izquierdo, no baja el nivel. Marcell Dareus ha tenido roces en el inicio de este año con su coach staff y ha comprobado que su nuevo entrenador en jefe no se casa con nadie, y más viendo el nivel que están mostrando Adolphus Washington y Jerel Worthy. Ambos jugadores son muy sobrios en el juego de carrera, siendo una parte importante de esas 3'9 yardas concedidas de promedio cuando el rival va por tierra. No es una cifra excepcional, ya que se ha visto incrementada por alguna big play que han concedido, pero, en general, se están mostrando muy contundentes a la hora de defender este tipo de acciones. 

Y, al otro lado de Hughes, dos edge rushers que alternan snaps, hablo de Shaq Lawson y de Eddie Yarbrough. Éste último fue una de las sorpresas agradables de la pre-temporada y está dejando las misma sensaciones en los partidos oficiales. Si Dareus mejora su actitud, y se involucra como el resto, estaremos ante de una de las cinco mejores líneas defensivas de toda la NFL. No tengo ninguna duda.

LORENZO ALEXANDER

Todos conocemos a Thomas Davis y el rendimiento que está dando estos últimos años a pesar de ser un jugador ya veterano. Lorenzo Alexander es el hombre que ocupa el papel que hacía Thomas en los Panthers de McDermott. A pesar de sus 34 años, Alexander ha dejado tres auténticos partidazos en estas tres últimas semanas. Está volando, literalmente, por la zona media en el juego de carrera. Lee a la perfección lo que sucede en el backfield, se mueve con el balón y ataca el gap asignado con una dureza extraordinaria. Es cierto que le vemos sufrir un poco cuando tiene que caer en cobertura de pase, pero lo puede solucionar por conocimiento de juego y anticipación. 

Lo vemos jugar en la línea para rushear en el juego de pase, amenazar el gap A y controlando muy bien su gap en el juego de carrera. En el siguiente vídeo, tenemos distintas acciones que nos demuestran toda su versatilidad.


En este vídeo, tenemos tres situaciones distintas del linebacker en el único partido que han perdido los de Buffalo. Las dos primeras acciones son dos stop contra el juego terrestre. En ambos, Alexander lee la entrega de balón y se mueve buscando el gap para atacar al corredor. En la tercera, lo encontramos jugando en la línea y jugando un muy buen spin move para cazar al quarterback.

Ramon Humber se lesionó en el partido del pasado domingo frente a los Falcons y puede ser una baja importante para ellos. Junto a Preston Brown, formaba una pareja de linebackers muy interesante en el medio de la zona defensiva. Se repartían tareas y en cobertura de pase caían muy bien a sus zonas hook cuando les tocaba caer en las coberturas de dos safeties que tan bien juegan los equipos de McDermott. Veremos si Tanner Vallejo, rookie, da ese pasito adelante que creo puede dar por lo que vio de él en mi evaluación pre-draft.

LA DEFENSA DEL JUEGO AÉREO

Cuando tu front-7 domina a la línea ofensiva rival y mantiene una constante presión al quarterback, el trabajo de la secundaria es mucho más fácil. Si, además, en esa secundaria tienes talento, los resultados llegan enseguida.

Los Bills están rankeados como el cuarto mejor equipo en yardas por intento de pase. Los ataques rivales promedian 5'2 yardas cada vez que lanzan el balón buscando a algún receptor. Sin duda, su defensa zonal funciona, como funcionaba en los Panthers.

Sus dos cornerbacks titulares del 2016 ya no están. Gilmore y Darby eran una pareja sólida en una defensa que sufrió bastante el curso pasado. Con la llegada del nuevo entrenador, y la salida en Agencia Libre de Gilmore, la primera ronda del draft fue para uno de los cornerbacks talentosos que salían de LSU. Tre'Davious White era su elección y su hombre de futuro en la posición. Con el trade de Darby a los Eagles, los Bills llenaban ese hueco vacío con otro trade, el de EJ Gaines, un cornerback que se adaptaba perfectamente a defensas zonales. Después de estos cuatro partidos, todo hace indicar que el cambio ha sido a mejor. Gaines domina muy bien su zona flat o 1/3 profunda en las situaciones de Cover-2 o Cover-4. Por su parte, White...¡¡White está jugando de verdadero escándalo!!

El rookie se adapta a cualquier esquema y a cualquier receptor. No es un jugador muy alto, ni muy fuerte, pero esas carencias las solventa por su grandísima técnica individual. Su footwork es una maravilla, sus caderas le permiten poder moverse con los cortes del receptor y mantenerse pegado a él y, además, es muy inteligente jugando. En el vídeo de abajo tenéis tres acciones de un mismo drive en el partido que enfrentó a los Bills con unos Broncos que están dando sensación de equipo aspirante a todo. Podéis ver todo eso que os comenté antes. Footwork, caderas muy ágiles, velocidad y explosividad, así como grandes lecturas de los cortes y de las rutas del receptor, ya sea jugando abierto o desde el slot. Este drive acaba con un tackle de White, en una pivot route de Sanders, para forzar el cuarto down y el consiguiente punt.


McDermott juega mucho en zona, pero está dejando a su equipo en press coverage o fire zones en muchos terceros downs. Sobretodo, su defensa pasa a ser Cover-2 Man, donde los cuatro hombres de la línea presionan, cinco defensores son asignados en individual con los receptores y la zona profunda es ocupada por sus dos safeties.

Mycah Hyde dejó los Packers porque no terminó de convencer a un staff técnico que no parece desarrollar el talento que se escoge en el draft. Hyde alternaba actuaciones catastróficas con momentos oportunos que provocaban turnovers en el adversario. Aquí, en los Bills, lo vemos jugando más veces profundo de lo que lo hacía en Wisconsin. Incluso es usado muchas veces como single high safety. Es su compañero, Poyer, quien baja a la caja o viaja a la zonas hook/flat en las variantes de Cover-3.

Poyer aparece por muchas zonas del campo. Ya os nombré la zona hook, pero vuela a las flat, juega como profundo acompañando a Hyde o puede entrar al blitz en esos esquemas de fire zones. El chico está rindiendo a un nivel muy bueno, como el resto de esa secundaria.

Los Bills no me han sorprendido. Evidentemente, no esperaba el record actual que poseen. Sabía que iban a ser competitivos y que no se iban a dejar llevar, como mucha gente pensaba. Los que hemos seguido a McDermott, en su periplo con los Panthers, sabíamos de su talento como entrenador y de su capacidad para dirigir grupos, cosa que está demostrando con creces en casa de los Pegula.

Para acabar, os dejo la defensa que hicieron en 4th&1 en su victoria en Atlanta. Una particularidad: son tan buenos, que consiguieron parar a este ataque con solo diez hombres en el campo. Un despiste desde la banda, provoca que jueguen con uno menos, pero el buen hacer de Hyde (leyendo los ojos del quarterback y reaccionando a la slant desde el backside) y de White (pegado al receptor para que no se completase el envío) evitan que los Falcons mantengan el drive vivo. Impresionante.


Han ganado a dos equipos que, como ellos, también tienen tres victorias en su casillero y dos equipos que han jugado las dos últimas Superbowls.  Los Patriots siguen siendo los máximos favoritos para terminar en el primer puesto de la AFC Este, pero mientras arreglan sus problemas defensivos, tienen por delante a un equipo que sabe a lo que juega, que ejecuta muy bien las órdenes desde la banda y que domina, de momento, esas facetas del juego que hacen que un equipo de football sea muy difícil de batir: trincheras y defensa. Mucha defensa.

Rubén Ibeas
@rubenibg