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lunes, 4 de febrero de 2019

SUPER BOWL LIII: Belichick "El Ejecutor"

A Bernard Hopkins, el gran boxeador de Philadelphia campeón indiscutido del peso medio en su día, le apodaban "El Ejecutor". Su estilo defensivo y maestría de todos los fundamentos de su deporte le permitieron tener una carrera muy longeva. Rara vez ganó sus combates por KO, aunque en la memoria de todos está el golpe que mandó a la lona a Félix "Tito" Trinidad en el Madison Square Garden de Nueva York apenas unos días después de los atentados del 11-S. Por lo general sus peleas resultaban poco atractivas de cara al espectáculo pero aunque no apabullara a sus oponentes la sensación de dominio resultaba evidente.

Bill "El Ejecutor" Belichick

En la noche de ayer Bill Belichick conquistó su sexto campeonato de la NFL como head coach al frente de los New England Patriots. Sus equipos son con diferencia los más inteligentes de la liga, nadie consigue como él hacer interiorizar en sus jugadores los fundamentos y su estilo defensivo lleva impregnando la competición desde hace décadas. Mucho antes de que se forjara su leyenda en Foxboro ya había construido defensas de Super Bowl con los Giants de Nueva York. Sus Patriots llevan dieciocho años en lo más alto y aunque nunca han aplastado a sus oponentes a nadie le cabe la menor duda de que son con diferencia la mejor franquicia del siglo XXI. La victoria de anoche, por un corto 13-3, ha sido curiosamente la más desnivelada de sus seis títulos. Más de uno puede que soltara un bostezo por el camino, pero al fin y a la postre lo que quedará en el recuerdo es que Belichick fue una vez más "El Ejecutor".

Su plan de juego fue el antídoto perfecto contra una ofensiva que lució de maravilla durante toda la temporada hasta anoche. Un frente de cuatro hombres, más dos linebackers constantemente situados en la línea, anuló casi por completo el peligroso juego de carrera de los Rams. Stephon Gilmore persiguió a lo largo de todo el campo a Brandin Cooks, el hombre al que más quería controlar Belichick anoche; el novato J.C. Jackson sobre el tight end como vimos hace dos semanas; y alrededor de todo esto una coreografía de coberturas zonales, al hombre y variedad de frentes de presión que volvieron locos a Sean McVay en la banda y Jared Goff en el campo.

Stephon Gilmore corona su gran partido con una intercepción decisiva.

Cuando los Rams jugaban play-action en 3ª y 2 los Patriots amagaban blitz para caer con ocho en cobertura y atacar con un frente de tres que suele ser una mala receta pero perfecta para este momento. Cuando Los Angeles intentaba empatar un partido que se le escapaba irremediablemente de las manos llegaba un blitz de los dos safeties que no encontraba respuesta en la línea ofensiva rival. Gilmore interceptaba un pase de esos que te arrepientes de lanzar nada más salir de tus dedos.

El cornerback debió ganar el premio al jugador más valioso del partido, pero éste recayó en las manos de Julian Edelman. Sus manos y sobre todo sus pies fueron un martillo percutor en la defensa californiana. Es cierto que muchas de sus diez recepciones y 141 yardas acabaron cayendo en saco roto porque su equipo no materializó muchos drives, pero no se puede negar que nadie produjo más en una final que careció de individualidades que el pequeño y aguerrido wide receiver de New England.

Julian Edelman con una de sus diez recepciones en el partido.

Todos pensábamos que Tom Brady sería la diferencia en el caso de tener un partido igualado como se esperaba. Aunque completó los pases necesarios en el drive de la verdad, lo cierto es que por una vez el enorme quarterback fue casi "un espectador de lujo" en el verdadero duelo que se desarrolló entre los dos coordinadores defensivos.

Belichick y Wade Phillips se conocen desde hace muchos años, sí, tantos y más de los que cuenta McVay. El plan de juego del DC de los Rams fue tan soberbio como el de su compañero en la otra banda. Jugó con las coberturas de una manera que logró confundir al mayor cerebro que ha dado la liga en la posición de quarterback. Los Angeles interceptó el primer lanzamiento de Brady, destruyó su timing y le despojó de sus armas de cabecera para ganar ritmo. Los tres runningbacks de New England apenas produjeron 3 recepciones para 20 yardas en 8 "targets" y al final del encuentro los Patriots acabaron con 3/12 conversiones de tercer down.

Por desgracia para Phillips, New England sí tuvo un plan contra Aaron Donald, al que dedicaron dobles e incluso triples bloqueos toda la noche. Los compañeros del MVP defensivo de la liga no pudieron sacar tajada y esa superioridad táctica se acabó diluyendo en drives que aunque huérfanos de puntos restaban minutos a la ofensiva rival y por qué no iban cansando y así disminuyendo más si cabe la posibilidad de que la defensa de Rams pudiese generar turnovers o jugadas explosivas.

Los Patriots solo ejecutaron con propiedad de principio a fin un drive de trece en el encuentro. Suficiente ante un rival que no confeccionó una sola posesión de calidad en doce intentos. Los Rams acumularon una secuencia de inoperancia ofensiva nunca vista en la gran final de ocho punts consecutivos, posesiones todas muertas tras un fallido intento de conversión en tercer down. Goff jugó con unos nervios que no recordaba en una Super Bowl desde la época de dominación de la Super Bowl por parte de la NFC, aquellos tiempos en los que los representantes de la AFC se sabían víctimas de antemano. El joven quarterback tomó sacks cuando simplemente tenía que lanzar la pelota por la banda, falló en la precisión de sus pases, obvió receptores abiertos (ninguno más claro que en un 2ª y 22 en el cuarto período), estuvo lento en un pase que pudo resultar en touchdown y finalmente forzó una mano que nunca debió jugar en la intercepción de Gilmore.

Las cosas no le salieron como hubiera querido a Jared Goff.

Pero Goff no puede quedar señalado en la derrota de su equipo. Todd Gurley volvió a estar más fuera que dentro del partido, suponemos que por sus problemas físicos. Sin él los Rams perdieron su creatividad y la capacidad para imponer su juego y voluntad. La línea ofensiva se vio desarbolada por un rush que constantemente afectó el ritmo de Goff. Dont´a Hightower lo bordó con dos sacks y varias presiones al quarterback.

Y por supuesto McVay. El joven head coach tuvo su peor noche en el momento menos oportuno. Superado tácticamente de inicio por Belichick, en ningún momento supo reconducir a sus hombres hacia el camino de la victoria. El agresivo entrenador había mostrado numerosas señas de valentía a lo largo del curso, levantando con sus decisiones los ánimos del equipo. Anoche a cada drive que pasó dio la sensación de irse conformando más y más con el panorama que había y esperar a que en el otro lado fuera alguien de la defensa quien desnivelara la balanza en su favor. Esa jugada no llegó y por el camino se quedaron cuartos downs sin intentar, field goals por chutar en rango de Greg Zeurlein, segundos downs largos en los que decidió correr e incluso un postrero 3ª y 22 en posición decente de campo en el que simplemente ordenó una carrera inconsecuente.

McVay tiró la toalla al cuadrilátero con todas estas decisiones. "El Ejecutor", Bill Belichick, le había despojado de su alma y espíritu. El joven head coach seguro que aprenderá y volverá. Para el viejo zorro fue una victoria más, basada en la defensa, los fundamentos y el juego de equipo, las armas que le han hecho indestructible a lo largo de dos décadas. ¿Apabullante? No. ¿Aburrido? Quizás. ¿El mejor? No les quepa la menor duda.

Marco Álvarez
@deionmarco

El sexto abrazo ganador entre Belichick y Tom Brady.

lunes, 5 de febrero de 2018

SUPER BOWL LII: Cuando lo improbable se convirtió en memorable

Treinta y ocho segundos para llegar al descanso. Los Eagles ganan 15-12 y tienen posesión del balón en 4ª y Goal desde la yarda uno de su oponente. Doug Pederson sabe que tras la actuación musical del intermedio New England retomará el control de la pelota y de chutar el field goal podría verse eventualmente por detrás en el marcador con un touchdown de los Patriots para abrir el tercer cuarto. De esa misma forma habían finalizado su posesión anterior, que les había acercado a solo tres puntos tras otro mal arranque de partido en estos playoffs.

Pederson mantuvo a su ataque en el campo para el asombro de muchos. Su osadía podía confundirse con inconsciencia. Sin embargo, la jugada que tenía preparada, que venía ensayando enfáticamente durante las dos semanas de previa a la final, nos levantaría a todos de nuestros asientos mientras los jefazos de la defensiva 'Patriot', Bill Belichick y Matt Patricia eran incapaces de mover siquiera los músculos de la cara.

El quarterback Nick Foles abandonaba su puesto habitual al snap para colocarse como "wing" incrustado en la línea de ataque. El novato Corey Clement recibía el handoff y marchaba hacia el lado izquierdo siguiendo los bloqueos de todos sus compañeros de la línea en lo que parecía una jugada de carrera. Pero no lo era. Clement le cedía el balón en 'pitch' al tight end Trey Burton que marchaba en dirección contraria. Acompañando el movimiento de Burton iba el quarterback, Nick Foles, del que todo el mundo ya se había olvidado para recibir en la end zone un perfecto pase de su compañero. Touchdown Eagles, 22-12 al descanso.

Nick Foles completa uno de los touchdowns más increíbles en la historia de la Super Bowl.

El partido distaba mucho de estar terminado, de hecho New England batallaría y pelearía como siempre hace para tomar por fin el mando en el electrónico por un mínimo 33-32 a menos de diez minutos de la conclusión. Sin embargo, la acción que seguramente más se recuerde de esta Super Bowl LII no sea el touchdown final de Philadelphia, sino esta acción improbable donde las haya antes del descanso que representa a la perfección lo que es este equipo que dirige Doug Pederson. Un EQUIPO con mayúsculas. Pensadlo bien. La jugada clave fue ejecutada por el quinto runningback al comenzar la temporada, un chico que nadie quiso elegir en el draft, el tercer tight end próximo a ser agente libre y un quarterback suplente que hace un año meditaba la retirada. Ante el gran ogro de la NFL llamado New England Patriots que buscaba su tercera Super Bowl en cuatro años y con el mejor staff técnico de la competición en la banda.

Pero así son estos Eagles de 2017, inasequibles al desaliento e impermeables a la desconfianza. Perdieron durante la liga a su mejor línea ofensivo, Jason Peters, pero aun así esta unidad fue la más dominante de la NFL. Perdieron a su corredor más productivo fuera del backfield y excelso retornador, Darren Sproles. Perdieron a su mejor linebacker, Jordan Hicks. Perdieron a su kicker y tuvieron que echar mano de un novato que por supuesto nadie eligió en el draft. Y como no, perdieron a su quarterback titular, Carson Wentz, que iba camino de hacer historia al poder ganar el MVP en su segundo año como profesional.

Cuando los Eagles eligieron a Wentz en el Draft de 2016 todo fueron críticas y sospechas. No tenía apenas experiencia, sus rivales en college habían sido una broma, tenía unas mecánicas que le harían fracasar... Los Browns decían que no era uno de los 20 mejores jugadores de su promoción. Para algunos analistas de mucho renombre apenas valía una séptima ronda. Vais entendiendo pues que esta franquicia está más que acostumbrada a refugiarse en sí misma para aislarse de todos los dardos que se le envían desde el exterior.

Wentz jugó de cine a lo largo de la campaña pero cuando se lesionó de gravedad una rodilla y tuvo que saltar al campo Nick Foles las aspiraciones de Philadelphia desaparecieron. O eso se pensaba. Hasta sus aficionados temían lo peor. No importó ganar el seed 1. En playoffs divisionales los Eagles abrieron como "underdogs" ante los Falcons. Ganaron. En final de conferencia abrieron como "underdogs" ante los Vikings. Y ganaron. En la Super Bowl abrieron como "underdogs" ante los Patriots. Y volvieron a ganar.

Bien saben los Patriots que de haber jugado Philadelphia otro encuentro la próxima semana también habrían abierto como "underdogs". Es exactamente lo que tuvo que sufrir New England en el camino hacia su primera Super Bowl allá por el año 2001. Al igual que aquel histórico equipo, estos Eagles se han sobrepuesto a todas las apuestas y han demostrado sobre el campo la única verdad que importa, que son el mejor EQUIPO de la temporada.

La historia de Philadelphia es por tanto improbable al máximo. Y su triunfo final en la Super Bowl el ejemplo más representativo. En toda la NFL se han disputado más de 15000 partidos. ¿Cuál es la probabilidad de que éste supusiera el récord histórico de yardas de ataque combinadas, 1151? No lo he calculado, pero intuyo que es una posibilidad pequeña, muy pequeña. ¿En una final donde habitualmente juegan las mejores defensas? Más pequeña aún.

Pero así son estos Eagles, capaces de superar al mismísimo Tom Brady, quien en la derrota jugó un encuentro memorable. Sus 505 yardas y 3TD son la mayor actuación de un quarterback en derrota y un récord en cuanto a yardas en playoffs. Su equipo no realizó un solo drive de 3 y fuera, tan siquiera un solo punt. El tres veces MVP de la liga movió a sus hombres arriba y abajo del U.S. Bank Stadium durante toda la noche ante una de las mejores defensas de la liga. Atlanta y Minnesota se combinaron para 17 puntos en dos partidos de playoffs. Los Patriots casi doblaron esa marca anoche pese a que incluso se dejaron puntos por el camino en la primera parte, sendos field goal y extra point fallados y un turnover en downs.

Brady de nuevo se sobrepuso a la tempranera lesión de uno de sus mejores objetivos, Brandin Cooks, para firmar otro encuentro de leyenda. Rob Gronkowski le ayudó especialmente tras el descanso y la línea ofensiva cumplió un papel encomiable hasta casi el final, pero no nos engañemos, la grandeza de Brady fue colosal. Se me hace muy difícil pensar que alguien ha sido más grande en la historia en el puesto de quarterback.

La maestría de Tom Brady quedó patente en la Super Bowl LII. 

Los Eagles son campeones batiendo al mejor Brady y por supuesto a Bill Belichick. Su decisión de sentar a Malcolm Butler desequilibró por completo a su secundaria. Los 'matchups' jugaron constantemente en favor de Philadelphia, un ataque que no depende de nadie en concreto pero del que todos son parte integral. Pederson es demasiado buen head coach para desaprovechar una oportunidad así. Cantó las jugadas necesarias en todo momento, arriesgó cuando tuvo que hacerlo y contemporizó en las pocas situaciones que se lo pudo permitir. Incluso así, el destino del Trofeo Vince Lombardi dependió de un desesperado pase final de Brady. El año pasado lo atrapaba Julian Edelman. Esta vez no pudo hacerlo Gronkowski. La línea que separa a ganadores y perdedores es siempre ínfima.

Quiero volver con Pederson antes de cerrar esta crónica. Porque su historia particular es la que hace nacer y crecer a este irrepetible grupo de jugadores. El entrenador del que se dijo que los Eagles se tuvieron que conformar, con el que no podrían más que ser una sombra de lo que fueron con Andy Reid. Pederson ha sabido transmitir en sus hombres lo que es confiar y creer en uno mismo y en tu compañero de al lado. Un hombre sabio que no ha tenido reparos en rescatar parte del playbook del denostado Chip Kelly para acomodar la ofensiva a las virtudes de Nick Foles. Así es Doug Pederson. Tantísimos años a la sombra de Brett Favre como quarterback reserva en Green Bay. Ahora brilla más que nadie en toda la NFL y su triunfo es el ejemplo de que todos merecemos una oportunidad. FLY EAGLES 2017 FLY

Doug Pederson con el trofeo Vince Lombardi.
Marco Álvarez
@deionmarco

jueves, 1 de febrero de 2018

LAS DIEZ CLAVES DE LA SUPER BOWL LII


Philadelphia y New England no cuentan necesariamente con las mejores plantillas de la NFL, pero el trabajo de sus respectivos staff técnicos, liderados por Doug Pederson y Bill Belichick, ha sido encomiable.

Para conseguir la primera Super Bowl de su historia los Eagles tendrán que batir a su oponente y una vez más a las apuestas, algo que han hecho a lo largo de los playoffs. Sin su joven estrella, el quarterback Carson Wentz, Pederson ha rediseñado la ofensiva a las habilidades de Nick Foles. En defensa, el ex head coach Jim Schwartz cuenta con piezas que pueden destruir cualquier plan de juego rival, en especial el defensive tackle Fletcher Cox.

New England busca repetir campeonato, hecho que se produjo por última vez en 2004 cuando precisamente los Patriots derrotaban a los Eagles en la Super Bowl. Al igual que entonces, Belichick sufrirá tras el partido la pérdida de sus dos coordinadores, Josh McDaniels y Matt Patricia. Quien no se va a ningún lado es el eterno quarterback Tom Brady. A sus 40 años continúa en lo más alto de su juego y podría sumar un histórico sexto anillo. Rob Gronkowski es su mayor aliado para conseguirlo.

Como echamos el resto con nuestra Mega Previa de la Super Bowl LII formato podcast de casi tres horas (http://www.ivoox.com/nfl-estado-puro-previa-super-bowl-audios-mp3_rf_23444258_1.html) y también contáis con el súper vídeo de Rubén Ibeas analizando para 100 yardas a los dos equipos (os lo inserto al final), yo voy a ser más conciso y directo de lo habitual y lo que os voy a lanzar son mis diez claves para esta final y por supuesto mi pronóstico de ganador. Vamos a ello.

1 - La agresividad de Jim Schwartz en defensa:

Lo primero en lo que voy a fijarme durante los dos, tres primeros drives del partido es el nivel de agresividad que tendrá la defensa de los Eagles. No me refiero a la cantidad de blitzes o presión extra, ésa es una táctica que contra Tom Brady puede explotarte en las narices. Hablo de lo agresivos que serán en la secundaria los defensive backs. Philadelphia tiene en su Cover 3 el esquema base de su defensa. Ahí los cornerbacks juegan con un colchón (“cushion”) que puede ser perfectamente aprovechado por Brady, el quarterback más paciente de la liga. Si Philadelphia se contenta con encajar pases de 5-7 yardas y New England puede jugar más dropbacks de 3 pasos la presión del frente de cuatro nunca llegará a tiempo. Los Eagles deben ser físicos en la línea de scrimmage con Gronk pero, como se demostró en la final de conferencia, también han de serlo con los Cooks, Hogan y compañía.


 2 - La OL de New England vs el pass-rush de Philadelphia:

Partiendo de la premisa anterior podemos empezar a hablar del esperadísimo duelo entre la línea ofensiva de los Patriots y la defensiva de los Eagles. Pese a que vienen de realizar un magnífico partido contra Jacksonville éste es un duelo que puede decantar la balanza a favor de Philadelphia. New England tiene dos puntos débiles en este grupo, el guard izquierdo Joe Thuney y el tackle derecho Cameron Fleming (el tercero en el depth chart). Nate Solder, el tackle izquierdo, también ha mostrado debilidades en protección de pase por momentos. Los Eagles tienen hombres de mucha calidad para el rush pero la carta extra que pueden jugar por encima de las posibilidades de los Jaguars es su profundidad, hasta ocho jugadores diferentes pueden entrar a presionar sin que decaiga el rush. El center David Andrews tendrá una papeleta complicada apoyando a sus guards y también cuando le planten en la misma cara a Fletcher Cox, el hombre más peligroso en la defensa de Philadelphia.

3 - La no-huddle de los Patriots:

Para contrarrestar esta profundidad del front 7 de su oponente espero que New England en determinados momentos del encuentro utilice su ataque sin huddle que realiza con mucha efectividad. Hasta qué punto McDaniels y Brady se sentirán cómodos para hacerlo la base de su ofensiva del domingo no lo sé, pero estoy seguro que más de una vez probarán para limitar las sustituciones de Philadelphia, obligarles a jugar esquemas más básicos y también para generar confusiones en las coberturas cuando varíen sus formaciones dentro de un mismo personal.

4 - Los matchups que genera New England en ataque:

Y es que los Patriots son especialistas a la hora de crear emparejamientos favorables por la versatilidad de sus jugadores. Pueden alinearse con personal 21 siendo Dion Lewis y James Develin los runningbacks, correr Power en jugadas de counter y al siguiente snap en no-huddle abrir los cinco receptores elegibles y obligar al oponente a cubrir con sus linebackers a receptores más rápidos. Esta versatilidad también dota a los Pats de la ventaja de descifrar el esquema de la defensa pre-snap, lo que les hace siempre ir un paso por delante de su rival.


5 - Jay Ajayi y la línea ofensiva de los Eagles:

En la otra fase del juego considero básico y primordial para Philadelphia poder establecer el control de la línea de scrimmage cuando formen en ataque. Su línea ofensiva es de las mejores de la competición y destaca por su movilidad. La defensiva de los Patriots ha sufrido en tramos de la campaña para detener la carrera, en especial por el exterior. Kareem Hunt o Kenyan Drake completaron grandes actuaciones ante ellos. Los Eagles pueden atacar por fuera con diferentes esquemas: “outside zone”, “toss sweeps”, “G-pulls” e incluso con “jet plays” utilizando a Nelson Agholor. Para ejecutar todas estas acciones Jay Ajayi se me antoja casi el jugador más importante el domingo por el lado de Philadelphia por su estilo violento al llevar la pelota y capacidad para hacer daño por dentro y por fuera. No me extrañaría nada que incluso pueda protagonizar alguna jugada importante fuera del backfield.

6 - La comunicación en la defensa de los Patriots:

La multiplicidad de jugadas en el arsenal de los Eagles pone toda la presión en la defensa de Matt Patricia para que sus hombres recurran una vez más al “Do your job”, el mantra número uno de Bill Belichick. Los defensores patriotas tendrán que confiar más que nunca en sus asignaciones para no ser engañados. En muchas ocasiones sus ojos les dirán una cosa que luego no será real. Las RPO que tanto utiliza Pederson están diseñadas para proporcionar ganancias seguras para su ofensiva pues básicamente son dos jugadas en una (una carrera y un pase) para aprovechar en todo momento el alineamiento del rival. New England no puede pretender por tanto eliminar por completo este juego pero sí puede ser quemado con él si intenta salirse del esquema.

7 - El uso de personal base por Philadelphia en ataque:

Una de las cosas que más me intriga de cara al domingo es comprobar el tipo de personal que utilizarán los Eagles en ofensiva. Jugar con tres receptores constantemente le puede dar la ventaja de correr ante cajas de defensa más ligeras. Sin embargo, esto también choca contra la gran virtud de la defensiva de los Patriots. Cuando se alinean con seis e incluso siete defensive backs pueden marearte con sus diferentes esquemas de presión y sobre todo sacar la carta de las dobles coberturas sobre uno o dos receptores. Por tanto, me puedo imaginar a Pederson utilizando personal 12 y puntualmente 13 (tres tight ends) para procurar que su quarterback encare esquemas defensivos más tradicionales y por qué no otorgarle algún que otro emparejamiento favorable. El tercer tight end Trey Burton podría ser una carta oscura que brille con luz propia en la Super Bowl justo antes de ser agente libre.

8 - La agilidad mental de Nick Foles:

Como os decía antes, Belichick es un maestro a la hora de doblar al receptor más peligroso del oponente para sacarlo del partido. Esto es especialmente crítico y evidente en terceros downs y zona roja, las jugadas que suelen decidir el devenir de casi todos los partidos. Doug Pederson debe preparar muy bien a su quarterback para que no se cebe en las primeras lecturas y tenga ojos para todos sus compañeros. Espero a los Patriots doblando a Zach Ertz y Alshon Jeffrey, los dos receptores que por tamaño y conceptos de ruta le pueden hacer la vida más fácil a Nick Foles. En ese caso será fundamental el partido que jueguen Torrey Smith y Nelson Agholor, pues en la mayoría de las ocasiones se van a encontrar con emparejamientos uno contra uno. Si ganan estos duelos y sobre todo, Foles progresa hacia sus lecturas a tiempo, los Eagles tendrán mucho ganado.


9 - Los equipos especiales:

En la era Belichick – Brady los Patriots han disputado siete Super Bowls y todas y cada una de ellas se han decidido en la última posesión. Da igual que fueran víctimas propiciatorias ante St. Louis Rams, favoritos prohibitivos ante New York Giants o básicamente protagonistas de un partido de moneda al aire en las apuestas contra Seattle Seahawks, siempre los aficionados de la franquicia de Foxboro se han visto abocados a sufrir hasta el final. Para su fortuna la resolución ha sido más veces positiva que negativa. Adam Vinatieri tuvo mucho que ver para que esto fuera así en el primer triplete de títulos. Ahora es Stephen Gostkowski el que quien sabe pueda darle otra Super Bowl a los Patriots. Más allá de las patadas, en un choque que confío sea muy igualado cualquier acción de equipos especiales será básica. Aquí los Eagles tendrán que planear muy bien sus movimientos ante uno de los conjuntos más peligrosos en este aspecto. A partir de una perfecta jugada de retorno de punt, primero en el rush y después en los bloqueos, New England inició su drive ganador ante Jacksonville Jaguars.

10 - Jugar 60 minutos:

Y hablando precisamente de los Jacksonville Jaguars, Philadelphia no puede incurrir en los errores que cometió el campeón de la AFC Sur en la final de conferencia. El equipo de Doug Marrone gastó todos sus comodines en el primer tiempo y se quedó sin cartas buenas para jugar en el último cuarto cuando la pelota más quemaba. Sabemos que los Patriots son los maestros en agotar hasta el último recurso, nunca puedes relajarte ante ellos. Estratégicamente son el equipo más agresivo de la liga desde hace mucho tiempo. Pederson debe preparar bien mentalmente a sus hombres y sobre todo manejar muy bien el partido el domingo para que el maestro Belichick no le haga un adelantamiento in extremis por la derecha.

PRONÓSTICO

Esta final es una de las más complicadas de pronosticar. Por mi cabeza pasan múltiples resoluciones para este partido, todas ellas muy diferentes. Sobre el papel los Eagles, pese a sus bajas, tienen mejor plantilla que los Patriots y su historia de “underdogs” les hace afrontar el choque con más energía si cabe. Han llegado hasta aquí pero todavía sienten que deben demostrar su valía. Las dos líneas de Philadelphia son aparentemente mejores que las de New England. Cuando esto pasó llegaron las dos únicas derrotas en finales de Brady y Belichick. Pero este equipo de los Patriots es diferente a aquellos de 2007 y 2011. Tienen el recuerdo de la victoria final muy fresco, son los actuales campeones y cuentan con la confianza y la tranquilidad que da saber que han salido airosos de situaciones muy adversas. Por eso creo que en un encuentro muy igualado, New England volverá a prevalecer para defender exitosamente su campeonato del año pasado.

New England 24, Philadelphia 20.

Marco Álvarez
@deionmarco

No os perdáis el súper análisis de nuestro Rubén Ibeas sobre la Super Bowl LII:

martes, 30 de enero de 2018

EL FIN DEL J****O MUNDO

Llega la Super Bowl, lo que en muchos sentidos supone el fin del mundo para los que seguimos la NFL. Para empezar porque este año los Patriots pueden poner la guinda a su dinastía alcanzando a los Steelers como la franquicia con más Super Bowls ganadas, eso sí, con la diferencia de que las seis las habrían conseguido con en mismo entrenador y el mismo quarterback, una hazaña sólo al alcance de Bill Belichick y Tom Brady. También sería el fin, pero en este caso de la sequía de títulos para los Philadelphia Eagles, que son una de las trece franquicias que nunca han ganado una Super Bowl, lo que para una ciudad tan deportiva como Philly sería todo un hito. Y todavía una razón más para hablar del final del mundo y es que después del duelo entre New England y Philadelphia nos esperan 214 larguísimos días sin partidos oficiales de la NFL, pero de eso ahora mejor ni hablamos.

Por suerte, todavía nos queda el partido de los partidos, el mejor de todos, los fuegos artificiales: la Super Bowl, el fin del mundo en lo que a fútbol americano se refiere. Aunque este evento es mucho más que fútbol americano, claro está; los cazas volando sobre del estadio en el segundo preciso del himno, los anuncios más caros –y excelentes- del planeta, las estrellas musicales actuando en el show del descanso, las más de mil millones alitas de pollo que se consumen durante el partido, los más de 130 millones de dólares que se juegan en apuestas… Estamos hablando de algo que va mucho más allá del que deporte, es la quintaesencia de la cultura y la sociedad estadounidense, pero es el deporte lo que mueve y da sentido a una cita de dimensiones monumentales.

Patriots contra Eagles. Boston contra Philadelphia. Dos de las principales ciudades de EE.UU. en lo que a deporte se refiere. Si de deportes americanos hablamos, se miden la 2ª ciudad que más campeonatos ha ganado –sólo por detrás de Nueva York, pero Boston no tiene ni 700.000 habitantes y NYC cuenta con más de 8 millones y los Yankees- contra la 7ª en títulos en las ‘Mayors’. Ahora bien, si limitamos la conversación a la NFL la cosa lógicamente cambia, pues se mide una franquicia que ha logrado girar su destino de eterna perdedora para fundar una de las más importantes dinastías del deporte americano contra otra que todavía no conoce las mieles del éxito en lo que a trofeos se refiere. De ahí que los aficionados que rezan el #GoBirds estén tirando del imaginario underdog de la ciudad relacionado principalmente con Rocky Balboa y que a los ya tradicionales ‘memes’ de Belichick y Brady como el emperador galáctico y Darth Vader se hayan unido los de Rocky con la camiseta eagle e Ivan Drago con la patriot, entre otros.

Pero no hay que confundirse. Lo que en el contexto y la historia puede perfectamente asociarse a David contra Goliat, en lo deportivo, en lo que al juego se refiere, las cosas están mucho más igualadas de lo que parece. Aunque las apuestas estén ½ a favor de Patriots y les otorgen 4 puntos de margen, a mí se me antoja un partido mucho más parejo, una lucha de poder a poder. La experiencia frente a al bloque más sólido de la NFL. Realmente son dos grandes bloques, el de New England construido en base a una filosofía del esfuerzo y del colectivo, ese #DoYourJob de Bill Belichick, donde nadie –o casi nadie- está por encima del grupo; frente a unos Eagles que han cimentado su unión en la falta de confianza constante que han sufrido desde que perdieron por lesión a su QB estrella y candidato al MVP Carson Wentz. Un inmensa mayoría les dio por muertos y anuló sus opciones en playoffs olvidando la cantidad de virtudes que tenían como equipo y ante esta adversidad han salido mucho más reforzados. Malcolm Jenkins gritaba en el centro de la piña previa al comenzo de la final de conferencia: “Esta falta de respeto no la vamos a tolerar. Llevan todo el año diciéndonos lo que no podemos hacer. Vamos a enseñarles lo equivocados que están” mientras a su alrededor toda la defensa se volvía completamente loca de motivación y ‘hype’. Eso resume el estado de ánimo actual de Philadelphia: una bestia herida en su orgullo y preparada para responder a esa afrenta.

Los Eagles saben lo que tienen que hacer. Deben mantener a Tom Brady lo más incomodo posible durante el máximo tiempo posible. Cortar su ritmo en el pocket, meterle prisa, golpearle, que sepa que tiene una amenaza constante llegando hasta él. No dejarle ni respirar. El front seven de los Eagles es capaz de esto, pero también es cierto que enfrente tienen a un quarterback que ha llegado a ser el mejor en la lectura de defensas y como Brady les pille, les puede hacer polvo.

El emperador Belichick y su aprendiz Brady
Y es que pasados ya los 40 años de edad la leyenda de Tom Brady no hace más que crecer y estos New England Patriots han demostrado los últimos años una de las mejores versiones de sí mismos –a pesar de las grietas mostradas durante esta temporada-. Llegados a estas instancias son temibles porque conocen la situación mejor que nadie, están familiarizados, acostumbrados a ella y esto es una gran ventaja. Una Super Bowl no es un partido normal, no es un partido más y millones de estímulos externos pueden despistarte; pero durante el calentamiento de cada Super Bowl se escucha a Brady gritando a sus compañeros que esto es otro día en la oficina y, a la vez, que tienen que dejarse la vida si quieren ganar. Eso es Tom Brady por encima de todo, no es el mejor atleta, no es el brazo más potente. Es el mejor competidor. Lo que le ha llevado a lo más alto es su manera de competir, su capacidad de sacar lo mejor de sí mismo cuando llega la hora de de la verdad, cuando más difíciles se ponen las cosas. Donde otros se arrugan él ofrece su mejor versión. Por eso es el mejor de todos los tiempos. Ejemplos claros de ello tenemos en el último partido que ha disputado, remontando un 10-20 en el último cuarto de la final de conferencia –donde si le cortan un brazo y de repente descubrimos que es un ciborg no me llevaría ninguna sorpresa- y también en la última Super Bowl, donde su liderazgo y talento permitió remontar 25 puntos de desventaja en apenas cuarto y medio.

Estamos hablando de un mito, de una leyenda viviente del deporte, alguien del que dentro de 20 años hablaremos como hoy hablamos de Michael Jordan (de hecho, el debate en EEUU sobre quién es más grande de los dos se desarrolla estos días en todo su esplendor) y en esta Super Bowl puede poner la guinda a su legado y por supuesto al de Bill Belichick y su filosofía. Porque, ¿quién era Danny Amendola? Hoy tan de moda, Danny Playoffs; ¿quién era Julian Edelman?, ¿quién era Dion Lewis? Y estas preguntas podríamos llevarlas casi al infinito, con Wes Welker, Deion Branch, Teddy Bruschi… Incluso con Tom Brady. ¿Quién era Tom Brady? Un QB al que le costó asegurarse la titularidad en la universidad de Michigan, del que se rieron en la Combine, que salió en las profundidades de las sexta ronda del draft, en el puesto 199 y que se encontró en su segunda temporada en la liga con una estrella como Drew Blesoe lesionándose y teniendo que salir a jugar… para acabar ese mismo año ganando la Super Bowl con unos Patriots en forma de Cenicienta frente a los todopoderosos Rams del ‘The Greatest Show on Turf’.

Conviene no olvidar la historia. Porque cuando hablamos de que Philadelphia se presenta en esta Super Bowl con un quarterback backup, con un suplente al frente del equipo, parece que no recordamos que Tom Brady estuvo en ese lugar y se creía aún menos en sus posibilidades que en las que tiene actualmente Nick Foles. Un Nick Foles cuya actuación se antoja clave. Es muy posible que Belichick y Patricia le pongan en la tesitura de que si Philadelphia quiere ganar el partido sea con Foles como protagonista. Veremos cómo reacciona ante ello, porque en la final de conferencia jugó un partido de estrella. No podemos obviar tampoco el sensacional trabajo de Doug Pederson en la toma de decisiones durante estos playoffs, que ha facilitado mucho la vida a Foles y a todo el equipo. Lo cierto es que hay que dar un inmenso crédito al head coach de los Eagles en todo lo que están consiguiendo.

Hay tantas cosas en las que fijarse en esta Super Bowl, se presenta tan apetecible… Brady contra la defensa de Eagles, el nivel que dará Foles, sí, pero además podremos ver a dos de los mejores TE de la liga con Gronkowski y Ertz, la batalla de dos cuerpos de receptores y dos secundarias de primer nivel. El juego de carrera de Philadelphia, hasta los equipos especiales puden jugar un papel fundamental. Es un partido que lo tiene todo.

El Halftime Show

Por tener, la Super Bowl tiene hasta concierto en el descanso. El concierto más visto del planeta cada año y aunque tengamos la sensación de que esto ha sido así toda la vida, los conciertos con estrellas musicales sólo se vienen celebrando desde 1991. Antes de ello eran bandas de música, ‘marching bands’, las que actuaban y fueron los New Kids On The Block los que estrenaron este formato. Desde entonces, nos pueden venir a la memoria conciertos míticos de Michael Jackson, Bruce Springsteen, U2, Tom Petty o Prince y también otros… bueno, otros que quizá hemos olvidado más rápido. Curiosamente ésta es la tercera vez que Justin Timberlake actuará en el show del descanso, la primera de ellas fue en el (olvidable) concierto que dieron Britney Spears y N’Sync y después como invitado de Janet Jackson –precisamente Justin fue quien le dejó un pecho al descubierto con la consiguiente gigantesca polémica puritana que arrastró- . Ahora será por primera vez el protagonista y a mí sinceramente me apetece, por suerte su carrera se ha distanciado mucho de aquellos primeros pasos en una boyband y creo que puede dejar un buen show. No obstante, pienso que la Super Bowl tiene deudas pendientes y fácilmente me vienen a la cabeza Foo Fighters o Lenny Kravitz, a los que yo preferiría ver antes que a la estrella pop de turno. Pero como para gustos los colores, en eso se suele repartir bastante juego e intercalar las dos opciones, así que con un poco de suerte algún día les tocará.

El show del descanso es algo inherente a este partido pero es después del mismo cuando viene lo que de verdad nos gusta y es el momento en el que se decide el trofeo que quizá habría que ir pensando en llamar Bill Belichick en vez de Vince Lombardi. El año pasado tuvimos la mayor remontada de la historia y si este año el partido está emocionante, la cosa promete emociones fuertes otra vez. Éste partido suele ser la mejor manera de reclutar aficionados para la NFL, porque si te da el ‘picorcito’ este deporte ya no te suelta.

Estamos ante el deporte con los mejores atletas del mundo, hace unos años leí un reportaje que explicaba que si los jugadores más veloces y más fuertes de la liga hubieran enfocado sus carreras al atletismo, podríamos haberles visto en finales olímpicas de varias disciplinas -100 metros, salto de longitud, lanzamiento de peso-, pero claro, se gana mucho más dinero en la NFL. A la vez, estamos ante el deporte más democrático, pues tiene una función para todo el mundo; gordos y flacos, altos y bajos, rápidos, fuertes, listos, hábiles con las manos y hasta con los pies. Este deporte lo puede jugar cualquiera independienmente de sus características físicas, eso sí, sin ética de trabajo y carácter de superación, vete olvidando.

En definitiva, que para los que nos gusta esto llega el fin del mundo, el partido que todos estábamos esperando y el punto y final a una temporada que una vez más ha sido maravillosa, especialmente durante los playoffs. Así que guardemos para este domingo todas las ganas de emocionarnos y vibrar con la NFL, colaboremos –cada uno en su medida y con lo que le guste consumir- en acrecentar las estadísticas de refrescos, cervezas, pizzas, hamburguesas, alitas y demás productos consumidos que se cuantifican cada año y por encima de todo disfrutemos al máximo por última vez esta temporada de un deporte que cada día nos atrapa más, que cada día reúne más gente en este país y queremos que sean más. Así que si vais a ver el partido con alguien que no conoce mucho la NFL, haríais bien en tomaros la molestia de explicarle bien el contexto, las normas básicas y ayudarle a coger el ritmo; porque una vez lo coja y se enganche… Ya no hay vuelta atrás.

Iker Sagasti
@sagastiker



martes, 17 de octubre de 2017

¿A QUIÉN QUIERES MÁS, A PAPÁ O A MAMÁ?


Dime, ¿quién es mejor, Tom Brady o Aaron Rodgers? Esta dicotomía, que tantas pasiones levanta y que genera la que en los últimos tiempos se ha convertido en la discusión más encarnizada en torno a la parroquia de seguidores de la NFL, ha ido tan lejos que ha alcanzado la frontera del conmigo o contra mí, del fundamentalismo, de la peligrosa posesión de la verdad absoluta y negación de cualquier opinión contraria siendo capaz de negar los argumentos más plausibles y válidos si estos desmontan o ponen en duda mi teoría. Es lo que tiene la convivencia de dos dioses de este deporte, capaces de hacernos epatar convirtiendo milagro en costumbre y fabricando una legión de fervientes creyentes con una visión de túnel que en mi opinión desgraciadamente ha simplificado la discusión a dos argumentos tan reduccionistas y excluyentes como "Brady sólo gana por Belichick" y "Rodgers no ha ganado tanto como Brady". A quien necesite seguir en sus trece y refugiado en alguna de sendas trincheras, le aconsejo que deje de leer en este instante; siento decirle que este artículo no le va a interesar. Digo más, probablemente le va a enfadar. Y como esta opinión que pretendo expresar no va a satisfacer a fundamentalistas de ningún bando, ¿para qué llevarse un berrinche? Es mejor evitarlo, así que avisados quedáis.

Tom Brady
Siento mucho decir que entre Rodgers o Brady elijo a Rodgers y Brady. Que mientras muchos pierden su tiempo tratando de desmontar la excelencia del otro, yo procuro disfrutar de ambos. No porque me esfuerce en hacerlo, sino porque simplemente me pasa. Sinceramente, estoy muy cansado de aquellos que quieren arruinar el legado de Tom Brady apoyados en que "tiene a Belichick y un equipo mejor que los demás". Oiga, pues mire, algo habrá tenido que ver Brady en prácticamente dos décadas de excelencia y dominio de una liga que hasta entonces nadie había conseguido dominar de esa manera. Las cinco Super Bowls ganadas, las siete jugadas y las presencias en finales de Conferencia por muy genio que sea Bill Belichick -que lo es- no habrían sido posibles sin Tom Brady a los mandos de la nave; simplemente es así. Y cuando escucho a sus detractores a veces me da la sensación de que Brady para ellos es Trent Dilfer en los Ravens campeones. La sensación de que a Brady le han llevado en volandas, cuando es él precisamente el que ha liderado y sostenido. Ni que de un mero game manager estuviéramos hablando, por favor. Ni que ahora fuéramos a obviar que el bueno de Tommy ha trabajado como un mulo para crecer como jugador a pesar de sus evidentes carencias físicas y que su influjo en los éxitos patriotas fuera algo anecdótico. Este argumento en descargo de Rodgers parece que provoca que a Brady le hayan regalado lo que ha conseguido, cuando eso no es así en absoluto; él ha provocado que pase. Llevado a otro terreno, no creo que sea culpa de Tim Duncan haber caído en las manos de Gregg Popovich, sin el cual, seguramente, no habría logrado los éxitos que tiene y cuando se le considera el mejor ala-pívot de la historia de la NBA, algo que para mí es sin ningún género de duda, nadie aparece para decir "oiga usted, es que Karl Malone tenía una capacidad anotadora muy superior y si a Duncan le pones en otro equipo con otro entrenador y un papel en el que tuviera que asumir un rol más anotador no tendría lo que ha logrado, su condición tiene mucho que ver con un entrenador y un sistema grupal que le han favorecido". Pues evidentemente le han favorecido, como a Brady el de Belichick y los Pats, pero nadie pone en duda la condición de Duncan por esa circunstancia.

Lo cierto es que en todo esto existe un componente muy importante de odio hacia los Patriots. Entiendo que si no te gustan el tema es muy jodido. Los cabrones siempre ganan, arrasan, interceptan en la end zone con la final perdida, protagonizan la mayor remontada de la historia de la Super Bowl, tienen una flor en el culo, quien les desee lo peor la tiene que llevar muy adentro, porque siempre se salen con la suya y ya van cinco Super Bowls. Y además, Tom Brady es guapo y está casado con Gisele Bündchen; es como si estuviera diseñado para ser odiable. Pero si lo que te interesa es el deporte en sí, si te gusta el juego y estas cosas te dan bastante igual como es mi caso, te quedas con que juegan muy bien al fútbol americano y disfrutas viéndoles jugar. Pero lo peor en todo esto es que precisamente con los Patriots y este factor odio es con lo que más se ensucia y se pervierte la habitualmente agradable discusión NFL con la infecta y aburrida milonga del otro fútbol, el soccer, y sus discursos de barra de bar. Creando bandos, cayendo en discursos mediocres y recurriendo a acusaciones triviales. Prueben a alabar a Brady o a los Patriots en alguna retransmisión y verán la cantidad de etiquetas que les colocan, pregúntele al bueno de Andrea Zanoni las barbaridades que tiene que escuchar y leer cada vez que osa decir algo bueno de los de Boston.

Librándonos de esa morralla que nada aporta a un debate que puede disfrutarse de principio a fin si lo que hacemos es hablar del juego y más con dos monstruos como Aaron Rodgers y Tom Brady y yendo ahora al otro lado; sí, Aaron Rodgers no tiene tantos anillos como TB12, sólo tiene uno. Pero además tiene una magia, unas capacidades, un talento que quizás no hayamos visto jamás en la NFL. Sí, jamás. Este tipo convierte el agua en vino y multiplica panes y peces si de fútbol americano hablamos. No nos hace falta contar títulos con los dedos para apreciarlo. Pero a los que le afean su falta de resultados, yo les receto verle en acción y simplemente disfrutar de un jugador que es la epítome de lo mejor que tiene este deporte. Es inteligente, intuitivo, carismático, móvil, capaz de improvisar y se vuelve letal cuando peor parece que se ponen las cosas. Y luego está el carácter ganador... bueno en el carácter ganador creo que tanto Rodgers como Brady son todo lo que se puede pedir.

Aaron Rodgers
Para los que quieren elegir entre uno de los dos estamos en una época que realmente lo pone difícil porque mientras el 12 de los Packers está en un momento cumbre de su carrera, obrando algunas de las hazañas más impresionantes que nos puedan venir a la cabeza, el 12 de los Patriots no hace más que seguir ganando y con los 40 ya cumplidos te obliga a considerar si está en el mejor momento de su carrera; hay que poner en valor su capacidad de mantener en el tiempo tanta excelencia. Hace unos días, después del enésimo drive ganador de Rodgers, Rubén Ibeas e Iñako Díaz Guerra mantenían un debate sobre quién es mejor de los dos, a diferencia de lo que yo suelo estar acostumbrado a leer, con respeto el uno por el otro y con argumentos de peso. Entre ellos destacaba Iñako una realidad: que TB en casi dos décadas sólo ha tenido 3 WR Pro Bowlers, que uno de ellos fue Troy Brown y otro Randy Moss que duró apenas un año por Boston. Bueno, siendo así y sin obviar el detalle de que también ha tenido y tiene a Rob Gronkowski, que puede ser el mejor TE que haya jugado a este deporte... sí, pienso que Brady no ha tenido a un Donald Driver o sobre todo a un Jordy Nelson, pero honestamente opino que tanto Aaron Rodgers como Tom Brady tienen la virtud de hacer mejores a sus receptores. Pienso que es algo muy evidente, que su excelencia facilita la vida a los que buscan los balones que ellos mandan.

Voy un poco más allá y abro el abanico no limitándome a los receptores. Desde 2008, año en que Rodgers alcanzó la titularidad, son 19 los probowlers con los que ha jugado Rodgers: Clay Matthews, Charles Woodson, John Kuhn, Nick Collins, Josh Sitton, Greg Jennings, Chad Clifton, TJ Lang, Jeff Saturday, Scott Wells, Haha Clinton Dix, Sam Shields, Julius Peppers, Tramon Williams, Jordy Nelson, Eddie Lacy, David Bakhtiari, BJ Raji y Randall Cobb.  Por el otro lado, 18 compañeros de Brady han alcanzado el partido de las estrellas en ese lapso de tiempo: Matt Slater, Logan Mankins, Wes Welker, Vince Wilfork, Rob Gronkowski, Stephen Gostkowski, Matt Light, Jerod Mayo, Brandon Meryweather, Devin McCourty, Darrelle Revis, Jamie Collins, Brian Waters, Andre Carter, Aqib Talib, Malcom Butler, Donta Hightower y Chander Jones.

Aunque a priori parezca no haber muchas diferencias, New England ha tenido muchos más múltiples probowlers pero sobre todo en papeles más decisivos. Podemos convenir que en general, sobre todo en los últimos años, el supporting cast del que ha disfrutado Tom Brady es mejor y más completo que el de Rodgers. En gran medida generado, no adquirido y es aquí donde la mano de Belichick se nota sobremanera, pues ha creado muchas maravillas de la nada, mientras Mike McCarthy no tiene esa capacidad. Pero es de justicia decir que entre los que han sido los objetivos de los balones que lanzan TB y AR -salvando el año de Moss- no ha habido Julios Jones, Megatrones ni Antonios Browns. Con una excepción: Brady ha tenido a Gronk y Gronk sí es un jugador de otro mundo. 

Esa discusión entre Rubén e Iñako empezó después del drive ganador de Green Bay en Dallas, otro suicidio de Jason Garrett en forma de un minuto en el crono para disfrute de Rodgers, bueno para que nos haga disfrutar con él. Lo cierto es que viendo después 'El drive de la semana' que nos regaló Marco Álvarez y que sacó las vergüenzas a la defensa de Dallas, vamos a decir que los constantes errores de la zaga de los Boys pusieron de su parte, pero si un especialista hay en encontrar esas rendijas ese es Aaron Rodgers. Bueno, uno... Tom Brady sumó el drive ganador número 50 de su carrera alguna fecha antes ante Houston, que no es ninguna broma.

No sé si también os pasa, pero a mí cada vez que veo alguna de estas exhibiciones de cualquiera de los dos se me pasa por la cabeza "este tío es el mejor, es un mito, es una leyenda" y me pega un subidón muy grande porque me maravilla poder ser testigo de ello. Pero lo que seguro no me pasa es que en ese momento de catarsis me ponga a pesar "¡Pero cómo pueden decir que Brady/Rodgers es mejor que él!, qué va”. Sucede que los dos son algo extraordinario, que es probable que Aaron Rodgers sea el mejor jugador del planeta en este momento, más físico, con más talento, mayor capacidad de improvisación y capacidad de hacer magia; quizás sí –lástima de clavícula rota que nos va a privar de esto durante un tiempo-. Y es probable que Brady haya sumado a su ya de por sí inmenso talento y carácter, esa mezcla de suerte y ayuda que también es muy necesaria para convertirte en el mejor de todos los tiempos. Yo lo veo así, pero si me dais argumentos para defender a alguno de ellos en el otro sentido es muy probable que vuestros argumentos me parezcan válidos. Pero no contéis conmigo para denostar al otro porque os guste uno más, porque a mí me vuelven loco los dos y si tengo que elegir entre papá y mamá no voy a saber por quién decantarme. No contéis conmigo para menospreciar a ninguno de ellos, estaré ocupado disfrutando de los que quizá son los dos QBs que más me han hecho disfrutar de este deporte. Y me siento afortunado de poder ver a ambos cada fin de semana. Os invito a hacer lo mismo.

Iker Sagasti
@sagastiker

viernes, 10 de febrero de 2017

2016 - Semana 10: SEATTLE SEAHAWKS 31 NEW ENGLAND PATRIOTS 24

Esta vez la defensa de Seattle no permitió que Tom Brady desplegara su magia de última hora.
La Super Bowl XLIX entre Seattle Seahawks y New England Patriots resultó ser una de las más emocionantes de la historia. Tom Brady condujo dos drives para touchdown en el cuarto período para recuperar una desventaja de diez puntos. Sin embargo, en los instantes finales sólo podía ser un espectador más en la banda al tiempo que Russell Wilson conducía a los suyos hasta la yarda uno en los últimos segundos. Con el reloj consumiéndose se produjo una de las decisiones más controvertidas en la historia de la liga. Seattle llamaba una jugada de pase en lugar de darle el balón al máximo anotador de touchdowns de la temporada, Marshawn Lynch. Un desconocido por entonces Malcolm Butler interceptaba el lanzamiento de Wilson, asegurando el triunfo para New England y enviando a los Seahawks a una offseason de incesantes cuestiones sobre el desenlace.

El "play-call" continuaba resonando entre la plantilla, el staff técnico y los aficionados de Seattle cuando año y medio después viajaban a Foxboro para volver a medirse a los Patriots. Los dos conjuntos llegaban como claros contendientes en sus conferencias, por lo que no se descartaba una posible revancha en la Super Bowl. El récord de 5-2-1 de los Seahawks sólo marchaba por detrás de Dallas (7-1) en la NFC. New England (7-1) solo había perdido un partido en el que tuvo que jugar con su tercer quarterback. Desde la vuelta de Brady de su suspensión de cuatro encuentros marchaban perfectos en victorias (4-0) como en el ratio TD:INT (12-0). 

Los Patriots disfrutaron de una semana de descanso en la previa al choque al tiempo que Seattle venía de ganar a Buffalo el lunes por la noche en la otra punta del país en un partido en el que su defensa estuvo más de 40 minutos sobre el césped. Pese a esta desventaja física tan grande la "Legion of Boom" dejaría en este Sunday Night Football un último gran recuerdo en su legado.

El encuentro no tuvo casi momento alguno de respiro. Los locales se adelantaron con un gran drive inicial que culminaba LeGarrette Blount con el primero de sus tres touchdowns en la noche. Sin embargo, los Seahawks respondieron logrando la primera intercepción sobre Brady en la temporada y anotando en cuatro de sus cinco posesiones antes del descanso. La última fue especialmente dolorosa para New England, una defensa extrañamente conservadora en ellos fue claramente batida por Wilson, quien puntualizó el drive con un lanzamiento marca de la casa para Doug Baldwin.

Doug Baldwin anota al filo del descanso un espectacular touchdown.
Durante la segunda mitad los cambios de liderato en el marcador se fueron sucediendo sin stop. Los Patriots abrieron con una fantástica posesión de 91 yardas que les puso por delante 21-19. Seattle respondió con el tercer field goal de Steven Hauschka, 22-21 arriba para los visitantes. Sendos field goals a la apertura del cuarto período continuaron el vaivén en el electrónico.

Los Seahawks "rompieron el saque" de su rival cuando un duro placaje de Kam Chancellor sobre Julian Edelman forzaba un fumble que recuperaba Richard Sherman. Ocho jugadas después Wilson encontraba a Baldwin por tercera vez en la end zone. A 4:30 de la conclusión Pete Carroll volvió a tomar una sorprendente decisión. En lugar de chutar el extra point que colocara una ventaja de ocho puntos en favor de su equipo optó por la conversión de dos que obligaría a New England a realizar dos anotaciones en tan corto espacio de tiempo. La estrategia no se convirtió en el terreno de juego, el pase de Wilson fue incompleto y por tanto el trabajo se le facilitó un poco a Brady, que no tendría que preocuparse por la jugada de dos puntos para forzar la prórroga.

Como era de esperar el cuádruple ganador de la Super Bowl agotaría todas sus cartas antes de dar la mano por perdida. Cinco pases, cinco completos (el último una jugada de libro con Rob Gronkowski) y el balón en la yarda dos de su oponente con los segundos del minuto final corriendo inexorablemente. Irónicamente, la situación de la Super Bowl XLIX se repetía pero con los bandos contrarios. Al contrario que Seattle los Patriots sí intentarían entrar en la end zone por tierra. En primera y goal ganaron una yarda. En segunda y goal no avanzaron ni un palmo. En tercera y goal perdían una yarda tras un mal snap. Vuelta a la situación de partida de la serie, cuarta y goal desde la yarda dos. Ahora sí vendría el pase. Brady buscaba a su hombre más seguro, Gronk, en un fade a la esquina de la end zone. Chancellor se pegó al tight end como una lapa y en una gran batalla evitó la recepción. Los árbitros dejaron jugar y el triunfo fue de esta forma para los Seahawks, que en una pequeña dosis aliviaban los malos recuerdos del pasado. Hacía casi nueve años que Brady no completaba un partido en Foxboro sin conectar al menos un pase de touchdown.
Gronk y Chancellor, dos de los jugadores más físicos en sus posiciones, batallan por el balón del partido.
New England no perdería un partido más en la regular season o en los playoffs. Su rival en la Super Bowl no sería Seattle. Los Seahawks sufrieron tres semanas más tarde un mazazo en forma de grave lesión de Earl Thomas que descolocaría seriamente su enorme defensa. Por primera vez en cinco años no terminaría como la número 1 de la NFL en puntos recibidos. La "Legion of Boom" nunca volvería a ser la misma pero en esta noche en Foxboro reivindicó por última vez su lugar en la historia de la liga.

Finalistas:
Week 06 - Atlanta Falcons vs Seattle Seahawks (el blitz de Seattle frena a Matt Ryan).
Week 12 - Kansas City Chiefs vs Denver Broncos (la explosividad de Tyreek Hill salva a los Chiefs).
Week 16 - Baltimore Ravens vs Pittsburgh Steelers (Antonio Brown gana el título divisional en el último segundo).