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lunes, 4 de febrero de 2019

SUPER BOWL LIII: Belichick "El Ejecutor"

A Bernard Hopkins, el gran boxeador de Philadelphia campeón indiscutido del peso medio en su día, le apodaban "El Ejecutor". Su estilo defensivo y maestría de todos los fundamentos de su deporte le permitieron tener una carrera muy longeva. Rara vez ganó sus combates por KO, aunque en la memoria de todos está el golpe que mandó a la lona a Félix "Tito" Trinidad en el Madison Square Garden de Nueva York apenas unos días después de los atentados del 11-S. Por lo general sus peleas resultaban poco atractivas de cara al espectáculo pero aunque no apabullara a sus oponentes la sensación de dominio resultaba evidente.

Bill "El Ejecutor" Belichick

En la noche de ayer Bill Belichick conquistó su sexto campeonato de la NFL como head coach al frente de los New England Patriots. Sus equipos son con diferencia los más inteligentes de la liga, nadie consigue como él hacer interiorizar en sus jugadores los fundamentos y su estilo defensivo lleva impregnando la competición desde hace décadas. Mucho antes de que se forjara su leyenda en Foxboro ya había construido defensas de Super Bowl con los Giants de Nueva York. Sus Patriots llevan dieciocho años en lo más alto y aunque nunca han aplastado a sus oponentes a nadie le cabe la menor duda de que son con diferencia la mejor franquicia del siglo XXI. La victoria de anoche, por un corto 13-3, ha sido curiosamente la más desnivelada de sus seis títulos. Más de uno puede que soltara un bostezo por el camino, pero al fin y a la postre lo que quedará en el recuerdo es que Belichick fue una vez más "El Ejecutor".

Su plan de juego fue el antídoto perfecto contra una ofensiva que lució de maravilla durante toda la temporada hasta anoche. Un frente de cuatro hombres, más dos linebackers constantemente situados en la línea, anuló casi por completo el peligroso juego de carrera de los Rams. Stephon Gilmore persiguió a lo largo de todo el campo a Brandin Cooks, el hombre al que más quería controlar Belichick anoche; el novato J.C. Jackson sobre el tight end como vimos hace dos semanas; y alrededor de todo esto una coreografía de coberturas zonales, al hombre y variedad de frentes de presión que volvieron locos a Sean McVay en la banda y Jared Goff en el campo.

Stephon Gilmore corona su gran partido con una intercepción decisiva.

Cuando los Rams jugaban play-action en 3ª y 2 los Patriots amagaban blitz para caer con ocho en cobertura y atacar con un frente de tres que suele ser una mala receta pero perfecta para este momento. Cuando Los Angeles intentaba empatar un partido que se le escapaba irremediablemente de las manos llegaba un blitz de los dos safeties que no encontraba respuesta en la línea ofensiva rival. Gilmore interceptaba un pase de esos que te arrepientes de lanzar nada más salir de tus dedos.

El cornerback debió ganar el premio al jugador más valioso del partido, pero éste recayó en las manos de Julian Edelman. Sus manos y sobre todo sus pies fueron un martillo percutor en la defensa californiana. Es cierto que muchas de sus diez recepciones y 141 yardas acabaron cayendo en saco roto porque su equipo no materializó muchos drives, pero no se puede negar que nadie produjo más en una final que careció de individualidades que el pequeño y aguerrido wide receiver de New England.

Julian Edelman con una de sus diez recepciones en el partido.

Todos pensábamos que Tom Brady sería la diferencia en el caso de tener un partido igualado como se esperaba. Aunque completó los pases necesarios en el drive de la verdad, lo cierto es que por una vez el enorme quarterback fue casi "un espectador de lujo" en el verdadero duelo que se desarrolló entre los dos coordinadores defensivos.

Belichick y Wade Phillips se conocen desde hace muchos años, sí, tantos y más de los que cuenta McVay. El plan de juego del DC de los Rams fue tan soberbio como el de su compañero en la otra banda. Jugó con las coberturas de una manera que logró confundir al mayor cerebro que ha dado la liga en la posición de quarterback. Los Angeles interceptó el primer lanzamiento de Brady, destruyó su timing y le despojó de sus armas de cabecera para ganar ritmo. Los tres runningbacks de New England apenas produjeron 3 recepciones para 20 yardas en 8 "targets" y al final del encuentro los Patriots acabaron con 3/12 conversiones de tercer down.

Por desgracia para Phillips, New England sí tuvo un plan contra Aaron Donald, al que dedicaron dobles e incluso triples bloqueos toda la noche. Los compañeros del MVP defensivo de la liga no pudieron sacar tajada y esa superioridad táctica se acabó diluyendo en drives que aunque huérfanos de puntos restaban minutos a la ofensiva rival y por qué no iban cansando y así disminuyendo más si cabe la posibilidad de que la defensa de Rams pudiese generar turnovers o jugadas explosivas.

Los Patriots solo ejecutaron con propiedad de principio a fin un drive de trece en el encuentro. Suficiente ante un rival que no confeccionó una sola posesión de calidad en doce intentos. Los Rams acumularon una secuencia de inoperancia ofensiva nunca vista en la gran final de ocho punts consecutivos, posesiones todas muertas tras un fallido intento de conversión en tercer down. Goff jugó con unos nervios que no recordaba en una Super Bowl desde la época de dominación de la Super Bowl por parte de la NFC, aquellos tiempos en los que los representantes de la AFC se sabían víctimas de antemano. El joven quarterback tomó sacks cuando simplemente tenía que lanzar la pelota por la banda, falló en la precisión de sus pases, obvió receptores abiertos (ninguno más claro que en un 2ª y 22 en el cuarto período), estuvo lento en un pase que pudo resultar en touchdown y finalmente forzó una mano que nunca debió jugar en la intercepción de Gilmore.

Las cosas no le salieron como hubiera querido a Jared Goff.

Pero Goff no puede quedar señalado en la derrota de su equipo. Todd Gurley volvió a estar más fuera que dentro del partido, suponemos que por sus problemas físicos. Sin él los Rams perdieron su creatividad y la capacidad para imponer su juego y voluntad. La línea ofensiva se vio desarbolada por un rush que constantemente afectó el ritmo de Goff. Dont´a Hightower lo bordó con dos sacks y varias presiones al quarterback.

Y por supuesto McVay. El joven head coach tuvo su peor noche en el momento menos oportuno. Superado tácticamente de inicio por Belichick, en ningún momento supo reconducir a sus hombres hacia el camino de la victoria. El agresivo entrenador había mostrado numerosas señas de valentía a lo largo del curso, levantando con sus decisiones los ánimos del equipo. Anoche a cada drive que pasó dio la sensación de irse conformando más y más con el panorama que había y esperar a que en el otro lado fuera alguien de la defensa quien desnivelara la balanza en su favor. Esa jugada no llegó y por el camino se quedaron cuartos downs sin intentar, field goals por chutar en rango de Greg Zeurlein, segundos downs largos en los que decidió correr e incluso un postrero 3ª y 22 en posición decente de campo en el que simplemente ordenó una carrera inconsecuente.

McVay tiró la toalla al cuadrilátero con todas estas decisiones. "El Ejecutor", Bill Belichick, le había despojado de su alma y espíritu. El joven head coach seguro que aprenderá y volverá. Para el viejo zorro fue una victoria más, basada en la defensa, los fundamentos y el juego de equipo, las armas que le han hecho indestructible a lo largo de dos décadas. ¿Apabullante? No. ¿Aburrido? Quizás. ¿El mejor? No les quepa la menor duda.

Marco Álvarez
@deionmarco

El sexto abrazo ganador entre Belichick y Tom Brady.

lunes, 5 de febrero de 2018

SUPER BOWL LII: Cuando lo improbable se convirtió en memorable

Treinta y ocho segundos para llegar al descanso. Los Eagles ganan 15-12 y tienen posesión del balón en 4ª y Goal desde la yarda uno de su oponente. Doug Pederson sabe que tras la actuación musical del intermedio New England retomará el control de la pelota y de chutar el field goal podría verse eventualmente por detrás en el marcador con un touchdown de los Patriots para abrir el tercer cuarto. De esa misma forma habían finalizado su posesión anterior, que les había acercado a solo tres puntos tras otro mal arranque de partido en estos playoffs.

Pederson mantuvo a su ataque en el campo para el asombro de muchos. Su osadía podía confundirse con inconsciencia. Sin embargo, la jugada que tenía preparada, que venía ensayando enfáticamente durante las dos semanas de previa a la final, nos levantaría a todos de nuestros asientos mientras los jefazos de la defensiva 'Patriot', Bill Belichick y Matt Patricia eran incapaces de mover siquiera los músculos de la cara.

El quarterback Nick Foles abandonaba su puesto habitual al snap para colocarse como "wing" incrustado en la línea de ataque. El novato Corey Clement recibía el handoff y marchaba hacia el lado izquierdo siguiendo los bloqueos de todos sus compañeros de la línea en lo que parecía una jugada de carrera. Pero no lo era. Clement le cedía el balón en 'pitch' al tight end Trey Burton que marchaba en dirección contraria. Acompañando el movimiento de Burton iba el quarterback, Nick Foles, del que todo el mundo ya se había olvidado para recibir en la end zone un perfecto pase de su compañero. Touchdown Eagles, 22-12 al descanso.

Nick Foles completa uno de los touchdowns más increíbles en la historia de la Super Bowl.

El partido distaba mucho de estar terminado, de hecho New England batallaría y pelearía como siempre hace para tomar por fin el mando en el electrónico por un mínimo 33-32 a menos de diez minutos de la conclusión. Sin embargo, la acción que seguramente más se recuerde de esta Super Bowl LII no sea el touchdown final de Philadelphia, sino esta acción improbable donde las haya antes del descanso que representa a la perfección lo que es este equipo que dirige Doug Pederson. Un EQUIPO con mayúsculas. Pensadlo bien. La jugada clave fue ejecutada por el quinto runningback al comenzar la temporada, un chico que nadie quiso elegir en el draft, el tercer tight end próximo a ser agente libre y un quarterback suplente que hace un año meditaba la retirada. Ante el gran ogro de la NFL llamado New England Patriots que buscaba su tercera Super Bowl en cuatro años y con el mejor staff técnico de la competición en la banda.

Pero así son estos Eagles de 2017, inasequibles al desaliento e impermeables a la desconfianza. Perdieron durante la liga a su mejor línea ofensivo, Jason Peters, pero aun así esta unidad fue la más dominante de la NFL. Perdieron a su corredor más productivo fuera del backfield y excelso retornador, Darren Sproles. Perdieron a su mejor linebacker, Jordan Hicks. Perdieron a su kicker y tuvieron que echar mano de un novato que por supuesto nadie eligió en el draft. Y como no, perdieron a su quarterback titular, Carson Wentz, que iba camino de hacer historia al poder ganar el MVP en su segundo año como profesional.

Cuando los Eagles eligieron a Wentz en el Draft de 2016 todo fueron críticas y sospechas. No tenía apenas experiencia, sus rivales en college habían sido una broma, tenía unas mecánicas que le harían fracasar... Los Browns decían que no era uno de los 20 mejores jugadores de su promoción. Para algunos analistas de mucho renombre apenas valía una séptima ronda. Vais entendiendo pues que esta franquicia está más que acostumbrada a refugiarse en sí misma para aislarse de todos los dardos que se le envían desde el exterior.

Wentz jugó de cine a lo largo de la campaña pero cuando se lesionó de gravedad una rodilla y tuvo que saltar al campo Nick Foles las aspiraciones de Philadelphia desaparecieron. O eso se pensaba. Hasta sus aficionados temían lo peor. No importó ganar el seed 1. En playoffs divisionales los Eagles abrieron como "underdogs" ante los Falcons. Ganaron. En final de conferencia abrieron como "underdogs" ante los Vikings. Y ganaron. En la Super Bowl abrieron como "underdogs" ante los Patriots. Y volvieron a ganar.

Bien saben los Patriots que de haber jugado Philadelphia otro encuentro la próxima semana también habrían abierto como "underdogs". Es exactamente lo que tuvo que sufrir New England en el camino hacia su primera Super Bowl allá por el año 2001. Al igual que aquel histórico equipo, estos Eagles se han sobrepuesto a todas las apuestas y han demostrado sobre el campo la única verdad que importa, que son el mejor EQUIPO de la temporada.

La historia de Philadelphia es por tanto improbable al máximo. Y su triunfo final en la Super Bowl el ejemplo más representativo. En toda la NFL se han disputado más de 15000 partidos. ¿Cuál es la probabilidad de que éste supusiera el récord histórico de yardas de ataque combinadas, 1151? No lo he calculado, pero intuyo que es una posibilidad pequeña, muy pequeña. ¿En una final donde habitualmente juegan las mejores defensas? Más pequeña aún.

Pero así son estos Eagles, capaces de superar al mismísimo Tom Brady, quien en la derrota jugó un encuentro memorable. Sus 505 yardas y 3TD son la mayor actuación de un quarterback en derrota y un récord en cuanto a yardas en playoffs. Su equipo no realizó un solo drive de 3 y fuera, tan siquiera un solo punt. El tres veces MVP de la liga movió a sus hombres arriba y abajo del U.S. Bank Stadium durante toda la noche ante una de las mejores defensas de la liga. Atlanta y Minnesota se combinaron para 17 puntos en dos partidos de playoffs. Los Patriots casi doblaron esa marca anoche pese a que incluso se dejaron puntos por el camino en la primera parte, sendos field goal y extra point fallados y un turnover en downs.

Brady de nuevo se sobrepuso a la tempranera lesión de uno de sus mejores objetivos, Brandin Cooks, para firmar otro encuentro de leyenda. Rob Gronkowski le ayudó especialmente tras el descanso y la línea ofensiva cumplió un papel encomiable hasta casi el final, pero no nos engañemos, la grandeza de Brady fue colosal. Se me hace muy difícil pensar que alguien ha sido más grande en la historia en el puesto de quarterback.

La maestría de Tom Brady quedó patente en la Super Bowl LII. 

Los Eagles son campeones batiendo al mejor Brady y por supuesto a Bill Belichick. Su decisión de sentar a Malcolm Butler desequilibró por completo a su secundaria. Los 'matchups' jugaron constantemente en favor de Philadelphia, un ataque que no depende de nadie en concreto pero del que todos son parte integral. Pederson es demasiado buen head coach para desaprovechar una oportunidad así. Cantó las jugadas necesarias en todo momento, arriesgó cuando tuvo que hacerlo y contemporizó en las pocas situaciones que se lo pudo permitir. Incluso así, el destino del Trofeo Vince Lombardi dependió de un desesperado pase final de Brady. El año pasado lo atrapaba Julian Edelman. Esta vez no pudo hacerlo Gronkowski. La línea que separa a ganadores y perdedores es siempre ínfima.

Quiero volver con Pederson antes de cerrar esta crónica. Porque su historia particular es la que hace nacer y crecer a este irrepetible grupo de jugadores. El entrenador del que se dijo que los Eagles se tuvieron que conformar, con el que no podrían más que ser una sombra de lo que fueron con Andy Reid. Pederson ha sabido transmitir en sus hombres lo que es confiar y creer en uno mismo y en tu compañero de al lado. Un hombre sabio que no ha tenido reparos en rescatar parte del playbook del denostado Chip Kelly para acomodar la ofensiva a las virtudes de Nick Foles. Así es Doug Pederson. Tantísimos años a la sombra de Brett Favre como quarterback reserva en Green Bay. Ahora brilla más que nadie en toda la NFL y su triunfo es el ejemplo de que todos merecemos una oportunidad. FLY EAGLES 2017 FLY

Doug Pederson con el trofeo Vince Lombardi.
Marco Álvarez
@deionmarco

martes, 17 de octubre de 2017

¿A QUIÉN QUIERES MÁS, A PAPÁ O A MAMÁ?


Dime, ¿quién es mejor, Tom Brady o Aaron Rodgers? Esta dicotomía, que tantas pasiones levanta y que genera la que en los últimos tiempos se ha convertido en la discusión más encarnizada en torno a la parroquia de seguidores de la NFL, ha ido tan lejos que ha alcanzado la frontera del conmigo o contra mí, del fundamentalismo, de la peligrosa posesión de la verdad absoluta y negación de cualquier opinión contraria siendo capaz de negar los argumentos más plausibles y válidos si estos desmontan o ponen en duda mi teoría. Es lo que tiene la convivencia de dos dioses de este deporte, capaces de hacernos epatar convirtiendo milagro en costumbre y fabricando una legión de fervientes creyentes con una visión de túnel que en mi opinión desgraciadamente ha simplificado la discusión a dos argumentos tan reduccionistas y excluyentes como "Brady sólo gana por Belichick" y "Rodgers no ha ganado tanto como Brady". A quien necesite seguir en sus trece y refugiado en alguna de sendas trincheras, le aconsejo que deje de leer en este instante; siento decirle que este artículo no le va a interesar. Digo más, probablemente le va a enfadar. Y como esta opinión que pretendo expresar no va a satisfacer a fundamentalistas de ningún bando, ¿para qué llevarse un berrinche? Es mejor evitarlo, así que avisados quedáis.

Tom Brady
Siento mucho decir que entre Rodgers o Brady elijo a Rodgers y Brady. Que mientras muchos pierden su tiempo tratando de desmontar la excelencia del otro, yo procuro disfrutar de ambos. No porque me esfuerce en hacerlo, sino porque simplemente me pasa. Sinceramente, estoy muy cansado de aquellos que quieren arruinar el legado de Tom Brady apoyados en que "tiene a Belichick y un equipo mejor que los demás". Oiga, pues mire, algo habrá tenido que ver Brady en prácticamente dos décadas de excelencia y dominio de una liga que hasta entonces nadie había conseguido dominar de esa manera. Las cinco Super Bowls ganadas, las siete jugadas y las presencias en finales de Conferencia por muy genio que sea Bill Belichick -que lo es- no habrían sido posibles sin Tom Brady a los mandos de la nave; simplemente es así. Y cuando escucho a sus detractores a veces me da la sensación de que Brady para ellos es Trent Dilfer en los Ravens campeones. La sensación de que a Brady le han llevado en volandas, cuando es él precisamente el que ha liderado y sostenido. Ni que de un mero game manager estuviéramos hablando, por favor. Ni que ahora fuéramos a obviar que el bueno de Tommy ha trabajado como un mulo para crecer como jugador a pesar de sus evidentes carencias físicas y que su influjo en los éxitos patriotas fuera algo anecdótico. Este argumento en descargo de Rodgers parece que provoca que a Brady le hayan regalado lo que ha conseguido, cuando eso no es así en absoluto; él ha provocado que pase. Llevado a otro terreno, no creo que sea culpa de Tim Duncan haber caído en las manos de Gregg Popovich, sin el cual, seguramente, no habría logrado los éxitos que tiene y cuando se le considera el mejor ala-pívot de la historia de la NBA, algo que para mí es sin ningún género de duda, nadie aparece para decir "oiga usted, es que Karl Malone tenía una capacidad anotadora muy superior y si a Duncan le pones en otro equipo con otro entrenador y un papel en el que tuviera que asumir un rol más anotador no tendría lo que ha logrado, su condición tiene mucho que ver con un entrenador y un sistema grupal que le han favorecido". Pues evidentemente le han favorecido, como a Brady el de Belichick y los Pats, pero nadie pone en duda la condición de Duncan por esa circunstancia.

Lo cierto es que en todo esto existe un componente muy importante de odio hacia los Patriots. Entiendo que si no te gustan el tema es muy jodido. Los cabrones siempre ganan, arrasan, interceptan en la end zone con la final perdida, protagonizan la mayor remontada de la historia de la Super Bowl, tienen una flor en el culo, quien les desee lo peor la tiene que llevar muy adentro, porque siempre se salen con la suya y ya van cinco Super Bowls. Y además, Tom Brady es guapo y está casado con Gisele Bündchen; es como si estuviera diseñado para ser odiable. Pero si lo que te interesa es el deporte en sí, si te gusta el juego y estas cosas te dan bastante igual como es mi caso, te quedas con que juegan muy bien al fútbol americano y disfrutas viéndoles jugar. Pero lo peor en todo esto es que precisamente con los Patriots y este factor odio es con lo que más se ensucia y se pervierte la habitualmente agradable discusión NFL con la infecta y aburrida milonga del otro fútbol, el soccer, y sus discursos de barra de bar. Creando bandos, cayendo en discursos mediocres y recurriendo a acusaciones triviales. Prueben a alabar a Brady o a los Patriots en alguna retransmisión y verán la cantidad de etiquetas que les colocan, pregúntele al bueno de Andrea Zanoni las barbaridades que tiene que escuchar y leer cada vez que osa decir algo bueno de los de Boston.

Librándonos de esa morralla que nada aporta a un debate que puede disfrutarse de principio a fin si lo que hacemos es hablar del juego y más con dos monstruos como Aaron Rodgers y Tom Brady y yendo ahora al otro lado; sí, Aaron Rodgers no tiene tantos anillos como TB12, sólo tiene uno. Pero además tiene una magia, unas capacidades, un talento que quizás no hayamos visto jamás en la NFL. Sí, jamás. Este tipo convierte el agua en vino y multiplica panes y peces si de fútbol americano hablamos. No nos hace falta contar títulos con los dedos para apreciarlo. Pero a los que le afean su falta de resultados, yo les receto verle en acción y simplemente disfrutar de un jugador que es la epítome de lo mejor que tiene este deporte. Es inteligente, intuitivo, carismático, móvil, capaz de improvisar y se vuelve letal cuando peor parece que se ponen las cosas. Y luego está el carácter ganador... bueno en el carácter ganador creo que tanto Rodgers como Brady son todo lo que se puede pedir.

Aaron Rodgers
Para los que quieren elegir entre uno de los dos estamos en una época que realmente lo pone difícil porque mientras el 12 de los Packers está en un momento cumbre de su carrera, obrando algunas de las hazañas más impresionantes que nos puedan venir a la cabeza, el 12 de los Patriots no hace más que seguir ganando y con los 40 ya cumplidos te obliga a considerar si está en el mejor momento de su carrera; hay que poner en valor su capacidad de mantener en el tiempo tanta excelencia. Hace unos días, después del enésimo drive ganador de Rodgers, Rubén Ibeas e Iñako Díaz Guerra mantenían un debate sobre quién es mejor de los dos, a diferencia de lo que yo suelo estar acostumbrado a leer, con respeto el uno por el otro y con argumentos de peso. Entre ellos destacaba Iñako una realidad: que TB en casi dos décadas sólo ha tenido 3 WR Pro Bowlers, que uno de ellos fue Troy Brown y otro Randy Moss que duró apenas un año por Boston. Bueno, siendo así y sin obviar el detalle de que también ha tenido y tiene a Rob Gronkowski, que puede ser el mejor TE que haya jugado a este deporte... sí, pienso que Brady no ha tenido a un Donald Driver o sobre todo a un Jordy Nelson, pero honestamente opino que tanto Aaron Rodgers como Tom Brady tienen la virtud de hacer mejores a sus receptores. Pienso que es algo muy evidente, que su excelencia facilita la vida a los que buscan los balones que ellos mandan.

Voy un poco más allá y abro el abanico no limitándome a los receptores. Desde 2008, año en que Rodgers alcanzó la titularidad, son 19 los probowlers con los que ha jugado Rodgers: Clay Matthews, Charles Woodson, John Kuhn, Nick Collins, Josh Sitton, Greg Jennings, Chad Clifton, TJ Lang, Jeff Saturday, Scott Wells, Haha Clinton Dix, Sam Shields, Julius Peppers, Tramon Williams, Jordy Nelson, Eddie Lacy, David Bakhtiari, BJ Raji y Randall Cobb.  Por el otro lado, 18 compañeros de Brady han alcanzado el partido de las estrellas en ese lapso de tiempo: Matt Slater, Logan Mankins, Wes Welker, Vince Wilfork, Rob Gronkowski, Stephen Gostkowski, Matt Light, Jerod Mayo, Brandon Meryweather, Devin McCourty, Darrelle Revis, Jamie Collins, Brian Waters, Andre Carter, Aqib Talib, Malcom Butler, Donta Hightower y Chander Jones.

Aunque a priori parezca no haber muchas diferencias, New England ha tenido muchos más múltiples probowlers pero sobre todo en papeles más decisivos. Podemos convenir que en general, sobre todo en los últimos años, el supporting cast del que ha disfrutado Tom Brady es mejor y más completo que el de Rodgers. En gran medida generado, no adquirido y es aquí donde la mano de Belichick se nota sobremanera, pues ha creado muchas maravillas de la nada, mientras Mike McCarthy no tiene esa capacidad. Pero es de justicia decir que entre los que han sido los objetivos de los balones que lanzan TB y AR -salvando el año de Moss- no ha habido Julios Jones, Megatrones ni Antonios Browns. Con una excepción: Brady ha tenido a Gronk y Gronk sí es un jugador de otro mundo. 

Esa discusión entre Rubén e Iñako empezó después del drive ganador de Green Bay en Dallas, otro suicidio de Jason Garrett en forma de un minuto en el crono para disfrute de Rodgers, bueno para que nos haga disfrutar con él. Lo cierto es que viendo después 'El drive de la semana' que nos regaló Marco Álvarez y que sacó las vergüenzas a la defensa de Dallas, vamos a decir que los constantes errores de la zaga de los Boys pusieron de su parte, pero si un especialista hay en encontrar esas rendijas ese es Aaron Rodgers. Bueno, uno... Tom Brady sumó el drive ganador número 50 de su carrera alguna fecha antes ante Houston, que no es ninguna broma.

No sé si también os pasa, pero a mí cada vez que veo alguna de estas exhibiciones de cualquiera de los dos se me pasa por la cabeza "este tío es el mejor, es un mito, es una leyenda" y me pega un subidón muy grande porque me maravilla poder ser testigo de ello. Pero lo que seguro no me pasa es que en ese momento de catarsis me ponga a pesar "¡Pero cómo pueden decir que Brady/Rodgers es mejor que él!, qué va”. Sucede que los dos son algo extraordinario, que es probable que Aaron Rodgers sea el mejor jugador del planeta en este momento, más físico, con más talento, mayor capacidad de improvisación y capacidad de hacer magia; quizás sí –lástima de clavícula rota que nos va a privar de esto durante un tiempo-. Y es probable que Brady haya sumado a su ya de por sí inmenso talento y carácter, esa mezcla de suerte y ayuda que también es muy necesaria para convertirte en el mejor de todos los tiempos. Yo lo veo así, pero si me dais argumentos para defender a alguno de ellos en el otro sentido es muy probable que vuestros argumentos me parezcan válidos. Pero no contéis conmigo para denostar al otro porque os guste uno más, porque a mí me vuelven loco los dos y si tengo que elegir entre papá y mamá no voy a saber por quién decantarme. No contéis conmigo para menospreciar a ninguno de ellos, estaré ocupado disfrutando de los que quizá son los dos QBs que más me han hecho disfrutar de este deporte. Y me siento afortunado de poder ver a ambos cada fin de semana. Os invito a hacer lo mismo.

Iker Sagasti
@sagastiker

lunes, 28 de agosto de 2017

LOS OJOS DEL QUARTERBACK



Las mecánicas en un quarterback lo son todo. O casi, ¿eh, Phillip Rivers? Cuando estas mecánicas fallan, lo más probable es que el lanzamiento que el quarterback tenía en mente sea malo. A veces, un mejor talento de brazo, o una acción extraordinaria del receptor, hacen que el pase termine completado, pero no es bueno que el pasador se acostumbre a eso. Su obligación es la de ejecutar el pase como está en el manual del buen quarterback, eso te garantiza el éxito.

En esta pre-temporada, como en casi todas, se habla mucho de este o aquel quarterback rookie, de si ha mejorado su footwork, si su release se ha vuelto más veloz o si su precisión ha aumentado o se ha quedado como se había visto en su periplo universitario. Es normal y necesario hablar de ello, pero yo quiero contaros una de las cosas que más pueden ayudar a los quarterbacks rookies cuando se trata de vencer a una defensa: sus ojos.

Estoy escribiendo esto y, al mismo tiempo, Hue Jackson acaba de nombrar QB1 a su segunda ronda ronda del draft de 2017, el ex de la universidad de Notre Dame, DeShone Kizer. Kizer ha impresionado en los snaps que ha jugado en esta pre-temporada, no lo vamos a negar. Su poise en el pocket, su cañon en el brazo o su pocket awareness, han sido alabados por los especialistas en la materia. Es un chico que ha mejorado cosas que no hacía tan bien y ha acentuado sus cosas positivas bajo las órdenes de Jackson. Era esperado. Pero volvamos a lo que os quería comentar.

Cuando un quarterback recibe el balón, tiene que leer a la defensa y buscar a su receptor abierto para mandarle el ovoide. Parece fácil, pero no lo es. Una mala lectura pre-snap puede hacer que donde tú quieres ir, esté defendido y tengas que cambiar sobre la marcha para buscar otra opción. Los buenos quarterbacks obligan a la defensa a ir por detrás del ataque, y lo hacen con el movimiento de sus ojos.


En el vídeo de arriba tenemos a uno de los mejores "mentirosos" que ha jugado a esto del football. En el partido de esta semana 3 de pre-temporada, pudimos ver cómo Brady mueve las defensas a su antojo. En esta situación, los Patriots mandan tres rutas verticales para atacar la Cover-2 Man de los Lions. Cuando Brady recibe el snap, lee al safety del backside para cerciorarse de que la cobertura no rota. Una vez hecho esto, pasa sus ojos al otro safety y los lleva hasta el receptor más abierto. Este simple movimiento hace que ese safety arranque hacia esa ruta, dejando el espacio necesario para que Amendola tenga la oportunidad de atrapar el envío de Brady.

Los quarterbacks tienen que mover sus ojos para que los defensores se desplacen hacia donde creen que pueda ir el pase. Ese es el segundo que necesitan los pasadores para darle espacio y tiempo a las rutas de sus receptores. Si el quarterback mantiene sus ojos en un receptor, no los mueve y termina lanzando ahí, es muy posible que la defensa llegue antes de que el balón sea atrapado por ese receptor. Y aquí es donde entra el rookie de los Browns.

En su primer partido como titular, Kizer demostró cosas muy positivas, incluso algunas espectaculares, pero, como buen rookie, también dejó algún error de bulto, lo que le costó una intercepción. Vamos a verla.


Es un down complicado. Un 3rd&15 que obliga al quarterback a arriesgar si quiere conseguir el primer down, así que Kizer debe estar más tiempo en el pocket buscando al receptor que pueda darle esa opción. Una vez que recibe el snap, sus ojos solo van a la ruta curl de Ricardo Louis. No intenta mover a la defensa, no busca una segunda opción, solo tiene ojos para esa ruta. Lavonte David, el magnífico linebacker de los Bucs, lo lee a la perfección. Primero lee la ruta y luego lee los ojos de Kizer. David se mueve rápido para desviar el pase y hacer que otro compañero sea quien lo intercepte. Es un error de rookie, pero nos sirve para explicar por qué son tan importantes los ojos de un quarterback.

Además de los ojos, los quarterbacks tienen otra manera de engañar a la defensa, el pump fake. Este movimiento se realiza con los hombros (aunque alguno mueve todo el brazo), haciendo creer a la defensa que va a iniciar el release para lanzar el balón, cuando lo que está haciendo es mover defensores para darle tiempo a otro receptor para que consiga estar abierto en otra zona del campo. En esta semana 3, vimos una acción así en el Cowboys-Raiders.


Derek Carr recibe el snap y lo primero que hace es fijar su vista en el safety del backside para cerciorarse de la Cover-2 de Dallas. Acto seguido, gira su cuerpo, y sus ojos, al close side y juega el pump fake. Esto congela al safety y abre el espacio para que no caiga a ocupar su zona profunda, dándole tiempo al receptor que corre la ruta por ahí. El lanzamiento de Carr es muy bueno y deja solo a Cooper para anotar el touchdown.

Estos pump fakes son muy útiles siempre y cuando tu línea ofensiva sea capaz de dar ese segundo extra al quarterback. Sin duda, DeShone Kizer tiene una línea que va a poder darle ese tiempo y, además, el rookie parece tener dominado este movimiento. Se lo vimos hacer en su primer partido como profesional frente a los Saints y también el sábado por la noche en el partido contra los Buccaneers.


Ésta fue una de las jugadas de la noche y que quedará en la retina de los aficionados. Kizer es capaz de seguir leyendo campo abajo mientras abandona el pocket, juega el pump fake para mantener ocupados a los linebackers y para darle tiempo a Coleman a desarrollar su ruta y, por último, lanza el balón en una posición muy difícil. El ball placement del pase es exquisito, así como la recepción de Coleman. Todo un jugadón.

El rookie va a ser el encargado de llevar las riendas de estos prometedores Browns. Hue Jackson confía en él y lo que ha demostrado hasta ahora hace ilusionarse a una parroquia necesitada de alegrías. Va a ser un camino largo y lleno de obstáculos, pero Kizer parece tener madera de líder y carácter suficiente para afrontar este reto. Tiene que entrenar sus piernas, su brazo, su cerebro y, por supuesto, sus ojos. Los ojos de un quarterback son vitales para el éxito, solo tiene que fijarse en Brady. Él es el mejor ejemplo posible para cualquier chico que quiera jugar a esto.

lunes, 6 de febrero de 2017

SUPER BOWL LI: Una experiencia cercana a la muerte

Don Tom Brady
Restaban ocho minutos y medio para el final del tercer cuarto de la Super Bowl LI. Los Falcons tienen 1ª y goal en la yarda 6 de New England. En una brillante jugada de estrategia, Kyle Shanahan logra emparejar a Tevin Coleman fuera del backfield con un linebacker que no puede más que ver impotente como el corredor anota sin ser tocado para otro touchdown de Atlanta, el cuarto de la noche. Los Falcons ganan 28-3 y se van a consagrar como el nuevo rey de la NFL. Una defensa joven y veloz está supeditando a su oponente a una inefectiva marcha de jugadas intrascendentes mientras que el ataque está pasando por encima de su rival tras un inicio dubitativo.


En ese tiempo muerto los Patriots están viendo pasar por delante suya sus cuatro victorias anteriores en la Super Bowl, su temporada regular perfecta de 2007, las dos finales perdidas ante el archienemigo New York Giants, el "Deflategate", la lesión de Rob Gronkowski y todos los males que podamos imaginarnos. Literalmente están contemplando lo que ha sido una dinastía que parece abocada a morir esta noche. Muerte clínica. New England es Harry Potter tras recibir la maldición asesina de Lord Voldemort. Tom Brady ya casi vislumbraba el camino hacia la luz, ese túnel en cuyo final todos nos imaginamos a Roger Goodell dándole el abrazo que certifique su defunción de la NFL.

Pero no, lo de anoche fue para los Patriots algo más que una remontada histórica, algo más que la consagración de un grupo que nunca dejó de creer en sí mismo, algo más que la enésima confirmación de que hoy por hoy nadie juega a esto del fútbol americano mejor que ellos. Lo de anoche fue para los Patriots una experiencia cercana a la muerte. Cuando se vuelve de ese tránsito se dice que uno se hace más fuerte, pierde el miedo a morir y vive con una mejor armonía. Eso es lo que sucedió con New England tras el tiempo muerto posterior al touchdown de Coleman.

Julio Jones dejó esta recepción para el recuerdo, pero al final sólo sirvió para aumentar la agonía de Atlanta.
 A partir de ese momento los Patriots tuvieron cinco veces el balón en su posesión, anotaron cuatro touchdowns y un field goal, generando un total de 338 yardas. Dos de los touchdowns fueron coronados por una impecable conversión de dos puntos, cada una más diferente de la otra. Por supuesto, los Falcons pusieron de su parte para ayudar a que se produjera el milagro, sus últimos cuatro drives resultaron en punt (tras recibir un onside kick), fumble (dejando a New England a 25 yardas de la end zone), punt (pese a tener 1ª y 10 en la 22 de su rival) y punt. Cuando lideras un torneo de golf por seis golpes a falta de una jornada cualquiera te puede robar la cartera viniendo desde atrás. Cuando pierdes una ventaja de seis golpes con tres hoyos por jugar es obvio que en primer lugar has sido tú quien ha perdido el torneo. Eso es lo que pasó con Atlanta anoche, un mazazo del que le costará mucho levantarse psicológicamente.

El épico triunfo de los Patriots, el quinto de este siglo, tuvo muchos protagonistas, pero fundamentalmente destacaron:

James White, al que califiqué como su factor X en mi previa, sobresalió con 14 recepciones (Super Bowl récord) para 110 yardas y un touchdown más 29 yardas y dos touchdowns de carrera. Por si fuera poco anotó una vital conversión de dos para terminar el choque con 20 puntos en su haber (otro récord en una final). Su fenomenal partido tuvo el cierre perfecto con el decisivo touchdown en la prórroga.

- El línea defensivo Trey Flowers fue una constante en el backfield de los Falcons. Lideró a su equipo con seis placajes y cuatro en solitario, golpeó a Ryan cinco veces y le cazó para 2.5 sacks. El último de ellos fue una de las acciones más decisivas del choque, al sacar a Atlanta de field goal range en los minutos finales.

- Don Tom Brady completó 16/21 pases para 196 yardas en el último cuarto y 5/5 para 50 yardas en el tiempo extra. Total: 21/26, 246 yardas, 1TD-0INT. En ese espacio de tiempo los Falcons del MVP Ryan anotaron cero puntos. El mejor quarterback de su generación nos dejó otra actuación para el recuerdo. Completó todos los lanzamientos que necesitó su equipo a la hora de la verdad y además tuvo la pizca de suerte de los campeones con un envío que pudo ser perfectamente interceptado pero que casi por arte de magia acabó en las manos de Julian Edelman.

Por encima de todos estos hombres "El emperador", aka Bill Belichick. Cuando sus hombres estaban en muerte clínica mantuvo la compostura y jugó todas las cartas posibles para que su equipo tuviera una opción al final. Eso implicó jugarse un 4º y 3 en su propio terreno de juego a 21 minutos del final pero NO un 4º y Goal en el último cuarto con 28-9 abajo cuando parecía que la única opción de New England pasaba por anotar tres touchdowns. Sus hombres volvieron a estar mejor preparados y sobre todo dirigidos a la hora de la verdad. Las dos conversiones de dos son testimonio de ello así como la jugada final del tiempo regular, que resultó intrascendente pero que demostró que hasta para esa situación Belichick había previsto una solución para sus muchachos. El emperador es una leyenda viva de este deporte.

No quiero rematar esta crónica sin alabar el desempeño de una defensa de Atlanta que durante más de tres cuartos puso en jaque a uno de los mejores ataques de la competición. Inmenso Grady Jarrett en la línea defensiva junto a Vic Beasley y el sempiterno Dwight Freeney. Magnífico el plan de juego de Dan Quinn, que le hizo la vida imposible a Brady y a sus receptores con una defensa asfixiante mucho más al hombre de lo esperado y con Keanu Neal en un rol más libre de "robber" que le hizo coartar muchos pases de Brady al segundo nivel. El problema de esa táctica es que no contaba con que su ofensiva no fuese a estar más que 23 minutos sobre el campo en toda la Super Bowl. En los drives finales los chicos de Quinn estaban destrozados de perseguir toda la noche a sus oponentes y fueron víctimas propiciatorias de la maestría de Don Tom Brady. 101 snaps es algo fuera de toda lógica, por muchas piernas frescas que cuentan en sus filas.

Hace dos años los Patriots lograron el triunfo de la fe, recuperando diez puntos en el último cuarto ante la mejor defensa de la liga entonces. Ahora han conseguido el no va más, regresar de la muerte (25 puntos abajo mediado el tercer cuarto) para lograr la victoria en la primera prórroga en la historia de la Super Bowl. ¿Qué podemos entonces esperar ya de este equipo? Solo ellos podrán contestar a esa pregunta. Su destino y el de la NFL continúan pasando por Foxboro.

James White anota el touchdown de la victoria en la prórroga.

viernes, 3 de febrero de 2017

Previa SUPER BOWL LI: New England Patriots vs Atlanta Falcons

Otro año más tenemos delante de nosotros una nueva edición de la Super Bowl, la número LI (51) en este caso. Estamos de vuelta con los números romanos tras el paréntesis de las bodas de oro y estamos de vuelta con los Patriots como protagonistas del gran evento. Es su séptima clasificación en la era Brady-Belichick y la novena absoluta como franquicia, récord de la NFL. Su oponente el domingo será un casi novato en estas lides, los Atlanta Falcons. Plantilla muy joven en el plano defensivo pero con un head coach que sabe lo que es ganar la Super Bowl como coordinador defensivo de Seattle, Dan Quinn.

Tenemos dos grandes ataques con múltiples posibilidades para hacer avanzar la pelota por el campo y dos defensivas que si bien no tienen el mismo reconocimiento han aportado su granito de arena (y más) para que la presencia del equipo en el partido definitivo sea posible. Ya hemos podido leer cantidad de análisis y previas de gran calidad así que desde mi rincón lo que voy a hacer es daros como siempre algunos puntos de atención que seguiré de forma particular y mi pronóstico. Luego vosotros sentiros libres de fijaros en lo que queráis como buenos aficionados que sois. La novedad este año es que os presento mi previa en formato multimedia. Espero que os guste. Allá vamos...


Antes de ofrecer mi pronóstico comentaros lo que me tiene más intrigado de esta gran final y sobre lo que llevo pensando más tiempo estas dos semanas:

¿Quiénes van a bailar y a qué ritmo?

Me explico, Patriots y Falcons son dos conjuntos que brillan por la variedad de personal que utilizan en sus respectivos "playbooks". En el extraordinario drive de 99 yardas antes del descanso contra Seattle en playoffs, Atlanta utilizó siete personales diferentes en nueve jugadas. Matt Ryan completó siete pases para 99 yardas. New England hizo del personal 10 (1RB, 4WR) la base de su "game plan" ofensivo en la final de conferencia ante Pittsburgh, un set que apenas habían llevado a cabo diez veces en toda la temporada.

Me pregunto si Josh McDaniels buscará atacar más la joven y rápida defensa de Falcons por potencia, con las carreras de LeGarrette Blount siguiendo al fullback James Develin, o bien estirando más el campo con personal 11 (1RB, 3WR) para generar "mismatches" y poner en aprietos a los cornerbacks de Atlanta cuando estén en individual y a los linebackers cuando queden en cobertura contra James White, Dion Lewis o alguno de los rápidos receptores de los Patriots.

En el otro lado, Kyle Shanahan puede hacer lo mismo con sus hombres. ¿Veremos mucho personal 21 (2RB, 1TE) con Patrick DiMarco ayudando a establecer la carrera? New England suele defender con tres safeties en el campo ("big nickel") en lugar de un frente con siete hombres grandes (DL y LB). Atlanta además es capaz de pasar a partir de ese personal, lo que pone en grandes aprietos a la defensa rival. Una de las posibilidades que he barajado es que Bill Belichick apueste por defender con cuatro cornerbacks y dos safeties para cubrirse más ante Devonta Freeman Tevin Coleman fuera del backfield. Pero claro, eso les pondría en una clara desventaja para defender la carrera. Por otro lado, Shanahan podría tirar también del personal 11 para lograr aislar a Julio Jones 1x1 y comprometer las doble coberturas que habrá preparado Matt Patricia.

El asunto del personal me parece fascinante y lo mismo me pasa con el ritmo del juego. En la final de conferencia Atlanta empleó "no-huddle" seis veces para evitar las sustituciones de Green Bay. Por su parte, los Patriots son expertos en acelerar su ofensiva, algo contra lo que no pudieron lidiar los Steelers. Aquí hay una gran disyuntiva, darle velocidad al ataque para generar emparejamientos favorables o bien ralentizar el partido para reducir al máximo las posesiones. Es obvio que en este choque las defensas parecen en desventaja y cualquier ayuda que les brinden sus compañeros de ataque sería bienvenida. Como digo, esta Super Bowl se presenta apasionante por lo impredecible que resulta.

PRONÓSTICO

Con estas premisas ahora voy a atreverme a dar un ganador, bien Marco, bien. Al contrario que el año pasado que tenía un guión en mi cabeza bastante claro, ahora me imagino cualquiera de los escenarios. Podría ganar Atlanta dominando con su ofensiva y podría ganar New England "sorprendiéndonos" una vez más con una impecable labor en defensa. Veo ambas situaciones, aunque la que de verdad espero es la que nos conduzca a un encuentro igualado en el último período.

Me parece que ambos staff técnicos van a trabajar con la idea de que el partido no se vaya a la treintena de puntos. En ese aspecto, confío un poco más en que Belichick ingenie las jugadas necesarias para reducir el impacto del imparable ataque de Atlanta, concretamente en la zona roja. Al contrario de la opinión mayoritaria creo que la victoria de los Falcons dependerá más de lo que haga su defensa, alcanzar a Tom Brady es su clave número 1.

New England 27, Atlanta 24.

lunes, 21 de noviembre de 2016

2016 Semana 11: L vs NEW ENGLAND PATRIOTS 17-30

Los 49ers lucharon durante tres cuartos contra un rival que está en otra liga pero acabaron sucumbiendo ante los New England Patriots. Fue un partido muy especial para Tom Brady, quien por primera vez jugaba en casa del equipo al que idolatró en su infancia. El dos veces MVP siempre soñó con hacer las mismas cosas que su ídolo de juventud, Joe Montana. De hecho, con apenas tres años de edad, estuvo presente en las gradas del Candlestick Park presenciando la primera victoria de Montana y los 49ers en el campeonato de la Conferencia Nacional de 1981. Sin embargo, en el fin de semana del draft de 2000, los niners, al igual que el resto de equipos salvo New England en última instancia, no quiso tomar una opción por Brady eligiendo otros dos quarterbacks diferentes que tendrían una carrera sin pena ni gloria por la NFL, Giovanni Carmazzi y Tim Rattay.

Brady siempre se ha mostrado dolido por la falta de interés en él mostrada en su día por la franquicia californiana, que en aquella época era dirigida desde los despachos por Bill Walsh. Su actuación el domingo, sin ser estelar, fue más que suficiente ante unos 49ers muy alejados de sus años de gloria. En malas condiciones climáticas y sin el concurso de Ron Gronkowski, Brady lanzó cuatro pases de touchdown sin fallo alguno.

El choque fue un ejemplo más de lo que venimos viendo a lo largo de la temporada. Este equipo tiene una irregularidad, a ambos lados del balón, alarmante. De repente te enlaza dos buenos drives en ataque o hace dos stops en defensa como te deja de mover el balón o es arrasado por la ofensiva rival. Tras encajar sendos touchdowns en las dos primeras posesiones de New England la defensa tuvo respuesta en cinco drives consecutivos. Pero mientras la D hacía su trabajo el ataque se embarcaba en una racha de seis drives en los que generó un total de 62 yardas con seis punts. Cuatro de las posesiones fueron un 3 y fuera. Imposible ganar un partido de NFL así, ya sea ante los todopoderosos Patriots o ante quien sea.

miércoles, 10 de febrero de 2016

2015 - Semana 12: NEW ENGLAND PATRIOTS 24 DENVER BRONCOS 30 OT

CJ Anderson corre bajo la nieve hacia el touchdown ganador en el tiempo extra.
Si os parece que los New England Patriots están apareciendo mucho por esta sección vais bien encaminados. Por cuarto año consecutivo son actores principales del mejor partido a nuestro juicio de la temporada regular. Y esperad porque la racha no finalizará aquí. El conjunto de Bill Belichick no había perdido un encuentro en el que se jugara algo desde aquella derrota en Lambeau Field que resumimos aquí anteriormente. El 2015 estaba siendo inmejorable para los de Foxboro, con tres triunfos en invierno camino de la Super Bowl XLIX y un perfecto arranque de regular season en otoño de 10-0. Todo esto pese a la amenaza de suspensión sobre Tom Brady por el asunto del "Deflategate" y una paulatina serie de lesiones que estaba dejando al quarterback sin varios de sus mejores amigos, Dion Lewis, Nate Solder, Julian Edelman y Danny Amendola.

Contar con tantas bajas en el plano ofensivo nunca es bueno, pero si tu rival es la defensa de Denver Broncos de 2015 la receta está abocada al desastre. La unidad, comandada por Wade Phillips desde la banda y por Von Miller sobre el césped, sembró el pánico sobre sus rivales a lo largo de toda la campaña. Tras varios años a la sombra del ataque de Peyton Manning, la defensiva asumió todo el peso de la franquicia para continuar ganando pese al mal estado físico de su quarterback. Manning de hecho estuvo ausente en este choque por una fascitis plantar y fue Brock Osweiler el que dirigió la ofensiva en el que era en aquel momento tan solo su segundo partido como titular en la NFL. El récord de los Broncos de 8-2 se podía considerar casi milagroso, hasta entonces habían cometido más turnovers (19) que touchdowns (18) en ataque.

Con estos dos grandes récords en liza, bajo las cámaras del Sunday Night Football y con la nieve constante cayendo sobre Denver parecía que el éxito estaba asegurado para este partido pese a la falta del eterno duelo Brady vs Manning. Y así fue.

Gronk fue un quebradero de cabeza para Denver.
La noche empezó muy fuerte. En el primer drive de los Patriots Rob Gronkowski recibía un corto pase y lo convertía en un espectacular touchdown humillando a los dos safeties de Denver, Darian Stewart y TJ Ward, que estaban realizando una doble cobertura sobre el tight end. Tras este fuego artificial las defensas tomaron el mando. New England avanzaría un máximo de 38 yardas en uno de sus siguientes ocho drives ante la asfixiante presión de los Broncos. En el otro lado Osweiler tenía muchas dificultades para mover a sus compañeros. Seis de las primeras diez posesiones finalizaron en tres y fuera y otra en intercepción. Al terminar el tercer cuarto el resultado era favorable a los visitantes por un corto 14-7.

La locura se desató a partir de la jugada inicial del último período. Brady aprovechaba un emparejamiento favorable para encontrar a su cuarto runningback, Brandon Bolden, completamente desmarcado para un touchdown de 63 yardas. Cuando los Broncos tuvieron que despejar el balón vía punt tras otro drive de tres jugadas parecía que la imbatibilidad de New England iba a continuar. Sin embargo, en ese momento las lesiones en el cuerpo de receptores golpearían duro a los Patriots. Chris Harper, únicamente en el campo por las ausencias citadas al inicio, no controlaba el balón en el punt y Denver recuperaba posesión en ataque. Cuatro jugadas y 36 yardas después estaban en la end zone para recortar las diferencias de nuevo a una anotación. Al día siguiente Harper era cortado y relegado al practice squad.

Las desgracias no suelen venir solas dice el refrán y esto puede aplicarse perfectamente aquí para los chicos de Belichick. Dos penalizaciones anularon sendas conversiones de tercer down en drives consecutivos. Entre medias los Broncos anotaban un field goal para acercarse algo más, 21-17. Poco después, intentando consumir el reloj para cerrar el partido, Gronkowski era sacado del terreno de juego en el coche médico tras sufrir un duro golpe en la rodilla. Otra arma menos para Brady. Denver lograba recuperar el balón a 2:31 de la conclusión en un intento final por ganar el choque.

En la primera jugada Osweiler conectaba con Demaryius Thomas para una ganancia de 36 yardas. Fue la única conexión entre ambos en toda la noche en trece intentos. A continuación Emmanuel Sanders atrapaba otro largo envío de Osweiler para 39 yardas. El joven quarterback culminaba el fantástico drive con otro gran pase, esta vez para Andre Caldwell, que adelantaba a los locales por primera vez en el partido.

Ante la mejor defensa de la liga, sin casi tiempo en el reloj ni compañeros a los que lanzar Brady fue capaz de conectar tres pases para poner a Stephen Gostkowski en disposición de mandar el choque a la prórroga. El kicker convertía un difícil field goal de 47 yardas bajo la ventisca y la emoción se prolongaba pues al tiempo extra.

Los Patriots abrieron en ataque pero Miller les cerraba las puertas de bruces con un fantástico sack que propiciaba el punt. En su tercera jugada en ofensiva, CJ Anderson recibía el balón en un pitch y superaba a media defensa de New England camino de un espectacular touchdown de 48 yardas que cerraba un duelo memorable. Anderson ganó 107 de sus 153 yardas totales tras el descanso. Osweiler aguantó el embite de medirse a Brady y salía reforzado en sus aspiraciones de mantener el puesto de quarterback titular una vez que Peyton estuviese recuperado.
Osweiler mantendría la titularidad hasta el final de la regular season.
Por fortuna para New England, Gronkoswki sólo se perdería un partido tras lo que parecía una lesión mucho más seria. Los Patriots avanzaron un año más hasta la final de conferencia. Allí les volverían a recibir los Broncos en Mile High. La diferencia es que esta vez sí era Manning el quarterback titular. Dos pases de touchdown suyos en el primer tiempo y el impresionante desempeño una vez más de la defensa de Denver obraron la proeza de batir dos veces en el mismo año al conjunto de Belichick. Los Broncos ganarían la Super Bowl para culminar un año increíble pero sorprendentemente defenderían el campeonato en 2016 sin ninguno de sus dos quarterbacks. Manning optaría por la retirada mientras que Osweiler se marchaba a Houston en agencia libre.

Finalistas:
Week 06 - Carolina Panthers vs Seattle Seahawks (Cam Newton y Carolina se doctoran).
Week 10 - New England Patriots vs New York Giants (el último clásico entre Belichick y Coughlin).
Week 10 - Arizona Cardinals vs Seattle Seahawks (los Cardinals toman el mando de la NFC Oeste).

martes, 10 de febrero de 2015

2014 - Semana 13: NEW ENGLAND PATRIOTS 21 GREEN BAY PACKERS 26

Leyenda saluda a leyenda a la finalización del partido.
Por diferentes motivos solo ha habido hasta ahora un enfrentamiento entre Tom Brady y Aaron Rodgers, dos de los mejores quarterbacks de su generación y de toda la historia de la NFL. Este duelo se produjo en la Semana 13 de la campaña 2014 y resultó a mi juicio el partido más memorable de aquella regular season. Ambos quarterbacks llegaron al encuentro liderando a sus equipos en fantásticas rachas y acumulando registros estratosféricos por el camino. Los Packers habían ganado siete de sus últimos ocho compromisos con Rodgers sumando 25TD por apenas 2INT en ese período. Por su parte, Brady venía de lanzar 22TD por 4INT en lo que habían sido siete victorias consecutivas de New England tras un difícil primer mes de competición en el que incluso se le cuestionó a Bill Belichick la titularidad de su quarterback. Los dos equipos estaban en plena lucha por lograr la codiciada ventaja de campo en sus respectivas conferencias por lo que el partido tenía una importancia capital.

Jordy Nelson y Darrelle Revis protagonizaron un gran duelo.
La noche perteneció a la gran estrella de los Packers que dio un absoluto clinic de fundamentos de su posición ante una de las secundarias más complicadas de la competición que incluía a Darrelle Levis y Devin McCourty entre otros. En el primer cuarto Green Bay anotó en sus tres posesiones rumbo a una ventaja de 13-0. Rodgers conectaba con su homónimo, el tight end Richard Rodgers, en un espléndido lanzamiento de 32 yardas que prácticamente marchó teledirigido a las manos del receptor tras un gran "pump fake" que congeló a la defensa.

Por supuesto Brady no estaba dispuesto a contemplar el recital desde su banda sin hacer nada cuando le tocaba entrar en el campo. Apoyándose en Rob Gronkowski (7 recepciones, 98 yardas) condujo dos drives que acabaron en sendos touchdowns. El segundo fue precedido por una brutal acción de Gronk que pasó literalmente por encima del safety Ha Ha Clinton-Dix.

Con 1:05 por jugar hasta el descanso y el balón en su yarda 19 parecía que el resultado sería de 16-14 Green Bay al intermedio. Pero Rodgers tenía otros planes. Exhibiendo su movilidad conectaba un pase fuera del pocket para James Starks que resultaba en una ganancia de 28 yardas. Tres downs después, Jordy Nelson se zafaba del pegajoso marcaje de Revis y aprovechaba un perfecto pase de su quarterback para completar un espectacular touchdown de 45 yardas que psicológica y deportivamente hacía mucho daño a los Patriots. 23-14 Packers al descanso.

Durante la segunda mitad Rodgers continuó el recital. Sin embargo sus compañeros le jugaron dos malas pasadas que pudieron ser decisivas. Primero el kicker Mason Crosby erraba un sencillo field goal de 40 yardas. Más tarde, Davante Adams dejaba caer al suelo lo que llevaba escrito un pase de touchdown. Green Bay se tenía que conformar con los tres puntos en lugar de siete, lo que dejaba una ventana de esperanza para New England, solo cinco abajo (26-21) a 8:35 de la conclusión.

Gronkowski estuvo a punto de completar una recepción milagrosa.
En 4ª y 3 en su propia yarda 49 Brady conectaba con Julian Edelman para el primer down. Dos
jugadas después Gronkowski movía las cadenas en 3ª y 7. En la yarda 20 ya de los Packers Brady lanzaba un perfecto balón para su tight end que no resultó en touchdown por la providencial intervención de Clinton-Dix, que se tomaba la revancha del aplastamiento sufrido en la primera parte. Las desgracias para New England no acabaron ahí. Un sack en el siguiente down obligaba a Belichick a chutar el field goal. Para rematar la faena Stephen Gostkowski fallaba la patada.

A pesar de todo los Patriots podrían haber tenido una última oportunidad para ganar el partido. Para ello necesitaban detener a Rodgers en un 3ª y 4 a 2:28 del final. La cobertura fue buena pero también la protección al quarterback. Rodgers (24/38, 368yds, 2TD) no se puso nervioso, aguantó en el pocket el tiempo necesario y al final encontró a Randall Cobb para el primer down que sellaba la victoria. Fue un gran triunfo en un encuentro disputado y bien jugado por dos grandes equipos.

Rodgers continuó su temporada de fantasía camino de su segundo MVP. Sin embargo, una inoportuna lesión le lastró en los playoffs y la NFL se quedó sin la posible revancha en la Super Bowl entre New England y Green Bay cuando los Packers desperdiciaron una gran ventaja en los minutos finales del partido por el campeonato de la NFC. Los Patriots no volverían a perder un encuentro en el que se jugaban algo hasta 364 días después, levantando en el proceso su cuarto trofeo Vince Lombardi.

Finalistas:
Week 06 - Carolina Panthers vs Cincinnati Bengals (dramática lucha que termina en empate).
Week 08 - Washington Redskins vs Dallas Cowboys (los Skins dan la sorpresa con su tercer quarterback).
Week 13 - San Diego Chargers vs Baltimore Ravens (el coraje de Philip Rivers salva a San Diego).

lunes, 2 de febrero de 2015

SUPER BOWL XLIX: El triunfo de la fe

MVP Tom Brady
24-14 abajo con un cuarto sólo por jugar y ante la mejor defensa de la NFL contra el pase cualquier equipo habría sucumbido ante la presión o se habría agobiado pensando en la cantidad de acciones consecutivas que tenían que hacer bien para remontar el partido. No estos New England Patriots. Jugada a jugada, sin pensar en lo que venía después, los hombres de Bill Belichick confiaron los unos en los otros, en la clásica filosofía del head coach del "do your job" y poco a poco fueron comiéndole terreno a su oponente.

Tom Brady disipó las dudas que pudieran quedar sobre si es el mejor quarterback de su generación con dos drives magistrales que culminaron en sendos touchdowns. New England había movido bien el balón mezclando pases rápidos a la zona central del campo en rutas cruzadas con las carreras de potencia de LeGarrette Blount durante una primera mitad en la que pese a dominar a Seattle no se fueron por delante en el marcador. Cuando los Seahawks tomaron el control del encuentro en el tercer cuarto, Brady y los Patriots sabían que no había tiempo para seguir con esa estrategia. Había que lanzar en cada down ante un equipo que triunfa en esos precisos momentos, y había que lanzar de forma metódica porque New England no cuenta con una amenaza seria en el juego profundo. Demasiadas cosas para cualquier equipo y cualquier quarterback.

Pero es obvio que Brady no es un QB del montón ni que los Patriots han llegado a seis Super Bowls y otras tres finales de conferencia en catorce años por nada. Su victoria es el triunfo de la fe y pese a ser la cuarta en la historia de la franquicia tiene un sabor casi tan especial como la primera. Tras varias decepciones y derrotas cuando ya saboreaban las mieles del triunfo New England casi había olvidado lo que era sentirse campeón de la NFL. Así lo reflejó el propietario Robert Kraft cuando recogió el trofeo, al tiempo que repetía a conciencia una frase que se convirtió en histórica al término de la Super Bowl XXXVI, la primera de los Patriots: "Todos nosotros somos patriotas. Y hoy los Patriotas son los campeones". Mucho ha cambiado en EEUU y en la NFL desde entonces, pero una cosa ha permanecido inalterable, el equipo de New England luchando por la Super Bowl en los playoffs.

El estoico Bill Belichick, tan poco dado a los elogios gratuitos, declaró manifiestamente a sus jugadores un "I love you all" en la misma ceremonia de entrega del Trofeo Lombardi. El head coach ha pasado por cantidad de vicisitudes desde su última victoria en la Super Bowl hace ya diez años: la muerte de su padre y mentor, Steve Belichick, el divorcio de su mujer, el asunto del "Spygate" y justo antes de esta final, el polémico "Deflategate". Demasiadas cosas para que la emoción no le desbordara aunque fuera sólo por unos pocos segundos.

La victoria de los Patriots, cosechada de forma tan heroica a la par que agónica, se recordará más si cabe por la magnitud del oponente. Seattle demostró una vez más porque es el equipo más duro de la NFL hoy día. No hay nada que les aplaque, ni su por momentos mal juego ni la brillantez del rival. No les importa la distancia en el marcador o en el liderato de su división (durante la liga regular llegaron a ir tres partidos por detrás de Arizona en la NFC Oeste), siempre luchan con la convicción de que encontrarán la recompensa al final.

Chris Matthews, por momentos David Tyree II
Los Seahawks volvieron a abrir el choque de forma muy dubitativa en ataque (22 yardas y cero pases completados en los tres primeros drives), pero una vez que Russell Wilson descubrió la conexión que podía explotar con el desconocido Chris Matthews, Seattle se metió en el partido de forma implacable. Una vez que huelen la sangre se convierten en auténticos depredadores y no hay nadie que les pueda detener. Cuando Brady y un bravo Julian Edelman le dieron la vuelta al marcador a falta de 2:02 para la conclusión todos sabíamos que los Seahawks estaban lejos de tirar la toalla. Muy al estilo de ellos, de una forma o de otra se plantaron en la yarda uno de su oponente. Un touchdown les daba su segunda Super Bowl consecutiva. El reloj fue corriendo y los segundos iban cayendo como si los dos equipos no se jugaran nada en el envite. Los nervios le jugaron entonces una mala pasada a Pete Carroll que permitió una jugada de pase que jamás debió producirse. Como decía Marty Schottenheimer: "cuando lanzas pueden pasar tres cosas, y dos de ellas son malas". A los Seahawks le tocó la peor. Otro actor secundario, de esos que apenas aspiran a ser figurantes, Malcolm Butler, se convertía en el héroe de Foxboro con una intercepción para la historia.

Digno final para una memorable Super Bowl entre los dos mejores equipos de la NFL en la actualidad. No todos los años se cruzan en el camino del Lombardi dos franquicias que aspiran a ser dinastías. Seattle está en el buen camino si mantienen la cabeza centrada (algo que anoche no se vio precisamente con varias demostraciones de poca deportividad o profesionalidad). New England hace tiempo que ya lo es y este triunfo no es más que la coronación de un trabajo de muchos muchos años.

Enhorabuena a los Seahawks pese al resultado final. Enhorabuena a los Patriots por tan grande victoria. Y sobre todo enhorabuena al football por el espectáculo. Nos lo merecíamos todos los aficionados después de un año con tantos palos y polémicas dentro y fuera de los terrenos de juego.
La jugada decisiva de la Super Bowl XLIX, Malcolm Butler con la intercepción.