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domingo, 10 de febrero de 2019

2018 - Semana 11: KANSAS CITY CHIEFS 51 LOS ANGELES RAMS 54

Pat Mahomes y Jared Goff se congratulan a la conclusión del partido.
El duelo entre Kansas City Chiefs y Los Angeles Rams podría haberse jugado esta temporada hasta en dos ocasiones en campo neutral. La Super Bowl LIII en Atlanta habría estado protagonizada por estas franquicias si los Chiefs no se topan con la genialidad de Tom Brady en la prórroga de la final de la Conferencia Americana. Por supuesto, el partido que centra nuestra atención como el mejor de la campaña 2018 debió haberse celebrado en el Estadio Azteca de Ciudad de México. Ése era el plan hasta que la NFL decidió en la misma semana del encuentro que el estado del césped no era el aconsejable y movió el choque al estadio del equipo local por defecto, el Memorial Coliseum de Los Angeles.

En cualquier caso, e independientemente de la sede del partido, no hay duda que los acontecimientos que sucedieron en la noche del lunes 19 de noviembre de 2018 deben ser relatados. Pocas, muy pocas veces, se puede ver un duelo en el que ambos contendientes juegan su primer drive como si fuera el último. Nada de establecerse en el terreno de juego, nada de tanteos, nada de reservar, nada de especular. Chiefs y Rams, ambos con formidables récords de 9-1 entrando en la Semana 11 de competición, disputaron el partido más loco del año, uno en el que se produjeron cantidad de aciertos y también cantidad de errores. Todo o nada. Durante casi cuatro horas de juego las "big-plays" se sucedieron y el suspense por conocer el ganador y también por saber hasta dónde llegaría el marcador se mantuvieron hasta el final.

Fue el segundo partido de mayor anotación de la historia, el primero en el que ambos equipos superaron los 50 puntos, lo que quebró el perfecto balance de 216-0 que acumulaban en la historia de la liga los anotadores de 50 ó más en un encuentro. Cada equipo anotó siete touchdowns y también hubo un total de siete turnovers. Diez pases de touchdown y ocho sacks. Dos extra points fallados. Kansas City se recuperó en dos oportunidades de una desventaja de dos anotaciones. Hasta en cuatro ocasiones cambió el mando en el marcador en el cuarto período. Prácticamente cualquier cosa que se te ocurra nombrar sucedió en este partido. Por increíble que parezca hasta dos "goal-line stands" se produjeron en el Monday Night más anotador de la historia.

Relatar paso a paso lo que se vio en aquella noche nos llevaría demasiados párrafos así que intentaremos sintetizar al máximo. Los Angeles abrió fuego con el primero de muchos drives con snaps veloces a los 20+ segundos de posesión. Sean McVay no quería perder nada de tiempo en atacar la defensa de Chiefs. Tras un tres y fuera inicial de Kansas City, los Rams repitieron la estrategia y obtuvieron el mismo resultado. Trece a cero abajo Andy Reid se dio rápidamente cuenta que no ganaría este partido ralentizando el ritmo. A partir de ese punto su plan de juego se volcó descaradamente al pase con la intención de devolverle la presión a su rival. Tres lanzamientos de anotación de Patrick Mahomes hacían que el electrónico del Coliseum reflejase un empate a 23 al descanso.

Donald registró 2.0 sacks de sus 20.5 sacks en la campaña.
La estrategia de Reid tenía su riesgo pues chocaba contra la mayor fortaleza de su oponente, Aaron Donald. Pudiendo entrar al rush casi en cada down, el jugador defensivo del año hizo de las suyas con 2.0 sacks y dos fumbles forzados que sus compañeros tradujeron en sendos touchdowns. Mahomes acabaría lanzando seis pases de touchdown de entre sus 46 envíos, pero con tal presión por anotar prácticamente en cada drive también se dejó tres intercepciones por el camino.

Fue un encuentro disputado tan al límite que hubo opciones para que las defensas pescaran en río revuelto. Un sack-fumble de Justin Houston fue recuperado y retornado para touchdown por Allen Bailey. Era la tercera vez que las defensas anotaban de forma directa en el choque, dejando otros dos touchdowns más servidos en bandeja por un turnover. Éste último colocaba a los Chiefs por delante 44-40 en el cuarto período cuando tan solo 57 segundos antes se encontraban diez abajo y a 73 yardas de la end zone de su rival. Eso fue por supuesto antes de que el veloz Tyreek Hill anotara su segundo touchdown camino de una noche increíble de 10 recepciones y 215 yardas.

Pero la noche acabaría finalmente perteneciendo a los Rams. Jared Goff lanzaba el último de sus cuatro pases de touchdown en un perfecto envío de 40 yardas para Gerald Everett cuando restaban menos de dos minutos para la conclusión. Goff acabaría con 413 yardas en 49 lanzamientos. Al contrario que Mahomes no incurrió en intercepciones pero sí en dos costosos fumbles. Una vez más la mentalidad del todo o nada con la que ambas franquicias saltaron al césped desde el minuto uno.

Por increíble que parezca, bueno en este partido no es tan increíble, los Chiefs tuvieron dos oportunidades en esos 100 segundos finales para ganar o enviar a la prórroga el choque. Las intercepciones dos y tres de la defensa de Los Angeles truncaron esa posibilidad. Así acabo un partido para la historia por muchos motivos en el que no pasaron dos minutos sin que algo digno de mención sucediera. Un partido de esos que pasan una vez en mucho tiempo.

No hubo stop contra Tyreek Hill esa noche.

Top 10 Partidos del año:
  1. Week 11 - Kansas City Chiefs vs Los Angeles Rams
  2. Week 06 - Kansas City Chiefs vs New England Patriots
  3. Week 09 - Los Angeles Rams vs New Orleans Saints
  4. Week 01 - Chicago Bears vs Green Bay Packers
  5. Week 16 - Pittsburgh Steelers vs New Orleans Saints
  6. Week 15 - Los Angeles Chargers vs Kansas City Chiefs
  7. Week 07 - New Orleans Saints vs Baltimore Ravens
  8. Week 16 - Kansas City Chiefs vs Seattle Seahawks
  9. Week 14 - Philadelphia Eagles vs Dallas Cowboys
  10. Week 08 - Green Bay Packers vs Los Angeles Rams

lunes, 4 de febrero de 2019

SUPER BOWL LIII: Belichick "El Ejecutor"

A Bernard Hopkins, el gran boxeador de Philadelphia campeón indiscutido del peso medio en su día, le apodaban "El Ejecutor". Su estilo defensivo y maestría de todos los fundamentos de su deporte le permitieron tener una carrera muy longeva. Rara vez ganó sus combates por KO, aunque en la memoria de todos está el golpe que mandó a la lona a Félix "Tito" Trinidad en el Madison Square Garden de Nueva York apenas unos días después de los atentados del 11-S. Por lo general sus peleas resultaban poco atractivas de cara al espectáculo pero aunque no apabullara a sus oponentes la sensación de dominio resultaba evidente.

Bill "El Ejecutor" Belichick

En la noche de ayer Bill Belichick conquistó su sexto campeonato de la NFL como head coach al frente de los New England Patriots. Sus equipos son con diferencia los más inteligentes de la liga, nadie consigue como él hacer interiorizar en sus jugadores los fundamentos y su estilo defensivo lleva impregnando la competición desde hace décadas. Mucho antes de que se forjara su leyenda en Foxboro ya había construido defensas de Super Bowl con los Giants de Nueva York. Sus Patriots llevan dieciocho años en lo más alto y aunque nunca han aplastado a sus oponentes a nadie le cabe la menor duda de que son con diferencia la mejor franquicia del siglo XXI. La victoria de anoche, por un corto 13-3, ha sido curiosamente la más desnivelada de sus seis títulos. Más de uno puede que soltara un bostezo por el camino, pero al fin y a la postre lo que quedará en el recuerdo es que Belichick fue una vez más "El Ejecutor".

Su plan de juego fue el antídoto perfecto contra una ofensiva que lució de maravilla durante toda la temporada hasta anoche. Un frente de cuatro hombres, más dos linebackers constantemente situados en la línea, anuló casi por completo el peligroso juego de carrera de los Rams. Stephon Gilmore persiguió a lo largo de todo el campo a Brandin Cooks, el hombre al que más quería controlar Belichick anoche; el novato J.C. Jackson sobre el tight end como vimos hace dos semanas; y alrededor de todo esto una coreografía de coberturas zonales, al hombre y variedad de frentes de presión que volvieron locos a Sean McVay en la banda y Jared Goff en el campo.

Stephon Gilmore corona su gran partido con una intercepción decisiva.

Cuando los Rams jugaban play-action en 3ª y 2 los Patriots amagaban blitz para caer con ocho en cobertura y atacar con un frente de tres que suele ser una mala receta pero perfecta para este momento. Cuando Los Angeles intentaba empatar un partido que se le escapaba irremediablemente de las manos llegaba un blitz de los dos safeties que no encontraba respuesta en la línea ofensiva rival. Gilmore interceptaba un pase de esos que te arrepientes de lanzar nada más salir de tus dedos.

El cornerback debió ganar el premio al jugador más valioso del partido, pero éste recayó en las manos de Julian Edelman. Sus manos y sobre todo sus pies fueron un martillo percutor en la defensa californiana. Es cierto que muchas de sus diez recepciones y 141 yardas acabaron cayendo en saco roto porque su equipo no materializó muchos drives, pero no se puede negar que nadie produjo más en una final que careció de individualidades que el pequeño y aguerrido wide receiver de New England.

Julian Edelman con una de sus diez recepciones en el partido.

Todos pensábamos que Tom Brady sería la diferencia en el caso de tener un partido igualado como se esperaba. Aunque completó los pases necesarios en el drive de la verdad, lo cierto es que por una vez el enorme quarterback fue casi "un espectador de lujo" en el verdadero duelo que se desarrolló entre los dos coordinadores defensivos.

Belichick y Wade Phillips se conocen desde hace muchos años, sí, tantos y más de los que cuenta McVay. El plan de juego del DC de los Rams fue tan soberbio como el de su compañero en la otra banda. Jugó con las coberturas de una manera que logró confundir al mayor cerebro que ha dado la liga en la posición de quarterback. Los Angeles interceptó el primer lanzamiento de Brady, destruyó su timing y le despojó de sus armas de cabecera para ganar ritmo. Los tres runningbacks de New England apenas produjeron 3 recepciones para 20 yardas en 8 "targets" y al final del encuentro los Patriots acabaron con 3/12 conversiones de tercer down.

Por desgracia para Phillips, New England sí tuvo un plan contra Aaron Donald, al que dedicaron dobles e incluso triples bloqueos toda la noche. Los compañeros del MVP defensivo de la liga no pudieron sacar tajada y esa superioridad táctica se acabó diluyendo en drives que aunque huérfanos de puntos restaban minutos a la ofensiva rival y por qué no iban cansando y así disminuyendo más si cabe la posibilidad de que la defensa de Rams pudiese generar turnovers o jugadas explosivas.

Los Patriots solo ejecutaron con propiedad de principio a fin un drive de trece en el encuentro. Suficiente ante un rival que no confeccionó una sola posesión de calidad en doce intentos. Los Rams acumularon una secuencia de inoperancia ofensiva nunca vista en la gran final de ocho punts consecutivos, posesiones todas muertas tras un fallido intento de conversión en tercer down. Goff jugó con unos nervios que no recordaba en una Super Bowl desde la época de dominación de la Super Bowl por parte de la NFC, aquellos tiempos en los que los representantes de la AFC se sabían víctimas de antemano. El joven quarterback tomó sacks cuando simplemente tenía que lanzar la pelota por la banda, falló en la precisión de sus pases, obvió receptores abiertos (ninguno más claro que en un 2ª y 22 en el cuarto período), estuvo lento en un pase que pudo resultar en touchdown y finalmente forzó una mano que nunca debió jugar en la intercepción de Gilmore.

Las cosas no le salieron como hubiera querido a Jared Goff.

Pero Goff no puede quedar señalado en la derrota de su equipo. Todd Gurley volvió a estar más fuera que dentro del partido, suponemos que por sus problemas físicos. Sin él los Rams perdieron su creatividad y la capacidad para imponer su juego y voluntad. La línea ofensiva se vio desarbolada por un rush que constantemente afectó el ritmo de Goff. Dont´a Hightower lo bordó con dos sacks y varias presiones al quarterback.

Y por supuesto McVay. El joven head coach tuvo su peor noche en el momento menos oportuno. Superado tácticamente de inicio por Belichick, en ningún momento supo reconducir a sus hombres hacia el camino de la victoria. El agresivo entrenador había mostrado numerosas señas de valentía a lo largo del curso, levantando con sus decisiones los ánimos del equipo. Anoche a cada drive que pasó dio la sensación de irse conformando más y más con el panorama que había y esperar a que en el otro lado fuera alguien de la defensa quien desnivelara la balanza en su favor. Esa jugada no llegó y por el camino se quedaron cuartos downs sin intentar, field goals por chutar en rango de Greg Zeurlein, segundos downs largos en los que decidió correr e incluso un postrero 3ª y 22 en posición decente de campo en el que simplemente ordenó una carrera inconsecuente.

McVay tiró la toalla al cuadrilátero con todas estas decisiones. "El Ejecutor", Bill Belichick, le había despojado de su alma y espíritu. El joven head coach seguro que aprenderá y volverá. Para el viejo zorro fue una victoria más, basada en la defensa, los fundamentos y el juego de equipo, las armas que le han hecho indestructible a lo largo de dos décadas. ¿Apabullante? No. ¿Aburrido? Quizás. ¿El mejor? No les quepa la menor duda.

Marco Álvarez
@deionmarco

El sexto abrazo ganador entre Belichick y Tom Brady.