sábado, 18 de julio de 2015

AMERICA´S GAME: The Epic Story of How Pro Football Captured a Nation

Si eres fan de la NFL y quieres conocer más en profundidad su historia no hay mejor opción hoy día que esta obra maestra escrita por Michael McCambridge.

El autor comienza el libro con los acontecimientos que surgieron tras la disputa del partido por el campeonato de 1945 entre los Washington Redskins y los Cleveland Rams. La liga distaba mucho por entonces del actual dominio que posee, especialmente a nivel económico, y en el corazón de los aficionados estadounidenses estaba muy por detrás del béisbol y del football universitario.

Para revertir esa situación la mayoría de los protagonistas tuvieron que ir haciendo diferentes concesiones, indeseadas en un principio pero que a la larga terminaron repercutiendo positivamente en la NFL: el movimiento de los Rams a la costa oeste, la llegada de las innovaciones de Paul Brown procedente de la AAFC, la fusión con la AFL, etc.

El libro va haciendo un magnífico repaso de lo que fue sucediendo tanto en el campo como en las oficinas de la liga. La trayectoria de los comisionados Bert Bell, Pete Rozelle (especialmente) y Paul Tagliabeau y su -no siempre fácil- relación con los propietarios de las franquicias va estrechamente enlazada con el desarrollo profesional y mediático del juego.

La creación de NFL Films y NFL Properties en los años 60, el litigio con la USFL en los 80 y la difícil era de la "agencia libre" de las franquicias (con múltiples equipos cambiando libremente de ciudad durante los 80 y 90) son temas que se tratan con profundidad en relación a la liga. Otros capítulos se dedican a los hombres que hicieron la competición más grande en el terreno de juego: Dan Reeves, Paul Tank Younger, Johnny Unitas, Lamar Hunt, Tex Schramm, Jim Brown, Vince Lombardi, Al Davis, Bill Walsh, Jerry Jones, Ray Lewis, Bill Polian, Tony Dungy son sólo algunos de los muchísimos nombres comentados.

La mayor recomendación que puedo dar de este libro es que si sólo pudiera quedarme con uno relacionado con la NFL sin lugar a dudas sería éste.

Tapa: Blanda.
Idioma: Inglés.
Páginas: 463

miércoles, 11 de marzo de 2015

Patrick Willis y Frank Gore: dos mitos que se van de la mano

En poco menos de 24 horas el alma y el corazón de los San Francisco 49ers durante la última década, Patrick Willis y Frank Gore, han abandonado la franquicia californiana dejando un vacío enorme en el corazón de sus seguidores. El linebacker ha sorprendido a todos con el anuncio de una retirada que nadie vio venir. En sus propias palabras, “ya no tengo en mis pies eso que os hacía dejaros con la boca abierta”. A sus casi 32 años, el runningback ha probado la agencia libre por primera vez en su carrera y se ha marchado a Indianapolis para buscar el anillo que falta en su palmarés.

De golpe y plumazo los niners se han quedado sin sus dos jugadores más grandes desde la marcha de Bryant Young en enero de 2008, el último eslabón del equipo que dominó la NFL durante dos décadas. Willis y Gore no llegaron a un conjunto campeón como Young. De hecho, ambos han vivido los peores años de San Francisco en la era moderna, muchas campañas donde no se cumplieron las expectativas de verano o donde directamente se sabía que el equipo iba a completar una temporada sin más pena que gloria.

Ambos han estampado su sello en una de las franquicias más históricas de la competición a base de una ética de trabajo y un compromiso por el equipo que se salen de cualquier medidor. Si el eslogan de “Winning with class” (“Ganar con clase”) puede aplicarse a alguien es a ellos dos. Cada uno en su puesto quedarán como el mejor de todos los que alguna vez han vestido la equipación roja y dorada.

Gore llegó al equipo en 2005 como una elección de mucho riesgo en el draft colegial. Su carrera en la universidad de Miami estuvo marcada por serios problemas en sus rodillas. Su timidez y falta de locuacidad (apenas podía hablar por problemas de tartamudez) recubrían su figura de un vestigio de oscuridad que no hacía albergar demasiadas esperanzas. Sin embargo, Gore dejó que sus acciones en el terreno de juego hablaran por él y pronto se ganó el respeto de sus compañeros, de los rivales y por supuesto de los aficionados.

En su segundo año completó su mejor campaña corriendo para 1695 yardas, récord de la franquicia. Temporada tras temporada fue un modelo de consistencia y el único halo de luz de una ofensiva que por momentos era una tumba. Excelente visión para seguir los bloqueos, una capacidad para finalizar las jugadas sobresaliente (rara vez no ganaba una o dos yardas más de lo que habría sido lo normal) y un seguro de vida en la protección del quarterback.

La adquisición de Willis en el draft de 2007 fue mucho más notoria. El pick número 11 venía con la vitola de un magnífico linebacker y demostró eso y mucho más con una rapidez insólita. Fue “Pro Bowler” y “All-Pro” en su primera campaña, en la que lideró la liga con la impresionante marca de 174 placajes y por supuesto fue casi unánime “rookie defensivo del año” con 48 de 50 votos posibles.

Su velocidad para cubrir el campo de banda a banda recordaba a un joven Ray Lewis, el jugador sobre el que modeló su juego. Destacó por su potencia en los placajes, su excelente colocación para detener la carrera y el instinto para leer en todo momento dónde iba a estar el balón.

Tras ocho temporadas de travesía por el desierto, la franquicia californiana dio un giro inesperado en 2011. La llegada de Jim Harbaugh revitalizó a unos hombres que casi se habían olvidado de lo que era ganar. Tres años seguidos los niners marcharon al menos hasta la final de la Conferencia Nacional. Los seguidores de fuera de la bahía que no conocían tanto a estos dos enormes jugadores pudieron finalmente disfrutar de sus acciones en partidos en los que había mucho en juego.

Willis formó una pareja demoledora con NaVorro Bowman que será recordada durante mucho tiempo. Su compenetración era la carta ganadora de una defensa que nunca se achantó ante la enormidad de los rivales que encaró: Drew Brees y los Saints, Aaron Rodgers y los Packers, Matt Ryan y los Falcons, etc. 

Por su parte Gore fue sumando yardas y yardas como siempre había hecho. La diferencia es que ahora valían para ganar partidos. Se convirtió en el líder histórico de la franquicia superando a la leyenda Joe “The Jet” Perry, y rebasó con claridad la barrera de las 10000 yardas en su carrera. La gerencia de San Francisco fue eligiendo posibles sucesores en el draft año a año pero ninguno de ellos fue capaz de sacarle del campo. Los esfuerzos por dosificarle para que llegase a fresco a los playoffs eran valdíos porque tarde o temprano el staff técnico se daba cuenta que Gore era su mejor hombre. En sus dos últimos encuentros con la camiseta niner registró la friolera de 302 yardas de carrera.

Mientras el runningback se despidió a lo grande, Willis no tuvo esa oportunidad. En su último año los crónicos problemas en sus pies le limitaron a seis encuentros, el último una intrascendente victoria en St. Louis en octubre. No obstante, nadie va a olvidar jamás su meteórica carrera que le llevó a ser “Pro Bowler” en cada una de sus primeras siete temporadas en la liga.

Los aficionados de San Francisco pasan estos días de “luto deportivo”. Muy rara vez dos monstruos de una franquicia se marchan casi al mismo tiempo, uno de ellos de forma tan inesperada. ¿Mi mayor recuerdo? Su emotivo abrazo al final del “NFC Championship” de 2012 en Atlanta que certificó el sexto viaje de los 49ers a la Super Bowl. Desde aquí y en nombre de toda la parroquia minera mi eterno agradecimiento para ambos. 

Frank Gore entró en “Los 11 de Deion” en la temporada 2006.
Patrick Willis entró en “Los 11 de Deion” en las temporadas 2007, 2009 y 2011.

martes, 10 de febrero de 2015

2014 - Semana 13: NEW ENGLAND PATRIOTS 21 GREEN BAY PACKERS 26

Leyenda saluda a leyenda a la finalización del partido.
Por diferentes motivos solo ha habido hasta ahora un enfrentamiento entre Tom Brady y Aaron Rodgers, dos de los mejores quarterbacks de su generación y de toda la historia de la NFL. Este duelo se produjo en la Semana 13 de la campaña 2014 y resultó a mi juicio el partido más memorable de aquella regular season. Ambos quarterbacks llegaron al encuentro liderando a sus equipos en fantásticas rachas y acumulando registros estratosféricos por el camino. Los Packers habían ganado siete de sus últimos ocho compromisos con Rodgers sumando 25TD por apenas 2INT en ese período. Por su parte, Brady venía de lanzar 22TD por 4INT en lo que habían sido siete victorias consecutivas de New England tras un difícil primer mes de competición en el que incluso se le cuestionó a Bill Belichick la titularidad de su quarterback. Los dos equipos estaban en plena lucha por lograr la codiciada ventaja de campo en sus respectivas conferencias por lo que el partido tenía una importancia capital.

Jordy Nelson y Darrelle Revis protagonizaron un gran duelo.
La noche perteneció a la gran estrella de los Packers que dio un absoluto clinic de fundamentos de su posición ante una de las secundarias más complicadas de la competición que incluía a Darrelle Levis y Devin McCourty entre otros. En el primer cuarto Green Bay anotó en sus tres posesiones rumbo a una ventaja de 13-0. Rodgers conectaba con su homónimo, el tight end Richard Rodgers, en un espléndido lanzamiento de 32 yardas que prácticamente marchó teledirigido a las manos del receptor tras un gran "pump fake" que congeló a la defensa.

Por supuesto Brady no estaba dispuesto a contemplar el recital desde su banda sin hacer nada cuando le tocaba entrar en el campo. Apoyándose en Rob Gronkowski (7 recepciones, 98 yardas) condujo dos drives que acabaron en sendos touchdowns. El segundo fue precedido por una brutal acción de Gronk que pasó literalmente por encima del safety Ha Ha Clinton-Dix.

Con 1:05 por jugar hasta el descanso y el balón en su yarda 19 parecía que el resultado sería de 16-14 Green Bay al intermedio. Pero Rodgers tenía otros planes. Exhibiendo su movilidad conectaba un pase fuera del pocket para James Starks que resultaba en una ganancia de 28 yardas. Tres downs después, Jordy Nelson se zafaba del pegajoso marcaje de Revis y aprovechaba un perfecto pase de su quarterback para completar un espectacular touchdown de 45 yardas que psicológica y deportivamente hacía mucho daño a los Patriots. 23-14 Packers al descanso.

Durante la segunda mitad Rodgers continuó el recital. Sin embargo sus compañeros le jugaron dos malas pasadas que pudieron ser decisivas. Primero el kicker Mason Crosby erraba un sencillo field goal de 40 yardas. Más tarde, Davante Adams dejaba caer al suelo lo que llevaba escrito un pase de touchdown. Green Bay se tenía que conformar con los tres puntos en lugar de siete, lo que dejaba una ventana de esperanza para New England, solo cinco abajo (26-21) a 8:35 de la conclusión.

Gronkowski estuvo a punto de completar una recepción milagrosa.
En 4ª y 3 en su propia yarda 49 Brady conectaba con Julian Edelman para el primer down. Dos
jugadas después Gronkowski movía las cadenas en 3ª y 7. En la yarda 20 ya de los Packers Brady lanzaba un perfecto balón para su tight end que no resultó en touchdown por la providencial intervención de Clinton-Dix, que se tomaba la revancha del aplastamiento sufrido en la primera parte. Las desgracias para New England no acabaron ahí. Un sack en el siguiente down obligaba a Belichick a chutar el field goal. Para rematar la faena Stephen Gostkowski fallaba la patada.

A pesar de todo los Patriots podrían haber tenido una última oportunidad para ganar el partido. Para ello necesitaban detener a Rodgers en un 3ª y 4 a 2:28 del final. La cobertura fue buena pero también la protección al quarterback. Rodgers (24/38, 368yds, 2TD) no se puso nervioso, aguantó en el pocket el tiempo necesario y al final encontró a Randall Cobb para el primer down que sellaba la victoria. Fue un gran triunfo en un encuentro disputado y bien jugado por dos grandes equipos.

Rodgers continuó su temporada de fantasía camino de su segundo MVP. Sin embargo, una inoportuna lesión le lastró en los playoffs y la NFL se quedó sin la posible revancha en la Super Bowl entre New England y Green Bay cuando los Packers desperdiciaron una gran ventaja en los minutos finales del partido por el campeonato de la NFC. Los Patriots no volverían a perder un encuentro en el que se jugaban algo hasta 364 días después, levantando en el proceso su cuarto trofeo Vince Lombardi.

Finalistas:
Week 06 - Carolina Panthers vs Cincinnati Bengals (dramática lucha que termina en empate).
Week 08 - Washington Redskins vs Dallas Cowboys (los Skins dan la sorpresa con su tercer quarterback).
Week 13 - San Diego Chargers vs Baltimore Ravens (el coraje de Philip Rivers salva a San Diego).