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lunes, 2 de enero de 2017

LA ERA MIKE NOLAN EN SAN FRANCISCO

Capítulo 1.- La necesaria reivindicación de Mike Nolan.

Dos victorias y catorce derrotas. Ambas victorias conseguidas contra el mismo rival divisional en horas muy bajas. Una plantilla con un nivel de talento indigno de la NFL. Un entrenador con un glorioso currículum universitario y una decepcionante experiencia previa en la NFL al frente del equipo. Un General Manager que había superado claramente su umbral de incompetencia. Un propietario en entredicho que dos temporadas antes se había deshecho de un exitoso entrenador por “diferencias filosóficas”. ¿Os suena de algo?

Pues esto es lo que había en la franquicia de nuestros amores al finalizar la temporada 2004. ¿Cómo es posible que doce años más tarde hayamos vuelto al mismo y lamentable punto de partida? ¿Cómo se explica que partiendo de la nada hayamos completado un círculo vicioso para llegar a la más absoluta de las miserias? Las razones son múltiples y variadas y por eso me he decidido a revisitar el pasado para extraer conclusiones y realizar un análisis lo más desapasionado posible y bastante alejado de la “corriente oficial” que detecto entre la fanaticada minera.

Éste es el primero de una serie de tres artículos en los que pienso repasar este disparatado proceso con el fin de arrojar una visión bastante diferente y, creo, necesaria. En un cuarto y último artículo intentaré extraer conclusiones de todo este embrollo y ofrecer mi visión sobre el rumbo que debería tomar la franquicia para evitar un proceso de reconstrucción tan largo y, sobre todo, tan poco exitoso.

A modo de “disclaimer” anticipo que estos son escritos de un aficionado minero para aficionados mineros. Perdonadme algunas expresiones y excesos de confianza que me voy a tomar a la hora de escribir. Estamos en familia y con la familia uno se puede tomar ciertas libertades en el trato. No pretendo epatar a nadie con una prosa profunda y elevada, no soy periodista así que perdonadme mis circunloquios, excesos verbales y patadas al diccionario. Al lío.

Mike Nolan a su llegada a San Francisco en enero de 2005.
UN POQUITO DE HISTORIA PARA EMPEZAR. 

Estamos en el año 2004. El equipo había completado la peor temporada de su historia (hasta entonces).  Récord de 2-14 con las dos únicas victorias conseguidas de manera agónica contra los Arizona Cardinals. Una plantilla pésima, confeccionada con retales y jugadores indignos de la NFL, sin jóvenes prometedores y muy pocos veteranos válidos para asentar un proyecto de reconstrucción.

Pinchando 
aquí podéis ver el roster de esa temporada. Os reto a encontrar al menos diez jugadores que tuvieran una carrera digna. Jeff Ulbrich, Derek Smith (dos mediocres máquinas de placar por defecto), Bryant Young, Andre Carter, Brandon Lloyd y Julian Peterson eran los únicos veteranos "salvables" y de los jóvenes pudimos sacar algunos jugadores dignos como Shawntae Spencer, Eric Heitmann, Justin Smiley o si me apuráis (y es mucho apurar) Arnaz Battle y Kwame Harris. Las dos grandes "estrellas" futuras de esa plantilla han sido el punter Andy Lee y el safety Mike Adams, quien, sorprendentemente para aquellos que recuerden su periplo en el equipo, se ha convertido en un excelente jugador.

También teníamos un general manager en la picota como Terry Donahue que había despedido dos años antes a un exitoso entrenador como Steve Mariucci por "diferencias filosóficas" y que había tenido que desmantelar la plantilla en el 2003 por culpa de su nefasta gestión del salary cap. Otra gran diferencia con la situación actual, la degradación de la plantilla había llegado a causa de la incompetencia ABSOLUTA de Donahue en todos los frentes. Desde la selección de personal técnico, a su nefasto olfato en el draft (dos puntos que comparte con Trent Baalke) pasando por su nulo manejo del mercado de traspasos (a cambio de Terrell Owens sacamos una cuarta ronda y a Brandon Whiting) y la agencia libre, amén de su ya comentada nefasta planificación del salary cap.
Terry Donahue (derecha) dejó al equipo en la ruina deportiva.

A nivel institucional la cosa también estaba bajo mínimos con el propietario John York fuertemente criticado por su absoluto desinterés por un equipo que había caído en sus manos "de rebote". También en este caso la situación actual es diferente para mejor, al menos el actual propietario sí está involucrado en el proyecto del equipo. Sin olvidar que por aquel entonces todavía estábamos jugando en Candlestick Park.

A grandes rasgos esa era la situación cuando desde la gerencia del equipo se decidió despedir a Terry Donahue y a Dennis Erickson (un mediocre entrenador metido en una situación imposible) para fichar a Mike Nolan como nuevo head coach y máxima autoridad deportiva de la franquicia. Conviene recordar esto último porque, escarmentados de la experiencia Donahue, se decidió no incorporar la figura del General Manager en la nueva directiva del equipo. Nolan era amo y señor para tomar todas las decisiones relativas a la configuración de la plantilla contando con el apoyo de Scott McLoughan como director de personal. 

Es importante recalcar esto último ya que, si bien la labor como entrenador de Nolan resultó muy deficiente, su actuación como gestor de la plantilla fue admirable e injustamente olvidada. Precisamente por eso me he decidido a destacar su figura. Porque me toca los cojones que a McLoughan (merecidamente por la parte que le toca) todo el mundo le dé el mérito en la reconstrucción de la plantilla cuando el responsable último de la mayoría de las decisiones fue Mike Nolan y dichas decisiones estuvieron fuertemente influidas por su personalidad y su manera de entender el football.

LA NFL SEGÚN MIKE NOLAN.

Hablo de Nolan para corregir por exceso la falta de reconocimiento que ha recibido en favor de McLoughan pero que quede claro que, a efectos de filosofía footballística, ambos estaban cortados por el mismo patrón. En las labores de reconstrucción de la plantilla el mérito debería repartirse prácticamente a partes iguales entre los dos, pero como la corriente oficial ha decidido ningunear la figura de Nolan yo centro el análisis en él a modo de (a mi juicio) reivindicación.

Como antiguo coordinador defensivo la concepción del football de Nolan clava punto por punto los estereotipos más tópicos. Su ideal footballístico pasaba por construir un equipo “a prueba de quarterbacks”. Prioridad absoluta para las trincheras a ambos lados del balón, juego de carrera, defensa, batalla posicional y el quarterback en un discreto segundo plano. Es una fórmula de éxito más que comprobada y que se ajusta como anillo al dedo a mis gustos. Si os dais cuenta esta filosofía es la que está repitiendo McLoughan en su paso por los Washington Redskins.

Scott McCloughan (centro), Nolan y un joven Jed York (derecha).
Aparte de eso Nolan compartía los gustos por los jugadores grandes, físicamente poderosos y con un nivel de compromiso absoluto con el football. Nada de divas o “prima donnas” salvo en casos realmente excepcionales.
Otro punto destacado en su ideario era la necesidad de construir la base del equipo a través del draft, utilizar la agencia libre para rellenar huecos con veteranos de nivel medio y sólo tirar de chequera para incorporar a jugadores realmente desequilibrantes.

Entrando en apartados más específicos Nolan “despreciaba” las skill positions en favor de las trincheras con especial hincapié en las posiciones de runningback y secundaria. No era partidario de realizar grandes inversiones en esas demarcaciones ya que para él el funcionamiento de esas unidades se “mejoraba” a través de los “gordos”.

Otro punto a favor de Nolan era que a pesar de tener muy claras las líneas maestras era lo suficientemente flexible como para “traicionar” su ideario siempre que la ocasión ofreciese un jugador que pudiese marcar diferencias. A lo largo de este repaso podremos comprobarlo y veremos que los resultados no fueron demasiado satisfactorios pero creo que ese punto de escepticismo resulta sano y necesario para la correcta gestión de un equipo.

LA FILOSOFÍA DE MIKE NOLAN EN ACCIÓN.

En su primera temporada al frente del equipo ya pudimos comprobar todas las características de Nolan como gestor. En el draft empezó demostrando esa “flexibilidad” traicionando su catecismo al escoger a un quarterback con la primera elección. Grave error. Si vas a apostar por un QB en esa situación hazlo con el convencimiento de que ese QB va a ser un crack absoluto, no busques un simple gestor que se limite a obedecer y tragar con el papel secundario al que le va a condenar tu filosofía. Por desgracia para nosotros Alex Smith encajaba mucho mejor en ese rol que un tal Aaron Rodgers y no hace falta que os cuente como acabó esta historia. El resto del draft es Mike Nolan al cien por cien. Trincheras a saco, un corredor en tercera ronda (nunca antes) y un “concurso oposición” de picks “experimentales” para las posiciones de habilidad en las rondas bajas.

En la agencia libre más filosofía Nolan, a poner la pasta sobre la mesa por el mejor left tackle disponible en el mercado, Jonas Jennings. La línea ofensiva como prioridad absoluta para empezar a construir el ataque.

Los resultados deportivos fueron decepcionantes (tampoco es que hubiese plantilla para esperar otra cosa)
Alex Smith fue la primera elección de draft en la era Nolan.
pero a lo largo de la temporada ya pudimos ver algunos detalles interesantes. El principal (a mi entender) era la nula disposición de Nolan para transigir con los caprichos y desavenencias de los jugadores que había heredado. Jugador que no encajaba con su filosofía, jugador que salía del equipo a velocidad absurda.

Esto se pudo apreciar en su segunda postemporada. Cuatro de los jugadores presuntamente más talentosos del equipo como eran Julian Peterson, Andre Carter, Brandon Lloyd y Kevan Barlow abandonaron la franquicia por la puerta de atrás. Los dos primeros no fueron renovados puesto que no encajaban con el esquema defensivo mientras que los dos últimos fueron traspasados. Ni que decir tiene que soltar a esos jugadores después de una temporada tan mala como la 2005 no fue bien recibido por la prensa y la afición. Nolan demostró tener las ideas muy claras y una determinación a prueba de bomba.

En esa misma pretemporada volvimos a apreciar las “contradicciones” de Nolan. Dos jugadores talentosos pero de carácter cuestionable como Vernon Davis y Antonio Bryant llegaron al equipo vía draft y agencia libre. Apuesta fuerte en la agencia libre por un jugador de prestigio como Larry Allen para reforzar aún más la línea ofensiva. Apuestas de menor calado por jugadores veteranos como Walt Harris, Trent Dilfer como mentor de Alex Smith (si escoges a un QB como Dilfer para asesorar a tu joven QB ya me dirás qué puedes esperar, por cierto), Marques Douglas o Bryan Gilmore (el rey del end around). En el draft se apostó por buscar playmakers para Alex Smith (que el hombre los necesitaba más que el comer), reforzar la trinchera defensiva y el habitual “concurso oposición” para la secundaria en las rondas bajas. Y en todos los casos salvo el de Vernon Davis con especial hincapié en el carácter de los jugadores.

La insistencia de Nolan en buscar jugadores “ejemplares” llegó hasta tal punto que en los círculos del equipo se empezó a hablar de los “Nolan guys”, jugadores no excesivamente talentosos pero con una pasión por el football a prueba de bomba y que contribuían a generar un buen ambiente en el vestuario. Delanie Walker, Parys Haralson y Michael Robinson (los tres fueron capitanes en sus respectivas universidades) son los  ejemplos más claros.

La temporada 2006 resultó de lo más esperanzadora, al equipo todavía le faltaba mucho talento pero al menos se vislumbraba un proyecto serio y con las ideas bien claras. Por desgracia para nosotros todo ese proyecto se fue al carajo cuando Norv Turner abandonó la nave para ser el entrenador de los Chargers, pero eso no lo sabíamos y la pretemporada del 2007 se encaró con la idea de realizar “el gran salto” que debía convertir al equipo en un legítimo contendiente por el título divisional.

Las bases estaban ahí. Una línea ofensiva en la que se había invertido fuertemente y que funcionaba bastante bien, un quarterback que había progresado adecuadamente en su segunda temporada en la liga. El ataque parecía ir por buen camino. En defensa faltaban jugones y se notaba pero eso era algo que estaba previsto en el plan de Nolan. En sus dos primeros años su obsesión había sido montar el ataque a sabiendas que la parcela defensiva era su especialidad. Con unas cuantas incorporaciones debería bastar para montar una unidad competitiva y a ello se dedicó la pretemporada del 2007.

La marcha de Norv Turner fue un mazazo para Alex Smith.
La agencia libre supuso el pistoletazo de salida y nos trajo los rimbombantes (y decepcionantes) fichajes de Nate Clements, Michael Lewis y dos incorporaciones interesantes como Tully Banta-Cain (premio de consolación para el pass rush ya que Adalius Thomas se nos escapó ante el brillo irresistible de los Patriots) y Aubrayo Franklin. Dos pro bowlers de una tacada para reforzar una secundaria muy necesitada de talento, un pass rusher de presunto gran potencial y un muy necesario nose tackle. ¡Bien coño bien! ¡Que felices nos las prometíamos!

En el draft también se apostó claramente por reforzar la defensa (seis jugadores defensivos incorporados) y apuntalar el punto más débil de la línea ofensiva con la incorporación de Joe Staley (la maniobra para volver a entrar en primera ronda y levantárselo delante de las narices a los Ravens fue una auténtica virguería).

Con todas esas incorporaciones el equipo parecía preparado para todo pero lastrados por la fenomenal incompetencia de Jim Hostler (AKA EL PEOR COORDINADOR OFENSIVO DE LA HISTORIA) todo se fue al garete en tres partidos. Justo lo que hizo falta para que se lesionase Alex Smith. A partir de ahí la hecatombe, ocho derrotas consecutivas en las que Mike Nolan envejeció diez años y perdió completamente el norte. Ahí se acabó Nolan y aquí se acaba esta historia que ya me he enrollado bastante por ahora.

CONTINUARÁ…

P.D. Lista de jugadores notables incorporados durante estos tres años con Nolan al mando de las operaciones.
DRAFT: Alex Smith, David Baas, Frank Gore, Adam Snyder, Vernon Davis, Manny Lawson, Michael Robinson, Parys Haralson, Delanie Walker, Patrick Willis, Joe Staley, Ray McDonald, Dashon Goldson y Tarrell Brown.
AGENCIA LIBRE: Jonas Jennings, Joe Nedney, Walt Harris, Larry Allen, Marques Douglas, Nate Clements, Michael Lewis y Aubrayo Franklin.

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viernes, 10 de febrero de 2006

2005 - Semana 11: INDIANAPOLIS COLTS 45 @ CINCINNATI BENGALS 37

Peyton Manning intenta lanzar con Justin Smith a sus pies.
La temporada 2005 de la NFL la recuerdo como la de la irrupción de las webs que permitían la descarga de partidos por internet. No hablamos ni de lejos de la calidad Full HD a la que fácilmente se puede acceder ahora, pero en aquel momento se agradeció mucho esta nueva posibilidad que te permitía ampliar la cantidad de encuentros que podías ver a lo largo de la campaña.

Por tercera temporada consecutiva tenemos a los Colts de Peyton Manning por esta sección. Tranquilos que al menos durante unas campañas os dejaré "descansar" del 5 veces MVP. Indianapolis fue la historia protagonista de la regular season de 2005. Con un arranque de 13-0 el equipo de Tony Dungy parecía  en camino de igualar la hazaña de los Miami Dolphins de 1972 y terminar la liga imbatido. Sus esperanzas sin embargo se esfumaron en la semana 15, en un intenso choque ante San Diego.

Dicho esto, no voy a hablaros de ese partido que no pude ver en su día sino de uno jugado cuatro jornadas antes. Los 9-0 Colts visitaban la casa de los 7-2 Cincinnati Bengals. Tras muchos años en el ostracismo los jóvenes cachorros de Marvin Lewis se estaban revelando como una de las agradables sorpresas de la temporada. El ex número 1 del draft, Carson Palmer, estaba jugando de dulce en su segunda campaña como titular. Su duelo con Manning prometía emociones fuertes.

Chad Johnson, desatado aquel día.
El enfrentamiento entre dos de las mejores ofensivas de la NFL no decepcionó, en especial en una frenética primera parte que supuso uno de los mayores espectáculos que he presenciado nunca. No soy ningún fan de los partidos con marcadores altos producidos a base de abusar de pobres defensas. No fue el caso de este compromiso. Tanto la unidad de Indianapolis (nº 2 en puntos encajados aquel año), como la de Cincinnati (44 takeaways para liderar la competición) fueron dos defensas de nivel en 2005. Pero aquella tarde de domingo no hubo forma de parar a los Manning, Edgerrin James, Reggie Wayne y Dallas Clark por un bando; o a los Palmer, Rudi Johnson, Chad Johnson y Chris Perry (jugador poco recordado pero muy espectacular, al que las lesiones no le dejaron triunfar) por el otro.

El marcador al descanso era de 35-27 en favor de los Colts, al descanso (la segunda mayor anotación de la historia tras los dos primeros cuartos). Las cinco primeras posesiones de Indianapolis finalizaron en touchdown. Cincinnati intentó no perder el ritmo con tres touchdowns y dos field goals antes del intermedio. A la vuelta de los vestuarios los Bengals registraron otro touchdown para colocarse a un solo punto, 35-34. Los visitantes respondieron con un brutal drive de 15 jugadas y 8:23 de posesión en el que James llevó el balón diez veces. Aunque Cincinnati lo siguió intentando nunca volvió a amenazar la ventaja que cobraron los Colts casi desde el inicio.

Manning (24/40, 365yds, 3TD-1INT) se tuvo que emplear a fondo para superar a Palmer (25/38, 335yds, 2TD-1INT). Chad Johnson (8 recepciones, 189yds, 1TD) estuvo inmenso en un desesperado intento por romper el invicto de Indianapolis como dos años antes hicieron los Bengals con Kansas City. Aunque ninguno de los dos equipos pudo refrendar en los playoffs todo lo bueno que hicieron durante la campaña regular, este enfrentamiento quedó como un recuerdo imborrable y para mi gusto lo mejor del año 2005.

Finalistas:
Week 09 - Indianapolis Colts vs New England Patriots (a la 8ª Peyton gana por fin en Foxboro).
Week 10 - Washington Redskins vs Tampa Bay Buccaneers (Jon Gruden se la juega a ganador).
Week 14 - Chicago Bears vs Pittsburgh Steelers (el autobús Jerome Bettis se pone las cadenas para la nieve).

jueves, 9 de febrero de 2006

Los 11 de Deion - TEMPORADA 2005

* El MVP de la temporada, Shaun Alexander, encabeza nuestro equipo ofensivo ideal de la campaña 2005. El runningback de los Seahawks acumuló estadísticas impresionantes (1880 yardas de carrera y 28TD totales) y ayudó a su equipo a alcanzar la primera Super Bowl de su historia. La temporada de Alexander no podría haberse producido sin el trabajo de Walter Jones, con claridad el mejor línea de ataque este año en la NFL.

Cincinnati ha sido una de las agradables sorpresas de la temporada, en particular su quarterback, Carson Palmer. El número uno del draft de 2003 ha respondido a las expectativas, lanzando 32 pases de touchdown por sólo doce intercepciones. Peyton Manning estuvo a punto de repetir presencia en este conjunto, pero su enémiso fracaso en playoffs (los Colts han anotado 7TD totales en sus seis derrotas en post-temporada) le ha dejado el puesto a Palmer. El líder de los Bengals no está solo. Junto a él aparecen dos miembros de su línea de ataque, Eric Steinbach y Willie Anderson.

Por segundo año consecutivo presentamos en nuestro conjunto ideal a Tiki Barber y Antonio Gates. El corredor de los Giants ha vuelto a demostrar su categoría con 2390 yardas totales, la segunda mejor marca de todos los tiempos. Mientras, el tight end de los Chargers no ha dejado dudas, y se ha distanciado de Tony Gonzalez como el número uno indiscutible en su posición.

Donde tampoco hemos tenido ninguna duda ha sido en el puesto de receptor. Steve Smith era una elección obvia habiendo liderado la liga en capturas, yardas y TD vía aérea, y completado unos playoffs memorables. Santana Moss (el Moss menos esperado) ha sido una bendición para los Redskins, que han revitalizado súbitamente uno de los peores ataques de la liga en 2004.

Sólo nos falta por honrar a Jeff Saturday, único representante de la ofensiva de los Colts; y Alan Faneca, campeón con los Steelers y por tercera vez en cuatro años miembro de los once de Deion de final de temporada.
* La mejor defensa de la liga en 2005 ha sido la de Chicago Bears, y por tanto no podía faltar alguna representación en este equipo ideal. Brian Urlacher ha recordado al linebacker de sus primeros años tras un par de campañas algo menos espectaculares. En la secundaria, Nathan Vasherha sido un imán que ha hecho “contacto” con ocho intercepciones, y que además ha dejado para la historia su retorno de 108 yardas de un field goal fallado por los 49ers en la Semana 10, la jugada más larga de todos los tiempos. El otro cornerback de los Bears, Charles Tillman, también hizo méritos para estar aquí, pero su mal partido contra Carolina en playoffs le costó caro. En su lugar está Deltha O´Neal, el cuarto representante en total de los Bengals, líder en intercepciones junto a Ty Law.

La joven secundaria (25.8 años de media) se completa con Bob Sanders (Indianapolis Colts) y Troy Polamalu. El strong safety de los Steelers ha realizado unos playoffs memorables, similares a los de Rodney Harrison en 2004. Mención especial a Darren Sharper, que se ha quedado fuera por los pelos de este equipo en favor de Sanders.

Nunca habíamos colocado en los puestos de defensive end a dos compañeros de equipo, pero las temporadas de Michael Strahan y Osi Umenyiora merecen la distinción. Entre los dos -y Antonio Pierce- han mantenido a flote una defensa de los Giants que todavía no cuenta con demasiados mimbres, especialmente en la secundaria. Completan la línea de defensa dos hombres que comparten posición en el campo, pero cuyo juego es diametralmente opuesto. Jamal Williams ha sido instrumental para que los Chargers tuvieran la mejor defensa contra la carrera de la NFL, mientras que Rocky Bernard ha llegado hasta aquí gracias a su labor como pass-rusher (10.5 sacks entre regular season y playoffs).

Finalizamos este repaso con dos linebackers que no tienen el reconocimiento que merecerían, Mike Peterson (Jaguars) y Marcus Washington (Redskins). A Hawaii no fueron invitados, pero aquí a España pueden venir cuando quieran para jugar en mi equipo.